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¿Y cómo pinta el 2019?

La Talacha

Por Francisco Cuéllar Cardona

¿Y cómo pinta el 2019?

Cada vez que termina un año e inicie otro, se afirman y se presagian «cosas difíciles».

¿Cuántas veces, en los últimos 30 años, por lo menos, hemos escuchado decir esto?, «el próximo año será muy complicado, sobre todo en el aspecto económico; hay que prepararnos para lo peor».

Y pues ésta vez, no es la excepción: el 2019, pinta para ser un año complicado y enredado para el país y sus gobiernos en sus tres niveles. Y aquí vale la pena recordar aquella anécdota de Carlos Jonguitud Barrios, ex líder del SNTE y ex gobernador de San Luis Potosí, cuando le preguntó un reportero…¿como le pinta el año señor gobernador? y corriente y ocurrente como era, éste respondió:

-Pues pinta como José Luis Cuevas…

-¿Cómo?, le insistió el reportero.

-Pues de la ¡chingada!. Y soltó la carcajada.

Así, literal, citando al «prócer potosino», 2019, pinta para ser uno de los años más complejos, económicamente hablando para los gobiernos, porque la nueva legislación financiera ha colocado muchos candados para el manejo del dinero publico que hace difícil su manejo, y nadie está preparado para ello. La rendición de cuentas y la transparencia es un tema que alcaldes, gobernadores aún no entienden.

Muchos gobiernos hoy están en peligro de no recibir a tiempo sus presupuestos porque no ha cumplido con las nuevas normas y reglas fiscales. Algunos alcaldes, incluso los mismos gobernadores, están contratando los servicios de despachos contables para que les lleven la administración del recurso público.

Aparte, el gobierno federal, con sus nuevas políticas de austeridad y ocurrencias financieras, traen de cabeza a todo mundo. La injusta distribución del presupuesto hizo pegar el grito en el cielo a gobernadores y alcaldes, ademas de organismos descentralizados de la administración pública federal que no saben cómo van a cumplir sus programas de trabajo a causa de los recortes criminales que les hizo el nuevo gobierno.

La relación política del nuevo gobierno federal con los Estados está en punto de quiebra y los nuevos criterios para gobernar no logran embonar con el sistema tradicional.

La administración federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador, que ha fusionado y descentralizado dependencias, trae un caos interno en sus gobiernos, que va a provocar una parálisis administrativa en el año que está por arrancar, con consecuencias inimaginables.

¿Qué hacer ante el escenario catastrófico que viene?, es la pregunta que muchos se están formulando desde ahora, sin poder encontrar una respuesta convincente y que despeje dudas.

Ante esta crisis en la que se vive desde hace años, lo único, que queda es pedirle al poder divino que esto cambie. Porque en la praxis, no hay recetas, ni fórmulas para sacar adelante un gobierno que desde hace mucho perdió el rumbo. Pasamos del país del no pasa nada, al país, del pasa todo, y no hay soluciones a los problemas.

La Cuarta Transformación, que generó esperanzas de cambio y expectativas de mejoras, está cayendo en la desilusión y  desencanto muy temprano. Estaban equivocados aquellos que en campaña dijeron que esto iba a cambiar a partir del 1 de diciembre. La preocupación y la gran amenaza es que el bono democrático que se ganó el 1 de julio del 2018, se está diluyendo entre la desesperación y el desencanto.

A falta de gobierno. A falta de soluciones a los problemas y ante la pérdida de la esperanza, no queda otra que elevar los ojos al cielo y pedir al divino que se apiade de nosotros, porque este año que viene, como bien lo dijo hace muchos años Jonguitud Barrios, «pinta de la chingada».

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