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La Talacha Noresteoctubre 13, 2019
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16min300

Las diferencias raciales hispanas y anglosajonas en Norteamérica tienen su origen desde 1520 en Europa cuando se dan las primeras pugnas entre España e Inglaterra, cuyos países al colonizar América traerían consigo sus odios étnicos y religiosos

Luis Alvarado

La brecha cultural y racial entre mexicanos y anglosajones en los Estados Unidos representa algo más que la incómoda convivencia en un país donde los ancestros de los primeros coexistieron y  se vieron obligados a vivir como extranjeros en su propia tierra a partir del despojo yanqui a la mitad del territorio azteca en 1848.

Matizado por factores agravantes como la inmigración azteca hacia el norte, idiosincrasias,  religiosidad o pulido por condiciones pacifistas y de convivencia entre todas las razas, el encuentro entre ambas culturas ha significado a lo largo de siglos el conflicto tolerado pero presente a lo largo de generaciones desde antes de la pérdida del suelo azteca.

Aunque muchos connacionales, chicanos y gringos lo ignoren, la discriminación a latinos incrementada en el gobierno de Trump ha tenido su origen más atrás de la invasión estadounidense a este país y de la colonización de los territorios norteños de la Nueva España recién independizada.

Se remonta hasta antes de 1520 y nace en Europa a raíz de los conflictos armados entre España e Inglaterra, las que como parte de las potencias mundiales dominantes se disputaban allá y en el nuevo mundo la posesión y explotación de los territorios vírgenes, que para ambas naciones vendrían a serlo los ahora México y Estados Unidos.

El argumento divino para invadir países.

Las guerras anglo-ibéricas

España,  la más débil de las potencias europeas entra al juego geopolítico mundial al reclamar la propiedad de la América descubierta por el portugués Cristóbal Colón en 1492. Mientras la dominación ibérica avanza en la llamada Nueva España, en Europa ya tenía una de sus primeras  guerras con Inglaterra en 1500.

Para 1585 viene el conflicto armado de 19 años, firmándose la paz entre ambas naciones en 1604. Entre 1655 y 1660 libran nueva lucha comercial por las Indias Occidentales. Estalla otra menor en 1717.

Estas guerras de las potencias están vestidas de religiosidad; los ibéricos de catolicismo y los anglos de protestantismo, la corriente rebelde que surge ante la corrupción eclesiástica y falta de piedad de la iglesia romana.

Es a raíz del protestantismo que los ingleses marcan su menosprecio hacia los iberos, a quienes acusan en el viejo mundo de ser de una raza impura con una religión corrupta. El conato se transporta por el tiempo y barcos interoceánicos hasta llegar al este de Norteamérica.

Una España “satánica”

Ya en 1607 los primeros colonizadores de la Nueva Inglaterra construyen una aldea en Virginia y ganan dinero con el cultivo del tabaco. Estos otorgaban un sentido ‘profético’ a la migración con el argumento de que si España no colonizaba el este de Norte América era “porque Dios reservaba esas tierras para Inglaterra”. Asentados en el nuevo mundo organizan saqueos y piratería contra los buques ibéricos.

A su llegada a la Nueva Inglaterra existen cerca de 200 tribus que hablan cerca de 50 lenguas, con una población estimada entre siete y 12 millones.

Las ocupaciones británicas en el nuevo mundo están ‘legitimadas’ en su rivalidad con España. En 1583 un informe dirigido a Terranova por sir Humprey Gilbert resalta la evangelización de los indígenas como parte primordial del viaje, “para que no quedaran expuestos a la influencia satánica española”.

Una vez conseguida la independencia de Inglaterra siguen con el invento del ‘Destino Manifiesto’, la tesis ‘divina’ que justifica la expansión territorial para Estados Unidos.  A diferencia de los iberos que si se mezclaban con los indios sometidos, los anglos no se unen para mantener ‘la pureza de su raza’.

El origen de la lucha racial se remonta al siglo XVI en las guerras anglo-españolas. Aquí negocian

Migraciones al norte novohispano

Lo que se ha dado en llamar la historia de los chicanos está formada por dos etapas; La de 1598 a 1848 y de 1848 a 1970, señala por su parte  Esperanza García y García en su libro El Movimiento Chicano en el Multiculturalismo de Estados Unidos, (UNAM, 2007).

Una de las primeras migraciones al norte novohispano –ahora de Estados Unidos- se registran en 1598, primero en Nuevo México, luego en Tejas en 1716 y en las Californias en 1769, todas por razones económicas. Los iberos promueven una transculturización local con una invasión central de indios aztecas y tlaxcaltecas con la lengua náhuatl.

Desde 1690 y hasta 1730 se establecen una serie de misiones a lo largo del río Bravo, siendo la primera la de San Francisco de las Tejas. Todas fracasan por desinterés de la colonia.

Para 1718 otra expedición edifica San Antonio Béxar y otras más se ubican en El Paso y Laredo 22 años después. La gente común vive en jacales de carrizo y lodo mientras que los colonos anglos al norte en confortables y amplias casas con granero aparte. Este es uno de los puntos que marcan las diferencias culturales; los que piensan en pequeño en chozas y los que lo hacen en grande en viviendas cómodas.

García y García cita a un observador gringo que diferencia la espiritualidad, “aunque los mejicanos seguían formas extremas y simbólicas religiosas, ésta para ellos era más un hábito que un principio moral”. Al consumarse la independencia mexicana en 1821 muchas cosas siguen igual, siendo la población tejana de dos mil 240 habitantes en ese año y de cuatro mil para 1836.

La invasión angloestadounidense en Palo Alto, Tamaulipas.

Virrey Apodaca abre la migración gringa

El último virrey novohispano,  Apodaca fue también el primero en permitir a los extranjeros anglosajones colonizar Tejas a partir de 1821, bajo la influencia del liberalismo español, iniciándose así el lento proceso de transculturización.

Ya en su viaje al frente de la Comisión de Limites en 1827, Manuel Mier y Terán observa en su libro de la peligrosa presencia de colonos anglos que superan casi ocho a uno a los mexicanos de Tejas.

Bajo esta amenazadora presencia ‘pre-gringa’ los colonos extranjeros se van adueñando de Tejas hasta que agrupados exigen derechos de posesión y la creación de sus propias leyes, ignorando las mexicanas que les imponían obediencia ciega a la religión católica y normas diferentes.

Para 1840 numerosas familias mexicanas huyen al no poder convivir con los anglosajones. Más de mil salen de San Antonio, ‘pues los anglos no ven aliados, solo ven razas’. Tejas es el foco de las mayores fricciones y rencores étnicos.

Independizados de México en 1836, los miembros de la élite tejana como Lorenzo de Zavala y Juan Seguín creen posible ser leales a la República de Texas, pero tarde se dan cuenta de que esta no era una revuelta más contra el centralismo azteca sino un parte aguas cultural en el que ya no cabrían, refiere por su lado David Montejano en su obra Anglos y Mexicanos en la Formación de Texas, 1836-1896 (México, Conaculta, 1991).

Expresión mexicana que agradece la defensa del batallón de irlandeses contra la invasión norteamericana.

El color de la piel en 1837

Entre 1837 y 1842, 13 ‘compradores’ adquieren más de 547 mil hectáreas de 358 mexicanos, con lo que la principal fuente de riqueza pasa a manos anglosajonas, al tiempo que soldados anglos emprenden venganzas contra todo latino, ‘sólo por el color de su piel’, hayan participado o no a favor de la independencia tejana.

Los latinos sufren el precio que pagan por haberse independizado de México, creyendo que lo hacían del gobierno, “sufrieron desde el principio…muchos perdieron sus herencias y todos perdieron su ideal: La República de Texas”, escribe Montejano.

Al reclamar México el regreso de Texas, ésta se anexa a Estados Unidos y sobreviene la llamada Mexican War para los anglos, invasión para los mexicanos. Muchos aztecas se repatrían durante y después del conflicto en Paso del Norte, Guerrero, Mier, Camargo, Reynosa, Matamoros, otros fundan Nuevo Monterrey (Laredo), Mesilla y Guadalupe, aún así la población del sur y oeste de Texas sigue siendo mayoritariamente mexicana.

Una serie de reportajes de Frederick Olmstead del New York Times entre 1855 y 60, escribe que en 1820 había 25 mil mexicanos en Texas, siete mil arriba del río Nueces (la antigua frontera tamaulipeca); ocho mil en el oeste (El Paso y Presidio); cinco mil 500 abajo del Nueces (entre Laredo y El Bravo); una población flotante de cuatro mil.

Según Cué Cánovas en su aporte al libro El México Olvidado (David Maciel, México, UACJ, 1996),  “los mexicanos que quedaron al norte del Bravo eran cerca de 100 mil; con 28 mil en Texas; 57 mil en Nuevo México y 23 mil en California”.

“Los mexicanos conquistados llegaron a ser extranjeros en su tierra natal y sus descendientes se quedaron entre dos mundos, dos culturas”, escribe por su lado Eliverio Chávez en su obra Mestizaje: Introducción a la Cultura Mexicoamericana, (Author House, 1997).

En contrapartida vivían 120 mil anglos arriba del Nueces y cuatro mil 500 al sur y oeste del mismo. El despojo estaba consumado y el Destino Manifiesto se enseñoreaba en los anteriores territorios novohispanos y mexicas. Se agudiza el clima antimexicano, los abusos, crímenes y encarcelamientos no cesan. Vienen algunas rebeliones que logran algunas reformas paliativas.

El caso Arizona

Pasados cinco años del despojo, Estados Unidos se hace de otros 30 mil millas cuadradas de territorio mexicano al sur de Arizona y sur de Nuevo México para la extracción de minerales y el trazado de las vías ferroviarias.

