Investigación

Investigadores de la UNAM estudian el potencial del nopal para prevenir obesidad y diabetes desde la gestación

Ciudad de México.— Un equipo multidisciplinario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) investiga el potencial del nopal (Opuntia ficus-indica) como estrategia preventiva frente a la obesidad y la diabetes tipo 2 desde las etapas más tempranas de la vida. El proyecto se desarrolla en la Unidad de Investigación en Medicina Experimental de la Facultad de Medicina, con sede en el Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga, y se enfoca en los llamados primeros mil días de vida, periodo que va desde la concepción hasta los dos años de edad.

El estudio, coordinado por el investigador Galileo Escobedo González, se inscribe en un contexto crítico: México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil, condición que incrementa el riesgo de enfermedades metabólicas crónicas a lo largo de la vida. Ante este escenario, el grupo científico explora si la suplementación nutricional con fibra de nopal durante la gestación y la lactancia puede generar efectos metabólicos protectores en la descendencia.

Planta emblemática de la cultura y la alimentación mexicanas, el nopal pertenece a la familia de las cactáceas y es reconocido por su alto valor nutricional. La evidencia documentada por la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana de la UNAM señala que posee propiedades antiglucémicas y actividad bactericida, además de ser una fuente relevante de fibra dietética, vitaminas A, C y K, y minerales como calcio, potasio y magnesio, con impacto positivo en la digestión, el sistema inmunológico y la salud ósea.

La investigación, titulada “Suplementación nutricional con nopal (Opuntia ficus-indica) en los primeros mil días de vida”, integra a especialistas de las facultades de Medicina y de Estudios Superiores Iztacala, estudiantes de posgrado de diversas áreas biomédicas, así como personal de los institutos nacionales de Cardiología Ignacio Chávez y de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, además del Hospital de la Mujer. Se trata de un esfuerzo amplio y heterogéneo que articula distintas disciplinas de la salud.

Primera etapa: evidencia en modelo animal

En su primera etapa —prácticamente concluida— el estudio se desarrolló en un modelo murino. Los investigadores trabajaron con ratones C57BL/6 para analizar los efectos intergeneracionales de una dieta suplementada con fibra de nopal. Dos grupos de ratonas recibieron una dieta alta en carbohidratos y grasas saturadas; a uno de ellos se le añadió fibra de nopal en una proporción de 0.25 gramos por kilogramo de dieta, consumida ad libitum. Ambas poblaciones mantuvieron su régimen durante la gestación y la lactancia.

Los resultados mostraron diferencias relevantes: la suplementación con fibra de nopal mejoró los niveles de glucosa y leptina —hormona clave en la regulación del apetito y la saciedad—, redujo la acumulación de grasa hepática y disminuyó la expresión de citocinas inflamatorias asociadas a procesos como la esteatohepatitis. Estos beneficios se observaron también en la descendencia, pese a la exposición a una dieta obesogénica.

Segunda etapa: evaluación en humanos

La segunda etapa del estudio comenzará en breve y se realizará con población humana. El primer grupo de mujeres fungirá como grupo control o testigo, es decir, no recibirá la dieta con fibra de nopal durante el embarazo ni después de éste. El segundo grupo, integrado por mujeres en el tercer trimestre de gestación, recibirá la fibra de nopal necesaria y deberá licuar, cada tercer día, de dos a tres piezas de nopal con 120 mililitros de agua y consumir la bebida en ayuno hasta el momento del parto.

El equipo de investigación mantendrá comunicación constante con todas las participantes y evaluará los efectos de ambas dietas en la descendencia al nacer y posteriormente cada seis meses durante dos años. En el modelo murino, los parámetros metabólicos se miden a las 16 semanas de vida —cuando los ratones alcanzan la edad adulta—, evaluando peso corporal, masa grasa y niveles de glucosa en sangre. En el caso de los bebés, estas mediciones se realizarán durante los primeros mil días de vida. De este modo, las observaciones se complementan entre el nacimiento en humanos y la edad adulta en el modelo animal, evitando seguimientos que, de otro modo, requerirían entre 25 y 30 años. Los investigadores prevén obtener los primeros resultados en el transcurso de este año.

Galileo Escobedo considera que esta estrategia alimentaria basada en el nopal podría contribuir de manera significativa a disminuir la obesidad infantil en México. “Habría niñas y niños más saludables y, por ende, adultos con una menor carga de comorbilidades desde los 25 o 26 años. Aquí, en el Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga, estamos viendo actualmente pacientes de esa edad que llegan a consulta con diabetes tipo 2”, advirtió.

La evidencia obtenida en animales adultos permite suponer que el consumo de nopal durante el embarazo favorece que la descendencia presente menor peso corporal y masa grasa que aquella nacida de madres sin suplementación, además de una menor susceptibilidad a dislipidemias, hipertensión arterial sistémica, diabetes tipo 2 y problemas hepáticos.

Estos trabajos se inscriben en la línea del grupo de investigación Orígenes del Desarrollo de la Salud y la Enfermedad (DOHaD, por sus siglas en inglés), que estudia los factores nutricionales y ambientales que predisponen a la descendencia al desarrollo de enfermedades desde la etapa fetal. “Hay un dicho que reza: ‘Uno es lo que come’. En este grupo consideramos que las hijas y los hijos son lo que la madre comió durante la gestación y la lactancia, lo cual los predispone a padecer enfermedades en etapas infantiles y adultas. Por esta razón, la prevención de la obesidad infantil y en adultos debe comenzar desde la gestación”, concluyó el investigador.

Conclusión.
La investigación coloca al nopal en el centro de una agenda científica orientada a la prevención temprana de enfermedades metabólicas. En un país con alta prevalencia de obesidad y diabetes, el aprovechamiento con sustento biomédico de alimentos tradicionales podría convertirse en una herramienta relevante de salud pública, siempre bajo protocolos rigurosos y evaluación clínica continua.

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