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Ataques de Ucrania golpean la economía y la vida cotidiana en Rusia

Ataques de Ucrania golpean la economía y la vida cotidiana en Rusia
  • Publicadoagosto 22, 2026
  • Los drones ucranianos han llevado el conflicto al interior del territorio ruso: refinerías, depósitos, centros logísticos e instalaciones industriales han sido alcanzados.

Moscú.- La guerra que durante más de cuatro años Rusia ha librado principalmente sobre territorio ucraniano comienza a sentirse con mayor intensidad dentro de sus propias fronteras.

La estrategia de Ucrania de utilizar drones de largo alcance para atacar la infraestructura energética, industrial y logística rusa está provocando consecuencias que trascienden el campo militar y empiezan a afectar directamente a sectores de la población y de la economía.

Refinerías de petróleo, depósitos de combustible, instalaciones industriales y centros logísticos han sido alcanzados durante una campaña que Kiev asegura busca debilitar la capacidad económica de Moscú para financiar y abastecer la guerra. El problema más visible es el combustible.

Reuters reportó este 21 de agosto que en Moscú han reaparecido largas filas de automovilistas y restricciones para adquirir gasolina, en medio de problemas de suministro relacionados con los ataques ucranianos contra las refinerías y con una elevada demanda estacional.

No se trata solamente de la capital.

Durante los últimos meses se han registrado problemas de abastecimiento en distintas regiones de Rusia, mientras algunas gasolineras han limitado la cantidad de combustible que puede adquirir cada cliente.

La situación resulta particularmente significativa porque Rusia es uno de los mayores productores de petróleo del mundo.

Ucrania golpea el corazón energético ruso

En lugar de concentrar todos sus ataques en objetivos militares cercanos al frente, comenzó a utilizar drones de largo alcance para alcanzar infraestructura ubicada a cientos e incluso más de mil kilómetros de Ucrania.

Uno de sus objetivos principales ha sido la industria petrolera.
Durante agosto han sido atacadas varias instalaciones.

La refinería de Saratov, propiedad de Rosneft, suspendió temporalmente el procesamiento de petróleo después de un ataque registrado el 2 de agosto. La instalación procesó alrededor de 5.8 millones de toneladas de crudo durante 2024, de acuerdo con información recopilada por Reuters.

También fue alcanzada la refinería de Yaroslavl, una de las mayores instalaciones de su tipo en Rusia, con capacidad aproximada de 15 millones de toneladas anuales, equivalentes a unos 300 mil barriles diarios.

A estos ataques se han agregado operaciones contra depósitos, terminales e instalaciones petroleras en diferentes puntos del territorio ruso.

La intención declarada de Ucrania es sencilla: reducir la capacidad rusa para transformar petróleo en gasolina, diésel y otros productos indispensables tanto para la economía civil como para las fuerzas armadas.

Este sábado, nuevos ataques

La ofensiva continuó este sábado 22 de agosto.
Reuters informó que drones ucranianos golpearon distintos objetivos dentro de Rusia y territorios ocupados, entre ellos instalaciones industriales y la refinería de Novokuibyshevsk, en la región de Samara.

También fue alcanzado un almacén perteneciente a Ozon, uno de los mayores grupos de comercio electrónico de Rusia.

Los ataques dejaron al menos diez muertos en diferentes puntos de Rusia y territorios controlados por Moscú, según los reportes disponibles hasta este sábado.

Las autoridades rusas aseguraron haber derribado 457 drones ucranianos durante la noche, una cifra que dimensiona la intensidad que han alcanzado las operaciones aéreas.

Los ataques contra las refinerías han comenzado a tener un efecto que probablemente preocupa especialmente al Kremlin: trasladar las consecuencias económicas de la guerra hasta los consumidores rusos.

Reuters documentó desde julio problemas entre agricultores de importantes regiones productoras de granos, preocupados por conseguir suficiente combustible para levantar sus cosechas.

En algunas zonas se han producido compras de pánico, filas en estaciones de servicio y restricciones en las ventas.
Incluso países que dependen del combustible ruso han resentido las consecuencias.

A finales de julio, Kirguistán inició conversaciones con Moscú para garantizar sus suministros, después de que los ataques contra infraestructura rusa redujeran la capacidad para entregar determinados productos petroleros.

La presión también llegó al turismo.
Reuters documentó que alrededor de un millón de reservaciones para viajar a Crimea habían sido canceladas hasta finales de junio, en un contexto marcado tanto por los problemas de combustible como por el temor a los ataques con drones.

Una economía bajo presión

Los ataques ucranianos no son la única dificultad económica que enfrenta Moscú.
La guerra exige un enorme gasto militar, mientras Rusia continúa enfrentando sanciones occidentales y presiones sobre sus ingresos energéticos.

Reuters informó previamente que el déficit presupuestario ruso durante 2026 podría acercarse a tres veces la meta originalmente establecida por el gobierno, dependiendo del comportamiento de los ingresos petroleros y del gasto.

Rusia necesita financiar simultáneamente sus operaciones militares, mantener programas sociales, sostener las regiones del país y absorber el costo económico derivado de las sanciones y de los ataques contra su infraestructura.

El Kremlin sostiene que la economía rusa permanece sólida y que las dificultades pueden ser controladas.

Sin embargo, los problemas de combustible muestran una vulnerabilidad que Ucrania intenta explotar.

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La Talacha Noreste

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