CULPA IN VIGILANDO
Por Nohemi Argüello Sosa
Generación Z y la misoginia 2.0
Durante muchos años creímos que el patriarcado no podía formar hombres y mujeres más machistas que aquellos que ya conocíamos. Machistas que se formaron en el seno de familias donde se reforzaban los estereotipos de género y asignan a las mujeres las labores de limpieza y cuidado de la familia, mientras a los hombres se le asigna el sostén económico de la familia y no se les limita su presencia en el ámbito público que los empodera.
Si bien, el contexto reafirmaba los roles de género aprendidos en casa, el nivel de misoginia parecía baja en las generaciones más jóvenes, la generación Z; sin embargo, rompió esta tendencia.
Para entender este lamentable fenómeno, es necesario reconocer que, aun cuando esta generación, nacida entre 1997 y 2012, creció en un entorno donde los derechos de las mujeres avanzaron con leyes más garantistas, han tenido acceso a ideas progresista a través de internet, conocen sobre movimientos como #MeToo y debates sobre consentimiento, masculinidades y diversidad, la misoginia no solo persiste entre estos jóvenes, sino que se reinventa, se viraliza y se vuelve tendencia.
La respuesta a este freno en la construcción de una sociedad más pacífica y justa se encuentra en los nuevos educadores: YouTube, TikTok, Twitch, Reddit y foros de la machosfera, donde creadores de contenido disfrazan discursos de odio como “humor”, “opinión incómoda” o supuestas “verdades que nadie quiere escuchar”. Es así como las y los adolescentes y jóvenes de la generación Z se apropian de ideas machistas renovadas y reforzadas, propias de una misoginia 2.0.
Uno de los factores que fomentan el surgimiento de esta misoginia exacerbada son influencers como Andrew Tate, El Temac y Adrián Marcelo, entre otros, quienes promueven masculinidades violentas. Estos personajes ya suman millones de seguidores adolescentes con quienes comparte ideas misóginas como que las mujeres son manipuladoras, interesadas, inferiores y que sirven para medir la masculinidad hegemónica y misógina.
A este nuevo contexto se suma el algoritmo: cuanto más contenido misógino consume un joven, más contenido similar recibe. Esto siembra la idea errónea de que la misoginia es el discurso dominante, lo que facilita la introyección de estos prejuicios.
Ante esta problemática, padres, madres y familiares de jóvenes de la generación Z tenemos el deber y la responsabilidad de desmontar las ideas y sesgos cognitivos que daña la salud mental, genera violencia contra las mujeres y niñas y construyen la misoginia 2.0.
¿Usted qué opina?
En otros temas, una excelente noticia se anunció en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, la cual ampliará su oferta de posgrados, a partir de 2026, con el propósito de ofrecer programas más pertinentes que respondan a las necesidades de desarrollo humano, social y económico del estado. Esta acción forma parte de los proyectos estratégicos impulsados por el rector Dámaso Anaya Alvarado, quien destacó los avances en infraestructura y en la ampliación de cobertura educativa.
Actualmente, la UAT cuenta con 43 programas reconocidos en el Sistema Nacional de Posgrados, que atienden a 874 estudiantes. La institución se propone actualizar esta oferta y aumentar el número de programas incorporados al organismo nacional, con el fin de asegurar la calidad de sus especialidades, maestrías y doctorados. Esta actualización se complementa con la evaluación continua de los posgrados para que respondan a las demandas sociales emergentes.
Además, la universidad planea impulsar la producción académica mediante un incremento en la publicación de libros y en el registro de obras ante el Instituto Nacional de Derechos de Autor. Esto forma parte de la estrategia para proteger la propiedad intelectual y estimular la innovación, incluyendo el registro de patentes ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. También se promoverá la participación del personal docente en revistas indexadas nacionales e internacionales, fortaleciendo la difusión del conocimiento.
Finalmente, la UAT tiene como meta ofrecer posgrados no solo de alta calidad, sino también con un enfoque profesionalizante. En 2026 se reforzará el trabajo en maestrías, doctorados y especialidades, lo que ampliará las oportunidades de actualización y desarrollo para más de 2,800 profesores de la institución, consolidando el crecimiento académico y científico de la comunidad universitaria.

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