La TalachaOpinión

El teléfono descompuesto

LA TALACHA

Por Francisco Cuéllar Cardona

El teléfono descompuesto

 

En la pasada reunión de gobernadores celebrada en el pueblo mágico de Tequila, en Jalisco, plantearon la urgencia de reunirse con el Presidente López Obrador, con quien no se ven las caras desde diciembre. El bloque de mandatarios han sostenido encuentros virtuales y videoconferencias con el gabinete de la Cuarta Transformación donde Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación ha sido la interlocutora principal, pero existe una insatisfacción plena entre los jefes de los Estados, porque «se habla mucho, pero se hace poco», afirman.

Esta ruptura o distanciamiento del Presidente con los gobernadores, es sumamente delicado para la urbanidad política del país. Se pueden tener diferencias políticas o estilos diferentes para gobernar, pero no está en la lógica del ejercicio del poder esta circunstancia que se vive; al menos no existe una referencia o algo parecido en el mundo.

Para algunos, el Presidente López Obrador, tiene la razón al asumir esta actitud de desprecio hacia los Estados, pero para otros, la conducta de los gobernadores es la adecuada porque al no haber una comunicación con el poder Ejecutivo, ellos tienen que tomar decisiones para evitar la parálisis, como en los temas relacionados con el Covid-19.

Al margen de esto y del debate sobre quién tiene la razón en este pleito, el país no puede seguir así, polarizado y confrontado. La declaración desafortunada de este domingo del Presidente de afirmar que quien no esté a favor de la 4T, está en contra de ella. Esto no abona en nada a conciliación y a la reconciliación.

Hace días el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodriguez Calderón, El Bronco le dijo directamente a Olga Sánchez Cordero: «me molesta que la Federación (AMLO) no vea en nosotros, lo que le hemos dicho siempre: somos mexicanos también, como usted, y como el Presidente. Tenemos una representación popular como el Presidente, hemos pedido innumerables veces hablar con él, él conduce el país, y desde diciembre no nos convoca».

El Bronco, coincidió con lo expuesto por el Gobernador de Tamaulipas, «en el sentido de que no puede haber, ni podemos seguir esta ruta en la que la Federación dice una cosa y nosotros decimos otra».

El bloque de gobernadores, dentro de su posición de rebeldía, están conscientes que no puede seguir este «teléfono descompuesto» entre ellos y el Presidente. En la última reunión los mandatarios estatales coincidieron en tenderle la mano al Ejecutivo Federal, pero este sigue montado en su macho de no escucharlos.

Ahora que Andrés Manuel López Obrador, anduvo por el sureste de gira, y donde estuvo acompañado de los gobernadores (uno del PAN, dos de Morena, uno del PRI) volvió a negarse a escuchar a los gobernadores del norte. Los considera enemigos, conservadores y neoliberales. Ni Olga Sanchez, ni Monreal, ni Marcelo Ebrard, que son los que más influyen en el ánimo del Presidente no han logrado convencerlo, ni hacerlo entrar en razón; quien ha visto sus gestos y sus respuestas aseguran que el Presidente está cargado de rencores y resentimientos, y que será difícil cambiarlo; y no ven, al menos en corto tiempo, una reconciliación, «el presidente está montado en su macho y nadie lo bajará de el; no hay nadie que lo haga entrar en razón», aseguran. Así que este pleito va para largo, y quienes padecerán las consecuencias, será la gente.

 

Talachazos

 

SE LO TRAGO LA TIERRA.- ¿Alguien sabe de José Ramón Gómez Leal, alias el «JR»?. El superdelegado federal que presumió ser amigo del Presidente y que se presentó hace casí dos años como un posible aspirante a la gubernatura de Tamaulipas; el mismo que se autopromovió como un sol que vendría a ser un contrapeso político en el Estado, y que se vendió políticamente como la gran figura de la Cuarta Transformación en el territorio tamaulipeco.

«JR» es la fiel representación del gobierno federal en Tamaulipas: no se ve, no se oye, no se siente. Por los rumbos de la federación también andan preguntando por él. Los últimos que lo vieron, afirman que se convirtió en un gris y oscuro burócrata que se conformó con cobrar un chequecito quincenal austero de la 4T.

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