Cultura
Rulfo, entre las luces de las cámaras del cine
A 101 años de su natalicio existen un total de 37 películas en las que el autor participó como adaptador, guionista o basadas en su obra, abarcando toda clase de estilos, formas de producción y épocas
En diversas entrevistas y en esas tertulias de los años sesenta con sus amigos intelectuales, el escritor Juan Rulfo (San Gabriel, Sayula, Jalisco, 16 de mayo, 1917 – Ciudad de México, 7 de enero, 1986), recordaba cuando en su adolescencia compró en un mercado de pulgas una cámara fotográfica de segunda mano por tal sólo 11 pesos, un objeto, que dijo, le cambió la vida al abrirle la perspectiva sobre las luces y las sombras que nos acompañan en cada momento de nuestras vidas.
En el 101 aniversario del natalicio del autor se le recuerda a través de su estrecha relación con el arte de las imágenes en movimiento y la manera como a lo largo de los años combinó su trabajo literario con el de adaptador de guiones y asesor de historias.
Precisamente estos dos rubros fueron los principales en los que Rulfo se desempeñó en la cinematografía, a veces como guionista de sus propias historias para los proyectos de diversos directores que figuraron en los años sesenta y setenta, pero también como supervisor literario e histórico para diversas producciones.
Con aquella cámara de rollo en blanco y negro, Juan Rulfo recorría, con tan sólo 16 años, los rincones de Guadalajara para capturar la actividad de las plazas, algunos amaneceres y ocasos en los que estaban presentes detalles arquitectónicos y coloquiales, sin olvidar esos paisajes que en cierta forma serían un antecedente de los que describiría más tarde en sus famosos cuentos y novelas.
En realidad cuando deambulaba con su cámara como un aficionado errante, no eran tiempos muy buenos para el joven Juan Rulfo, pues no había podido ingresar a la Universidad de Guadalajara por una huelga estudiantil y
ante la insistencia de sus familiares tuvo que ingresar al seminario, cumpliendo con el deseo de su abuela, quien siempre le vio madera de sacerdote.
No obstante aquellas escapadas fotográficas surtieron un efecto inspirador en el futuro escritor, quien ahorraba todo su dinero para pagar los costosos revelados de sus experimentos fotográficos y a menudo después de contemplar las imágenes que le entregaban en un gran sobre de los laboratorios Julio de Jalisco, se inspiraba para hacer también sus primeras incursiones en la literatura.
Ese gusto por las imágenes y también por el cine al que no dejaba de acudir cada semana, lo llevaron a abandonar la carrera de seminarista y fue cuando comenzó la historia con su posterior traslado a la Ciudad de México, y después, su relación con el grupo de artistas e intelectuales que crearon en nuestro país uno de los movimientos culturales más importantes de mediados del siglo XX.
La aparición, a principios y mediados de los años cincuenta de El llano en llamas y Pedro Páramo, coincidió con su acercamiento a las producciones cinematográficas profesionales por invitación de su amigo Roberto Gavaldón con La Escondida, quien le confió la asesoría de los elementos históricos de la cinta, labor que Rulfo realizaba en el set y en la revisión de los borradores de guión en unos cuantos minutos y el resto lo dedicaba a deambular con su vieja cámara.
Pocos saben que la lente del escritor Rulfo capturó en el set a grandes estrellas como María Félix y Pedro Armendáriz, pero también participó en la fotografía con Roberto Gavaldón para el documental Terminal del Valle de México, que sirvió para que el escritor enriqueciera su acervo fotográfico con centenares de imágenes de las personas en las terminales, los trenes, las máquinas, los vagones, algunas de ellas, “dignas de premio”, en opinión de varios especialistas.
En adelante, la participación del autor en el cine siguió con el viento en favor al participar a principios de los años sesenta como coguionista en Paloma herida, de Emilio El Indio Fernández y poco después La fórmula secreta, una producción independiente que fue muy bien recibida en los festivales internacionales y donde sus textos fueron leídos nada menos que por el joven poeta Jaime Sabines.
Después de una experiencia poco satisfactoria con la adaptación cinematográfica que se realizó de su cuento Talpa, por parte del director Alfredo B. Crevenna y a la que Rulfo describió como “un asesinato”, el escritor decidió colaborar de lleno con Roberto Gavaldón y con Gabriel García Márquez en la adaptación cinematográfica de El gallo de oro, producción que fue protagonizada por Ignacio López Tarso y Lucha Villa.
Años después haría lo mismo con la adaptación de Pedro Páramo, dirigida por Carlos Velo en 1967 y para la que tuvo al igual que con Gavaldón un gran acercamiento con el director.
Sin embargo, los críticos coinciden en que la época no era la ideal para hacer justicia cinematográfica a la fuerza de la literatura de Juan Rulfo, pues ambas películas fueron consideradas fallidas al retratar con un estilo de tarjeta postal a un México idealizado y mermando el realismo con una ambientación.
De El gallo de oro se hicieron otras adaptaciones para cortometrajes y largometrajes, entre éstas la de Arturo Ripstein El imperio de la fortuna, en 1985 con un poco más de fuerza, pero de Pedro Páramo vinieron también adaptaciones de cine más independiente que fueron muy superiores a esos primeros intentos cinematográficos.
Un total de 37 películas en las que Rulfo participó como adaptador, como guionista o basadas en su obra, que se han producido en el imaginario cinematográfico mexicano, abarcando toda clase de estilos, formas de producción y épocas.
Las hay desde las excéntricas casi surrealistas como El rincón de las vírgenes, dirigida por Alberto Isaac y basada en los cuentos El día del derrumbe y Anacleto Morones, con la actuación de Emilio El Indio Fernández, hasta cortometrajes de buena hechura como El hombre, basado en el cuento del mismo nombre y que fue dirigido por José Luis Serrato, así como Paloma herida, filme coescrito entre Juan Rulfo y Emilio Fernández.