En 1887 se descubren grandes yacimientos de plata alrededor de Tombstone que atrae la fiebre de pistoleros como Doc Holliday (John Henry), Johnny Ringo, los tiroteos entre Wyatt Earp y los Clanton en 1881. Estos últimos roban ganado de las estancias mexicanas a lo largo de la frontera con México, matando a sus propietarios a ambos lados de la línea.

Estos atracos estaban consentidos por las autoridades gringas pues lo robado era para satisfacer la demanda de mineros y mantenimiento de fuertes militares contra los apaches. Para 1890 los mexicoamericanos  recurren a la vía organizada en la defensa de sus derechos creando sociedades mutualistas  y sindicatos para afrontar el racismo y explotación de que son objeto por los güeros.

Juan N. Cortina se rebela en 1859, quien sufre en carne propia los abusos y despojos. En un año arrasa desde Brownsville hasta Río Grande y mata a 15 gringos y unos 80 mexicanos vendidos, siendo atrapado en México por tropas de Porfirio Díaz en 1874.

Bracero, un programa de humillaciones

En 1910 los gringos constatan la falta de mano de obra para la producción agropecuaria e industrial y se crea la primera gran ola migratoria. Ya en plena II Guerra Mundial se crea el programa Bracero en busca de mano de obra barata (250 mil trabajadores) para producir los requerimientos gringos en el conflicto entre 1942-1947.

Surge una protesta del gobierno mexicano por el trato inhumano a los connacionales, cancelando la cuota de braceros, pero surgiendo alternamente un tráfico de indocumentados, calculándose solo para Texas unos 120 mil ilegales, dispuestos a ser humillados  con míseros salarios que no encontraban en sus lugares de origen.

Otra guerra de Estados Unidos, ahora contra Corea, da lugar a una segunda versión del programa Bracero entre 1950-53 y lejos de  frenar la entrada de ilegales, ésta aumenta para llegar a medio millón en 1951; 893 mil en 1953 y más de un millón en 1954.

 


La Talacha Noresteoctubre 4, 2019
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El Ministro que renunció este viernes ha estado involucrado en el caso Atenco y Guardería ABC , además de hacer movimientos millonarios en sus cuentas sin explicar el origen de ese dinero.

MÉXICO | En medio de una investigación que realizan la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y la Fiscalía General de República (FGR) por supuesto lavado de dinero, el ministro Eduardo Medina Mora le presentó su renuncia al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien la aceptó.

Estas acusaciones por presuntos actos de corrupción parten de que autoridades estadounidenses y británicas han enviado información financiera sobre las cuentas del ministro, quien prefirió dejar su puesto, 11 años antes de cumplirse el plazo para el cual fue designado.

Y es que de acuerdo con la Agencia Nacional del Crimen de Reino Unido (NCA por sus siglas en inglés), en los últimos dos años se registró “actividad sospechosa” en transferencias millonarias hechas desde México a cuentas del exministro por cerca de tres millones dólares.

Además, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos señaló que entre 2016 y 2018, Medina Mora también recibió dinero en sus cuentas en ese país, lo que daría un total de 102 millones de pesos, en depósitos electrónicos de ambas naciones.

A esas imputaciones se suman las controversias en las que Medina Mora ha estado implicado a lo largo de su carrera política, en la que ha ocupado importantes puestos en las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), así como en la de Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Entre los cargos que ha asumido el también abogado mexicano sobresalen: embajador de México en Estados Unidos, director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y procurador General de la República.

Así como secretario de Seguridad Pública Federal, puesto que ocupó en 2006 y desde el que participó en el operativo de San Salvador Atenco, en el que murieron dos activistas y fueron detenidas más de 200 personas, entre ellas una decena de 10 menores de edad, además de que elementos policiacos fueron acusados de vejaciones y violaciones sexuales a una veintena de mujeres.

Como procurador, estuvo involucrado en el caso de violación a los derechos humanos de tres mujeres indígenas, que fueron sentenciadas a 21 años de prisión por posesión de droga y secuestro de seis agentes de la entonces Agencia Federal de Investigación (AFI). Sin embargo, tres años más tarde se comprobó violación del debido proceso y los derechos de las mujeres, por lo que fueron liberadas.

Otro caso controversial en el que estuvo involucrado Medina Mora, fue la detención de 38 funcionarios, en mayo de 2009, la cual realizó la Procuraduría General de la República (PGR) en ese entonces a su cargo.

Año y medio después, los detenidos fueron liberados y el entonces procurador fue acusado de ineptitud y de usar su cargo con fines electorales, ya que los capturados pertenecían al Partido de la Revolución Democrática (PRD).

También el exministro fue acusado de falta de voluntad para dar con los responsables de incendio en la Guardería ABC, pues en este caso la Procuraduría pidió órdenes de aprehensión por delitos no graves para los implicados en esta tragedia que provocó la muerte de 49 niños.

En 2007, luego de la aprobación de la despenalización de la interrupción del embarazo, el político mexicano encabezó la acción de inconstitucionalidad, promovida por la PGR. Medina Mora fue acusado de atentar contra los derechos humanos de las mujeres y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) rechazó su postura.

Así entre acusaciones de violación a derechos, corrupción e ineptitud Eduardo Medina Mora llegó a la Suprema Corte como ministro, puesto que deja -en opinión del presidente Andrés Manuel López Obrador- para atender todas estas denuncias e investigaciones en su contra.

(Notimex)


La Talacha Noresteoctubre 3, 2019
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En 1905 la San Carlos Cooper pretende revivir la grandeza minera del siglo XVIII de las montañas de San Carlos, Tamaulipas y construye el tren de vía angosta de 61 kilómetros de longitud para transportar el metal desde las minas de San José hasta Linares, Nuevo León y en proyecto a Soto La Marina, inversión que fracasa en 1908 a pesar de tener permiso hasta 2002 

Luis Alvarado

El historial de la metalurgia preciosa en Tamaulipas encuentra su máxima grandeza en la segunda mitad del siglo XVIII y las primeras décadas del siglo XIX, hasta que paulatinamente va decayendo por falta de inversiones, mantenimiento, equipo, baja de precio de la plata y agotamiento de las vetas.

El tren de vía angosta San José (San Carlos)-Linares

En 1769 el Gobernador Vicente González de Santibañes  traslada la capital de la provincia del Nuevo Santander a la Villa de San Carlos “donde la minería había empezado a tomar fuerte impulso, la cual, ofreciendo mejores perspectivas en beneficio de los pobladores, resultaba de mayor interés para la colonia”.

La Villa estaba protegida por una casamata, pequeña fortificación situada en el punto por donde los indígenas “dienteros ” solían atacar el poblado, siendo hasta 1811 que se traslada la capital de la colonia a la Villa de Aguayo, hoy Cd. Victoria.

Y si San Carlos fue capital, es debido a que resultaba más provechoso para el virreinato tener a un gobernador cercano a los yacimientos

Los pequeños yacimientos estuvieron en diversas fajas de la región oeste cercana a Victoria y en la del Cuarto Distrito mientras que la de mediana producción aurífera y argentífera prevaleció en algunos puntos del municipio de San Carlos; en tanto que la cuprífera estuvo con mayor presencia igual en San Carlos y cerca de Hidalgo.

Se conoce como La Región del Cobre la zona metalífera que inicia cerca del municipio de Hidalgo a más de 30 kilómetros de la estación de la Cruz, continuando más de 50 al sureste, según refieren Soutworth y Holmes en su directorio oficial de Minas de México de 1908.

Tomando en consideración que en la transición de los siglos XVIII al XIX  la extracción de los metales preciosos significaba el 13 por ciento del Producto Interno Bruto en la Nueva España, la actividad en el Nuevo Santander no registra cifras precisas, aunque si se compara con lo explotado en San Luis Potosí y Zacatecas su producción es menor.

En 1900 la minería sobrevive

A inicios del siglo XX -1906- un resumen del Anuario Estadístico de Tamaulipas detectaba solo cinco minas de plomo y plata en explotación en el distrito norte. En el centro, Victoria tenía 12 vetas en Cueva Grande de Dolan; La Gloria de S. Doria; La Escondida de I. Rentería; Lupe, de C. Freston; Salinas de Doria; El Rey, de Monterrey; La Esperanza de G. Martínez; La Lola de J. Montemayor; La Bonita de La Boca; La Fortuna de F. Stefano, casi todas de plata, plomo, cobre, zinc y hierro.

En Hidalgo había otras cinco de plata, cobre y oro; en San Carlos 11 de cobre, plata, oro y plomo (de la San Carlos Cooper Co.). En Guemez otras cinco de plata, cobre, plomo y oro; en Miquihuana una con cobre y hierro y en San Nicolás 31 hoyos paralizados que habían dado plata, cobre, plomo y hierro.

Poco después, la San Carlos Cooper obtiene 20 minas de cobre y hierro. En ese 1906 solo una hacienda en el estado podía beneficiar los metales de  San Carlos y el resto se enviaba a Monterrey o Linares para su filtrado.

De todas las minas en producción en los siglos pasados, las de mayor particularidad son las que eran propiedad de la empresa norteamericana San Carlos Cooper Co. que llegó a compartir la propiedad de importantes criaderos de plata, oro, cobre  y plomo en esa privilegiada región.

Casi un siglo atrás, en 1809 las minas de la Nueva España habían generado 39 millones de pesos, de los que 19 millones se habían enviado a España para sostener las guerras en Europa, en un crisis económica que se agrava al sobrevenir la guerra de independencia y otros conflictos que habrían de perdurar por casi 60 años, anota Miguel Ramírez Amaya, en su ensayo Situación de la Minería a Principios del Siglo XIX.

Trabajadores de la San Carlos Cooper Co.

El ferrocarril Linares-San José

La importancia de  la San Carlos Cooper estriba en que fue la única que pudo desarrollar importante inversión para el tendido de una vía angosta de ferrocarril que comunicaba del centro beneficiador de San José hasta la ciudad de Linares, Nuevo León para su posterior traslado a Monterrey.

El servicio fue prestado por la empresa denominada Ferrocarril Tamaulipeco Linares-San José, que era propiedad de la referida compañía estadounidense.

Pero el tren de vía angosta representa un caso único al menos en la historia norestense al comunicar a dos centros productivos ubicados en estados vecinos a una distancia de  61 kilómetros. Mientras que un tren normal de vía ancha medía mil 676 milímetros entre cada riel, el estrecho era de apenas 900 milímetros, ideal para distancias cortas.

El tren era propiedad de la compañía metalúrgica yanqui que contaba con permiso y concesión del gobierno federal porfirista para operar en una concesión renovada desde 1903 hasta el 2002, pero por problemas de la economía mundial y baja del precio de la plata cierra en 1908.

Para el tendido de la vía se nivelaron agrestes terrenos, se tendió sobre llanuras, se partieron lomas de baja y mediana altura, todo ello por el trabajo de cientos de hombres que también laboraban para las minas de esa empresa.

La importancia del cobre

El motivo principal para esa construcción ferroviaria obedecía al proyecto de explotación de ricos yacimientos de cobre de la Sierra de San Carlos, además de la extracción de plata que aún quedaba por sacar de las entrañas de esa montaña en diferentes minas.

“En ese entonces la industria eléctrica se encontraba en pleno desarrollo a nivel mundial, necesitando ingentes cantidades de cobre para la fabricación de alambres que sirvieran para la conducción de energía. De ahí que la inversión pareciera rentable”, escribe Octavio Herrera en su reciente obra Historia de las Comunicaciones en Tamaulipas (Monterrey, Gobierno de Tamaulipas-UAT, 2010).

El autor refiere que en un amplio cañón de la montaña sancarlense se ubicaba el real de San José que explotó vetas costeables de los diversos metales, atrayendo gambusinos de todo el virreinato en una corta bonanza entre 1769 y casi principios de 1780, restando para 1790 siete minas de plata y una de cobre.

Casi al finalizar el siglo XVIII se producían 100 quintales del metal cuprífero al pie del yacimiento, que ya puestos en Veracruz aumentaba a 18 pesos “lo que reportaba a la colonia del Nuevo Santander una ganancia anual de 14 mil 400 pesos”, estima el autor, quien añade que la empresa tenía su sede en New York, pero concesionada la mina a John Merrill.

El mini tren que podía transportar 200 toneladas de mineral en sus vagones tardó poco más de un año en poder rodar en 1905 por los 61 kilómetros de distancia partiendo de Linares, pasando por las estaciones La Petaca, Cascajero, Conchos, Y Griega, Piedrera, San Miguel, Victoria, Cantera y finalmente San José, el centro minero de orgulloso pasado.

Las 200 toneladas de  mineral arrancado a la sierra de San Carlos eran filtradas con moderna maquinaria a base de vapor y aire comprimido como parte del proceso de limpieza para hacerlo beneficiar en su estado más aceptable.

El pueblo de San José y su auge minero centenario

Más de 700 mineros en San José

En los patios y bodegas de la San Carlos Cooper también existió un tendido de vía que era recorrido por un pequeño tren que extendía sus alcances al pueblo de San José, donde un promedio de 700 mineros eventuales aumentaban la población de sus habitantes.

Como producto de la crisis mundial generada en Estados Unidos y que se extiende hasta 1908, “se paralizaron las operaciones de la San Carlos Cooper, al estar íntimamente ligada al fin especulativo que apuntalaban sus actividades productivas”, añade Herrera.

Le seguirían los efectos vandálicos de la revolución en el noreste, provocando el hurto de bienes e instalaciones de la compañía, robos que se extendieron hasta las vías angostas del tren al quedar paralizado el pequeño ferrocarril.

“Años después el señor Merril hizo gestiones ante el gobierno de su patria para intentar recuperar por la vía diplomática lo perdido, planteando una demanda por 100 mil dólares”, finaliza el autor en su obra. Se cancelaban así los grandes proyectos que proponían ampliar en una segunda etapa de la vía angosta hasta Soto La Marina.

Plano de la ferrovía para el mini tren de carga y pasajeros

La concesión, hasta Soto la Marina

Una renovación de la concesión federal hecha a la San Carlos Cooper Co. el 4 de julio de 1905 y publicada el 15 de ese mes en el Diario Oficial de la Federación renovaba la concesión que el gobierno porfirista otorgaba a los representantes de la compañía nuevayorkina.

Marcada con el número 473, el subsecretario de Comunicaciones celebraba un contrato en la ciudad de México con el representante de la empresa Pedro S. de Azcué, para ratificar la concesión minera del 10 de octubre de 1903 “referente a la construcción del ferrocarril entre los estados de Nuevo León y Tamaulipas”.

El convenio se efectuaba en base a la Ley Sobre Ferrocarriles del 29 de abril de 1899 celebrado entre el gobierno federal y el mismo representante Azcué.

El artículo único precisaba en el ya decreto publicado en el Diario Oficial que se reformaban los artículos 1 y 12 del contrato de octubre de 1903 relacionado a la construcción ferroviaria que partiendo de Linares terminaría en San José, “con facultad de prolongarlo hasta Soto La Marina y el punto llamado San Enrique…”

Permiso hasta 2002

El contrato autorizaba además a la empresa estadounidense para que construyera y explotara por el término de 99 años contados desde el 20 de octubre de 1903, “conforme a las prevenciones de la ley sobre ferrocarriles del 29 de abril de 1899”.

La compañía quedaba facultada con esa ampliación del permiso para prolongar la vía ferroviaria angosta hasta La Marina “o bien a la Barra de Sandoval, en la inteligencia de que se fije a la compañía como plazo hasta el 20 de octubre de 1906 para que dé aviso a la Secretaría de Comunicaciones si opta por llevar a cabo esa prolongación. Pasado ese término, si no diere tal aviso se dará por extinguida dicha facultad”.

Para tal concesión la Cooper Co. había depositado 25 mil 50 pesos en bonos de deuda pública consolidada en la Tesorería General de la Federación a fin de garantizar el cumplimiento de las obligaciones contraídas, correspondiendo nueve mil pesos a la línea Linares-San José y el resto de 16 mil 50 a la prolongación hasta Soto La Marina.

En caso de que no se prolongara la vía hasta la costa o la barra le sería devuelto el depósito respectivo y en caso de no prolongar el tren debía entregar los estudios técnicos hechos en esos puntos a la propia Secretaría de Comunicaciones, refiere el decreto publicado en julio de 1905.

La compañía gringa que había sido fundada en 1896 era la propietaria del cobre, el oro y plata que quedaba en los yacimientos. El primer metal era beneficiado hasta concentrarse en cobre mate y enviado para su afinación a Estados Unidos.

Antes de que la empresa extranjera adquiriera las minas de San José, éstas ya habían dado su máxima riqueza, cuando eran consideradas las más grandes e importantes de Tamaulipas, anota por su lado Juan F. Zorrilla y coautores en su obra Tamaulipas, una historia Compartida (Cd. Victoria, DFE-UAT, 1993, p. 157).


La Talacha Noresteseptiembre 30, 2019
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4min730

MONTERREY | Después de 76 años de motines, riñas, muertos e historias negras, el legendario penal de Topo Chico fue cerrado esta mañana por el gobernador, Jaime Rodríguez Calderón.

El centro de reclusión que fue inaugurado por el expresidente Manuel Avila Camacho y el ex gobernador Bonifacio Salinas Leal, el 3 de octubre de 1943, llegó a ser uno de los más violentos del país. En febrero del 2016, 49 prisioneros murieron en un motín cuando dos facciones del Cártel de los Zetas, se enfrentaron.

Este lunes fue desalojado por completo, al ser excarcelados los últimos 100 internos, que ahora purgaran sus penas en el penal de Apodaca.

Adentro del penal, las autoridades encontraron celdas lujosas con saunas, aire acondicionado, refrigeradores, acuarios, un bar y estantes con comida.

«Tras décadas de abandono, sobrepoblación e ingobernabilidad, el punto de inflexión del Topo Chico inició en 2009 durante la peor ola de violencia en la historia de Nuevo León, con grupos del crimen organizado que se disputaron el control al interior del penal en medio del vacío de autoridad», comentó el gobernador.

Esta mañana el gobernador, antes de colocar el candado que cerró la puerta principal del reclusorio, dijo que las historias que se registraron en estos 76 años, deben ser escritas por alguien.

Rodríguez Calderón dijo durante el evento de clausura que recibió amenazas de muerte por parte del crimen organizado que tenía en el reclusorio un gran negocio que les redituaba mas de 15 millones de pesos mensuales por concepto de extorsiones y venta de drogas.

Entre los reos famosos que desfilaron por sus celdas, estuvieron Santiago Reyes Quesada, mejor conocido como el «Capitán Fantasma» que se fugó en 12 ocasiones de diferentes cárceles del país, siendo una de ellas el 28 de agosto de 1962, escapando en un escritorio de doble fondo que el mismo habría fabricado.

También estuvo preso Alfredo Ballí Treviño, cirujano que destazó vivo con un bisturí a un joven, cuyo caso saltó a la fama luego que el escritor Thomas Harris lo llevó al cine en la célebre cinta del «Silencio de los Inocentes», protagonizada por Anthony Hopkins.

Otro famoso fue el banquero Jorge Lankenau dueño de la compañía de seguros ABA. Miguel Nazar Haro, ex director Federal de Seguridad. Andres Puente, ex esposo de Tatiana, el Cabrito Arellano y el ex gobernador Rodrigo Medina, entre otros.

Anunció el mandatario que las instalaciones serán demolidas y convertidas en un parque deportivo a lo largo de 10 hectáreas que comprende la superficie del inmueble.

«Estos recursos saldrían del superávit que genere el Parque Fundidora y que es de 50 millones de pesos».

La totalidad de los reos ya están recluidos en el penal de Apodaca, en el que el alcalde Cesar Garza ha advertido que la llegada de los internos provocará problemas de hacinamiento, cosa que el Gobernador desmintió que vaya a ocurrir.


La Talacha Noresteseptiembre 26, 2019
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7min320

A cinco años de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, los padres y el gobierno coinciden que están vivos y que van a encontrarlos. Al mismo tiempo  declaran que su desaparición fue forzada y culpan al gobierno de Peña Nieto de ese hecho.

IGUALA, Gro.| Hoy se cumplen cinco años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y, aunque la búsqueda de los jóvenes continúa, nadie sabe que fue de ellos. Mientras, sus padres exclaman: “¡Ni perdón, ni olvido!”. El 26 de septiembre de 2014, lo cambió todo para esta región de Guerrero.

“¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, gritan los familiares de los estudiantes a un lustro de la tragedia, luego de que las autoridades les han renovado la esperanza de localizarlos tras la búsqueda que se lleva a cabo en varios lugares de la entidad.

Entre ellos, en el basurero de Tepecoacuilco de Trujano, donde se realizan diligencias relacionadas con la investigación para ubicar a los normalistas desaparecidos, el cual se encuentra a 15 kilómetros de Iguala y a 35 kilómetros de Cocula, en Guerrero.

De acuerdo a los padres de las víctimas y sus abogados, cada vez hay más posibilidades de conocer la realidad de los hechos, tras las labores realizadas por la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia en el caso Ayotzinapa, que encabeza el subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, Alejandro Encinas.

Ayer miércoles por la tarde, salieron de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, en Tixtla, Guerrero, los cuatro últimos camiones con destino a la Ciudad de México, para participar en la marcha que se realizará este jueves por el quinto aniversario de la desaparición de 43 de sus estudiantes.

En tanto, escuelas y facultades de las principales universidades del país, entre ellas, de la Nacional Autónoma de México (UNAM), realizan hoy un paro de labores en sus planteles, a cinco años de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

En este marco, el presidente Andrés Manuel López Obrador, en la conferencia mañanera, afirmó hoy que para el Gobierno de la República es un asunto fundamental que se esclarezcan los hechos del caso Ayotzinapa, que se encuentre a los jóvenes desaparecidos y se haga justicia.

Señaló que las investigaciones sobre la desaparición de 43 estudiantes han experimentado un «cambio de rumbo» en el actual gobierno.

Mientras, el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, indicó que el exprocurador General de la República, Jesús Murillo Karam, ha mostrado voluntad para comparecer ante la Comisión para la Verdad del caso Ayotzinapa, lo cual sucederá en los próximos días.

Refirió, además, que hay una recompensa de un millón 500 mil pesos para quien proporcione información fidedigna y verificable sobre el paradero de los normalistas, y una más de 10 millones para localizar a Alejandro Tenescalco, presunto implicado en la desaparición de los estudiantes.

En el marco de la conferencia, López Obrador y Encinas portaron playeras en memoria de los 43 normalistas desaparecidos.

Por su parte, la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), señaló que las investigaciones sobre la desaparición de 43 estudiantes en Ayotzinapa, Guerrero, han experimentado un «cambio de rumbo» en el actual gobierno.

ES FUNDAMENTAL, HALLARLOS: LOPEZ OBRADOR

El presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que para el Gobierno de la República es un asunto fundamental que se esclarezcan los hechos del caso Ayotzinapa, que se encuentre a los jóvenes desaparecidos y se haga justicia.

En conferencia de prensa, donde se rindió un reporte de los avances del caso, indicó que no hay ninguna limitante ni impunidad para nadie, y confió en que pronto haya resultados, “porque se están atendiendo las cosas bien, se trabaja de manera profesional” y en colaboración con la Fiscalía General de la República.

A su vez, el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, informó que tras el análisis de millones de datos de telefonía celular, una de las primeras conclusiones es que ninguno de los estudiantes tuvo contacto con algún grupo delictivo.

El funcionario de la Secretaría de Gobernación refirió que hay una recompensa de un millón 500 mil pesos para quien proporcione información fidedigna y verificable sobre el paradero de los jóvenes y una más de 10 millones para localizar a Alejandro Tenescalco, presunto implicado en la desaparición de los normalistas.

López Obrador, Encinas y el Fiscal especial del caso aparecieron en la conferencia de prensa con una camiseta que conmemora cinco años de la desaparición de los estudiantes normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl isidro Burgos, mimas que le fueron proporcionadas por los familiares de los normalistas.

«Me dieron esta playera de apoyo y me la puse, estamos con los padres», dijo el mandatario federal al mostrar la playera con la leyenda: «Ayotzinapa. 5 años. Yo con la verdad».

(Notimex)


La Talacha Noresteseptiembre 24, 2019
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Surgido de las filas republicanas, el nativo de Ciénega de Flores Julián Quiroga Villarreal es uno de los villanos juzgados por la Historia de Bronce, brazo derecho de Santiago Vidaurri, juraría lealtad al imperio de Maximiliano, pero habría de caer fusilado por Porfirio Díaz, a quien había vencido en la Batalla de Icamole

Luis Alvarado

Julián Quiroga Villarreal es uno de esos hombres prófugos de la Historia que durante la Guerra de Reforma, la intervención francesa y Rebelión de Tuxtepec porfiriana trasciende por sus habilidades militares.

Es solicitado por el propio gobernador nuevoleonés, el caudillo Santiago Vidaurri en su bando regional proimperialista y también reconocido en la facción contraria por el propio general juarista Ignacio Zaragoza.

El héroe de la Batalla del 5 de Mayo distinguiría al nacido en Ciénega de Flores, Nuevo León con un “Quiroga es la historia viva de nuestra campaña”. Reunía todas las características para ser un prócer de la nación.

Solo que decidió pelear del lado de los invasores en la intervención francesa y reconocer al emperador Maximiliano de Habsburgo.

Su etapa republicana

A diferencia de su rival natural Ruperto Martínez nacido en Higueras, Nuevo León, quien de pertenecer al bando vidaurrista decidió pasarse al lado republicano; Julián haría todo lo contrario, pues deserta de las filas liberales para adherirse a los pro monarquistas.

El norestense Julián Quiroga Villarreal nace en Ciénega de Flores, Nuevo León el 29 de enero de 1829 y muere fusilado a las 4:30 pm en el extremo sur de la calle del Puente Nuevo (actual calle Zuazua) en Monterrey, el 11 de enero de 1877.

Se carece de registros de su infancia aunque existe el rumor de la época que era hijo natural de Santiago Vidaurri. Desde muy joven participa en la defensa contra los ataques de los indios bárbaros.

Luego, registrado en la Guardia Nacional de su pueblo, apoya algunas campañas en la revolución de Ayutla en 1854 y la guerra de Reforma entre 1857 y 1859, año este último

en que el general Ignacio Zaragoza, lo lleva a primeros planos del valor: “Quiroga es la historia viva de nuestra campaña”.

Julián se habría de distinguir en las filas juaristas por su inteligencia y audacia durante la intervención francesa en que es líder del primer regimiento de caballería y por sus méritos en campaña es ascendido a coronel el 10 de enero de 1862.

Abraza el antijuarismo

Vendría la abjuración de Quiroga, cuando fiel al caudillo Vidaurri deserta del bando nacional republicano para seguir la aventura imperialista.

El 16 de agosto de 1864 no es una fecha que presuman los descendientes de Julián: El presidente Benito Juárez se ve obligado a abandonar Monterrey y sale con destino a Viesca, Coahuila y su comitiva es atacada por Julián Quiroga en Santa Catarina, logrando escapar.

En ese año Quiroga es de los pocos jefes fronterizos que sigue fiel a Santiago Vidaurri cuando se dio la ruptura con los principales jefes norteños, debido al rechazo hacia Benito Juárez cuando éste quiso establecer la capital de la República en Monterrey.

Tras los enconos, rivalidad y luego de estar a punto de enfrentar las armas norestenses contra las nacionales, en septiembre de ese 64 Vidaurri y Quiroga se adhieren al imperio en Salinas Victoria enviando una carta al prefecto de Monterrey en la que se someten a la autoridad de Maximiliano y prometen no atacar su monarquía.

Ambos nuevoleoneses pasaban de luchar contra los rebeldes y opositores a la república y ahora habrían de perseguir a las tropas leales a Juárez. Por sus méritos alcanzados en marzo de 1866 Maximiliano nombra a Julián oficial de la Orden de Guadalupe y el 6 de octubre de ese año, jefe de inspectores de las compañías residenciales en Nuevo León y Coahuila.

Combate a las guerrillas en García y Apodaca

Tras servir en la Guerra de Reforma al lado liberal y con Vidaurri en Nuevo León, el general Quiroga sería nombrado comandante de la Guardia Rural con el bando llamado francotraidor con la misión de combatir las guerrillas republicanas.

Así, el 23 de enero de 1866 combate en Villa de García junto con la caballería francesa del comandante Soussier a los mexicanos de las milicias juaristas, en la que les ocasionan 40 muertos, después de ser copados al bloquearse los caminos a Icamole, Nacataz y San José, obligándolos a huir al Cerro del Fraile, donde son alcanzados.

Julián también somete a otra guerrilla republicana cuando ésta ocupa Apodaca en febrero de 1866, saliendo el imperialista de Monterrey para acabar con su líder José María Elizondo y otros 11 son fusilados en Agua Fría, cuando los franceses dominaban Monterrey y sus alrededores.

