Francisco Cuellar Cardona

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LA TALACHA

Por Francisco Cuéllar Cardona

El 2021, ¿otro año negro?

 

Si la crisis de la pandemia continúa hasta fines del año en México, como parece ser, y la economía se va a pique como pronostican todos los especialistas en temas financieros, las elecciones del 2021, serán pobres, desangeladas, sin participación de la gente, con resultados sorpresivos, y lo más preocupante es que pintan un escenario muy negativo en lo político y económico del país.

Ya lo dijo AMLO que será «guardián de la elección» para que no haya fraude electoral y desde ahora, la secretaría de Hacienda instrumenta un plan de fiscalización de recursos que pondrán bajo la lupa a gobiernos estatales y municipales para que eviten desvíos de dinero público a las campañas.

El 2021 se juega el futuro y el éxito del Presidente Andrés Manuel y su Cuarta Transformación, pues se disputa el Congreso de la Unión, 15 gubernaturas, 29 Congresos Estatales y se renuevan dos mil municipios; la han bautizado como la «madre de todas las batallas»; nunca en la historia electoral del país había estado tanto en juego como en esta ocasión; por eso no se explica como una batalla electoral de esta dimensión, vaya a distinguirse por su austeridad.

Con la pandemia del Covid-19, la crisis económica encima, y una austeridad asfixiante del gobierno, hace pensar desde ahora que no va a estar esto nada bien.

El panorama es muy desalentador en todos los sentidos. Una sociedad sin dinero, con problemas de salud, y molesta con sus gobiernos, no sale a votar. Los analistas, con estos ingredientes, pronostican escenarios fatalistas, los más extremos, hablan de un caos político y de tragedias.

El senador Ricardo Monreal, acaba de afirmar que se están generando en el país «nubarrones y tormentas» que podrían desencadenar en una lucha facciosa.

Otros, añaden que el poder del narco, hoy más que nunca va a tener un papel relevante en la elección, más aun cuando han visto una complacencia y una debilidad del gobierno para enfrentarlos. Incluso, no descartan escenarios descarados en los que los grupos del crimen inyecten sus dineros en las campañas para financiar a partidos y candidatos. Ese es el riesgo y puede suceder.

Todos los análisis de prospectiva que se han hecho sobre los que será el 2021, coinciden en escenarios negativos; en todos se habla de fracasos, tragedias, derrotas, pobreza y decepciones; en ninguno de los resultados se ve luz, triunfo o escenarios positivos. Esto debe preocupar a los gobiernos, sobre todo el federal, que desde una óptica miope, ve un futuro para el país de éxito y de esperanza. Lamentablemente eso no es así, pues todas las voces ven y pronostican lo peor.

Talachazos

MORENA NO SE VE.- Ayer Morena se movilizó en todo el país a través de las redes sociales para festejar el triunfo electoral de hace dos años y para apoyar el gobierno de Andres Manuel que se ha visto en medio de una ola de críticas. El reporte sobre los efectos de la movilización virtual revelan que no tuvo los efectos esperados. Se ve que el entusiasmo de Morena, producto de las fricciones y pleitos internos, se está cayendo.


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LA TALACHA

Por Francisco Cuéllar Cardona

Retos de la «nueva cuarentena»

 

Ahora que Tamaulipas y Nuevo León se han estacionado en el semáforo rojo por el alto número de contagios y decesos por Covid-19, y que los gobiernos han endurecido de nueva cuenta las medidas de confinamiento, enfrentan una gran crisis de credibilidad y un problema serio de salud.

Son muy pocos los que creen en el discurso oficial, aun cuando los muertos siguen cayendo y los contagios se sigan contando.

Lo decíamos hace días, cómo le van hacer los gobiernos para meter de nueva cuenta a sus casas a la población, sobre todo ahora que la gente ya le perdió miedo al virus y no está dispuesta a volver a encerrarse, más aun cuando en la primera «cuarentena» no recibieron la ayuda prometida por parte del gobierno.

Tamaulipas entró a una etapa crítica, y como lo advirtió el gobernador Cabeza de Vaca las camas y los ventiladores están por terminarse y los hospitales van camino al colapso.

Este jueves, en Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, pidió disculpas a la ciudadanía luego que volvió a ordenar el cierre de empresas no esenciales, de parques y restaurantes; y con muy poca sensibilidad reprochó que la gente si se hubiera quedado en casa, no se estuviera viviendo este pico de contagios.

El tema es que desde un principio, todos los gobiernos de todos los niveles manejaron egoístamente el problema sanitario; cada quien a su entender instrumentó y operó sus estrategias. Desde el gobierno federal, fue tanto el desdén que dejó solos a los estados y a los gobernadores con el problema. Todos politizaron el problema y jamás se imaginaron que en su egoísmo estaban poniendo en riesgo la vida de los mexicanos. Ahora que tienen la lumbre en los aparejos, están hablando de emergencias clamando ayuda y repartiendo culpas sin admitir sus fallas.

De acuerdo a los pronósticos de científicos y especialistas que saben del coronavirus, dicen que México superará a Francia e Italia en muertos, incluso que podría llegar a competir con Brasil en contagios. Opinan también que México podría llegar al pico de casos en la navidad y que sería el único país rezagado en el mundo en el combate al virus.

Los gobiernos locales están ante un problema de salud mayúsculo que pudieron evitar, y eso los compromete a operar un plan emergente efectivo y sin egoísmos. Organizaciones civiles armaron una lista de sugerencias para los gobiernos en esta nueva emergencia:

Primero, que afinen un plan de ayuda integral hacia la población, como es la condonación de pagos en servicios como agua, luz, gas, predial y que haya una suspensión temporal de deudas a bancos y pagos de impuestos. Así lo hizo el gobierno de El Salvador, y pese a sus limitaciones presupuestales, logró hasta ahora, buenos resultados.

Segundo: que se habiliten más hospitales Covid, con personal médico y medicinas para enfrentar la ola de enfermos que van a necesitar ser hospitalizados.

Y lo más importante para que enfrenten esta crisis de credibilidad que enfrentan los gobiernos, están obligados a afinar un discurso convincente y directo para que la ciudadanía les crea, porque si no hacen, de nada va a servir cualquier sacrificio que hagan.


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LA TALACHA

Por Francisco Cuéllar Cardona

¿Cae o sube Héctor Garza?

 

El enroque de Héctor Garza González, El Guasón, a la secretaría de Gobernación donde se hará cargo de la Unidad de Administración y Finanzas, es interpretado por sus malquerientes, como un retroceso, porque según dicen, ya no manejará los recursos que antes hacía y porque llega a una secretaría austera y desmantelada.

Para los simpatizantes de su proyecto, la opinión es diferente; este cambio lo hace «caer para arriba», pues mantiene su nivel en la jerarquía de gobierno, y lo más importante: está en el radar del presidente López Obrador, quien está muy interesado en fortalecer administrativa y políticamente la secretaría de Gobernación en un tiempo en el que se requiere hacer mucha política, y esto le cae al reynosense «como anillo al dedo».

Comentarios y deseos buenos y malos siempre va haber para quien encabeza un proyecto político como Garza González. La trascedencia de este evento para él, es que mantiene su cercanía con el Presidente, les guste o no a muchos, y eso le permite tener vivo su deseo de ser protagonista en Tamaulipas en los próximos dos años.

Lo que también es cierto, es que él, junto con Rodolfo González Valderrama, son los únicos tamaulipecos que más confianza y amistad tienen con el presidente López Obrador; como también queda claro, hasta donde se sabe, ninguno tiene aún el apoyo del líder de la 4T a sus proyectos, aunque sí sabe de las aspiraciones de ambos.

Héctor Garza, sin embargo, en los 19 meses que estuvo en la SEP, aparte de hacer la chamba administrativa, tuvo tareas políticas especiales encargadas directamente por el Presidente. Con el SNTE y la CNTE operó encargos muy delicados, sobre todo, los relacionados con la Reforma Educativa que fue uno de los compromisos más grandes que asumió López Obrador con los maestros del país cuando anduvo en campaña. El reynosense desmontó políticamente los acuerdos más delicados de la Reforma de Peña Nieto. Los bloqueos en Michoacán por parte de la CNTE, le tocó resolver, igual en Chiapas y Baja California. Con los gobernadores de Morena, PAN y PRI, hizo tareas que ni el mismo Esteban Moctezuma pudo sacar. Este hecho, incluso lo llevó a ser motivo de comentarios en la prensa nacional donde se habló de su protagonismo por encima del Secretario Moctezuma.

