En un hecho que podría constituir una violación a la normativa en materia de patrimonio cultural, el municipio de Pesquería, Nuevo León, demolió una casona catalogada como inmueble histórico y bajo resguardo del Gobierno federal.
La acción generó la reacción del Instituto Nacional de Antropología e Historia, que solicitó al alcalde Francisco Esquivel una explicación formal por la intervención realizada sin autorización.
De acuerdo con información oficial, la edificación se localizaba en el cruce de las calles Morelos y Porfirio Díaz, en el centro del municipio, y formaba parte del patrimonio histórico, por lo que cualquier modificación o demolición requería la validación previa de autoridades federales.
Pese a ello, el inmueble fue derribado con maquinaria pesada, sin que se acreditara el cumplimiento de los procedimientos legales correspondientes, lo que podría derivar en sanciones administrativas e incluso penales.
El INAH advirtió que este tipo de acciones vulnera la legislación vigente en materia de conservación del patrimonio cultural y adelantó que se analizarán las consecuencias legales del caso.
Por su parte, el alcalde justificó la demolición al señalar que en el predio se proyecta la construcción de un centro de servicios municipales, como parte de una estrategia de modernización urbana.
“La vamos a demoler para tener un avance, una modernización y también es algo muy importante para el crecimiento del municipio”, expresó el edil en un video difundido en redes sociales.
El caso abre un debate sobre los límites entre el desarrollo urbano y la protección del patrimonio histórico, así como sobre la responsabilidad de las autoridades municipales en el cumplimiento de la normatividad federal.