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Victoria, nada que festejar

La Talacha

Por Francisco Cuéllar Cardona

Ciudad Victoria, la capital de Tamaulipas se fundó un 6 de octubre de 1750. Es la hermana menor de las tres capitales del noreste. Saltillo, capital de Coahuila, la hermana mayor, fue la primera en ser colonizada por el portugués Don Alberto del Canto en 1577. Monterrey, capital de Nuevo León fundada por Diego de Montemayor el 20 de septiembre de 1596, quedó en medio, pero con el tiempo se convirtió en la hermana rica e influyente de la región. A Don José de Escandón y Helguera, conocido como el Conde de Sierra Gorda, le tocó bautizar a nuestra capital bajo el nombre de La Villa de Santa Maria de Aguayo, que en 1825 se le cambió el nombre por el de Ciudad Victoria en honor del primer presidente de México, Guadalupe Victoria.

Cuentan los cronistas e historiadores que Don José de Escandón quedó impresionado por el caudaloso río San Marcos y ahí acompañado de su esposa, de 24 familias, un pelotón militar, gallinas, reses y caballos, bautizó a esta tierra como La Villa de Santa María de Aguayo. La historia lo trata bien en los textos, pero cuentan que era un tipo sinvergüenza, gandalla y sanguinario que sin misericordia exterminó a cientos y cientos de indígenas de una forma atroz, que aterrorizarían a los mismos grupos delincuenciales de nuestros tiempos.

Tamaulipas y su capital, como se observa, fueron fundados 150 años después que Coahuila y Nuevo León y aunque en riquezas naturales, Tamaulipas, goza de más privilegios y encantos, pues cuenta con 400 kilómetros de litoral, tiene playas, ríos, montañas y 300 kilómetros de frontera con el país más rico del mundo, es el Estado con más rezagos en todos los sentidos. Ciudad Victoria, es una ciudad provinciana, recatada y temerosa que le da miedo apostar a las grandes inversiones. Su dependencia económica de los dineros públicos la convierte en un municipio inmóvil, pasivo y sin ambiciones. Su gente, comparada con Monterrey y Saltillo, tiene costumbres y estilos iguales, pero conductas timoratas que lo hacen ver retrasada y alejada del desarrollo y las transformaciones.

En lo político, Tamaulipas, está muy lejos de sus hermanos Nuevo León y Coahuila. El ejemplo más claro es que mientras sus vecinos ya probaron y experimentaron las alternancias partidistas en sus gobiernos, Tamaulipas, tiene apenas dos años de vivir esa experiencia. Y si Monterrey y Saltillo han visto pasar por sus alcaldías a presidentes de diferentes partidos una y otra vez, Victoria, apenas en casi 80 años, ha tenido en el gobierno municipal dos alcaldes de un partido distinto al PRI: Gustavo Cárdenas en 1994 y ahora Xicotencatl Gonzalez en el 2018, y con un futuro incierto.

Victoria, pasó de ser amable, tranquila con olor a alcanforina, a ser una ciudad aturdida por la sangre y la violencia. La alegría de su gente se volvió pesar y llanto. Hoy, en su aniversario 268, todavía está ranqueada en el país como la ciudad con mas secuestros y desapariciones forzadas, y entre las diez más violentas del mundo.

La alternancia partidista no le vino bien y según los analistas, pasarán por lo menos diez años para que la esperanza y el cambio de vida renazca entre los victorenses.

Según el INEGI, Ciudad Victoria en doce años, a causa de la inseguridad perdió el 10 por ciento de su población; es decir: casi 40 mil personas se han ido en busca de la paz y la tranquilidad que aquí perdieron. El 98 por ciento de las familias, en la capital victorense han sufrido y padecido la violencia de una forma directa. En los últimos dos años, de acuerdo a las empresas inmobiliarias, tres mil victorenses han puesto en venta sus casas y cinco mil las ofrecen en renta.

Los mismos victorenses dicen que no hay nada que festejar, a pesar del jolgorio oficial que hoy se vive.

En el recuento de la historia, a Victoria, la capital menor del noreste, es a la que mas mal le ha ido en estos mas de dos siglos de vida. Saltillo y su burguesía agachupinada disfruta de un esplendor cultural y económico que presume sin sonrojarse y Monterrey como la hermana más exitosa de las tres, reniega de su hermana vecina por floja y conflictiva.

Esta es Victoria, la misma que hace 268 años, un malandrín llamado José de Escandón, matando indígenas marcó la historia de nuestra capital.

Comments (2)

  1. La descripción que hace Francisco Cuellar muestra su compromiso, como periodista, en los tiempos actuales. Corresponde, así como el, que cada uno de todos los demás, autoridades y ciudadanía, nos hagamos cargo de lo que nos corresponde a fin de hacer posible una realidad y un futuro diferente, si es que que tenemos claro ese futuro deseable.
    Tenemos que encontrar la opción.

  2. Digno ensayo de un estudio sociológico. Considero que uno de las causas —independiente de los gobiernos municipales imberbes que ha tenido— es la pasividad de su gente, la falta de pertenencia que le haga sentir el orgullo de ser victorense. Que le haga exigir responsabilidad de sus autoridades. Parafraseando a JFK “no preguntes qué puede hacer tu país por ti; pregúntate qué puedes hacer tú por tu país” Un abrazo Paco

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