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Gobierno engarrotado

La Talacha
 
Por Francisco Cuéllar Cardona
 
Gobierno engarrotado
 
Algo está pasando con la administración pública federal. Nunca como ahora, en ningún gobierno, ni en el 2000 cuando el PRI fue echado del poder, se había experimentado tanta desolación y confusión en toda la estructura gubernamental. Los trabajadores de la burocracia federal y los funcionarios de tercer nivel que son los operativos que mueven y hacen la chamba del aparato de gobierno, están descontrolados; no saben si van o vienen.
Los mismos funcionarios a nivel de secretarios, subsecretarios y directores generales, están en calidad de autómatas: paralizados por completo. La administración federal no camina. No hay agenda, tampoco un plan para mover los programas; menos dinero para operar.
Las delegaciones federales, que hoy se llaman direcciones estatales, están en el limbo. Se mueven con la agenda que el presidente Andrés Manuel Lopez Obrador impone en «Las Mañaneras». Lo que dice el mandatario, eso se hace, pero hasta ahí.
Ayer en la delegación o dirección estatal de la Sedatu, los funcionarios admitieron que están «sin hacer nada». En muchas direcciones hay encargados de los despachos, pero ninguno está autorizado para hablar ni opinar nada. Y lo que es peor: «Están corriendo a mucha gente. Hay programas sociales que por años funcionaron y operaron solos, a pesar de que había cambios de gobierno; pero hoy todos están suspendidos», explican los funcionarios que matan el tiempo revisando sus redes sociales, porque las computadoras de la oficina, ya ni internet tienen: «hasta eso nos cortaron. Con eso de que quieren ahorrar al máximo, están dejando sin despensas, sin apoyos a gente que sí los necesitan».
«Dicen que todos son corruptos y se llevan entre las patas a mucha gente que es honesta y que tiene necesidad de trabajar. Existe mucha persecución y mucho hostigamiento. Ese no es el gobierno por el que votamos», dicen los burócratas federales en sus oficinas.
En Tamaulipas, el superdelegado José Ramón Gómez Leal, está extraviado. No resuelve absolutamente nada. Promete todo, pero no soluciona un problema por más mínimo que este sea. Igual está Judith Diaz, superdelegada en Nuevo León. A todo dice que sí, pero no asegura cuando.
Los «superdelegados», se han convertido en figuras decorativas nada más. A la de Nuevo León, ya le tomaron la medida los funcionarios del gobierno del Bronco y le están echando la culpa de la inmovilidad de los programas y de la carencia de los recursos federales.
En el caso de Tamaulipas, José Ramón Gómez Leal, ni si siquiera sirve para estorbar, porque nadie lo ve y tampoco nadie lo pela. El solo se ha aislado con su grupito.
La parálisis gubernamental es inmensa y si no se activa, se puede entrar en una crisis de gobierno que la va a empezar a pegar más temprano de lo que se pensaba al presidente López Obrador. La desesperación empieza a notarse y a sentirse, y eso es muy peligroso para el país.
 
Talachazos
 
LAS SABANDIJAS DE MORENA.- La desafortunada declaración de la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, en nada abona a las aspiraciones de ganar las elecciones del próximo junio en donde están en disputa dos gubernaturas, tres congresos estatales y más de un centenar de municipios.
¿Quien le abrió la puerta a las sabandijas de las que la Polevnsky habla?.
Pues fue su jefe, el presidente Andrés Manuel Lopez Obrador y ella misma que con el afán de ganar el poder, echaron mano del voto y la influencia de todas las sabandijas. Incluso, gracias a esas sabandijas, ganaron el poder total, y renegar de ellos, no es solo malagradecida sino que es torpe y excluyente.
Con este tipo de dirigentes, para que quiere Morena enemigos o adversarios políticos. Un priísta que se fue a Morena hace cosa de dos años, llamó por teléfono al que escribe y dijo mitad arrepentido y mitad encabronado: ¿Porqué no me advertiste que los pinches izquierdistas eran tan conflictivos?.
Así es la política partidista. Ingrata y rastrera.

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