La Talacha

El voto oculto

Dicen que cuando el río suena…es porque agua lleva. Este refrán popular, aplica al rumor que empieza a correr a lo largo y ancho del país sobre el resultado electoral del próximo 1 de julio.

Las encuestas hoy hablan de que no hay quien le tumbe la presidencia a López Obrador. Su victoria, viene cantándose desde antes que empezara este proceso electoral, incluso las mismas campañas.

Pero algo está pasando.

Desde su presunto relanzamiento de campaña, se dijo: «Meade va a despegar, rebasará a Anaya y vencerá a AMLO». La afirmación se hacía con tal seguridad que los mismos priístas empezaron a correr a voz de «ganaremos». El resultado de la elección presidencial en Colombia, ha dado motivos a los priístas y panistas para asegurar que nada está escrito y que el próximo julio habrá un resultado sorpresa.

En Colombia, antes de la elección del domingo pasado, el izquierdista Gustavo Petro aventajaba con más de 20 puntos al conservador y derechista Ivan Duque. El resultado final fue 39.1% para Duque y 25.1% para Petro. El conteo al final de la jornada rompió todos los pronósticos que daban como segura la victoria para Petro. Como ninguno alcanzó el 50 por ciento de los votos, tuvieron que irse a una segunda vuelta. Esto enloqueció a priistas y panistas en México y han mandado decir a Andrés Manuel López Obrador y a sus seguidores que no deben sentirse ganadores.

Ya se está hablando que el «Operativo EdoMex», del cual hablamos talachas atrás, está casi llegando a su punto. Los priístas tienen todos los programas sociales «en tierra». La movilización tricolor de 23 millones de votos está al 99 por ciento. La Gran Estafa Electoral está casi asegurada, a un mes de las elecciones, dicen.

Existe sin embargo, una hipótesis de la que se está hablando recurrentemente. Se habla de un «voto oculto» que está en gestación y que va a salir el 1 de julio en favor del candidato José Antonio Meade. El analista y ensayista Luis Rubio, en su más reciente trabajo se refiere a este «voto oculto» que se manifestará el día de las elecciones y que beneficiaría al PRI y su candidato. Dice que entre los estudiosos de las encuestas en el país, han encontrado un 40 por ciento de votantes que se niegan a manifestar su intención de voto; es un porcentaje alto que no quiere decir por quien va a votar, porque creen que es políticamente incorrecto expresar la preferencia por algún candidato.

Si existe un «voto oculto», aseguran, este no va a ser para AMLO, ni para Anaya porque los votantes que se han decantado por ellos, lo expresan públicamente, cosa que no hacen los priistas o los simpatizantes de Meade; aquel que se atreve de decir que votará por el PRI se expone al escarnio y al linchamiento en las redes sociales, por eso prefieren guardarse para el día de la elección el nombre de su candidato; ahí estaría el «voto oculto» o el «voto de la vergüenza».

Tiene sustento el dicho de Luis Rubio y los analistas que hablan ya de una posibilidad de que Meade pueda ganar. Se suman a la percepción que se está generando de que el candidato presidencial tricolor esta creciendo.

Las circunstancias electorales se están moviendo, eso es una realidad, y afirmar ahora que todo está decidido para la causa de Andres Manuel, hay que tormarlo con reservas. Pero también hay que establecer que la circunstancia política y la descomposición social que vive México, no puede compararse con el Brexit de Inglaterra, tampoco con la elección de Trump; menos con los ejemplos electorales de Colombia. Ojo: México, se cuece aparte.

Pero hay que estar con los ojos muy abiertos y los sentidos bien agudizados porque algo raro se está cocinado desde lo más alto del poder.

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