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Los sexenios de la muerte

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Por Francisco Cuellar Cardona

Los sexenios de la muerte

A unas horas que Enrique Peña Nieto se vaya del gobierno y que Andrés Manuel López Obrador, tome las riendas del poder, México vive la ola de violencia más sangrienta de su historia, solo después de la Revolución Mexicana.

Nuevo León tiene poco más de dos meses de ejecuciones diarias (el fin de semana y ayer se vivió una jornada terrible de sangre). En Tamaulipas, las bandas criminales no dejan de jalar los gatillos de sus armas y masacran con saña a cuanto adversario se les atraviesa: la última semana, Victoria, Mante, Rio Bravo y Reynosa han sido escenarios de ejecuciones espantosas. En Sinaloa, Chihuahua, Guanajuato, Colima, Jalisco y Michoacan, los escenarios de muerte son de escalofrío y terror.

El reporte del Sistema Nacional de Seguridad Publica es de alerta máxima, porque los cárteles y los grupos criminales arreciaron sus enfrentamientos en las últimas semanas. La preocupación que existe, según reportes de la PGR, es saber si esto tiene algo que ver con el relevo en el poder presidencial, y que las organizaciones del crimen, busquen darle un recibimiento a López Obrador con sangre y muertes.

Suele suceder. Y si es así, el nuevo gobierno va a tener que apurarse para echar andar su estrategia de seguridad y que la polémica Guardia Nacional haga sentir su presencia de inmediato.

Aunque en la casa de transición de Andrés Manuel, se dijo que esta jornada de violencia que sacude el país desde hace unas semanas, no es fortuito y que tiene que ver con las discrepancias de algunos grupos políticos que apuestan a que todo le salga mal al nuevo gobierno.

De hecho, sobre las críticas que Andrés Manuel ha recibido de algunos gobiernos sobre la estrategias de seguridad, el presidente electo, dijo que muchos gobiernos locales son parte del problema de la violencia que se padece ahora, y pues al margen de eso, la estela de muerte que está dejando este gobierno que termina, no se compara con otros finales de sexenio.

Según fuentes de inteligencia de la PGR, los grupos del crimen estarían muy nerviosos ante el arribo de un nuevo gobierno que no quiere pactar con ellos, como sí lo hicieron las administraciones panistas y priístas. Y estarían desatando esta guerra para forzar una posible negociación con el régimen morenista.

Por lo que hace a los números en los sexenios de la muerte, Felipe Calderón, hasta el último día de su mandato cuantificó 120 mil 935 homicidios dolosos, y Peña Nieto, hasta octubre del 2018, rondaba los 116 mil asesinatos; es decir, entre los dos sexenios, suman 236 mi muertos, producto de la guerra que se inició hace ya casi doces años y que no se ve para cuando finalice.

Y aunque Calderón empezó esta guerra estúpida contra el narco, Peña Nieto, está cerrando su gobierno como el más violento desde la revolución mexicana.

Andrés Manuel y su equipo saben, que a partir del sábado, cuando tome las riendas del país, todos los muertos que caigan empiezan a contar para su causa. El reto de pacificar México, es la tarea más alta y delicada de su nuevo gobierno, por encima de los problemas económicos y sociales que padece el país. De ahí los riesgos de que el bono democrático que le dieron los mexicanos que votaron por el no le dure mucho, pues la expectativas que generó son muchas.

De acuerdo con analistas en el tema de seguridad, el nuevo gobierno tendría jornadas de enfrentamiento y de muertes los primeros meses que pondrían a prueba al nuevo régimen.

La verdad no la tiene nada fácil Andrés Manuel. Es mucho lo que se juega en los primeros días de su administración.

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