noviembre 3, 2026

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Elección de alto riesgo para Trump: demócratas amenazan arrebatarle el Congreso este martes

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  • Las urnas pueden cambiar el equilibrio de poder en Washington. La Cámara de Representantes está en riesgo para los republicanos y el Senado también entra en disputa. El voto latino, el descontento económico y el desgaste presidencial serán factores determinantes.

 

Por Regina Cardona Jasso

WASHINGTON, Estados Unidos, 2 de noviembre de 2026. Estados Unidos se prepara para una de las elecciones legislativas más importantes de los últimos años. Este martes 3 de noviembre, millones de ciudadanos acudirán a las urnas para renovar la Cámara de Representantes y una parte del Senado, en unos comicios que podrían convertirse en el primer gran revés político para el presidente Donald Trump durante su segundo mandato.

La pregunta que domina el ambiente político estadounidense es si los republicanos conseguirán conservar el control de las dos cámaras del Congreso o si los demócratas lograrán arrebatarles el Poder Legislativo y convertirse en un contrapeso para la Casa Blanca durante los últimos dos años de la administración Trump.

Los pronósticos colocan a los demócratas en una posición favorable para recuperar la Cámara de Representantes, mientras que la batalla por el Senado permanece mucho más cerrada.

Actualmente, los republicanos mantienen una estrecha mayoría de 218 contra 214 representantes y una ventaja de 53 contra 47 en el Senado. Para cambiar el equilibrio de poder, los demócratas necesitan ganar cuatro escaños netos en cada cámara.

La elección tiene un ingrediente adicional: Trump no aparece en las boletas, pero su figura se ha convertido en uno de los principales factores de movilización electoral. La contienda es interpretada por amplios sectores como una evaluación directa de su gobierno, sus políticas económicas, migratorias y su estilo de ejercer el poder.

EL DESCONTENTO CON TRUMP

El ambiente previo a la elección está marcado por el pesimismo económico y la inconformidad ciudadana.

Una encuesta del centro AP-NORC, publicada en octubre, encontró que 85 por ciento de los votantes considera que la economía es uno de los asuntos más importantes para decidir su voto, mientras que 84 por ciento señala el costo de la vida.

El mismo estudio revela que ocho de cada diez estadounidenses consideran necesario un cambio sustancial o incluso una transformación profunda en la manera de gobernar el país. Apenas uno de cada diez manifiesta optimismo sobre la situación política.

En cuanto a la aprobación presidencial, el sondeo registró 36 por ciento de respaldo a Trump frente a 64 por ciento de desaprobación.

La inflación, los precios de los combustibles, los servicios, la atención médica y las preocupaciones sobre el rumbo de la democracia forman parte de una agenda que está pesando en el ánimo de los electores.

La inconformidad no significa necesariamente que los ciudadanos estén convencidos de que los demócratas representan una alternativa plenamente satisfactoria. También existe desconfianza hacia los partidos tradicionales y dudas sobre la capacidad de la oposición para resolver los problemas del país.

¿QUÉ PASARÍA SI TRUMP PIERDE LAS DOS CÁMARAS?

Una derrota republicana en ambas cámaras modificaría sustancialmente el escenario político de Washington.

Trump conservaría la Presidencia, sus facultades constitucionales, el control del Poder Ejecutivo y su capacidad de vetar leyes. Sin embargo, perdería el respaldo legislativo que hasta ahora le ha permitido impulsar su agenda con mayor facilidad.

Si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes, tendrían el control de las principales comisiones legislativas, la facultad de convocar audiencias, solicitar documentos y abrir investigaciones sobre las decisiones de la administración presidencial.

Esto podría traducirse en investigaciones sobre las políticas migratorias, el manejo de los recursos públicos, las decisiones comerciales y otros asuntos controvertidos de la Casa Blanca.

Si además conquistan el Senado, tendrían capacidad para controlar su agenda legislativa y frenar o retrasar nombramientos presidenciales, particularmente en el Poder Judicial y en cargos de alto nivel de la administración federal.

También podrían convertirse en un obstáculo para los proyectos presupuestales y las prioridades legislativas de Trump.

Incluso podría abrirse el escenario de un nuevo proceso de juicio político, conocido como impeachment, si la Cámara encuentra elementos y consigue los votos necesarios para aprobar los cargos.

Sin embargo, perder el Congreso no significa que Trump pueda ser destituido automáticamente. La Cámara de Representantes puede aprobar un juicio político por mayoría simple, pero para condenarlo y removerlo del cargo se necesitan dos terceras partes de los senadores presentes.

Por ello, una victoria demócrata representaría principalmente un contrapeso institucional, mayor fiscalización y una posible parálisis legislativa, no el fin inmediato de la Presidencia de Trump.

EL VOTO LATINO, UNA PIEZA CLAVE

Uno de los factores que podría inclinar la balanza es el comportamiento del electorado latino, un segmento que ha ganado importancia en el mapa político estadounidense.

Trump consiguió avances históricos entre los votantes hispanos en las elecciones presidenciales de 2024, cuando logró captar una proporción cercana a la mitad de ese electorado.

Sin embargo, dos años después, las encuestas muestran un deterioro importante en su respaldo.

Un estudio del Pew Research Center, publicado el 16 de octubre, encontró que solamente 24 por ciento de los votantes latinos registrados aprueba el desempeño presidencial de Trump.

Entre los hallazgos más relevantes destaca que 51 por ciento de los hispanos registrados respalda al candidato demócrata para la Cámara de Representantes, frente a 24 por ciento que prefiere al republicano.

Además, 55 por ciento considera que su voto legislativo representa una expresión de rechazo a Trump, mientras que 14 por ciento lo ve como un respaldo al presidente.

El estudio también revela que 70 por ciento considera que las políticas de la administración Trump han perjudicado a la población hispana.

No obstante, el voto latino no es homogéneo: entre quienes respaldaron a Trump en 2024, 65 por ciento todavía manifiesta su intención de votar por el candidato republicano a la Cámara de Representantes.

La economía, el empleo, el precio de la gasolina, las deportaciones y el trato hacia las comunidades migrantes serán asuntos determinantes para este sector.

La participación también será fundamental. Los demócratas parecen contar con una mayor movilización entre sus simpatizantes latinos, pero el resultado dependerá de cuántos efectivamente acudan a votar.

UNA ELECCIÓN QUE PUEDE CAMBIAR EL RESTO DEL MANDATO

La jornada de este martes representa mucho más que una disputa entre republicanos y demócratas. Está en juego el equilibrio de poderes de la principal potencia económica y militar del mundo.

Para Trump, conservar ambas cámaras significaría mantener un Congreso dispuesto a acompañar buena parte de su agenda y le permitiría encarar con mayor margen político los últimos dos años de su mandato.

Pero si los demócratas consiguen recuperar una o ambas cámaras, el presidente enfrentaría una nueva realidad: un Congreso con capacidad para cuestionar sus decisiones, investigar a sus funcionarios y bloquear parte de sus iniciativas.

La atención estará puesta particularmente en el voto latino, en los estados donde las contiendas senatoriales son más competidas y en los distritos donde el descontento económico puede traducirse en un cambio de partido.

El resultado también enviará un mensaje rumbo a la elección presidencial de 2028.

Trump no estará en las boletas, pero su nombre, su gobierno y su legado político estarán presentes en prácticamente toda la contienda.

Mañana, los estadounidenses decidirán si le mantienen a Trump el control del Congreso o si comienzan a construir, desde las urnas, un contrapeso para los últimos dos años de su Presidencia.

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