Francisco Cuellar Cardona

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LA TALACHA

Por Francisco Cuéllar Cardona

Desnuda el Covid-19 al Sector Salud

En todas las clínicas del seguro social, del Issste, y en general, en todos los hospitales públicos, el enojo de médicos y enfermeras es enorme en contra del gobierno, pues están enfrentándose al Coronavirus con uñas y con dientes. En las clínicas de Monclova y Piedras Negras, Coahuila, más de 30 trabajadores dieron positivo al virus, y dos doctores murieron. El personal denunció que no tienen equipo, ni insumos básicos para hacer frente a la crisis de salud.

En las clínicas 6 de San Nicolas de los Garza, en Nuevo León, donde murió un paciente infectado de Covid-19, la situación es caótica. En la clínica 4 también del Seguro Social, los lamentos no son de los enfermos, sino de los trabajadores, » no hay anestesias ni medicamentos y así nadie quiere trabajar», es la queja generalizada.

En la clínica del Issste en ciudad Victoria, médicos y enfermeras tuvieron que cerrar por varias horas el servicio en protesta por no tener materiales suficientes para trabajar, «nos están mandando a la guerra sin fusil», dijo la delegada sindical que encaró a los derechohabientes que exigían atención médica. Denunciaron que el gobierno federal miente cuando asegura que todo está bajo control. En Altamira, esta semana que terminó, en el Hospital Rodolfo Torre, confinado para atender pacientes infectados del Covid-19, una mujer afligida denunció las penurias con las que trabaja el personal médico que atiende a su esposo, un trailero originario de ciudad Mante contagiado. A gritos y entre lágrimas, la mujer pidió ayuda al presidente López Obrador, «pues mi esposo se está muriendo. Yo lo apoyé cuando usted nos necesitaba, y ahora yo lo necesito a  usted».

El drama que se vive en los hospitales públicos, es escalofriante. De los 94 muertos que se contabilizaron hasta este domingo en el país, el 90 por ciento de los fallecidos han sido en hospitales públicos, lo que ilustra que el gobierno federal no está preparado ni en condiciones para enfrentar esta crisis de salud. La carencias y las negligencias en el sector salud oficial saltan a la vista, a pesar de que en los discursos y en las conferencias los gobiernos digan lo contrario.

El viernes, el gobierno federal anunció la contratación inmediata de hasta 5 mil médicos y enfermeras para hacer frente a la contingencia. El asunto es el equipo, los medicamentos y el material de protección para el personal médico: hay hospitales, pero no están equipados para contener una avalancha de enfermos como se cree que puede haber con el Covid-19.

Un dato revelador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Cooperación y el Desarrrollo Económico (OCDE) sobre infraestructura hospitalaria en México, evidencia nuestras carencias. México ocupa el penúltimo lugar en el mundo en cuanto a camas disponibles para atender enfermos. Por cada mil habitantes, México tiene una cama, y comparte ese deshonroso lugar con Colombia. Japón ocupa el primer lugar con 13 camas de hospital por cada mil habitantes, y el segundo lugar lo tiene Alemania con 10 camas por cada mil habitantes.

El panorama es desolador, cuando se habla que lo peor está por venir. El secretario de Salud de Nuevo León, Manuel de la O Cavazos, hizo una analogía del Covid-19 con una pelea de box pactada a 6 o 9 rounds, y dijo: «Vamos apenas en el primer round, imagínense lo que nos espera».

El coronavirus, es una pandemia que tiene paralizado al mundo, y sumido en una incertidumbre donde no se sabe lo que pasará después. Pero hay algo más lamentable en el caso de México: desnuda y exhibe a nuestro sistema de salud. A pesar de que en los Presupuestos en todos los niveles de gobierno, la Educación y la Salud, son a los rubros que mas millones de pesos se le invierten, pero esta crisis pone al descubierto cuanto dinero se han robado estos gobiernos. Hoy quienes pagaremos las consecuencias, no nos queda otra que alzar los ojos al cielo y que el poder divino nos ampare.


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LA TALACHA

Por Francisco Cuéllar Cardona

Los buenos y los malos frente al Covid-19

En las grandes crisis, en las emergencias, catástrofes y en situaciones de contingencia, es cuando la gente conoce verdaderamente a sus gobernantes. En tiempos normales, es común escuchar aplausos o criticas hacia las administraciones municipales, estatales o federales, a partir de lo que hacen y dicen sus gobiernos.

Pero esta ocasión, atípica en el mundo, en donde la pandemia del coronavirus ha desenmascarado a los malos gobiernos y exhibido sus debilidades, bien vale evaluarlos y calificar su eficiencia frente a este fenómeno que está causando enfermedad y muerte.