Cultura
Declara Congreso abril como el Mes del Arte en Tamaulipas
Ciudad Victoria, Tam.- El Pleno del Congreso de Tamaulipas aprobó por unanimidad el Proyecto de Decreto por el que se declara el mes de abril de cada año como el Mes del Arte.
Durante su intervención en tribuna, la diputada Araceli Reyes González, promovente de la acción legislativa, destacó la importancia de reconocer el arte como motor de desarrollo social y humano.
“Esta iniciativa parte de una visión sensible y necesaria, la cual es colocar al arte en el centro de la vida pública como un elemento fundamental para el desarrollo humano, social y comunitario.”
Resaltó que Tamaulipas cuenta con gran talento y creatividad, y que la declaratoria permitirá visibilizar y fortalecer a los artistas locales.
“La Declaratoria del Mes del Arte debe convertirse en una herramienta efectiva para generar espacios de participación, abrir oportunidades a nuestros artistas y acercar las expresiones artísticas a todas las regiones del Estado.”
El Decreto establece que el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes coordinará las actividades del Mes del Arte, integrando propuestas de artistas, creadores y promotores culturales.
“Escuchar sus voces legitima este esfuerzo y garantiza que las acciones respondan a la realidad del sector.”
Con esta medida, abril queda oficialmente dedicado al talento, la creatividad y la expresión artística de las y los tamaulipecos, fortaleciendo la identidad cultural y la participación ciudadana en toda la entidad.
Cultura
“Bancos regios y los 100 años del Banco de México”, conferencia en el Museo de Historia Mexicana
El Museo de Historia Mexicana invita a la conferencia “Bancos regios y los 100 años del Banco de México”, que ofrecerá el especialista en numismática Ricardo de León Tallavas, el martes 7 de octubre a las 19:00 horas en el auditorio del museo.
De León Tallavas explicó que la charla abordará de manera sinóptica el establecimiento del sistema de la banca en Monterrey, con especial énfasis en la actuación del Banco de Nuevo León y el Banco Mercantil de Monterrey, para concluir con la fundación del Banco de México en 1925.
A principios del siglo XX, México vivía un escenario económico marcado por la búsqueda de confianza y orden, después de años de inestabilidad política y financiera. La multiplicidad de bancos privados que emitían sus propios billetes evidenciaba la fragmentación del sistema y la falta de control en la circulación monetaria.
Tras la Revolución Mexicana y la promulgación de la Constitución de 1917, se estableció la necesidad de crear una institución bajo control del Estado que garantizara estabilidad y unificación. Fue así como el 1º de septiembre de 1925 nació el Banco de México, símbolo de modernidad y de la aspiración de construir un país con bases financieras sólidas.

Antes de esta fundación, bancos como el Minero de Chihuahua, el Mercantil de Monterrey o el Yucateco operaban con la facultad de emitir billetes respaldados en reservas metálicas. Sin embargo, la coexistencia de múltiples instancias emisoras generaba desconfianza y desigualdad en la circulación. Los intentos por crear un banco central en México se remontan incluso al Imperio de Iturbide en 1822, aunque sólo hasta después del colapso del sistema bancario porfirista y con el marco constitucional de 1917 se concretó la creación del Banco de México.
Ricardo de León Tallavas es miembro de la Sociedad Numismática de Monterrey, la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, así como de asociaciones numismáticas en México y Estados Unidos, por la disposición de esta valiosa pieza y la información que enriquece la memoria histórica de la institución bancaria más importante del país.
La entrada a la conferencia “Bancos regios y los 100 años del Banco de México” con Ricardo de León Tallavas es gratuita. Para más información consulte la página www.3museos.com o las redes sociales de 3 Museos.
Cultura
Llevarán a escena el drama de los que se quedan “De Acá de este Lado”
- Las funciones serán del viernes 19 al domingo 28 de septiembre en la Sala Experimental del Teatro de la Ciudad.
Monterrey, Nuevo León.- “De acá de este lado”, una obra que aborda con humor, lo que muchas familias mexicanas enfrentan cuando un integrante migra a Estados Unidos, se presentará como parte de Escena CONARTE | Temporada de Teatro.
Se trata de la historia de una familia que no sale de su casa porque espera noticias del hijo mayor que se fue “al otro lado” en busca de una vida mejor.
Los otros hijos, confinados en casa y sin comer, se ven arrastrados a la desesperación, mientras que la vecina, con su picardía, aporta humor y ayuda a aligerar el paso del tiempo.
Escrita hace 40 años por Guillermo Alanís, esta obra sigue tan vigente como en su estreno; la dirección es de Sussy Alanís Gal, la producción de Jesús Escamilla, mientras que el elenco está integrado por Lily Cruz, Claudia Rivera, Angélica Monroy y Jesse Lualdi.
El montaje cuenta con elementos destacados como videomapping, música en vivo, y testimonios reales de migrantes.
Se presentará en la Sala Experimental del Teatro de la Ciudad los viernes 19 y 26, sábados 20 y 27 de septiembre 20:00 horas y los domingos 21 y 28 de septiembre a las 18:00 horas.
Los boletos se pueden adquirir a través del sistema AREMA Ticket, entrada general 150 pesos, se aplican cargos por servicio.
También estarán disponibles en taquilla del teatro una hora antes de cada función, en taquilla, precio especial de 100 pesos para estudiantes, maestros e INAPAM con identificación vigente (exclusivo en taquilla).
Más información en conarte.org.mx y redes sociales @conartenl.