El inicio de la debacle

Así proseguía la carrera como franco-traidor el cienaguense: El 29 de marzo de 1867 le es expedido el grado de general de brigada por el Ministro de Guerra del Imperio, Nicolás de la Portilla y como en ese momento no podía operar militarmente en Nuevo León, Quiroga se refugia en Laredo, Texas en casa de Santos Benavides.

Benavides había sido el oficial hispano mexicano de más alto grado –coronel- que había luchado en la Guerra Civil Norteamericana del lado sureño o confederado, descendiente de tamaulipecos que fundaron la villa de Laredo en el margen norte del río Bravo.

Mientras Vidaurri acudía hasta la ciudad de México para asistir a Maximiliano. En Nuevo León esto trajo una antipatía general hacia los dos jefes norteños, pues fueron de los pocos que sirvieron a los traidores en la región, por lo que fueron catalogados como desertores y opositores al régimen republicano.

Vidaurri sería apresado en la capital del país en julio de 1867 a la caída del emperador Maximiliano y fusilado de espaldas el 8 de julio de ese año por las tropas al mando del coronel Porfirio Díaz.

Porfirio no olvidaría Icamole y Quiroga

Tras el derrumbe de la aventura monárquica, en 1870 el general Quiroga se acoge a la amnistía decretada por el presidente Benito Juárez, cuestión que le permite salvar la vida cuando diversos mandos militares pedían su cabeza por los delitos cometidos contra la nación y por atentar contra el presidente oaxaqueño

Posteriormente, en 1871 apoya al nuevo caudillo nuevoleonés Jerónimo Treviño en su levantamiento contra Benito Juárez durante la revolución de la Noria. Fiel al gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada, Julián lucha contra el Plan de Tuxtepec de Porfirio Díaz en 1876.

En terrenos de Nuevo León, el 20 de mayo de 1876 las fuerzas lerdistas comandadas por Julián Quiroga y Carlos Fuero vencen a Porfirio Díaz en Icamole, García, derrota en la que se dice que Díaz llora de coraje, por lo que le apodarían el «Llorón de Icamole». Fracaso en tierras nuevoleonesas que Porfirio no olvidaría.

De esta caída en Icamole surge la anécdota en la que Díaz le reclama a los generales nuevoleoneses Treviño y Naranjo: “No decían que los de Nuevo León no pierden”, a lo que ellos contestaron: “¿A poco cree que Quiroga es de Oaxaca?”

Las cosas no vendrían bien para Quiroga en 1877 pues es acusado por el gobierno, ya de Díaz, de apoyar a Lerdo de Tejada y de la muerte de Fermín Gutiérrez en Coahuila, por lo que es juzgado por un tribunal presidido por el coronel José María Mier, condenado a muerte y fusilado el 11 de enero de ese año en el extremo sur de la calle Zuazua de Monterrey. Está sepultado en el Rancho de «El Barranco», en Salinas Victoria.


La Talacha Noresteseptiembre 22, 2019
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8min70
La Comisión Anticorrupción se declaró en permanente, dice habrá que analizar bien lo jurídico y resolver sanción con un proceso  «de formas» bien afianzado para evitar les «tumben decisión»
Por Araceli Garza|15Segundos
MONTERREY | “La ruta” que seguirá el Congreso local para aplicar la sanción al gobernador Jaime Rodríguez Calderón y Manuel González Flores,  Secretario General de Gobierno por las llamadas broncofirmas  -parece que tampoco el mismo legislativo la  tiene clara-.
 Para algunos analistas y hasta ciertos  legisladores se trata de solo alargar el proceso, -ante la falta de un consenso o acuerdos, acusaciones mutuas de intereses personales, negociaciones de por medio y fuertes rumores de transacción de  dinero.
El miércoles se instaló la Comisión Anticorrupción que preside el ahora diputado de Movimiento Ciudadano que hasta el pasado 12 de agosto era  Morena , Arturo Bonifacio de la Garza.
Dicha Comisión es conformada  por 1 priista, 1 petista, 1 Independiente, 1 morenista , 1 de Nueva Alianza , 3 panistas,  y 4 de Movimiento Ciudadano. Ellos son: el priista Jorge de León,  los de  MC Arturo B. De la Garza ,  Jonatán Tijerina, Mariela Saldívar y  Tabita Ortiz,   el Morenista Ramiro González, la de Nueva Alianza Dolores Leal, el petista Asael Sepúlveda y  los  panistas Nancy Araceli Olguín, Itzel Castillo Almanza y Samuel Villa Velázquez , órgano  al  que se sumó desde este miércoles Claudia Tapia, exmorenista hasta hace un par de días y ahora Independiente.
Tras instalar la Comisión, su Presidente Arturo B. De la Garza descartó   “acuerdos  ya entendidos”,  se analice un juicio político, intereses que van  más allá de un interés ciudadano sino que  se trata solo de apegarse a  la Ley  y cuidando las formas  para evitar les reviren la decisión, es por eso que se declararon en permanente como lo propuso  el PAN .
POSICIONES LEGISLATIVAS
En principio los legisladores hablaban de que se aplicaría una sanción “ejemplar”, al paso de los días esta palabra ha quedado atrás y ahora lo que impera es que “tendrá un análisis detallado y apegado a la Ley”
La coordinación de la bancada del PAN,  que presiden Carlos de la Fuente  sostiene que si no hay una correcta  sentencia,  los señalados, Rodríguez Calderón y González Flores, podrían revirar la resolución a través de los Tribunales Federales.
Lo que se le aplique a ambos funcionarios  tendrá que ser igual, va desde una sanción, multa económica, destitución y en esta posibilidad  los legisladores no han querido ahondar más en los posibles sustitutos, de ambos, “ese es el paso número dos” dijo de la Fuente quien dejó en el aire se declare el poder legislativo incompetente.
Movimiento Ciudadano, aunque inició siendo el más aguerrido a través de su Senador Samuel García apoyado por Luis Donaldo Colosio  han bajado el nivel de exigencia sin embargo reiteran; su objetivo es la destitución.
“Es una conducta ilícita, con agravantes, con dolo; buscamos que se le aplique la máxima sanción posible, en este caso la destitución”. Francisco Cienfuegos, coordinador de la bancada del PRI  ha referido que se estaría considerando la destitución del gobernador.
Ramiro González de Morena  asentó “La intención de Morena es hacerlo apegado a derecho, hacerlo conforme a la transparencia que marcan las leyes y no violentar los derechos de nadie”, apuntó González.
En medio de la polémica de falta de acuerdo entre los legisladores, tanto Rodríguez Calderón como González Flores emprendieron su defensa a través de búsqueda de amparos.
Al mandatario  Jaime Rodríguez Calderón está por resolverse un recurso con el que busca evitar la sanción y destitución mientras que el Secretario de Gobierno ha recibido tres rechazos de amparo por parte del Juzgado Segundo en Materia Administrativa.
HECHOS
Hace un año, tribunales electorales  federales y el INE confirmaron que ambos cometieron ilegalidad en la recolección de firmas para llegar  (El Bronco) a registrar su candidatura; desde entonces, la sanción “durmió” en las carpetas de la anterior legislatura y fue el pasado 1 de agosto que la Sala Regional Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ordenó al Congreso local  aplicara “sanción”, por el desvío de recursos para la obtención de las «broncofirmas».
La resolución se emitió el 25 de julio dentro de un incidente de incumplimiento de sentencia que promovió el Senador Samuel García , ordenanza que se señala se cumpla dentro del período legislativo que inició el 1 de septiembre y concluye el 20 de diciembre.
«Se vincula a la Comisión Anticorrupción y a quien la presida, al Pleno, así como a la o el presidente del Congreso del Estado para que cumplan con la sentencia del 21 de junio de 2018 en los términos en que se precisa en esta resolución».

La Talacha Noresteseptiembre 17, 2019
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El 17 de septiembre de 1973, el tamaulipeco Elías Orozco Salazar, formó parte del comando guerrillero que dio muerte al empresario regiomontano Eugenio Garza Sada y por quien estuvo en la cárcel mas de 10 años. Hoy, a 46 años de aquél suceso, pide perdón a la sociedad por ese hecho.

Por Francisco Cuéllar Cardona

MONTERREY | La Talacha Noreste.- Sentado en una mesa de un café, sobre el Paseo de los Leones, en el sector Cumbres, con 75 años en sus espaldas, el ex guerrillero, Elías Orozco Salazar, a su paso por Monterrey, ha decidido sacarse ese dolor que trae desde hace 46 años en su corazón y que desde entonces deseaba hacer: «quiero pedirle perdón a Nuevo León, a México, a mi familia y a todos, el dolor que les causé por haber participado en aquella trágica y dramática mañana en el operativo donde murió Don Eugenio Garza Sada».

Originario de Rio Bravo, pero avecinado en Ciudad Mante, donde estudió la carrera de ingeniero agrónomo, formó parte del comando que la mañana del 17 de septiembre de 1973, intentó junto con seis compañeros guerrilleros secuestrar a Eugenio Garza Sada, el empresario más poderoso e influyente de México en esos años y que a causa de «la improvisación y errores de cálculo» tuvieron que matarlo junto con sus dos escoltas; también murieron dos integrantes del grupo subversivo: Anselmo Herrera y Javier Rodríguez Torres.

Aunque no está arrepentido de haber participado en la lucha armada, sí lamenta que haya perdido la vida un líder empresarial tan influyente como Eugenio Garza Sada, «Me da pena y me da mucha vergüenza lo que pasó. Tengo un gran dolor desde entonces. Con el tiempo, nos dimos cuenta que no era necesario que sucediera».

La decisión de pedir perdón a la sociedad regiomontana por aquel suceso que cimbró al país, admite, se da en el contexto actual, en este tiempo en el que el país ha iniciado un proceso nacional de paz y de reconciliación nacional, por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador.

«El asunto de Don Eugenio fue un acontecimiento que nos marcó a muchos jóvenes. Nos marcó de una manera muy trágica y dramática, que con el paso del tiempo me di cuenta que no era necesario que eso sucediera, pero no por culpa de nosotros. Nacimos en una época en la que nosotros no escogimos, una época que estaba marcada por la polarización política alentada por el gobierno y los empresarios».

Elías Orozco, desde que dejó la prisión se dedica al extensionismo rural, asesora y organiza a grupos de campesinos en Tamaulipas y en la huasteca potosina sobre proyectos productivos. Fue diputado local por el Partido del Trabajo en Tamaaulipas y siempre ha sido militante de las causas sociales, luchando contra las injusticias y daños colaterales del capitalismo, dice.

Echando una mirada hacia atrás, recuerda su protagonismo y sus años en el Movimiento Espartaquista Revolucionario, que lo llevó al intento de secuestro y muerte de Eugenio Garza Sada.

-«El asunto de Don Eugenio fue un acontecimiento que nos marcó a muchos jóvenes. Nos marcó de una manera muy trágica y dramática, que con el paso del tiempo me di cuenta que no era necesario que eso sucediera, pero no por culpa de nosotros. Nacimos en una época en la que nosotros no escogimos; una época que estaba marcada por la polarización política alentada por el gobierno y los empresarios.

-«Fue una etapa muy violenta que sufríamos. Los pueblos luchaban por sus derechos más elementales. Eran los tiempos de la guerra fría. La represión era mucha contra los estudiantes, contra los campesinos, los obreros, los ferrocarrileros, los maestros; no había libertades ni oportunidades para nosotros los jóvenes.

-«El problema fue cuando yo quise estudiar. No había carreras universitarias en Tamaulipas. Fuí a la UNAM, a Chapingo; en Nuevo León intenté ingresar a la Facultad de Economía, pero me rechazaron. Busca tu universidad, me dijeron, y me fui a la Universidad de Tamaulipas, a la Facultad de Agronomía en Mante. Fuí la primera generación, por cierto. Los maestros daban clases gratis, así se fundaron las Facultades de Leyes y de Medicina en Tampico por patronatos de maestros liberales que daban clases gratis, así nació la UAT, y así nací yo, en esa lucha por el derecho a la educación superior…

-«Pero como te decía, había un contexto de odio terrible que nos hicieron daño a los jóvenes y al pueblo. A los estudiantes nos iba muy mal…ocurrió lo del 68. En el país había una represión visceral y rabiosa de parte del gobierno y de parte de los empresarios contra los movimientos simpatizantes del comunismo. Don Eugenio llegó a ser el Presidente de la Cruzada Nacional Anticomunista; se opuso al texto gratuito en 1962, al reparto de utilidades de la ley laboral. Eso lo llevó a ser un hombre muy protagónico en contra nuestra. Además, no éramos ni comunistas, sólo defendíamos los derechos que defendieron en su tiempo Villa, Flores Magón; él era muy extremo. Todo esto nos fue impactando y radicalizando.

-«Este gobierno, decíamos, es enemigo de nosotros. Era una crisis política, nosotros le exageramos, no analizamos bien. Creíamos que era crisis económica, moral, institucional como la que tenemos ahora. No, dijimos, si otros hicieron la Revolución Mexicana, la Independencia, porque no hacer nuestra lucha armada; los políticos no entienden de otra manera que por las armas, dijimos».

-Ante este enojo…¿en que momento aparece Don Eugenio como objetivo de su lucha?

-«Hubo aquí en Monterrey un secuestro de un avión. Los compañeros de la Liga Comunista 23 de Septiembre improvisan un secuestro de un avión donde iban dos funcionarios del consulado americano y también los hijos de Luis M. Farías, en ese momento, gobernador de Nuevo León. Ante ese hecho nosotros también empezamos a planear un secuestro. Nosotros no habíamos considerado al secuestro, como un método de lucha revolucionaria».

-¿Ahí surge la idea de secuestrar a Garza Sada?

-«Sí, fue circunstancial. Aunque se vieron a otros personajes como Don Manuel Barragán. Un señor muy conocido, muy altruista aquí. Los Lobo, familia influyente de aquí, pero estos eran muy desconfiados y traían mucha seguridad, y Don Eugenio era muy confiado, no traía tanta seguridad. Tenía poder, era un hombre muy respetado».

-¿Cómo se planeó el secuestro?.

-«Fue a partir de una fusión de varios grupos guerrilleros, nosotros formábamos parte del Movimiento Espartaquista Revolucionario con sede en Nuevo León, y el 30 de marzo de 1973 nos unimos a la Liga Comunista 23 de septiembre. Hubo euforia y entusiasmo por la unión de fuerzas, aunque los de la Liga traían una secuela grave de daños; eran muy violentos, acelerados y hasta suicidas. Hicieron un triple asalto bancario desaseado y desorganizado que mataron a un guardia del banco, eso generó roces y odios internos. Nosotros teníamos una visión y criterio político diferente con ellos. Nosotros no queríamos dañar a la gente, ni tener fama publica negativa. A pesar de eso, se pensó en Don Eugenio como objetivo. Siendo sinceros, todavía no éramos guerrilleros, todavía no teníamos los conocimientos de las armas ni del arte de la guerra; había mucha improvisación. Aun así fuimos por él.  Dijimos: si esto nos sale bien, es el último secuestro que hacemos, porque el Estado se va a cerrar. El señor era tan poderoso que con su aval el Fondo Monetario Internacional (FMI) le daba los créditos a México. El palomeó a Luis Echeverría para que fuera presidente; era la expresión máxima de la Oligarquía Mexicana; eso lo vimos, y por eso se pensó en él.

-«Y se empezó a hacer una investigación sobre sus movimientos, sus desplazamientos; lo que no se midió, fue la falta de  pericia, la falta de conocimiento técnico de las cosas; porque era un operativo militar; no era la expropiación de un banco; era un objetivo donde íbamos a enfrentar a un operativo militar bien calificado. Ahí estuvo el error».

«Esto es la parte más traumatizante. El señor llega a las 9 al punto donde lo esperábamos en un carro Galaxie negro y una camioneta amarilla automática se le atraviesa…yo voy arriba, atrás, y me bajo corriendo. Mis compañeros iban a someter a Don Eugenio. Yo no llegaba todavía al carro de él, cuando ya me había tumbado a dos compañeros. Don Eugenio dispara contra los dos compañeros que iban por él: Anselmo Herrera y Javier Rodríguez Torres»

-¿Cual sería el rescate…cuanto dinero pedían por él?.

-«No. no, eso ya lo puso la prensa. Fueron inventos, nada que ver. Era un asunto eminentemente político».

-¿Esa era la negociación?.

-«Pedíamos que el gobierno sacara un manifiesto a la nación donde denunciábamos su carácter represivo y asesino del gobierno que cancelaba los derechos sociales y políticos del pueblo. Ese era a grandes rasgos el contenido del pliego, además de la liberación de 52 presos políticos de alto nivel que tenían en las cárceles del país».

-«También el plan era responderle al gobierno cómo estaba arrinconando al grupo, la campaña de lodo contra todos los movimientos armados: nos acusaban de delincuentes y locos. Y no. nosotros queríamos recuperar nuestra dignidad. Los movimientos campesinos, de estudiantes, eran calumniados de comunistas. El Estado endurecía, nosotros también».

-«Después del desenlace donde Don Eugenio sale muerto, sus dos guardias y dos de nuestros compañeros, Don Ricardo Margáin Zozaya, dice que por culpa de las teorías y la tolerancia de Echeverría que deja que proliferen las ideas del odio de clase; nosotros éramos víctimas de ese odio. Don Eugenio era un activo personaje de ultraderecha, que también baleaba. Hubo una huelga, un movimiento obrero de Cristalería y Don Eugenio junto con sus socios les disparaban a los manifestantes donde hubo varios heridos; hasta allá llegaba la creencia de que él era impune. La vida da vueltas y si no son las instituciones, es la misma sociedad que genera personajes como uno. Ya frío, uno dice cómo el borracho al que se le pasó la embriaguez: ¿cómo es posible que yo estuve aquí?.

-¿Recuerdas como fue el operativo del secuestro?.

-«Esto es la parte más traumatizante. El señor llega a las 9 al punto donde lo esperábamos en un carro Galaxie negro, y una camioneta amarilla automática se le atraviesa, yo voy arriba atrás, y me bajo corriendo. Mis compañeros iban a someter a Don Eugenio. Yo no llegaba todavía al carro de él, cuando ya me había tumbado a dos compañeros. Don Eugenio dispara contra los dos compañeros que iban por él: Anselmo Herrera y Javier Rodríguez Torres y el otro compañero que estaba parado acá que es el médico también le pega por ese lado…..rapidísimo». Lo que habíamos dicho: Edmundo, uno de mis compañeros lo enfrenta, no le alcanza a disparar, pero el chofer sí. Yo llego a querer controlarlo, pero ya todo estaba consumado: se había fracasado. Yo me acuerdo que disparé cuatro tiros, pero cuando se hace el dictamen balístico tenía 17 tiros….ya le había pegado el compañero Edmundo y el doctor. Cuando se sintió herido, le tira. Eso sucede en fracción de segundos: perdimos el control. Se perdió el control, además, no teníamos tampoco las condiciones para tener el control, yo se los dije desde un principio.

-¿Cuántos guardaespaldas traía?

-«El traía dos guardaespaldas: el chofer y el que iba atrás. Eran gentes de alto nivel. Eso lo veo ahora; pero eran hijos de campesinos; es un dolor que uno trae; era de los nuestros, de nuestra clase. No había necesidad que pasara esto. Era un empresario tan importante, independientemente de sus ideas. Pudo haber sido derrotado como ahora el pueblo nos enseña, por la vía civil, sin la necesidad de la vía militar. Eso es lo que duele ahora».

Después del atentado y muerte de Garza Sada, el 6 de octubre en el Estado de México en dónde hubo un enfrentamiento entre un grupo guerrillero y la policía, detienen a Elías Orozco. Durante el interrogatorio confiesa haber participado en el incidente de Monterrey el 17 de septiembre.

«Sí, empezaría a pedirle perdón a mi familia a la que tanto dolor se le causó. De mi rebeldía no me arrepiento. Pero sí le pediría perdón a mi padre y a mi madre, a mis amigos que tantas esperanza tenían de mí; a la gente de aquí de Monterrey, de Nuevo León y de México. Soy un revolucionario que quiso e intentó ser y hacer lo mejor; lo que marcaba la época. Lamentablemente, ahora a distancia lo veo con dolor…»

-«Eso me salvó la vida, porque me iban a matar. Cuando supieron quien era me trasladaron a Monterrey. Acá me presionaron mucho los empresarios: querían que confesara que Luis Echeverría había mandado matar a Don Eugenio. Jamás me hicieron confesarlo».

-Todo esto me da trae una gran tristeza. Algunos me preguntan si me arrepiento, les digo que no me arrepiento de haber y estar luchando contra la propiedad privada capitalista que genera injusticias como las que estamos viviendo ahora. No, no de eso no me arrepiento. Pero si me duele el desenlace que se tuvo. Acabaron con una generación muy valiosa de jóvenes compañeros, algunos eran premios al saber y creyeron que este era el camino y su deber. Hubo muchos desaparecidos».

-¿A la distancia le pedirías perdón o disculpa a la sociedad regiomontana por haber privado de la vida al hombre tan respetado por los nuevoleoneses?

-«Sí, empezaría a pedirle perdón a mi familia a la que tanto dolor se le causó. De mi rebeldía no me arrepiento. Pero sí le pediría perdón a mi padre y a mi madre, a mis amigos que tanta esperanza tenían de mí; y a la gente de aquí de Monterrey, de Nuevo León y de México. Soy un revolucionario que quiso e intentó ser y hacer lo mejor; lo que marcaba la época. Lamentablemente, ahora a distancia lo veo con dolor…

-«Y sí, claro que sí pediría perdón. Un revolucionario no pide perdón, pero soy autocrítico, que acepto mis errores. Son errores garrafales de nosotros; quise ser revolucionario sin serlo todavía; era un luchador democrático».

-¿Pagaste con cuantos años de cárcel…?

-Oficialmente fueron 17 años y medio. Tuve una sentencia de 54 años, pero de cuerpo presente 11 años, un mes dos días. Hay que darla una educación y una formación de cultura política y cívica a nuestra gente para que no vuelven a suceder esas cosas. Estas tragedias tan dolorosas. A mí me da pena y me da mucha vergüenza lo que pasó».

-¿Como ex guerrillero, crees que sigue siendo la lucha armada, la vía para alcanzar el poder?.

-«En México no. La lucha armada es continuidad de la lucha política. Apenas la gente se estar armando por la vía civil a través del voto. La lucha política tiene aun todavía muchos recursos.

-Los revolucionarios de tu época ¿se sienten realizados con que haya llegado al poder un hombre como López Obrador que se dice representrar a la izquierda mexicana?

-«Estamos al interior en un debate. Hay todavía compañeros que están pensando como muchos japoneses que después que pasó la Segunda Guerra Mundial, todavía seguían en las cuevas armados. Igual aquí hay compañeros radicales atrapados con esas ideas. Hay otros compañeros que no piensan así: dicen que Lopez Obrador viene a reforzar el sistema político autoritario del PRI de la época de Cárdenas. Nada que ver. Hay gente pensante también: muchos revolucionarios que en aquel entonces iniciaron este movimiento electoral que acabamos de ver. Mis respetos para ellos, tenían razón en su lucha».

-¿Qué hace Elias Orozco ahora…?

-«Lo que aprendí en la facultad de Agronomía: el extensionismo rural. Hago proyectos productivos en patios familiares…sembrando hortalizas. Ejerzo mi profesión y participo políticamente en el Partido del Trabajo. Somos vigilantes mas participativos…Eso debimos haber hecho y otra historia seria la de hoy. Tuvimos carácter violento y rebelde, porque tuvimos un Presidente muy violento y asesino como Luis Echeveria…Ahora los mismos miembros de su gabinete lo denuncian. Diaz Ordaz también lo dicen los generales que se bañó.

-«Pero si es lamentable el asunto, que políticamente hayamos caídos dos sectores muy valiosos: el sector de Don Eugenio, todo un líder empresarial…y uno sector de jóvenes que también eran lideres, gestores, constructores sociales… ese no era nuestro destino y ese es coraje que traigo aun contra Diaz Ordaz, contra Echeverría.

En una de las entrevistas que Elías Orozco concedió al periodista Luis Suárez, éste le confesó que Echeverría dijo así: «Se nos pasó la mano con aquellos jóvenes. Se nos paso la mano con esos muchachos…»

Nota: Esta entrevista se publicó hace un año en La Talacha Noreste y por cumplirse este día 46 años de este suceso, se publica con algunos apuntes y datos actualizados.


La Talacha Noresteseptiembre 10, 2019
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17min160

Hombre nacido en Lampazos, Nuevo León en marzo de 1879 y muerto el 4 de marzo de 1950, Pablo González Garza es el revolucionario de claro oscuros que para muchos es héroe y para otros villano. Está sepultado en la Explanada de los Héroes en la Macroplaza de  Monterrey.

Luis Alvarado

Gral. Pablo González Garza

Hombre de su tiempo y circunstancias al nuevoleonés le toca ascender y declinar en medio de avatares que darían la forma y fondo a la revolución mexicana y su posterior Constitución federal. Fue el segundo al mando con Venustiano Carranza y el primero en el  Ejército del Noreste.

El historiador y diplomático Isidro Fabela recuerda así a Pablo en plena revolución: “Don Pablo González era ni alto ni muy bajo, de anchas espaldas, cargado de hombros, tez morena, bigote muy espeso y recortado hasta el borde de los labios, cejas hirsutas,  oscuras y harto pobladas. Usaba espejuelos ahumados que medio velaban los ojos, negros y grandes. De andar lento, pausado, voz opaca, un tanto ronca”.

Escribe Fabela que Pablo era parco al hablar; “las palabras necesarias y nada más. Sus voces de mando eran lacónicas y terminantes. Me pareció paciente al escuchar y discreto en sus maneras que no denotaban ni orgullo ni altivez, sino al contrario, una personalidad  modesta y serena que no trataba de llamar la atención con su alto cargo”.

La primera acción armada de importancia del revolucionario es contra la dictadura el 22 de enero de 1911 cuando con 60 voluntarios oriundos San Buenaventura y de Sacramento, Coahuila combate contra tropas porfiristas desde enero hasta mayo de 1911.

Captura las plazas de Cuatro Ciénegas y Monclova, Coahuila. El 7 de junio licencia sus tropas por disposición de Francisco I. Madero y obtiene el grado de teniente coronel de caballería.

En la rebelión de Pascual Orozco, Pablo vuelve a tomar las armas, ya con el grado de teniente coronel combatió, en abril de 1912, a José Inés Salazar en los Divisaderos, Coahuila, así como a otros jefes militares.

El lustre, con Carranza

Ya en marcha la rebelión constitucionalista, González pasa a Coahuila el 26 de febrero y se presenta ante Venustiano Carranza con su regimiento, con lo que a partir del 7 de marzo emprende la campaña al norte de Nuevo León sobre Lampazos, Villaldama y Bustamante,  con el fin de avanzar sobre Monterrey.

Libra un encuentro en Espinazo y el 8 de julio de 1913 toma la población de Candela, fechas en que es ascendido a general brigadier.

Revira sobre Monclova y Río Grande, contra las fuerzas federales de Joaquín Mass, movilizándose hacia Lampazos para lograr en octubre el grado de general de brigada y el mando de la División del Noreste, avanzando sobre su gran objetivo que era Monterrey.

Después de muchos plantes, el 23 y 24 de octubre de 1913 ataca Monterrey, ciudad que era defendida por los generales Rodolfo Iberri, Fernando Carranza, Ricardo Peña y Miguel Quiroga, quienes obligan a González Garza a retirase hacia Tamaulipas.

Poco tiempo después sostiene encuentros en General Terán y Montemorelos y desde su cuartel general, en la población de Jiménez, Tamaulipas se moviliza hacia Ciudad Victoria, logrando capturar esta capital que es muy defendida por los huertistas.

La toma de Monterrey en abril de 1914

Luego avanza sobre Tampico para replegarse hasta Matamoros con el objetivo de bloquear la capital nuevoleonesa. Así, ocupa Salinas Victoria el 17 de abril de 1914 y marcha sobre Monterrey, defendida por el general Wigfredo Masieu, logrando tomar la plaza el  24 de abril, para ser ascendido a general de división.

Con Venustiano Carranza

Esta etapa revolucionaria en Nuevo León no fue fácil para la población pues confluyen en combates desde el norte por Topo Chico hasta el centro citadino, los ejércitos carrancista al mando de Jesús Carranza, el huertista federal que ocupaba la ciudad y el constitucionalista  al mando de Pablo González.

Y aunque los antecedentes de estos enfrentamientos por la plaza databan de un año atrás, lo vivido por la población del 18 al 24 de abril ocasionó muchas bajas civiles y propiedades comerciales e industriales al sufrir los efectos del cañoneo y metralla de  decenas de armas pesadas.

