La TalachaOpinión

Las otras rebeliones policíacas

La Talacha

Por Francisco Cuéllar Cardona

En Tamaulipas, desde siempre, las policías de los tres niveles, estuvieron al servicio del narco; de hecho operaban y cobraban en sus nóminas, al menos eso se vio y se vivió desde el sexenio de Manuel Cavazos, después con Tomás Yarrington se perdió el control, y en los gobiernos de Eugenio Hernández y Egidio Torre, se perdió el pudor y todos, desde el secretario de seguridad, el policía raso, y el empleado administrativo más insignificante, dependía de los mandos del crimen organizado.

En algunos sectores del Ejército y la Marina, pasaba y sigue sucediendo; no se diga en la Policía Federal.

Cuenta un influyente empresario restaurantero de Tamaulipas, que quiso ser candidato del PRI a una alcaldía, que una ocasión recibió una llamada por teléfono de un jefe del crimen organizado para que le preparara en su restaurante 200 platillos de comida, «son para mis muchachos que tienen hambre, así que púlase; téngalos listos en dos horas para pasar por ellos», le ordenó.

La sorpresa del político restaurantero fue mayúscula cuando vio entrar a su negocio a un grupo de soldados que iban por la comida que le habían ordenado por teléfono dos horas antes, «sin sonrojarse y sin vergüenza alguna, los militares se llevaron los 200 platillos de comida; y las pagaron, dejando una bondadosa propina», recuerda con temor.

Durante el sexenio de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, hubo operativos contra el narco en la que participaron policías de los tres niveles y militares, pero como muchos de estos agentes estaban al servicio del narco, fueron obligados por los jefes de las bandas del crimen a manifestarse y protestar contra las estrategias de seguridad federal. Los policías estaban entre la espalda y la pared: obedecían a sus jefes u obedecían a quienes les pagaban grandes cantidades de dinero. La corrupción estaba, y sigue dándose en todos los niveles policíacos.

Estos ejemplos vienen al caso ante la rebelión nacional de policías federales que inició la mañana de este miércoles, protestando por las medidas administrativas que supuestamente afectan a mas de 40 mil agentes, mismos que se niegan a formar parte de la Guardia Nacional, ya que al hacerlo perderían todos sus derechos laborales.

Los policías rebeldes que bloquearon las calles de la Ciudad de Mexico, anunciaron que este jueves se movilizarán en todos el país para exigir respeto y rechazar las medidas administrativas que pretende llevar a cabo el gobierno de la Cuarta Transformación.

Con lo que no contaban los policías inconformes es que el presidente López Obrador saliera a decir en redes sociales este miércoles por la tarde que en este movimiento «había mano negra» y aunque no lo confesó abiertamente, dio a entender que grupos del crimen organizado están atrás de estas protestas y que buscan entorpecer los cambios que se están impulsando con el fin de frenar la ola de violencia en el país y que fue una de las promesas de campaña del nuevo gobierno.

La afirmación del presidente puede que sea cierta porque si en alguna corporación permea la corrupción de forma brutal es en la policía federal, pero igual sus reclamos son legítimos y deben atenderse para darles certidumbre laboral.

La situación es compleja, y si en una área, el presidente López Obrador tendrá problemas para cumplir lo que prometió, es la moralización de los cuerpos policíacos, en donde la corrupción no se puede arrancar de raíz de la noche a la mañana.

Lo que se ha visto en Tamaulipas y en muchos estados del país, es un reflejo de lo que se está viviendo en la policía federal. De esta película, falta mucho por ver.

Comment here

A %d blogueros les gusta esto: