octubre 1, 2026

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Clara Luz: volver para ganar

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LA TALACHA

Clara Luz: volver para ganar

Por Francisco Cuéllar Cardona

Una derrota puede hundir una carrera política o convertirse en la lección que prepare una victoria. Clara Luz Flores tiene enfrente esa disyuntiva: Morena le abrió una segunda oportunidad para buscar el gobierno de Nuevo León, y ahora le corresponde demostrar que aprendió de los errores que la llevaron al cuarto lugar en 2021.

Su designación como coordinadora de la Defensa de la Transformación cayó como un balde de agua fría entre quienes daban por hecho que el elegido sería Waldo Fernández, Tatiana Clouthier o Andrés Mijes. Pocos, muy pocos, apostaban por ella. Pero la sorpresa pronto se convirtió en cuestionamiento: ¿por qué Clara Luz, si ya perdió? ¿Qué hará con sus negativos? ¿Puede ganar quien dejó escapar una elección en la que llegó a encabezar las encuestas?

Las conjeturas y los pronósticos aparecieron de inmediato. Que Morena había pactado perder Nuevo León; que volvería a ser derrotada; que sus antecedentes terminarían por alcanzarla. Regresaron a la conversación pública la entrevista con el líder de NXIVM, sus declaraciones sobre Escobedo como territorio priista y el polémico video de su esposo, Abel Guerra. También hubo amplios espacios para exponer los berrinches de Tatiana Clouthier y las diferencias que dejó la contienda interna.

El pasado volvió a sentarse a la mesa. Era previsible. Lo que todavía está por escribirse es lo que pasará en la elección de 2027.

Frente a esa lluvia de comentarios, Clara Luz hoy habla de unidad y de la necesidad de llevar a Nuevo León un gobierno honesto, cercano a la gente y atento a sus necesidades. En su mensaje señala lo que considera una alta corrupción con Samuel García y de los problemas que ya enfrentaba el estado en 2021. También sostiene que el proyecto debe construirse a favor de la gente, sin convertirlo en una lucha contra una persona: ese es un punto de partida. Su reto será darle contenido y credibilidad.

La designación admite una lectura política: Clara Luz ha conseguido construir una identificación con Morena que hoy le permite encabezar su proyecto estatal. Eso no significa que todos los nuevoleoneses la consideren la más “morenizada”, ni que una encuesta interna garantice una victoria constitucional. Significa que encontró una posición dentro del movimiento desde la cual puede volver a competir.

Tatiana tiene una trayectoria nacional y una relación política con el obradorismo, aunque su apellido y su historia también la remiten a su panismo. Waldo carga con la identificación del Partido Verde y con las alianzas cuestionadas del “Niño Verde”. Mijes cuenta con experiencia territorial y capacidad de operación, pero enfrentaba el desafío de proyectar ese trabajo hacia todo el estado.

Clara Luz dispone de algo que también cuenta en política: ya recorrió Nuevo León como candidata a gobernadora. Conoce la exposición, los ataques, las exigencias y el costo de equivocarse. Esa experiencia puede convertirse en una ventaja si la utiliza para corregir.

Porque haber perdido no acredita incapacidad permanente. Tampoco haber sido candidata acredita, por sí solo, que ahora esté preparada para ganar. La diferencia estará en lo que haga con lo aprendido. Y aquí aparece un recurso fundamental: el tiempo.

Tiempo para integrar un equipo sólido; para revisar lo que falló en 2021; para responder con claridad sobre los episodios que dañaron su credibilidad; para sanar las heridas de la contienda interna y sumar a quienes aspiraban a encabezarla.

Tiempo también para dialogar con los empresarios de Nuevo León y demostrar que la transformación puede ofrecer certidumbre, desarrollo y bienestar. Para escuchar a quienes simpatizan con Morena y a quienes todavía desconfían de ella. Para construir una propuesta capaz de hablarle a todo el estado.

Sumar a Tatiana, Waldo y Mijes exigirá oficio político, generosidad y espacios reales de participación. Una fotografía de unidad puede servir para el anuncio; una unidad sostenida necesita acuerdos y trabajo compartido.

Clara Luz tiene la oportunidad de convertir sus negativos en una prueba de aprendizaje. No bastará con decir que ha cambiado o que ahora es más madura. Tendrá que demostrarlo en la manera de elegir a su equipo, responder a los cuestionamientos, escuchar las críticas y presentar sus propuestas.

Los errores del pasado pueden perder fuerza y borrarse cuando hay respuestas convincentes y conductas distintas. La confianza se reconstruye así: con hechos que permitan creer que la segunda oportunidad tendrá un resultado diferente.

También puede explicar cómo la política social federal se complementaría con un gobierno estatal cercano a la población. Los programas de bienestar que llegan a casi 800 mil beneficiarios son una fortaleza electoral para Morena, pero Clara Luz deberá construir su propia credibilidad.

Quienes hoy la ven como la rival más débil podrían estar haciendo una lectura incompleta. Falta camino por recorrer, las alianzas todavía deberán consolidarse y la competencia exigirá mucho más que un buen lugar en una encuesta.

Hay tiempo para generar expectativas positivas. Hay margen para construir una opción competitiva. Y hay una experiencia que, bien aprovechada, puede valer más que la confianza excesiva de quien nunca ha sufrido una derrota.

Clara Luz no debe ser minimizada. Morena le ha devuelto la oportunidad; ella tendrá que convertirla en confianza ciudadana.

En 2021 conoció el costo de sus errores. En 2027 puede demostrar el valor de haber aprendido. La derrota ya forma parte de su historia; la victoria todavía puede formar parte de su futuro.

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