No son pocos los que afirman que después del Covid-19, el mundo no será igual, y muchos gobiernos de todos los niveles quedaran mal parados, pero también habrá otros que sorprenderán y quedaran como héroes por su trabajo frente a esta emergencia.

Así como el mortal virus está matando humanos, también «matará políticamente a muchos gobernantes» que hoy presumen logros que no tienen.

Ya se ha comentado mucho, cómo el gobierno chino enfrentó esta pandemia. El mundo se sorprendió como en tiempo récord construyó un megahospital para curar a los enfermos de coronavirus. En Corea del Sur se aplaude la estrategia del gobierno que a pesar de estar cerca del foco de contagio, ha logrado contener al virus. No así Italia, España, Estados Unidos, Brasil y Ecuador que a través de sus presidentes minimizaron el problema y hoy están colapsados viendo morir a sus enfermos.

México no es la excepción. El presidente López Obrador es muy querido por la gente, pero en las evaluaciones ante el Covid-19, sale muy mal calificado. Su popularidad, el coronavirus la ha despedazado.

En cuanto a los gobernadores, casi todos, ante la desatención y pasividad federal, no tuvieron otra que entrarle al problema. En Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca ha estado muy activo, de hecho, ante el elevado número de casos en Estados Unidos, fue quien planteó y pidió junto con los gobernadores de Coahuila y Nuevo León cerrar la frontera con el país gringo.

Jaime Rodríguez Calderon, en Nuevo León, luego de estar en el suelo, reprobado por los nuevoleoneses tras el asunto de las «broncofirmas», ha asumido un protagonismo ejemplar y se ha colocado como pocos en el frente de batalla contra la pandemia. A Miguel Riquelme en Coahuila le explotaron los contagios y se puso a trabajar. Enrique Alfaro de Jalisco, Manuel Vila en Yucatán, también han recibido opiniones positivas sobre su trabajo.

Consulta Mitofsky acaba de evaluar el trabajo de los gobernadores frente al Covid-19 y varios mandatarios estatales (por supuesto que no todos) salen mejor calificados que el gobierno de la 4T. Los alcaldes de la zona metropolitana de Monterrey, y del resto del Estado, aparecen muy bien calificados.

Sobre los alcaldes de Tamaulipas, en las encuestas solo aparecen dos, y eso ya lo habíamos  mencionado aquí. Maki Ortiz de Reynosa, y Enrique Rivas Cuellar de Nuevo Laredo. Aunque la Encuesta de Caudae Estrategias, posicionó a Rivas Cuéllar en tercer lugar nacional como el mejor alcalde que ha enfrentado al Covid-19. El nuevolaredense fue evaluado entre los 2 mil 500 alcaldes del país y fue calificado como el que mejor ha implementado las medidas frente a la contingencia del Coronavirus.

Pero así como estos gobiernos han dado la cara al problema de salud que se vive, hay muchos que se han tirado a la hamaca y han visto esta parálisis como un pretexto para relajarse y descansar. Lo que no saben, es que al final de este vendaval, el Covid-19 los pondrá a cada quien en su lugar. Para no pocos, será su «muerte política».


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LA TALACHA

Por Francisco Cuéllar Cardona

El verdadero temor…

La gente que ha decidido quedarse en casa, y la otra que ha tenido que salir a trabajar, porque no tiene otra alternativa, están bien conscientes de lo que está pasando en el mundo, en México, en el Estado, en el municipio y en nuestro entorno más cercano respecto al coronavirus. La enfermedad o el virus que se manifiesta como una gripe normal, dicen todos, de una manera coloquial:

-«Si me da, me guardo, me aÍslo, espero 14 días, y si no hay complicaciones, sobrevivo y me incorporo a la vida normal. Igual si le ocurre a un familiar. Los riesgos están en los adultos mayores, o quienes tienen enfermedades crónico-degenerativas, o mujeres embarazadas que no tienen defensas o su sistema inmunológico es frágil. A ellos hay que cuidarlos».

La prevención es fundamental ante esta pandemia, hay que guardarse en casa, si no hay nada que hacer en la calle, lavarse las manos y no tener contacto físico con las personas, esa es la mejor manera de evitar un contagio: es prevención y precaución.

AÚn así, cuando la gente tiene perfectamente aprendido los protocolos de prevención, los pronósticos de contagios y de muertes son altos y preocupantes, según los especialistas. Las imágenes y testimonios que se tienen de Europa, Estados Unidos, Ecuador, el país sudamericano más golpeado, le erizan la piel al más incrédulo y escéptico. En Tamaulipas, dicen las autoridades que van a morir más de mil 500, y en Nuevo León otros más, igual que en Coahuila.

La emergencia es complicada, pero en el estado de ánimo de la gente parece ser que eso no es tan preocupante. Es cierto, es inédito lo que se está viviendo y viendo, pero no existe un gran miedo o un pánico generalizado. La preocupación de la gente, y eso lo están reflejando las encuestas que se están levantando sobre el coronavirus y sus efectos colaterales.

El verdadero temor o preocupación de la población, es lo inmediato, lo que viene más adelante si las medidas gubernamentales y sanitarias se prolongan más de los previsto. Lo que más apanica a la gente es su situación económica inmediata; es decir, los que no pueden quedarse en casa más allá de 15 días, lo que normalmente dura una vacación o un descanso formal.

Y aunque los gobiernos locales, que son los que están haciendo la tarea en esta contingencia, digan y anuncien que regalarán comida y despensas para que el trabajador de a pie no se preocupe, eso no es suficiente. No hay dinero que alcance en medio de una crisis de esta dimensión. Es demagogia y falsedad cuando los voceros de los gobiernos, o los mismos gobernantes salen a decir que habrá créditos y alimentos para quienes más lo necesitan. ¡Estas son patrañas!.

La gente que tiene que trabajar todos los días, no ahorra, porque con lo que gana no le alcanza para hacerlo. Por lo tanto estas situaciones le preocupan y lo atemorizan. Lo peor para un trabajador es quedarse sin empleo, porque luego no va a tener para llevarle de comer a su familia, y es eso, es el verdadero problema al que estamos enfrentando.

El verdadero temor de la gran mayoría de la población en medio del coronavirus, es su bolsillo, porque si se enferma, tiene que pagar a un doctor o comprar una medicina.

La prevención es el remedio más efectivo contra el Covid-19, pero la chamba y el dinero no cae del cielo, ni los patrones, por más generosos que sean están dispuestos a pagar sin recibir nada a cambio, y más cuando hay un gobierno federal socarrón que en lugar de hacer bien su trabajo, divide a los mexicanos.

Donald Trump, con todos y sus prejuicios sobre el Covid-19, anunció una bolsa de ayuda para todos -empresas y trabajadores- de dos billones de dólares. Cada familia recibirá hasta 4 mil dólares para comer mientras dura la contingencia. ¿Y aquí cuando?. ¿con una despensita de 400 pesos van resolver el hambre que se avecina?. El Covid-19 es preocupante, pero lo más delicado es lo otro…el asunto económico y laboral, ese es el que hay que atender.


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LA TALACHA

Por Francisco Cuellar Cardona

Después del Covid-19 los medios no serán igual

Desde que las redes sociales irrumpieron en el mundo de las comunicaciones, la prensa tradicional (prensa escrita, prensa tv y prensa radio) fue cimbrada y sacudida. El monopolio de las noticias dejaron de tenerlo los medios, aunque el costo que se ha pagado por parte de las audiencias y los propios medios, ha sido muy alto: apareció la prensa chafa, comunicadores frívolos e influencers que de pronto se colocaron como voceros de la falsa información: informadores basura, por decirlo de una forma sútil.

Pero las redes sociales han sido una cosa extraordinaria, porque hoy el ciudadano de a pie tiene acceso a información que no tenía, y lo más importante: ahora es protagonista, tiene voz, opina y actúa. Hay una interacción increíble que ha cambiado a la sociedad y que ha obligado a los medios de comunicación a montarse en las nuevas tecnologías y hacer periodismo con  herramientas novedosas que jamás se imaginaron.

Desde este gran cambio, las empresas de comunicación en el mundo entraron en un proceso de ajustes en toda su estructura; se tuvieron que adaptar y acostumbrar al uso de las nuevas herramientas, pero sobre todo, a sortear y sanear sus economías. Si no todos, la mayoría empezó a padecer apuros financieros que los obligaron a adelgazar nóminas, incluso, en los peores casos, cerrar.

Los ingresos de las empresas de comunicación se cayeron de forma estrepitosa. Los presupuestos de publicidad tanto públicos como privados se redujeron. Gobiernos y consorcios comerciales le dieron la espalda a los medios y se treparon a las redes sociales para anunciar sus actividades y sus mercancías.

Las democracias y las alternancias en el poder, que llevaron a actores nuevos a gobernar países, regiones y Estados, también le pegaron a los medios de comunicación tradicionales. Presidentes, gobernadores y autoridades municipales que arribaron al poder a partir del nuevo milenio trataron con desprecio a los medios y se atrincheraron en las redes sociales para defenderse de estos. Los millenials en el poder, siempre vieron a las empresas de comunicación y a los periodistas como cómplices o alcahuetes de los gobiernos del pasado, por eso, hasta la fecha los siguen tratando con desprecio.

