Al DíaPrincipal

¿Puede Morena conquistar Nuevo León en 2027?

EL ÚLTIMO BASTIÓN

¿Puede Morena conquistar Nuevo León en 2027?

Por Regina Cardona Jasso

Durante casi treinta años, Nuevo León ha sido el laboratorio político más singular del país.

Mientras el resto de México transitó del dominio priista al ascenso de Morena, los nuevoleoneses escribieron una historia distinta: primero entregaron el poder al PAN, después regresaron al PRI, más tarde apostaron por un candidato independiente y, finalmente, llevaron a Movimiento Ciudadano al Palacio de Cantera.

Morena, el partido que gobierna México desde 2018, nunca ha podido conquistar el estado considerado el motor industrial del país.

Pero esa historia podría comenzar a cambiar en 2027. No porque Morena se haya convertido ya en la primera fuerza política de Nuevo León, sino porque, por primera vez, existen condiciones objetivas para pensar que puede disputar seriamente la gubernatura.

La pregunta que muchos analistas en Nuevo León y en el país se hacen hoy:

¿Es suficiente el crecimiento de Morena para romper casi tres décadas de resistencia política?

1997: el principio de una nueva era

Para entender la elección de 2027 hay que regresar casi treinta años.

En 1997, el empresario Fernando Canales Clariond consiguió una victoria histórica para el PAN.

Terminaban más de seis décadas de hegemonía priista.

Aquella elección modificó para siempre la cultura política de Nuevo León.

Desde entonces, el electorado nuevoleonés dejó claro que ningún partido tendría asegurada la permanencia en el poder.

En apenas 30 años, Nuevo León ha elegido gobiernos de cinco proyectos distintos:

1997: PAN con Fernando Canales.

2003: regreso del PRI con José Natividad González Parás.

2009: continuidad priista con Rodrigo Medina.

2015: irrupción del independiente Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”.

2021: triunfo de Movimiento Ciudadano con Samuel García.

Ese comportamiento electoral revela una constante: el votante nuevoleonés castiga con facilidad a quien gobierna y premia las opciones que representan cambio.

Paradójicamente, esa lógica podría beneficiar hoy a Morena.

Durante años, Morena fue un actor secundario en Nuevo León.

Ni siquiera el fenómeno nacional de Andrés Manuel López Obrador logró convertir a Nuevo León en un bastión guinda.

Las razones han sido diversas:

El peso del empresariado.

Una amplia clase media.

Una cultura política más pragmática que ideológica.

Y una histórica desconfianza hacia la izquierda, a pesar de ser Monterrey, cuna de movimientos subversivos como Tierra y Libertad, donde surgieron líderes guerreros importantes; no se olvida el episodio donde murió Eugenio Garza Sada, a manos de guerrilleros que se formaron en estas tierras regias.

Mientras Morena conquistaba gubernaturas en prácticamente todo el país, Nuevo León seguía votando por gobiernos cargados a la derecha.

2024: La elección que cambió el tablero

La elección federal de 2024 marcó un antes y un después.

Por primera vez, Morena ganó las dos senadurías de mayoría con Judith Díaz y Waldo Fernández, derrotando a dos bloques políticos que históricamente habían dominado el estado. (PRl-PAN, MC).

No sólo eso.

También consolidó gobiernos municipales importantes y aumentó significativamente su representación legislativa.

Aunque Morena no se convirtió en la principal fuerza estatal, dejó de ser un partido testimonial.

Desde entonces comenzó una discusión que hace apenas cinco años parecía imposible: ¿Puede entonces Morena ganar Nuevo León?

El mayor obstáculo para Morena no necesariamente es electoral. Es cultural.

Nuevo León mantiene una identidad distinta al promedio nacional.

Aquí pesan más temas como la competitividad económica, la inversión privada, la movilidad, el empleo y la seguridad que los grandes debates ideológicos.

Por ello, una campaña basada únicamente en la narrativa nacional difícilmente sería suficiente.

Morena necesitaría construir una propuesta profundamente nuevoleonesa; es decir, convencer de que puede gobernar sin romper la relación histórica entre el Estado y la iniciativa privada.

Los cinco perfiles de Morena

A diferencia de procesos anteriores, Morena llega con una oferta amplia.

Tatiana Clouthier:

La hija del Maquio representa quizá el perfil con mayor reconocimiento ciudadano. Su apellido conserva un peso simbólico importante y podría atraer voto independiente.