Es el 23 de abril cuando se dan los ataques más fuertes, con puntos de encuentro de cientos de combatientes en lo que ahora es Centrika, Cervecería, Fundidora, la estación del Golfo y por la zona del Obispado al poniente, lo que provoca la derrota a los federales  y el triunfo de los carrancistas.

Cumplida su gran ambición de ocupar la urbe regia, González emprendería la campaña sobre San Luis Potosí, Hidalgo, Guanajuato y otros estados.

Vendría la ruptura del villismo y el carrancismo, en la que Pablo no simpatiza con la Convención de Aguascalientes y se establece en Tampico desde donde reintenta, de nuevo sin lograrlo, la captura de Monterrey, capital defendida por el general Felipe Angeles  en febrero de 1915.

La Batalla de Ebano

Pero habría otras plazas que ganar y la batalla del Ébano fue su segundo triunfo más importante que logra con el apoyo económico y de armas que le suministra Carranza para controlar amplias zonas de explotación de carbón.

En la batalla de Ebano, SLP nacía la aviación militar mexicana

Ya encarrilado sobre la apropiación de materias primas y con algunos avances en Tamaulipas logra controlar varios campos petroleros que le traen ganancias para poder financiar las acciones de su ejército, aunque también se apodera de grandes cantidades de dinero  que le permitirían emprender audaces negocios en el futuro, según sus detractores.

Pero desde el punto de vista militar, la estrategia de Pablo González surte efectos en esta batalla que dura más de 70 días y las efectivas acciones coordinadas por el general Jacinto Treviño hacen que el bando contrario de Francisco Villa fracase en todas  las intentonas que ejecutó a un alto costo, pues las pérdidas de vidas y armamento fueron cuantiosas.

El significado de Ebano era muy importante, dada la producción de petróleo en la región, la cercanía con el puerto y aduana de Tampico, así como la posición estratégica para controlar el paso hacia la región centro y golfo del país.

Esta batalla fue una de las más simbólicas de la revolución mexicana que dura del 21 de marzo al 31 de mayo de 1915, en la que los 20 mil convencionistas de Villa fracasan en todos sus intentos de ataque sobre los 15 mil constitucionalistas de Pablo González,  el brazo armado de Venustiano Carranza.

Los villistas pierden poco más de cuatro mil hombres y los carrancistas unos mil 500.

Con los pozos petroleros en producción en su poder, Pablo González sostiene otro tipo de batallas, al resistir los embates de los yanquis y sus pretensiones de apoderarse del oro negro

Controla las pretensiones de los gringos sobre el petróleo que tenía en su poder en momentos en que Estados Unidos se preparaba para entrar a la I Guerra Mundial.

González Garza también sufre más derrotas, cuando trata de tomar la ciudad de Saltillo, Coahuila sin éxito al ser vencido por las fuerzas huertistas. Sin embargo, meses después la División del Norte toma dicha ciudad y puede avanzar a Zacatecas.

Los baños de sangre en Morelos

El de Lampazos es llamado por Carranza para recuperar la ciudad de México que había sido atacada por los villistas después de la derrota de éstos en Celaya. González logra tomar la capital el 2 de agosto de 1915 y luego es enviado por Carranza para aplacar  el estado de Morelos, donde se había rebelado Emiliano Zapata.

Los constitucionalistas emprenden una guerra sucia con sus 30 mil soldados al mando de general González Garza quien ordena saqueos y baños de sangre en el estado de Morelos, donde amenazaba que “O los pueblos cooperaban con los comandantes constitucionalistas  o sufrirían penas sumarias sin apelación de ninguna especie”.

El 15 de septiembre sentencia que las familias rurales del estado fueran concentradas en las ciudades principales para ser deportadas y para el 30 de ese mes el coronel subalterno Jesús Guajardo, fusila a 180 habitantes de Tlaltizapán por no pagar un impuesto  y por ser zapatistas.

Meses después al tomar las fuerzas de González esa misma población ejecutan a otros 268 personas, hombres, mujeres y niños (Hernández Campos, 1976).

En 1916 los zapatistas volaban el ferrocarril de Cuernavaca y González ordena el fusilamiento sumario de quien ayudara al zapatismo o cualquier otra fracción no constitucionalista. En noviembre, ya con el Constituyente en plena tarea y al no controlar el estado  de Morelos, González anuncia un plan para retirarse lo cual permite a inicios de 1917 recuperar el estado a los zapatistas.

Electo presidente en las elecciones del 11 de marzo de 1917, Carranza fue elegido presidente en comicios en que participan como candidatos Álvaro Obregón y el propio Pablo González, proceso en que Emilio Portes Gil afirma que éstos participan contra su voluntad.

Pablo, autor de la muerte de Zapata, ¿Y de Carrera?

Dos años más tarde, el gonzalista Jesús Guajardo hace creer a Emiliano Zapata que estaba descontento con Carranza y que se uniría a él. Zapata pide pruebas y Guajardo con consentimiento de Carranza y Pablo González, hace fusilar a cerca de 50 soldados federales  y ofrece al caudillo del sur armamento y municiones, culminando todo el 10 de abril de 1919 cuando asesina a Emiliano en la hacienda de Chinameca, Morelos.

Al general González Garza se le ha atribuido indirectamente el juicio simulado y muerte contra el revolucionario tamaulipeco Alberto Carrera Torres al consentir estos actos para acabar con el líder de la revolución ixtlera por parte de su enemigo, el también  general tamaulipeco Luis Caballero, subalterno de Pablo.

En 1919 Pablo es candidato a la presidencia de la República rebelándose contra su jefe Venustiano Carranza quien ya estaba reducido militar, política y socialmente. González, el más cercano a Carranza se levanta contra él sin reconocer el Plan de Agua Prieta.

Posteriormente pretende levantarse contra el presidente Adolfo de la Huerta en Monterrey en 1920, pero es detenido y sometido a consejo de guerra aquí, donde es condenado a muerte, pero es suspendido el fusilamiento y el general González Garza abandona el país  rumbo a los Estados Unidos.

Quiebra su banco texano

En el tiempo en que Pablo González residía en Estados Unidos, apareció un artículo que se publicó en la primera plana del periódico El Pueblo, fechada el 19 de enero de 1916, informando el “Manifiesto a los obreros” que expidió el general Pablo González Garza.  En dicho documento, González Garza muestra su posición y su ideología revolucionaria, contrastando con las ideas de Villa y Zapata que mediante el Plan de Ayala demandaban la repartición de tierras.

Al pie del monumento a Hidalgo en la Macroplaza está sepultado Pablo González

En su vida en Texas, el lampacense operaba un banco de su propiedad, el Mexican American Banking Company, el cual quiebra con motivo del Crac comercial y financiero mundial del año de 1929, sabiéndose que pudiendo González Garza haberse amparado con la ley vigente sobre instituciones bancarias, legalmente podía haber pagado a sus cuenta habientes solamente el 15 por ciento de sus depósitos y no el 100  por ciento, como lo hizo al liquidar su negocio.

El otrora poderoso jefe del ejército del Noreste vuelve a México en 1940, retirado del servicio activo y casi en la miseria por la quiebra de su banco para morir el 4 de marzo de 1950 en Monterrey. Sus restos están depositados en la Explanada de los Héroes,  en la Macroplaza regiomontana al pie de la estatua de Miguel Hidalgo y Costilla.

Así lo califica Fabela, también abogado, filólogo y académico en sus Memorias de la Revolución: “El Gral. González fue un personaje desde que recibió el mando del Cuerpo de Ejército del Noreste, siendo meses más tarde uno de los tres primeros Divisionarios  de la Revolución, con Álvaro Obregón y Francisco Villa”.


La Talacha Noresteseptiembre 10, 2019
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El Museo del Dulce está a unos metros del paseo Santa Lucía. Arturo Santoscoy, su Director, cuenta cómo a través de 35 años de esfuerzos, se logró rescatar la historia de Nuevo León y sus dulces.

Por Jhovany Gómez

A lado del embarcadero del Paseo Santa Lucía a donde asisten un promedio de mil turistas al día, está el Museo del Dulce, donde se escribe y se cuenta la historia de los dulces mas deliciosos que se producen en los municipios de Nuevo León, como  las Glorias de Linares, el dulce de frijol de Agualeguas, los Turcos de Santiago y los dulces de leche de Marín, entre otros muchos que hacen que nuestro estado sea el mas del dulce del noreste.

Arturo Santoscoy, Director del Museo y un equipo de trabajo atienden personalmente a turistas que llegan, no solo a probar los dulces, sino a conocer su historia, su procesamiento y su comercialización, además de los utensilios con que se elaboran artesanalmente.

Cuenta Don Arturo que tardó 35 años en montar el museo, fue mucho tiempo en donde algunos pensaban que estábamos locos. Pero hoy cada día viene mas gente a conocernos e invita a que vengan más.

Vienen mil turistas al paseo de Santa Lucia, y queremos que volteen los ojos y caminen unos pasos mas y se lleven una grata sorpresa, cuenta Don Arturo quien proviene de una familia de dulceros y artesanos que han rescatado la tradición del dulce en  Nuevo León.

Durante el recorrido por el Museo del Dulce que dura poco mas de 30 minutos, los guías literalmente te toman de la mano y te llevan a hacer un recorrido histórico por los municipios de Nuevo León, sus tradiciones y sus dulces.

En cada espacio, se ofrece una degustación del dulce de cada municipio y al final hay una tienda donde se pueden adquirir los paquetes a precios muy accesibles.

Nuevo León, aparte de ser un estado industrial, pujante y ejemplo nacional en su economía, es dulce y sabroso. Atrévete a probarlo. Ven y visita el Museo del Dulce que abre sus puertas los 365 días del año y su horario es de 9 a 9 de la noche.



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