En Estados Unidos, con la llegada de Trump, existe el ejemplo más ilustrativo. El Presidente gringo ve a toda la prensa como su enemigo y tiene al Twitter como su arma más confiable para defenderse de los medios. En México, los desencuentros entre la prensa y el presidente López Obrador es otro ejemplo, en donde no se ve una reconciliación a corto plazo. En Nuevo León, Tamaulipas, Jalisco, Veracruz y la misma ciudad de Mexico, los medios, en los últimos cuatro años vieron reducidos sus ingresos en un 80 por ciento y muchos ya han pensando en cerrar o migrar al espacio digital. Sus circunstancias cambiaron de forma radical.

Los gobiernos siempre fueron los mejores clientes comerciales de las empresas de la prensa, pero todo se acabó. Hoy en el mundo el 95 por cientos de los medios, despidieron al 80 por ciento de sus plantillas laborales.

En esta crisis de salud mundial que trajo el Coronavirus, en donde la economía va en caída libre y no se ve una salida a corto plazo, los medios de comunicación, como empresas, no tienen otra más que mudarse al ciberespacio informativo, en donde no se paga papel, tinta, insumos, ni grandes nóminas.

En Nuevo León, el periódico impreso El Horizonte, de Tv Azteca, por la contingencia del Covid-19 cerró temporalmente, pagando a sus trabajadores sólo el 20 por ciento del salario, y se cree que no volverán al era del papel, sino que a su regreso lo harán al mundo digital.

Así como El Horizonte, muchos medios de los llamados grandes en México y en la zona del noreste del país, están a un paso de terminar su época impresa y quedarse en el espacio virtual. El Covid-19 no solo va a redireccionar el destino de las empresas de los medios, sino en muchas áreas del mercado mundial. Después de esta pandemia, finalmente, nada volverá a ser igual, y los medios serán los primeros en experimentarlo. Veremos.


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LA TALACHA 

Por Francisco Cuéllar Cardona

¿Quién es quién frente al Covid-19?

Cuando apareció el coronavirus en los medios de comunicación del mundo, fueron muchos los que no lo tomaron en serio. «Es un virus más», dijo la mayoría, y más viniendo de China.

En Italia, el primer ministro Giuseppe Conte, tomando una bebida en una plaza comercial de Milán, dijo entonces que era «puro escándalo mediático», y 15 días después, su país era el foco de contaminación en el mundo.

Donald Trump, en su momento afirmó despectivamente que el Covid-19 era un «resfriado chino», que pasaría pronto. Hoy Estados Unidos es quien más contagios tiene en el mundo y se pronóstica lo peor con muchas muertes.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, declaró que si el virus lo infectaba, él resistiría porque era un superatleta, y el país carioca sufre en este momento por tantos casos que ya colapsaron los hospitales.

En México, el presidente López Obrador, hasta la semana pasada minimizó el problema, incluso llamó a salir a la calle y hacer una vida normal, y este lunes, ante el crecimiento de casos y fallecimientos, se vio obligado a declarar la emergencia nacional.

Muchos incrédulos y gobiernos negligentes, han actuado de forma irresponsable, ante un problema real que está infectando y matando gente. Algunos han asumido roles responsables, actuando por encima de intereses personales y políticos.

En el caso mexicano, en donde el gobierno federal se ha visto lento y timorato, muchas autoridades locales, gobernadores y alcaldes se han comportando a la altura de la emergencia, y otros no tanto.

En el caso de los gobernadores del Noreste, (Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas), han tomado distancia de la federación y hasta pidieron el cierre de la frontera con Estados Unidos para frenar los posibles contagios gringos. Llama la atención la actitud de Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, que se ha puesto al frente de la contingencia y no ha escatimado recursos para enfrentar al Covid-19. Mientras la secretaría de Salud Federal anuncia que aplicará 20 mil pruebas a sospechosos del virus en el país, sólo Nuevo León anuncia la aplicación de 50 mil, y los apoyos a las empresas y negocios que han cerrado, se les condonará el cobro del Impuesto Sobre Nómina, además de un Fondo millonario de apoyos para trabajadores que viven al día. Los alcaldes nuevoleoneses han dado muestra de solidaridad pocas veces vista y eso debe de reconocerse.

En Tamaulipas, dos alcaldes han sobresaliendo en medio de esta crisis de salud: Enrique Rivas Cuéllar y Maki Ortiz, de Nuevo Laredo y Reynosa, respectivamente. Ambos han salido a la calle y han encabezado los operativos de prevención para blindar a sus municipios del coronavirus. Sus Cabildos aprobaron y ampliaron el presupuesto para adquirir víveres y apoyos a los más necesitados. Su activismo y su solidaridad con sus gobernados bien vale un aplauso. Lamentablemente, otros ediles tamaulipecos, han desaparecido del escenario y han dado la espalda a su gente.

