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Morena entra en zona de turbulencia en Nuevo León; crece el golpeteo entre aspirantes

Morena entra en zona de turbulencia en Nuevo León; crece el golpeteo entre aspirantes
  • Publicadoagosto 26, 2026
  • A las puertas de la definición de la candidatura para 2027, las diferencias dejaron de ser soterradas: Andrés Mijes, Tatiana Clouthier y Judith Díaz exigen “piso parejo”, mientras crecen los señalamientos contra Waldo Fernández.

Monterrey, NL.- Morena llegó a las horas decisivas de su proceso interno en Nuevo León con un problema que hasta hace unas semanas intentaba contener: la disputa entre sus aspirantes a la gubernatura ya salió a la superficie y comienza a poner a prueba la unidad del partido rumbo a 2027.

Andrés Mijes, Waldo Fernández, Tatiana Clouthier, Clara Luz Flores, Judith Díaz y Felipe de Jesús Cantú mantienen una competencia cada vez más intensa por encabezar la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, posición que colocaría a quien resulte seleccionado en la antesala de la candidatura de Morena a la gubernatura.

Aunque la dirigencia nacional ha llamado reiteradamente a evitar confrontaciones, las diferencias políticas, los mensajes cruzados y las versiones difundidas en redes sociales han convertido el cierre del proceso en una batalla por el posicionamiento.

El episodio que hizo evidentes las fracturas ocurrió esta semana. Una reunión de “trabajo y unidad”, convocada por el delegado nacional de Morena, Alejandro Murat, terminó exhibiendo dos grupos: Waldo Fernández, Clara Luz Flores y Felipe de Jesús Cantú asistieron al encuentro, mientras que Andrés Mijes, Tatiana Clouthier y Judith Díaz no acudieron.

Mijes ha planteado públicamente la exigencia de “piso parejo” y ha rechazado que su postura signifique una ruptura con Morena.

Waldo, en el centro de la disputa

Una parte importante de la confrontación se concentra alrededor de Waldo Fernández.

En la discusión interna, particularmente en redes sociales, han circulado señalamientos que pretenden vincular políticamente al senador con el gobernador Samuel García. Sin embargo, hasta ahora no existe evidencia pública suficiente para presentar como un hecho que Fernández sea el candidato de Samuel o que exista un acuerdo entre ambos.

Por el contrario, Fernández ha elevado recientemente sus críticas contra la administración emecista. Apenas esta semana acusó al gobierno de García de haber “institucionalizado” una suerte de “cobro de piso” a empresarios mediante el programa Ponte Nuevo.

Desde su registro en el proceso interno también había atacado al gobierno estatal, al asegurar que Nuevo León está cansado de administraciones “frívolas” y cuestionar la deuda y las obras pendientes de la actual administración.

Esto obliga a separar los hechos comprobables de la guerra política interna: que los adversarios de Fernández intenten colocarlo cerca de Samuel García forma parte del debate y del golpeteo; demostrar una operación política entre ambos requeriría elementos adicionales.

Murat, bajo presión

El otro personaje que quedó colocado en medio de la disputa es Alejandro Murat.

El delegado nacional llegó a Nuevo León con la encomienda de conducir el proceso y mantener cohesionados a los diferentes grupos.

La división exhibida en la reunión convocada por Murat es, hasta ahora, la expresión más clara del problema: tres aspirantes acudieron y tres decidieron no hacerlo, una fotografía política difícil de conciliar con el discurso de unidad que Morena había mantenido durante las semanas anteriores.

Todos contra todos

La paradoja es que, apenas días atrás, varios de los contendientes todavía aparecían juntos en actos partidistas. Mijes participó en un evento acompañado por Judith Díaz, Clara Luz Flores y Waldo Fernández, donde el discurso dominante fue llevar la transformación a Nuevo León y enfrentar al actual gobierno estatal.

Hoy el escenario es diferente.

Las alianzas entre aspirantes se mueven, los equipos intensifican su presencia digital y cada grupo intenta instalar una narrativa favorable antes de las encuestas que serán determinantes para la decisión.

Morena ha establecido precisamente la encuesta como instrumento para resolver la candidatura y reducir el margen de una decisión discrecional. La información publicada sobre el proceso señala que se contemplan dos mediciones: una primera para reducir el número de contendientes y otra definitiva.

El problema para Morena es que la competencia amenaza con rebasar el método.

La verdadera prueba ya no será solamente conocer quién gana la encuesta, sino qué harán quienes la pierdan.

Nuevo León representa para Morena una de sus oportunidades más importantes de crecimiento electoral en 2027. Pero la posibilidad de disputar seriamente la gubernatura dependerá también de que el partido consiga algo que, en estas horas previas a la definición, parece cada vez más complicado: que la competencia entre Mijes, Waldo, Tatiana, Clara Luz, Judith y Felipe de Jesús no termine convirtiéndose en una fractura irreversible.

La disputa ya está a la vista. La decisión que tome Morena podrá cerrar las heridas o profundizarlas.

En una elección que se anticipa competida, el primer adversario de Morena podría terminar dentro del propio partido.

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La Talacha Noreste

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