Sección XXX. Saqueo, aviadores y porrismo
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CUADRANTE POLITICO.
Por Fernando Acuña Piñeiro
Sección XXX. Saqueo, aviadores y porrismo
Secuestrada por una camarilla de personajes siniestros y violentos, la Sección XXX del SNTE, ha dejado de ser la defensora de las bases magisteriales. Y se ha convertido en un blanco de denuncias, aviadurías, desvíos millonarios, trafiques de plazas y porrismo represivo contra periodistas.
Todo ello ocurre lastimosamente, durante la actual gestión gremial de Arnulfo Rodríguez Treviño.
Suena irónico decirlo, pero el grupo arnulfista que en los albores del proceso interno hace cuatro años, enarbolaba la bandera de la renovación y de la democracia, hoy luce convertido en una nefasta pandilla que se aferra al hueso gremial. E incluso, en el colmo del cinismo, propalan la intención de reelegirse.
Para la comunidad de más de 50 mil maestras y maestros en activo y jubilados de nuestro estado, resulta claro que la permanencia del grupo comandado por ART y su alter ego Ulises Ruiz Pérez, se traduce en un retroceso oscurantista, evocador de los cacicazgos más feroces y represivos.
Los comentarios más comunes, son en el sentido de que, a partir del trece de diciembre de este año, Arnulfo y su camarilla representarán un factor de división y de enfrentamiento. Todo ello a contracorriente de la narrativa de unidad, planteada por la dirigencia nacional, al mando de Alfonso Cepeda Salas.
El juicio de las y los profesores frente a grupo, es puntual y contundente:
Personajes como el Secretario particular de ART, Ulises Ruiz, objeto de denuncias formales ante la Fiscalía Anticorrupción; señalado además por un presunto desvío de 4.1 millones de pesos; protector y padrino de una flotilla de “aviadores” de la nómina, manipuleo de plazas docentes, amenazas y represión, debe enfrentar todo el peso de la ley y de la justicia.
Y es que el falso profeta sindical que en el 2022, arribó esgrimiendo frases demagógicas a favor de las bases, hoy ha guardado vergonzante silencio ante los nocivos efectos de la Ley ISSSTE, y de las reformas al IPSET.
El Matusalén de Villagrán, salió bueno para verle la cara a las maestras y maestros de Tamaulipas. Les prometió reducir el papeleo, las evaluaciones constantes y el calvario de la saturación administrativa. Los llamados cambios de adscripción se han dado bajo oficios chicharroneros de favoritismo e influencias.
Es fecha que los jubilados siguen externando sus quejas, porque Arnulfo los ignora en sus peticiones. Y lo que es peor, los excluye y margina, arropando solo a sus más allegados e incondicionales.
Ante este escenario, el único signo de unanimidad en el seno del magisterio tamaulipeco, es una expresión de hartazgo, que se resume en un anhelo prenavideño:
La salida de Arnulfo y su jauría de porros, sería sin duda, el mejor regalo decembrino para las y los maestros de Tamaulipas.