En esta emergencia, la población está viendo quiénes están respondiendo a las expectativas y quienes no; quienes toman en serio el problema, y quiénes evaden su responsabilidad.

Al final de todo, cuando pase esta crisis, serán los ciudadanos los que aplaudan o reprueben a sus autoridades. Habrá por supuesto muchos damnificados políticos, pero también otros subirán en sus calificaciones públicas. En las crisis, es cuando se conocen a las personas y a los gobiernos. La ciudadanía tiene memoria y no olvida.

El próximo año, muchos que hoy están fallando, buscarán el apoyo y el voto, y será entonces cuando vengan los cobros de facturas y los ajustes de cuentas.

El coronavirus, será sin duda, la tumba y la gloria de muchos políticos y de muchos gobiernos.


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LA TALACHA 

Por Francisco Cuéllar Cardona

Covid-19 y las otras cifras

Históricamente, el Estado ha escondido las cifras y las estadísticas reales de sus muertos, de sus enfermos, de su economía, de sus pobres, de sus inversiones, de su crecimiento. «Las cifras oficiales», se dan en función de los intereses del gobierno, por eso siempre hay organismos independientes que las contrastan y las desmienten.

Cuando se habla de los números de los muertos, de los desaparecidos, de los secuestros en la guerra contra el narco, existen dos versiones: Las del Estado y las «otras cifras no oficiales».

El Estado siempre miente, siempre oculta la verdad, por eso cuando publica sus números, pocos o nadie las cree.

En el caso del coronavirus, no es la excepción. Hasta este domingo, las cifras en México sobre esta pandemia era de 993 contagios y 20 muertos. En Nuevo León 109 casos, sin ningún fallecimiento; Coahuila 33 casos y una persona muerta. En Tamaulipas apenas 7 casos y ningún deceso.

En las entidades que tienen frontera con Estados Unidos, las cifras son poco creíbles; no coinciden a pesar de ser el vecino país la fuente de contagio más grande del mundo, superando a China, Italia y España. Los Estados de Texas, Arizona, Nuevo México y California, tienen más de 15 mil casos, en tanto que sus vecinos mexicanos, no superan las cifra de los 200.

Las otras cifras del coronavirus que no coinciden son las que maneja la secretaría de Salud federal con las secretarías de salud estatales. Nuevo León y el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica (INDRE), por citar un caso, han caído en contradicciones con las cifras. Existen 39 casos diagnosticados por hospitales privados de Nuevo León que no han sido contabilizados en la cifra total del INDRE.

Existe una confusión y una desinformación total sobre cuantos casos de coronavirus existen realmente. Las cifras de los gobiernos, tanto locales como federal han generado una desconfianza que confunde. La misma Organización Mundial de la Salud, -ente que también oculta muchos números- dio a entender esta semana que México no está manejando con responsabilidad el problema y que la realidad es altamente delicada, es decir: los números de casos que dicen, no corresponden a la verdad.

Cuando el Estado maquilla o manipula las cifras, lo hace con dos intenciones: Primero, para no crear un pánico o infundir miedo entre la población. Y Segundo: para no exhibir sus debilidades y ocultar su ineficacia para enfrentar el problema. El asunto del coronavirus se ha politizado y nadie quiere aparecer como tonto o débil, y ante eso, se están llevando entre los pies a la población y la están exponiendo ante un problema de salud grave.

Desde adentro del sector salud, los médicos, enfermeras y personal que están inmersos en el combate al Covid-19, ya están filtrando información verdadera sobra las cifras, y están desmintiendo a todos los gobiernos, tanto Federal como locales. Además están asegurando que en los hospitales públicos no hay infraestructura, ni personal para enfrentar la epidemia, «si se multiplicaran los casos, se morirá mucha gente; no hay capacidad para enfrentar el Covid-19. El que está apanicado y atemorizado es el gobierno, no la gente», dicen los médicos.

El Covid-19, ha venido a exhibir las mentiras del gobierno y su enorme fragilidad para enfrentarlo. La prueba de ello, es el manejo irresponsable de las cifras que no corresponden a la realidad. Y lo que es peor: lo han politizado. Este es un crimen de lesa humanidad.


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LA TALACHA

Por Francisco Cuéllar Cardona

La frontera amenazada

A Tamaulipas y Texas, los unen más de 300 kilómetros de frontera. Existen 17 cruces fronterizos, en donde mexicanos y gringos pasan de lado a lado simultáneamente para trabajar, hacer negocios o pasear. Ambos estados tienen una interacción casi al cien por ciento. Muchos tamaulipecos, incluso, cruzan los puentes para ir a dormir al «otro lado». Tan solo por Nuevo Laredo, entran y salen más de diez mil trailers que llevan y traen mercancías de todo tipo; bueno, hasta drogas y armas cruzan todos los días con la complacencia de los gobiernos. Eso ha ocurrido desde siempre.

