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«Y fueron políticamante correctos»

 

LA TALACHA

Por Francisco Cuellar Cardona

«Y fueron políticamante correctos»

 

Este viernes, en Reynosa, el presidente López Obrador cierra una gira por el noreste del país que despertó y generó muchas expectativas. La razón: los gobernadores de estos estados, Miguel Riquelme de Coahuila; Jaime Rodríguez Calderón de Nuevo León y Francisco García Cabeza de Vaca de Tamaulipas encabezaron una rebelión contra la Federación que hacía muchos años, desde la época de la Revolución no se veía.

El reparto inequitativo de los dineros que se recaudan en los Estados, el manejo de los recursos del sistema de salud, ahora concentrados en el Insabi, las estrategias equivocadas para enfrentar la pandemia del coronavirus, y hasta aspectos partidistas e ideológicos, fueron entre otros temas los motivos que los gobernadores del noreste argumentaron para mostrar sus desacuerdos con el gobierno de López Obrador, ante quien llegaron a decir que se saldrían del Pacto Federal.

El último encontronazo ocurrió la semana pasada en San Luis Potosí en donde el gobernador de Tamaulipas, Cabeza de Vaca fue protagonista y acusó al gobierno federal de manejar un doble discurso para con los Estados.

Entre los integrantes del gabinete y el mismo Presidente, sabían que pisarían un territorio hostíl y venían preparados para todo; la misma secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien ha tenido la interlocución con los gobernadores, fue invitada a la gira para desactivar cualquier imprevisto.

Pero no pasó nada. Al menos hasta ayer en el acto de Matamoros donde se inauguró un mercado público y se entregaron viviendas para familias pobres. El único incidente que activó las alarmas fue cuando el Presidente se molestó y se dijo «apenado» por que el alcalde matamorense y los líderes de Morena llevaron muchos «acarreados» y no guardaron la sana distancia, lo que obligó al mandatario a pedirles que se regresaran a casa y cuidaran su salud, «no debió haberse realizado este evento», se los dijo en su cara.

Pero fuera de eso, en la Gira por el Noreste, privó la armonía, la cordialidad, y de las declaraciones estridentes y acusaciones entre las dos partes, ni sus luces. Privó en todo la conformidad.

Miguel Riquelme de Coahuila, así lo recibió:

“Desde Coahuila se ha apoyado la transformación constitucional que usted ha impulsado desde el gobierno federal, no hemos regateado ningún apoyo institucional, lo hacemos porque los mexicanos le dieron la investidura presidencial y con esta misma institucionalidad esperamos que las decisiones que ha tomado y tome en el futuro beneficien también a Coahuila”.

En Nuevo León, El Bronco, luego de presumir sus logros también se tiró al piso:

«La Alianza Federalista no está para confrontar sino para unirnos y compartir experiencias que nos puedan ayudar a salir adelante. Nuevo León siempre está listo para colaborar con el Presidente y su gobierno, equitativamente: mitad y mitad. Por nuestra parte hemos cumplido. Agradecemos su colaboración y visita».

Y en Matamoros, al gobernador Cabeza de Vaca durante su mensaje de bienvenida, se le veía efusivo y en todo momento respetuoso ante el Presidente:

“Coincidimos plenamente que restablecer el tejido social es uno de los grandes retos que tenemos el gobierno de la República, los estados y los municipios; llegar a la raíz del problema y estas obras fortalecen el tejido con este mercado regional, espacios deportivos y calles”, dijo tras reconocer la obra del gobierno federal en el evento de Matamoros.

En política, lo cortés no quita lo valiente, y se debe ser siempre «políticamente correcto», aun cuando existan discrepancias y diferencias, y aquí imperó la urbanidad y los buenos modales, a pesar de que antes se hayan dicho de todo.

La pregunta es…¿después de esta armonía que se vio vendrá la calma?. La respuesta seguramente es No, porque vienen tiempos electorales y los pronósticos no son nada halagadores. Así son los estilos de gobernar en los tiempos de la Cuartaté; los discursos contestatarios y los encontronazos, son parte de la nueva normalidad democrática.

 

 

 

 

 

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