Recrudece EU ofensiva contra Irán y eleva riesgo de una guerra regional

Washington/Teherán.- La tensión en Medio Oriente volvió a escalar este fin de semana luego de que Estados Unidos lanzara una nueva y amplia ofensiva militar contra objetivos estratégicos en Irán, en respuesta al ataque iraní contra un buque mercante que navegaba por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.

De acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), la operación incluyó ataques contra sistemas de defensa antiaérea, instalaciones de misiles, radares y otras posiciones militares iraníes. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, justificó la ofensiva al asegurar que “Irán tomó una mala decisión y ahora paga las consecuencias”.

La respuesta de Teherán no se hizo esperar. Irán lanzó misiles y drones contra instalaciones estadounidenses y de sus aliados en Bahréin, Kuwait, Catar, Jordania y otros países del Golfo Pérsico, además de reiterar su advertencia de mantener bajo su control el Estrecho de Ormuz, paso por donde normalmente transita cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo.

El recrudecimiento de las hostilidades ocurre apenas semanas después de que ambas naciones intentaran sostener un frágil acuerdo para reducir la confrontación y abrir un nuevo proceso de negociaciones. Sin embargo, los recientes intercambios militares han puesto prácticamente en suspenso cualquier posibilidad inmediata de diálogo.

Las repercusiones ya comenzaron a sentirse en los mercados internacionales. El precio del petróleo registró un nuevo incremento ante el temor de una interrupción prolongada del tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz, mientras gobiernos europeos y organismos internacionales hicieron un llamado urgente a la contención para evitar que el conflicto derive en una guerra de mayor escala.

Analistas internacionales advierten que esta nueva ofensiva representa una de las mayores escaladas militares entre Washington y Teherán desde el inicio del conflicto este año y aumenta el riesgo de que otros actores regionales se involucren, lo que podría desestabilizar aún más a Medio Oriente y afectar la economía global mediante un alza sostenida en los precios de la energía.

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