Esta unión tamaulipeca-texana, hoy está en situación crítica, por culpa del coronavirus. Ayer, la Organización Mundial de la Salud, informó que Estados Unidos tiene más casos del Covid-19 que ningún otro país del mundo. 82 mil 400 casos y rebasó ya la cifra de los mil muertos. El vecino país será en los próximos días «la nueva Italia»; es decir se espera una crisis de contagios con muertes de dimensiones inimaginables.

California, Nueva York, Florida y Texas, son los Estados donde la emergencia es total. Se han implementado toques de queda y se están aplicando multas y cárcel para las personas que no respeten la medida de quedarse en casa.

Pero en Texas, a diferencia de los demás Estados, el gobernador republicano Greg Abbott se ha tardado en apresurar medidas de prevención, pues considera que el problema no es tan grave.

Texas, es el segundo Estado con mas población en la Unión Americana con 29 millones de habitantes. En Condados como San Antonio, Dallas, y toda la zona del sur, que tiene límites con Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua, se han endurecido las medidas, en contra de la voluntad del mismo gobernador texano.

“Lo que puede ser adecuado para las áreas urbanas más grandes, puede no serlo para los más de 200 condados que todavía tienen cero casos de COVID-19″, dijo con desdén el gobernador Abbott.

“Tengo la esperanza de que el gobernador reconsidere su actitud”, manifestó Clay Jenkins, juez o jefe ejecutivo del condado de Dallas.

Esta actitud debe de preocupar a los gobiernos de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua porque de acuerdo a las estadísticas de la secretaría de Salud, de los casi 600 casos  de coroanvirus que hay en México, el 60 por ciento adquirieron el virus en Estados Unidos. Casi todos estuvieron o hicieron escala en Texas, por eso sin que el pánico cunda, la frontera mexicana con el estado texano está en peligro.

Aunque el cierre de la frontera es parcial, los riesgos de contagios hasta ahora son muy altos, advierten los especialistas y proponen que sean los gobiernos fronterizos del lado mexicano los que deben extremar medidas en los puentes y cruces, más porque el gobernador texano vecino, está actuando de una forma irresponsable.

En el caso de Tamaulipas, los alcaldes de Nuevo Laredo, Miguel Alemán, Reynosa, Rio Bravo (Nuevo Progreso) y Matamoros, tendrían que blindar sus ciudades.

La crisis de salud en Estados Unidos, es también una amenaza para los gobiernos fronterizos que hoy deben actuar en medio de esta emergencia.


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Por Francisco Cuéllar Cardona

Insabi, coronavirus y pleitos

Para México, el coronavirus llega en el peor momento. El mortal y polémico virus ataca justo cuando el gobierno federal y los gobiernos estatales debaten sobre la eficiencia del nuevo sistema de salud en el país, bautizado como Insabi, y que diez gobernadores no afines al partido del Presidente López Obrador han rechazado, y que incluso los emanados de Morena, han aceptado a regañadientes.

El Instituto Nacional de Salud y Bienestar (Insabi), sustituye al Seguro Popular, pero con menos recursos y con reglas de operación que no satisface a los gobiernos estatales que aseguran que el nuevo Instituto les quitará el control de los hospitales, del personal, y por supuesto, el presupuesto. Acusan al gobierno de la 4T de centralizar el sistema de salud, sin conocer las necesidades propias de cada entidad.

En el 98 por ciento de los hospitales públicos del país, las deficiencias, las carencias, y las negligencias son terribles. La infraestructura está colapsada, no hay medicamentos, faltan médicos y enfermeras, y la atención al derechohabiente es deprimente, lastimoso e insultante.

En ese contexto llega al país el Coronavirus, y tanto el Presidente López Obrador y los gobernadores no logran ponerse de acuerdo como enfrentarlo. Cada Estado, cada gobernador, incluso, cada alcalde, están dando la batalla a esta pandemia como Dios les da a entender. Todos, incluidos los gobernadores de Morena, están en desacuerdo cómo el Presidente está enfrentando esta contingencia. Mientras todos están llamando a la población a guardarse y quedarse en casa para no exponerse al contagio, López Obrador de una manera irresponsable llama a la misma población a salir a la calle, a los restaurantes y hacer una vida normal, minimizando el problema.

Científicos y expertos en medicina en el mundo, escriben y afirman que en el Continente, sólo México, Brasil y Venezuela no están a la altura de la emergencia, y alertan sobre el peligro de darle un uso político al coronavirus. Y no se equivocan, al menos cuando se refieren a México.

