Inglaterra y Argentina volverán a verse las caras 40 años después

Ciudad de México.— El Mundial de 2026 tendrá una semifinal cargada de historia, simbolismo y cuentas pendientes. Inglaterra y Argentina avanzaron este sábado a la antesala de la final y, cuatro décadas después del capítulo más recordado en el Estadio Azteca, volverán a enfrentarse en una Copa del Mundo.

Inglaterra sufrió más de lo esperado para derrotar 2-1 a una aguerrida Noruega en Miami. La selección escandinava sorprendió con un fútbol intenso y se adelantó en el marcador, pero el talento de Jude Bellingham volvió a aparecer en el momento decisivo. El mediocampista inglés firmó un doblete, incluido el tanto de la victoria en el tiempo extra, para colocar a los dirigidos por Thomas Tuchel entre los cuatro mejores del torneo. (

Noruega, la revelación de este Mundial tras eliminar a Brasil en octavos de final, vendió cara la derrota y estuvo cerca de prolongar el partido hasta los penales, pero la jerarquía inglesa terminó inclinando la balanza.

Horas después, en Kansas City, Argentina confirmó su candidatura al bicampeonato al imponerse 3-1 a Suiza en un encuentro que exigió paciencia y carácter. Alexis Mac Allister abrió el marcador para la Albiceleste, los suizos empataron en la segunda mitad y obligaron al alargue, donde Julián Álvarez y Lautaro Martínez resolvieron el compromiso para sellar el pase a las semifinales.

Con estos resultados quedó definido uno de los enfrentamientos con mayor carga histórica en el futbol mundial.

El próximo miércoles, Inglaterra y Argentina volverán a encontrarse en una Copa del Mundo, exactamente 40 años después del inolvidable choque de los cuartos de final de México 1986, disputado en el Estadio Azteca.

Aquella tarde del 22 de junio quedó inmortalizada por Diego Armando Maradona, quien marcó dos de los goles más famosos de la historia: el primero con la llamada “Mano de Dios” y el segundo, una extraordinaria jugada individual que la FIFA bautizó como el “Gol del Siglo”, para darle el triunfo 2-1 a la Albiceleste en un partido que trascendió lo deportivo por el contexto político derivado de la Guerra de las Malvinas apenas cuatro años antes.

Desde entonces, cada enfrentamiento entre argentinos e ingleses ha estado rodeado de una rivalidad única, mezcla de futbol, historia y orgullo nacional.

Ahora, una nueva generación escribirá otro capítulo. Lionel Messi buscará acercar a Argentina a una nueva final mundialista, mientras que Inglaterra intentará romper una larga historia de frustraciones frente a los sudamericanos y dar un paso más hacia un título que se le niega desde 1966.

El Mundial de Norteamérica ofrece así un nuevo guiño a la historia: cuarenta años después del partido que marcó para siempre el futbol, Argentina e Inglaterra volverán a encontrarse con un boleto a la final en juego. La memoria del Azteca estará presente, aunque esta vez el escenario sea distinto y los protagonistas sean otros.

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