La TalachaOpinión

Tamaulipas, dos años después….

Por Francisco Cuéllar Cardona

El logro más grande del gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca, desde que ganó la elección en junio del 2016, es sin duda, la desaparición del escenario político-electoral del Estado, de una clase política y un partido como el PRI, que le hizo daño a Tamaulipas por años, y que tardará mucho tiempo en alcanzar la paz, la tranquilidad y su desarrollo económico y social.

Desde hace dos años, el PRI y sus principales protagonistas que amasaron poder y fortunas, hoy son fantasmas y piltrafas políticas que ya ni siquiera estorban ni espantan a nadie. Es duro admitirlo, porque por años, ocuparon espacios y fueron protagonistas de todo, y hoy, ni huella quedan de ellos.

Para los ojos de quienes están adentro de Tamaulipas, el Estado sigue su marcha, con sus problemas, sus proyectos y sus nuevos actores de poder, ahora vestidos de una camiseta política distinta al tricolor. Hoy, son otros estilos y otras las formas de hacer gobierno; buenas o malas, eso le toca decir y calificar a sus habitantes, pues son estos los que tienen que opinar si se está mejor, igual o peor.

Para quienes están fuera y ven las cosas a distancia, tienen dos percepciones: en el tema de la seguridad, el Estado sigue siendo víctima de la violencia y rehén de la delincuencia; y en el asunto político: se entiende que llegó al poder un grupo político que sí quiere hacer huesos viejos en el gobierno, y que está preparándose para no irse.

Otra percepción externa, es que el PAN ganó el poder en Tamaulipas, pero sus actores no son propiamente panistas, sino cabecistas; es decir, el Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca es, no solo el titular del Poder Ejecutivo, si no el jefe político de un poderoso grupo en el Estado que ha sentado las bases para echar raíces y trascender más allá del 2022.

El Gobernador, que este día rinde su segundo informe de labores frente al Gobierno de Tamaulipas se puede jactar, que es el hombre que vino a borrar del mapa estatal a una clase política que no va a poder levantarse jamás, ni aún cambiando de camiseta partidista, como muchos lo han hecho al enrolarse en la filas de Morena.

El PRI, si quiere volver a figurar como partido, dice el grupo cabecista, debe de cambiar de siglas y colores, porque en donde quieran resurgir, serán combatidos y aplastados por quienes hoy ocupan su lugar en el poder; o al menos que quieran sumarse a tareas operativas electorales como algunos ya lo están haciendo, que trabajen para el PAN, pero hasta ahí.

En cuanto a los logros administrativos y gubernamentales en estos dos años de gobierno cabecista, ¿qué se puede esperar, y que debemos escuchar hoy?. Gobernar Tamaulipas no es tarea fácil porque los rezagos que se tienen, son ancestrales que superarlos tardará años. Ya en el ejercicio del poder, el Gobernador Cabeza de Vaca, lo ha dicho públicamente que no es lo mismo ser candidato, a estar sentado en la silla del poder; se lo dijo recientemente a los alcaldes electos.

Invariablemente Tamaulipas es otro después de dos años. Lo que se ha hecho en esta etapa de la alternancia, corresponde a la opinión pública juzgarlo, pero también al gobierno ser objetivos en sus dichos y discursos. Si algo valioso dejan las alternancias partidistas en donde se han registrado, es que se tiene el valor de reconocer errores y  aciertos, pero definitivamente, si hablamos de un logro, a la vuelta de dos años, es que se borró del mapa al priísmo.

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