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El 9-M ¿el Waterloo de AMLO?

LA TALACHA

Por Francisco Cuéllar Cardona

El 9-M ¿el Waterloo de AMLO?

El paro nacional de mujeres en México, provocado por la alta incidencia de feminicidios, el acoso y la violencia en contra de ellas, y la apatía de los gobiernos para instrumentar políticas de protección, ha generado un debate confuso, en donde impera la desinformación y los intereses mezquinos de grupos, y del mismo gobierno de la 4T, que de una forma torpe, politizó este grave problema grave.

Todos los que aplauden y desacreditan esta protesta nacional, han perdido de vista un problema social que daña, duele y enluta a miles de familias. El fondo del tema, al menos en México, se centra en la lucha por el poder entre los que han gobernado este país en los últimos 110 años, y los que en el 2018 ganaron la presidencia de la República descalificando todo, y desacreditando todo. Esta riña partidista, arrastró a grupos, asociaciones, colectivos, medios, intelectuales, y a la misma iglesia, a manosear el asunto de una Protesta Nacional, que en el fondo tiene una justificación.

Desde Palacio Nacional, partió la orden de desacreditar el 9-M. Desde ahí se bajó la instrucción a legisladores de Morena, partidos paleros y organizaciones sociales afines, para que desalentaran el Paro Nacional. Ricardo Peralta, subsecretario de Gobernación, fue el operador para desacreditar y echarle tierra al Paro.

En la contraparte, partidos como el PRI, PAN, PRD, Partido Verde, gobiernos estatales, alcaldes, legisladores, etcétera, atizaron y alentaron la rebelión. El objetivo: hacer ver ante los ojos de la opinión pública nacional que el gobierno de la 4T no sirve y está llevando al país al caos y la confrontación. Aparte de esos actores, otros grupos anarquistas, extremistas y violentos se han trepado a este tren, convirtiendo al país en un aquelarre político, donde se está generalizando el odio entre todos.

Mientras todos se confrontan y llevan agua a su molino, en las hogares, en las calles, en los centros laborales, en las escuelas, en las universidades, las mujeres son asfixiadas por el acoso y la violencia, y esa propuesta para protestar contra el problema se manoseó y se prostituyó. El grito de justicia de las mujeres se ahogó en debates estériles y falsos.

Los gobiernos de los tres niveles han perdido en los últimos años, toda autoridad moral para abanderar causas justas, y este régimen autollamado de la Cuarta Transformación que despertó y revivió la esperanza perdida de millones de mexicanos, se está diluyendo entre mentiras y fracasos.

Si Andrés Manuel López Obrador se hubiera trepado a la ola y hecho suyo el grito de justicia de las mujeres, otro gallo le estaría cantando. Pero se equivocó, y hoy tiene un problema mayúsculo de descrédito, que le está costando la pérdida de credibilidad de millones de votantes, que se  volcaron hacia él en el 2018.

Queda claro que él ni su gobierno son culpables de la violencia y los casos de feminicidio, sino su insensibilidad y su soberbia para atenderlo. Se equivocó al culpar y acusar a las feministas, a los conservadores, a los neoliberales, a los gobernadores de esta rebelión femenil. El M-9 puede ser su Waterloo, incluso peor que la guerra estúpida contra el narco de Felipe Calderón, y el caso Ayotzinapa para Peña Nieto. El 9-M, puede marcar el antes y el después del gobierno de Andrés Manuel. Hay que esperar para verlo.

 

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