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AMLO y sus delegados fantasmas

La Talacha

Por Francisco Cuéllar Cardona

Si todo todo lo que dijo el Presidente López Obrador en su Infome de Aniversario en el Zócalo de la Ciudad de México es cierto, al menos en los Estados del noreste de país, no se refleja.

Acá, por el rumbo de las delegaciones u oficinas del gobierno federal no se ve el trabajo, ni siquiera los representantes o «superdelegados» dan la cara ni informan de lo que están haciendo.

Lo único que se sabe es que en todas las oficinas del gobierno federal continúan corriendo gente, y no existen ni encargados de despacho en las delegaciones; existe un abandono total y una parálisis que ya empieza a preocupar.

Por ejemplo, en la Sagarpa de Tamaulipas, les dijeron a muchos proveedores o solicitantes de servicios, que se dieran una vuelta «hasta el próximo año», porque no habrá actividad en lo que resta del 2019.

En San Luis Potosi, desde el primero de junio del 2019, todas las dependencias federales quedaron sin titulares, y no se nombró a nadie para atender los pendientes. El delegado nombrado por López Obrador, Gabino Morales Mendoza no ha podido explicar cómo van a funcionar u operar los programas oficiales; lo único que han dicho algunos funcionarios menores es que van a desaparecer muchas áreas como parte del adelgazamiento de la nómina federal.

En Nuevo León, Judith Díaz, ha declarado que no sabe qué es lo que va a pasar con las 69 delegaciones en el Estado, «yo no se, no tengo información», confesó hace un mes luego de salir de una reunión con el gobernador Jaime Rodriguez Calderón. Dice que cada delegación hará sus propios ajustes, pero admitió no saber el futuro de muchos trabajadores; por lo pronto todos, hasta los jefes de departamento van a ser despedidos.

En Cohauila, sucede lo mismo con el «superdelegado» Reyes Flores Hurado. El funcionario se esconde de los medios y cuando ha tenido la oportunidad de hablar, ha reconocido su ignorancia. En aquella entidad, por lo menos han sido despedidos 2 mil funcionarios y la parálisis está al cien por ciento. Ningun tramite se ha hecho desde enero.

Pero donde la crisis del gobierno federal se ha manifestado con mas intensidad es en Tamaulipas en donde el encargado del gobierno, José Ramón Gómez Leal, como las avestruces prefiere enterrar la cabeza en la tierra para no hablar y tampoco oír a quienes acuden a solicitar una información relacionada con su trabajo.

«JR», como le llaman, está desaparecido y su única actividad que tiene, se percibe en las redes sociales en donde se le ve en rancherías y comunidades ejidales promoviéndose políticamente. En el gobierno del Estado, no lo toleran y lo ignoran por completo. Es tan corto y tan introvertido que prefiere no salir para que no lo molesten; su ignorancia es tan grande que desconoce por completo el encargo que le dieron.

Estimaciones conservadores, salidas de las mismas delegaciones federales, aseguran que de enero a la fecha, en San Luis Potosi, Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, han sido desmanteladas las dependencias, mandando a la calle a casi 10 mil funcionarios que hacían los trabajos operativos de la Federacion en esos estados y que hoy, sin ellos, nada más no funciona la administración de la Cuarta Transformación.

Esta realidad en el noreste, contrasta con el júbilo y la euforia con la que habló el presidente López Obrador el pasado lunes, en donde las cuentas alegres y sus datos, no hablan de la parálisis sofocante que vive la administración federal en todo el país.

La preocupación y los problemas son muy graves porque no hay programas ni nadie que los opere porque las oficinas son fantasmas donde ni las moscas se paran.

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