Nuevo León, Jalisco, Coahuila, por citar solo estos ejemplos, se han adelantado al gobierno federal en las medidas de prevención; es más, han anunciado apoyos millonarios para empresas, negocios, comercios y trabajadores, además de reforzar con personal médico en sus hospitales. No así el gobierno federal que a través del presidente dijo que no habrá concesiones ni consideraciones en los pagos de impuestos, «solo habrá apoyo para los pobres», precisó.

Este miércoles, varios alcaldes de Sonora, le enviaron una carta al Presidente para que no vaya a presidir eventos masivos como está previsto para el fin de semana. El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro públicamente dijo ir en contra de las acciones del gobierno federal que pese a entrar en la segunda fase de la crisis, sigue viéndose lento en las acciones de prevención.

Nunca como ahora en la historia del país, desde la época de la Revolución, los poderes locales se habían confrontado tanto con un Presidente de la República, más cuando hoy urge enfrentar unidos a un grave problema de salud donde esta en riesgo la nación entera.

El coronavirus, como se puede ver, no solo ha puesto contra la pared a los mexicanos, sino que exhibe la debilidad de los gobiernos que están actuando mas en función de sus intereses político-partidistas, que defender a la gente de un enemigo silencioso que avanza y mata. No se vale que las frivolidades políticas de los gobiernos, estén por encima de la amenaza llamada coronavirus.


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LA TALACHA

Por Francisco Cuellar Cardona

Y a los trabajadores, ¿quién los ayuda?

La recomendación, la orden, la sugerencia, la advertencia y hasta la amenaza de la autoridad para que se suspenda toda actividad empresarial, comercial, laboral, educativa y recreativa, para enfrentar la crisis de salud que afecta al mundo y a nuestro país, ha trastocado la vida de todos.

Muchos están guardados en sus casas por miedo, otros porque saben que el aislamiento es una forma para no contraer el virus; en otros casos, porque se acata una orden de autoridad; otros tantos lo hacen por el simple hecho de hacerlo, y un sector minoritario no lo hace porque cree que esto es una vacilada.

El hecho es que casi todos están encerrados, confinados en sus casas, esperando a que pase esto, y aunque los pronósticos oficiales aseguran que la cresta del problema se alcanzará en un mes y después vendrá la calma y la recuperación, por mientras, todo está paralizado.

Los efectos del coronavirus ya quebrantaron la economía del mundo, y el saldo que dejará, será catastrófico, dicen los expertos en finanzas.

Algunos gobiernos estatales y municipales en México, -el Federal aún no reacciona- han anunciado paquetes de ayuda fiscal a empresas y negocios que han tenido que cerrar por la emergencia. Algunos servicios, como el agua potable podría condonarse si es que los usuarios no tienen para pagar. Pero en el grueso del sector laboral, en donde cientos de miles de empleados que trabajan en empresas y fábricas, y otros trabajadores independientes que operan en la informalidad están en el más completo de los desamparos; para ellos no existen ayuda directa de ninguna autoridad o empresa privada.

En todo el país, de manera conservadora, se habla de 5 millones de trabajadores que están desprotegidos. En Nuevo León, solo en la zona metropolitana, los empleados de negocios, de restaurantes, bares, cines y otros que trabajan en el ambulantaje, se habla de 300 mil no tienen para enfrentar esta contigencia; en Tamaulipas mas de 180 mil, y en Coahuila, casi 200 mil. ¿qué va a pasar con ellos en medio de esta parálisis que ya se está viviendo?, ¿con qué van a comprar su despensa?.

Se han enfocado todas las acciones para enfrentar y frenar el contagio. Se anunció la compra de ambulancias, camas, equipo médico para los hospitales, pero para aquellos que se han quedado en el limbo, ¿qué hay?.

Son miles de empleados que viven al día, «nos piden que nos guardemos en casa, pero quien le va a dar de comer a la familia», cuestionan. Hacia allá es a donde hay que voltear la vista. Hacia allá es a donde los gobiernos deben estar tomando medidas. Es ahora, cuando los gobiernos deben acercarse a la población, porque es ahora cuando más lo esta necesitando. Es urgente actuar ya.

Talachazos

TIEMPO DE TRAICIONES.- El diputado panista, Alberto Lara Bazaldúa desató una ola de comentarios negativos entre los morenistas de Reynosa, luego del encuentro que tuvo el legislador azul con Rodolfo González Valderrama, Director de Radio y Televisión en el país y aspirante abierto a la gubernatura de Tamaulipas. Alberto Lara se tiró al piso con González Valderrama, pues su deseo es que éste le abra la puerta de Morena para buscar la alcaldía de Reynosa bajo esas siglas, cosa que fue calificada como una aberración por los morenistas fronterizos, que ven en Lara Bazaldúa un oportunismo y una traición para el panismo reynosense, en donde por cierto nadie lo quiere por desleal.

