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El reto de gobernar Tamaulipas

LA TALACHA

Por Francisco Cuéllar Cardona

El reto de gobernar Tamaulipas

Tamaulipas es, por su ubicación geográfica, le entidad del país más privilegiada que las del resto del país. Tiene todo para ser una potencia. Cuenta con playas y 400 kilómetros de litoral sobre el Golfo de México, 300 kilómetros de frontera con Texas, el estado más rico de Estados Unidos, con el mayor número de cruces por donde pasa el 70 por ciento de las mercancías que vienen de Canadá y Estados Unidos hacia Latinoamérica y viceversa. Su infraestructura carretera es de primera y sin cuotas. 

Tamaulipas tiene en la cuenca de Burgos, la reserva de gas más grande del mundo por encima de Bolivia y Rusia. En el subsuelo y en aguas profundas hay mucho petróleo. Hay ríos, montañas, ganadería y agricultura que compite con Sonora y Sinaloa. Es una entidad poderosa en todo, que envidian los mismos vecinos de Nuevo León.

Toda esta riqueza natural y estructura geográfica, sin embargo, contrasta con su realidad.

Su crecimiento y desarrollo, comparado con otras entidades, no corresponde con lo que debería tener. Mientras los demás crecen en todo, Tamaulipas decrece; hasta en el terreno político existe retraso, pues apenas hace 5 años, conoció la alternancia, luego de casi 90 años de ser gobernado por un mismo partido (PRI). Incluso, cuando ocurrió este cambio en el mando de gobierno se creyó que vendría un cambio de mentalidad en la sociedad tamaulipeca, y resultó peor: los análisis afirman con números y videncias que la alternancia partidista ocasionó un retraso en su vida política y social. Los grupos políticos y los mismos partidos se extraviaron; otros fueron eliminados.

Sociólogos y politólogos que han estudiado a la entidad y su composición política, aseguran que hay una crisis de grupos y de figuras que pudieran ser o representar una alternativa real de cambio. El priismo autoritario y férreo se diluyó, y los que llegaron rayaron en el primitivismo y la voracidad.

Tamaulipas tiene 30 años de rezago económico, social, educativo y político. Con la llegada al poder de un grupo tecnócrata encabezado por el priista-salinista Manuel Cavazos Lerma, que abrazó las teorías neoliberales y las mezcló con las organizaciones criminales, sumió al Estado en un abismo negro del cual no encuentra la salida.

Aunque en Matamoros siempre existió un cartel que promovía complicidades con el gobierno, fue durante el cavacismo (1993-1999) cuando la criminalidad se infiltro hasta la médula gubernamental. Desde entonces, los gobernadores posteriores hasta la fecha, siempre estuvieron bajo la sospecha de ser patrocinados por el crimen. En la actualidad, dos están en prisión y uno, casi en la antesala de ser gobernador fue asesinado en campaña (Rodolfo Torre Cantú).

Actualmente existe un proceso legal de desafuero del gobernador panista y su final no parece que será agradable para este partido y el grupo político que los respalda. 

¿Cómo gobernar Tamaulipas, sin estar ligado al crimen organizado?, son las preguntas que se empiezan a hacer a un año de que se elija un nuevo gobernador.

¿Cómo evitar que esta historia de complicidades y de malos gobiernos continúe?.

¿Quién, o quiénes de los que quieren ser candidatos a gobernador de Tamaulipas están libres de pecado y conocen el reto que representa gobernar un estado en proceso de descomposición?

Ese es el reto que viene. Esas son las alertas que ya están activadas desde ahora. Los ciudadanos deben de empezar a escudriñar para que la narcoviolencia y las pillerías empiecen a ser sacadas del gobierno y que el próximo que llegue no se parezca en nada a los últimos cinco que han pasado por aquí.

No está fácil para nada y para nadie lo que viene. Tamaulipas necesita más que un superhombre o supermujer para que lo gobierne y lo ponga en contexto del cambio verdadero.

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