Andrés Mijes:

El alcalde con licencia de Escobedo ofrece una narrativa de gobierno municipal con resultados. Si logra proyectar su experiencia en Escobedo a escala estatal, podría consolidarse como un perfil ejecutivo.

Clara Luz Flores:

La política nuevoleonesa conserva estructura política, experiencia y conocimiento público, aunque enfrenta el desgaste acumulado desde la elección de 2021.

Judith Díaz:

La exfuncionaria de los programas sociales emerge como una figura fortalecida tras la elección senatorial y mantiene cercanía con la dirigencia nacional.

Waldo Fernández:

El senador ha ganado presencia legislativa, interlocución con diversos sectores y una creciente exposición pública.

Ninguno parte como favorito absoluto. Todos tienen fortalezas. Todos enfrentan retos.

El mayor desafío será evitar que la competencia interna fracture al partido. Esa es la principal preocupación entre el morenismo. De hecho, Ariadna Montiel ya tuvo que entrar a meter orden. El buen trabajo de Alejandro Murat, delegado de Morena, ha permitido bajar las tensiones; aún así, el fantasma de la división los trae de cabeza.

El verdadero adversario

Más allá de nombres, Morena enfrenta una realidad.

Históricamente, las elecciones para gobernador en Nuevo León no se ganan únicamente con la marca del partido. Se ganan con liderazgo.

Por eso, el eventual candidato de la oposición, especialmente si se trata del alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, partiría con ventajas importantes.

Tiene estructura.

Experiencia.

Conocimiento.

Y controla políticamente la capital del estado.

Sin embargo, también carga negativos derivados de una larga trayectoria política.

La elección dependerá de cuál percepción pese más entre los ciudadanos.

Samuel García: el actor que puede mover el tablero

Su confrontación política con Adrián de la Garza ha marcado buena parte de su administración.

¿Le conviene a Samuel que Adrián llegue al Palacio de Cantera?

Desde un análisis estrictamente político, pueden plantearse tres escenarios:

  • Que Movimiento Ciudadano lance un candidato altamente competitivo y divide el voto opositor. Ese escenario, indirectamente, abriría mayores posibilidades para Morena.
  • Movimiento Ciudadano llega debilitado. En ese caso, gran parte de ese voto podría migrar hacia Adrián de la Garza. Sería probablemente el escenario más complicado para Morena.
  • Sin necesidad de una alianza formal, Movimiento Ciudadano y Morena centran sus críticas en el bloque encabezado por Adrián de la Garza. No implicaría un acuerdo político visible, sino una coincidencia estratégica.

Hasta este momento no existe evidencia pública que permita afirmar que alguno de esos escenarios vaya a ocurrir. Son hipótesis y análisis de expertos derivadas de la competencia política actual.

Lo que Morena necesita

Los estrategas del partido saben que el crecimiento de 2024 no garantiza el triunfo en 2027. La ruta parece pasar por diferentes condiciones, por ejemplo:

Construir una candidatura de unidad. Evitar fracturas internas. Ampliar su base electoral hacia empresarios, profesionistas y clases medias.

Presentar una agenda eminentemente local centrada en agua, movilidad, seguridad y desarrollo económico.

Y, sobre todo:

Aprovechar cualquier división entre Movimiento Ciudadano y la alianza encabezada por PRI y PAN.

Las ventajas de Morena

Aunque faltan once meses para la elección, los primeros ejercicios demoscópicos muestran una contienda abierta. En varios escenarios, Adrián de la Garza aparece con ventaja inicial, mientras Morena resulta competitivo cuando mide a perfiles de alto conocimiento. También persiste un porcentaje considerable de electores sin decisión definitiva, por lo que el escenario permanece altamente volátil.

Durante décadas se decía que Morena nunca podría ganar Nuevo León. Hoy, esa afirmación ya no parece sostenible.

Tampoco puede afirmarse que sea favorito. La realidad se encuentra en un punto intermedio. Morena llega mejor preparado que nunca.

Tiene estructura.

Tiene figuras competitivas.

Tiene presencia institucional.

Y gobierna el país.

Pero también enfrenta el estado con el electorado más exigente, independiente y cambiante de México. La gubernatura de 2027 probablemente no se decidirá por ideologías.

Se decidirá por quién logre convencer al votante de que puede ofrecer el siguiente gran cambio para Nuevo León.

Porque, si algo ha demostrado la historia política del estado desde 1997, es que los nuevoleoneses rara vez votan por el pasado.

Siempre buscan quién representa el futuro.

Comment here