Xi Jinping llega a EU entre gestos de cordialidad y tensiones comerciales
Washington.- El presidente de China, Xi Jinping, llegó la tarde del miércoles a la Base Conjunta Andrews para iniciar una visita de Estado de tres días. Donald Trump y la primera dama, Melania Trump, lo recibieron junto a su esposa, Peng Liyuan, al pie del avión, un gesto diplomático poco habitual para un presidente estadounidense.
A su llegada, Xi planteó el tono que desea dar al encuentro: sostuvo que China y Estados Unidos deben ser «socios y no rivales». Trump, por su parte, dijo que esperaba conversar a fondo con el mandatario chino para impulsar la relación bilateral. La recepción mostró voluntad de diálogo, aunque todavía no permite medir el resultado de las negociaciones.

La visita ocurre en un momento decisivo para las dos mayores economías del mundo. En la agenda figuran el comercio, los aranceles, el suministro de minerales estratégicos y la inteligencia artificial. También persisten diferencias sobre Taiwán. Al comenzar la visita, el secretario del Tesoro estadounidense informó que la tregua comercial entre ambos países se extenderá hasta el 10 de enero; las conversaciones entre Trump y Xi deberán mostrar si esa pausa puede convertirse en acuerdos más duraderos.
Para Pekín, la visita ofrece la oportunidad de ampliar la cooperación y mantener bajo control las diferencias, según el mensaje difundido por Xi. Analistas citados por Reuters consideran que el objetivo más probable es preservar la tregua comercial, mientras que especialistas consultados por AP prevén avances modestos y ven en la propia celebración del encuentro un resultado diplomático.
El recibimiento de Trump tiene, además, una lectura política: reconoce públicamente el peso de China como interlocutor indispensable, incluso cuando Washington y Pekín compiten por mercados, tecnología e influencia mundial. La incógnita es cuánto podrán acordar los mandatarios más allá de la ceremonia y de la prórroga comercial anunciada al inicio de la visita.