Como sabe que no tiene posibilidades de ser candidato por el PAN, dicen, Alberto Lara busca desesperado alianzas y apoyos en Morena, en donde se ha levantado un bloque opositor para echar por tierra sus aspiraciones.


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LA TALACHA 
 
Por Francisco Cuéllar Cardona
 
Covid 19 y «distanciamiento social»

El coronavirus, hoy tiene al mundo de rodillas, y según los pronósticos oficiales y de los expertos, mientras no haya una vacuna o una cura para combatirlo, el número de contagiados y de muertos se van a seguir contando.

Sobre el origen del Covid-19, se han tejido historias y se han inventado hipótesis que hasta los que saben, están hechos bola sin saber qué es lo que va a pasar en el futuro inmediato. Cada país y cada gobierno está envuelto, unos en el pánico, y otros enfrentando el problema con responsabilidad adoptando medidas de prevención para proteger a sus gobernados de acuerdo a sus creencias e intereses.

Independientemente de sus polémicos orígenes, y cuáles fueron las causas de su aparición, la realidad es que el Coronavirus sí existe y está matando gente. Ignorarlo y negarlo, es cerrar los ojos y autoinmolarse.

Pero el tema que está en boca de todos y que preocupa, es qué y cómo los gobiernos en el mundo, en nuestro país y en nuestro entorno local están enfrentando el problema. ¿están actuando responsablemente?, ¿están tomando las medidas de prevención correctas para cuidar a la población?, ¿la gente está haciendo caso a las recomendaciones oficiales para evitar los contagios?.

China, en donde surgió el coronavirus que le costó más de 80 mil contagiados y 4 mil muertos, este fin de semana «festejó» su tercer día consecutivo de cero contagios, mientras que Europa, sobre todo Italia y España, están colapsados cremando sus muertos, sin que las familias puedan velarlos y enterrarlos. Las crónicas y los testimonios escritos por la prensa seria, son desgarradores.

¿Qué hicieron los chinos y los países asiáticos para contener la pandemia?, ¿y qué no hicieron los europeos para evitar su tragedia?. La cultura milenaria asiática actuó fiel a su tradición autoritaria, y «encuarentenó» a sus pueblos por encima de leyes y derechos, mientras que en el resto del mundo, están debatiendo si es correcto cerrar fronteras, decretar «toques de queda» y encerrar a la gente en sus hogares. A rajatabla, los chinos se fueron contra el enemigo, y hasta ahora han logrado controlarlo.

Desde la Peste Negra o Peste Bubónica en el siglo XIV, la pandemia que más muertes ha causado a la humanidad con casi 300 millones de víctimas, las medidas para evitar los contagios eran contundentes y no permitían a la gente salir de sus casas. Había policías fuera de las viviendas para evitar que las personas se expusieran al contagio. Las medidas fueron igual, cuando la Gripe Española y otras como la Viruela, el Sarampión y otros males que han matado a millones en el mundo.

Los expertos, infectólogos, neumólogos y científicos de la medicina, proponen el aislamiento y la cuarentena a la población para controlar las pandemias como en este caso el Coronavirus. Ahora lo llaman elegantemente «distanciamiento social», que no es otra cosa «enciérrate en tu casa y no salgas». Esa es la medida más efectiva. Mientras te guardas, que los hombres de la ciencia y los gobiernos hagan su tarea y buscan la cura para el mal.

Y no se trata de sembrar el miedo, ni infundir temor: es prevención y la gente lo entiende. No está a discusión si se trata de neoliberales, conservadores, globalizadores o nacionalistas. Citando a los clintonianos, es la ¡estúpida prevención!.

Donald Trump, dijo en su momento que el coronavirus, era un simple resfriado chino y hoy Estados Unidos se ha convertido después de Italia, en el país que más está exportando contagiados a México y al mundo.

Andrés Manuel López Obrador está obligado a decretar el «distanciamiento social» y adoptar medidas más extremas para proteger a los mexicanos.

Este domingo con todo y su desprestigio político a cuestas, el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodriguez Calderón, El Bronco, sorprendió anunciando un plan emergente para plantarle cara al Covid-19: Un fideicomiso millonario para comprar camas, ambulancias, contratar personal médico y fortalecer la infraestructura hospitalaria; y lo que es mejor: un plan de ayuda a empresas, negocios y trabajadores que ya están padeciendo el impacto económico de esta crisis.

La medida del Bronco, es algo que ningún gobierno estatal, ni el federal ha hecho, aunque dicho objetivamente, es su obligación y todos los gobiernos deberían de hacerlo también. Lo más importante, es cuidar a la gente, y prevenir, es cuidarla.

«Si te quieres, cuídate; si me quieres, cuídame», este consejo y esta exigencia, en estos tiempos, aplica al dedillo.



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