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La yegua de Troya

La Talacha
Por Francisco Cuéllar Cardona

La yegua de Troya

Si para el presidente Andrés Manuel López Obrador, no es tema las broncas de Morena y las atrocidades que anda cometiendo a diestra y siniestra Yeidckol Polevnsky en perjuicio de toda la militancia, para los millones de mexicanos que participan y simpatizan en ese partido, sí lo es y están preocupados por el presunto valemadrismo del presidente hacia su partido.

Y si el argumento del presidente es que trae muchos fierros en la lumbre y lo agobian, la militancia morenista, rebelde y atrabancada como es, le puede empezar a dar la espalda. Así que está obligado a dar un manotazo en la mesa y meter en cintura a los actuales dirigentes del partido, empezando por la boquifloja de Polevnsky, que cuando declara, solo lo hace para insultar y alborotar el avispero morenista.

Puebla está dividido, igual Baja California y Durango; Tamaulipas ni qué decir y ahora Nuevo León le entró al sainete luego que la diputada local de Morena, Claudia Tapia, este miércoles tronó por enésima ocasión con sus compañeros de bancada a quienes acusó de estar traicionando los principios del partido y de la Cuarta Transformación. Tapia que el mes de octubre pasado fue desconocida como coordinadora de la bancada, ayer explotó y exhibió a los legisladores de su partido de ser incongruentes, sin ética ni moral para defender las causas del nuevo gobierno.

En Nuevo León, la crisis de Morena está por explotar, luego que en todas las tribus y corrientes han entrado en una lucha por la dirigencia estatal que esta acéfala desde hace meses.

Está comprobado que Yeidckol Polevnsky no sirve para hacer grilla partidista. Sus buenos oficios están o sirven para otras tareas.

Cree que lidiar con las corrientes y líderes de partidos, es lo mismo que hacer política en las cúpulas empresariales: jamás; por eso no le entiende y por eso va cometiendo torpeza tras torpeza.

La confrontación abierta que trae Ricardo Monreal y Alejandro Rojas con la señora Polevnsky está inscrita en una lucha de conceptos ideológicos y formas de hacer grilla, y en ese terreno la actual dirigente tiene todo para perder; pero si no la frenan ahora, puede tirar a la basura este gran movimiento llamado Morena y que a López Obrador le costo años construir con mucho sacrificio.

Morena se alimenta de priistas, panistas y perredistas que se fueron de sus partidos huyendo de prácticas antidemocráticas y corruptas, y hoy se están enfrentando a ellas a través de los desplantes de la Polevnsky.

Ayer en el Congreso de Nuevo León, luego de la crisis que se desató con la ruptura de la diputada morenista Claudia Tapia, un diputado afín a la legisladora, lo dijo muy claro:

«Si esta gente sigue así, vamos a terminar por regresarnos a los partidos de donde veníamos huyendo. Allá de perdido teníamos la libertad para mentarles la madre y aquí no».

Y es que entre panistas, priístas y perredistas que se fueron a Morena en las elecciones pasadas, está el gusanito de regresarse a sus partidos de origen.

Lalo Gattas, (expriísta), Enrique Yañez (experredista), Ramón Garza Barrios (ex priista), Jorge Salomón (ex perredista y ex priista), por citar unos ejemplos, han sido pilares en la construcción de Morena en Tamaulipas y hoy han sido relegados e insultados por las actuales dirigencias de Morena. En Nuevo León, pasa exactamente lo mismo, de tal manera que si el presidente López Obrador no mete las manos en su partido, la gente se le va a ir.

Morena, todo mundo lo sabe, es un partido de circunstancias. Creció y se hizo un gigante electoral gracias a las crisis internas de los demás partidos, por tanto debe ser manejado y operado por hombres y mujeres que entiendan la nueva realidad que vive el país.

Yeidckol, como buena salinista, puede ser una yegua de Troya que puede acabar con este monstruo llamado Morena. ¡Aguas!.

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