La TalachaOpinión

El Bronco en su laberinto

Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, es un animal mediático que se le da de manera natural la comunicación con la gente. Tiene una empatía casi perfecta con quien lo escucha. Habla como la raza, es franco, directo, y tiene cada ocurrencia que causa gracia; apenas lo conoces y lo escuchas, te gana, y le compras lo que trae en su morral. Es el clásico «vende-espejitos» que te convence en un santiamén.

Para la gente que piensa y analiza, es un farsante; para el pueblo común y corriente, es un peladazo, francote y muy echado para adelante; para la gente de a pie, para los de mero abajo, el tipo es un héroe.

Así, en menos de que canta un gallo, se echó a la bolsa a los nuevoleoneses, que ávidos por lo novedoso, lo compraron con sus votos, y lo hicieron su gobernador por la vía independiente. El primer gobernador del país por esta vía, lo consiguió Rodríguez Calderón, lo cual es una hazaña innegable que tiene gran mérito.

Pero bastaron los primeros meses de su gobierno, para que llegara el desencanto. Prometió mucho y no pudo hacer casi nada. Le mintió gacho a la raza de arriba y a la raza de abajo. Al año de su gobierno, Monterrey y la zona metropolitana volvió a caer en manos de la delincuencia. La Fuerza Civil que fue ejemplo nacional, luego de someter a los criminales, en un año se volvió a contaminar y corromper. Hoy Nuevo León, no está como Tamaulipas, pero ya no es el Estado en paz que dejó Rodrigo Medina; tranquilidad se esfumó. Hoy en Nuevo León, las balaceras, las persecuciones y las ejecuciones se dan en plena calle y a plena luz del día.

Pero lo que más le dolió a los regios, es que El Bronco se fuera tras su sueño guajiro de ser presidente de la república. En medio de la desaprobación, el 1 de enero pidió licencia al Congreso y se fue, dejando en calidad de interino a Manuel González, que entre paréntesis, parece ser que no lo está haciendo mal; al menos no comete, tantos disparates como su jefe.

Todo iba bien para El Bronco, hasta que el INE le descubrió que trianguló dinero de manera ilícita para financiar su campaña; y lo que es peor: usó a los funcionarios de su gobierno y en pleno horario laboral los mandó a conseguir firmas para obtener su candidatura presidencial.

El Consejo General documentó las anomalías del Bronco, y las puso a disposición del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), y aun así, lo dejaron hacer campaña en medio de cuestionamientos y criticas que se le escurrieron y supo evadir a base de saliva y ocurrencias.

Este miércoles, el Tribunal, el mismo que lo puso en la boleta a pesar de las evidencias, ayer le dio la razón al INE y confirmó que El Bronco hizo transas y mintió. Y no solo eso, el TEPJF validó una denuncia de Samuel García, candidato al senado por Movimiento Ciudadano, quien está proponiendo que por sus mentiras El Bronco no regrese al gobierno de Nuevo León. El Tribunal dejó en libertad al Congreso de Nuevo Leon para que decida si lo destituyen, o si se convoca a elecciones para elegir a un nuevo gobernador.

En Nuevo León, El Bronco según las encuestas, que él mismo ha mandado hacer, trae un nivel de aprobación del 30 por ciento. Ni arriba, ni abajo lo quieren. A nivel nacional, trae un tres o un cuatro por ciento de apoyo, que en número de votos, no llegan a los 2 millones y medio.

El próximo domingo cierra campaña en la Macroplaza de Monterrey donde amenizaran las bandas La Trakalosa y la Adictiva y otros grupos. Seguramente la llenará, como también es seguro que el 2 de julio, estará regresando a retomar las riendas del gobierno de Nuevo León.

El asunto es que existe un clima de máxima tensión en Nuevo León entre los grupos económicos, los mismos partidos y el Congreso, que parece ser, han hecho causa común para que El Bronco no regrese. Si el 2 de julio, el Día Después, del que todos hablan, y que aseguran el país amanecerá ardiendo, en medio de la crispación, Nuevo León, tendrá también su Día Después, porque a Jaime Rodríguez Calderón ya lo esperan con los cuchillos y las hachas afiladas para despellejarlo.

En realidad nadie se atreve a asegurar, qué es lo que va a pasar después del 2 de julio en Nuevo León. El Bronco, es un tipo acostumbrado a la guerra, y sabe bien que eso es lo que le espera. Su retorno no será nada terso; habrá qué ver como le va, si llega al poder ya saben quien, con quien ha tenido fuertes encontronazos.

El Bronco está metido en lío grande, ¿podrá salir de todo este laberinto?. Lo veremos.

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