La TalachaOpinión

La tirria de Peña

Por Francisco Cuellar Cardona

A menos de tres meses de que acabe su sexenio, el presidente Enrique Peña Nieto viene a Tamaulipas después de muchos desaires y desatenciones con este Estado al que abandonó a su suerte en medio de la violencia. Todavía hace algunas semanas cuando se agudizó la inseguridad y se pidió auxilio a la Federación, ni en Gobernación, ni en Los Pinos, atendieron las llamadas de la autoridad.

Enrique Peña Nieto, durante los seis años, desdeñó e ignoró a Tamaulipas. Cuando se le fue a tocar la puerta para que apoyara la lucha contra la delincuencia, mandó a su Secretario de Gobernación (Miguel Angel Osorio Chong) con una estrategia de seguridad fallida y torpe que solo sirvió para la simulación y la foto.

Fue amigo de Eugenio Hernández por conveniencia. Cuando el ex Gobernador (hoy preso en Tamatán) fue perseguido por Felipe Calderón, Peña lo descobijó y cuando tuvo la oportunidad de negarlo lo hizo y autorizó que lo detuvieran y lo encarcelaran. A Egidio Torre, jamás lo quiso. Le mutiló el presupuesto cada vez que quiso y le quitó el Ejército cuando los tamaulipecos más los necesitaban. En todo el sexenio, no vino mas de 10 diez veces y cuando lo hizo, fue de pasadita, cuando festejó el Día de la Marina en Tampico.

El 18 de junio del 2012, precisamente en Reynosa y ante el notario público Federico Dávila Cano, siendo candidato presidencial Peña Nieto se comprometió a realizar diversas obras que permitirían el crecimiento económico del estado.

«Aquí, en el norte de Tamaulipas, vengo a firmar compromisos específicos que van a permitir el desarrollo de más infraestructura para el progreso y desarrollo de esta entidad, me comprometo teniéndolos a todos ustedes como testigos», dijo entonces.

De los compromisos que asumió, sólo cumplió la mitad. En ciudad Victoria, todo los días los capitalinos lo recuerdan con desagrado, luego que se comprometió a construir el Acuaférico que pondría fin a la sed y a la escasez de agua en la ciudad, cosa que nunca cumplió, pues está la obra sin terminar, y el agua… ni sus luces.

Son muchos los agravios de Peña Nieto con Tamaulipas que no se olvidan. Muchas las promesas e innumerables los desaires.

El 27 de enero de este año, justo en Reynosa, se anunció que el presidente Peña venía a inaugurar algunas obras, pero sin avisar, conceló la gira. En esos días, la ciudad fronteriza fue sacudida por una ola de balaceras y enfrentamientos entre bandas del crimen organizado. En Los Pinos, se dijo que «nunca estuvo confirmada y por ende no se puede hablar de una cancelación», sin embargo en Tamaulipas se aseguró que Peña Nieto si iba a inaugurar el último tramo de una vialidad en Reynosa. Pero llamaron de Presidencia, para decir que la visita se iba a reagendar. No dieron motivo, ni dijeron para cuándo se reagenda», esa fue la explicación oficial de parte de la autoridad local.

Finalmente trascendió que la causa había sido el clima de violencia que vivía el municipio en ese momento y por cierto sigue igual o peor.

Peña Nieto viene este día a Reynosa y según se sabe viene a poner en marcha algunas obras que están pendientes de inaugurar, pero eso no es suficiente para resarcir el daño que por su omisión y desdén le hizo a Tamaulipas. Su estancia será breve, no mas de una hora y se va.

Probablemente ya no regrese al Estado, pues su gobierno está casi acabado, pero sí debe entender que en este estado como en todo el país se le va a recordar como el presidente que le dio la espalda a una sociedad maltratada y castigada por la violencia, que cuando mas se le necesitó, puso oídos sordos. Su gobierno fue y es inútil, aparte de frívolo y corrupto. La historia lo juzgó, y ese es el castigo más grande que un gobernante tiene: Se le juzga por sus acciones y aquí, Peña ya está juzgado.

 

 

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