Todo eso lo llevó a ser considerado para la chamba que a partir de este 1 de julio asume. Jerárquicamente, Olga Sánchez Cordero será su jefa, pero en términos administrativos dependerá directamente del secretario de Hacienda, Arturo Herrera, quienes desde ahora saben de la línea de confianza que tiene Héctor Garza con el Presidente.

Por lo que hace a su deseo de ser candidato a gobernador en Tamaulipas en el 2022, Garza González, esto lo mantiene vivo, porque en Gobernación, todo lo que se hace es política, y más cuando tiene el manejo administrativo, aunque la bolsa no sea del mismo tamaño a la que se tenía en la SEP. De aquí, hasta julio del 2021, Hector hará lo que le gusta hacer: «política». Es un operador y a eso llega a la Segob.

Y si como dicen los que simpatizan con él que «cayó para arriba», entonces estaremos viendo un activismo más intenso en los próximos meses por los rumbos de Tamaulipas.


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LA TALACHA

Por Francisco Cuellar Cardona

Lalo, el protagonista

 

Fue en el verano del 2016, los priistas aun no digerían el dolor de perder la gubernatura de Tamaulipas a manos del PAN después de más de 80 años de estar en el poder.

Una llamada indiscreta por teléfono dijo: «Lalo Gattas se va del PRI».

De inmediato marqué su número y contestó rápido.

-Que te vas?…que dejas el PRI?. Le solté a bocajarro.

La respuesta también fue inmediata.

-«Si. Sí me voy. Aquí ya no hay nada qué hacer. Todo está perdido aquí. Ya tengo más de 40 años y estos que llegaron no se van a ir pronto: mínimo se van a echar 8 años; para entonces ya estaré viejo, y yo no voy a seguir esperando más. Fueron muchos años que le entregué al partido y nunca tuve la recompensa a pesar de que me la partí. Tú sabes cuánto».

-¿Te vas a Morena?.

-«Sí. Me voy con Andrés Manuel. Me están invitando, hay espacios, oportunidades, y creo que este es el proyecto que le conviene a México; acá sí hay esperanza. ¿Cómo ves?, ¿Estoy haciendo lo correcto?. Yo creo que sí», preguntó y él solo se contestó.

La voz de Lalo Gattas, se percibía relajada, aunque con un dejo de tristeza.

Sus más de 20 años de talacha priista apenas le habían alcanzado para ser regidor con Enrique Cárdenas del Avellano en el cabildo victorense, y algunos cargos de medio pelo en la dirigencia estatal, pues las primeras posiciones las apañaban los de siempre. Para Lalo, los cargos que tuvo eran los de la chinga y siempre con los de a pie. Así se le pagó a muchos priístas que se tuvieron que ir, o que fueron coptados por el PAN, después.

-«Pues ahí te encargo. Gracias por todo, y nos encontraremos pronto. Un abrazote». Se despidió.

Desde entonces, su activismo a favor de Morena y Andrés Manuel en las colonias, entre su gente y sus cuates se volvió intenso. Las veces que AMLO visitó Tamaulipas y la capital victorense, Lalo siempre estuvo a su lado, nunca se le despegó. El entonces candidato presidencial le tenía afecto y mucha deferencia, tanta, que le valió ser candidato a la alcaldía por Morena, donde no ganó, pero sí influyó para que perdiera Oscar Almaraz y el PRI, a quien le quitó casi 30 mil votos.

Después del tsunami morenista en el país y en Tamaulipas, el nombre y la figura de Lalo creció. Y aunque las tribus morenistas lo veían, y lo ven aun con recelo, este no perdió el ánimo. En los eventos de Morena le tupieron y lo sabotearon; no le perdonaban su pasado priísta como a otros priístas que habían tomado ese camino.

Una nueva llamada por teléfono, después de una escaramuza con morenistas, sirvió para que me reclamara.

-¡Ya ni chingas compadre!, ¿por qué no me advertiste que los izquierdistas eran así?: peleoneros y conflictivos. ¡Estos sí tiran a matar!, dijo soltando una carcajada.

Ahora Lalo está otra vez en boca de todos. Por el lado de Morena, las encuestas lo colocan ahora sí como puntero. ¿Llegará?, no se sabe. Falta un año para la elección y pueden ocurrir muchas cosas.

Una tercera llamada, hace unos días, un Lalo Gattás más maduro, y aunque motivado por lo que dicen las encuestas, dice:

-«¡Ahí vamos y estamos muy bien!», dice y agrega:

-«Esta vez, si nos toca, no cometeremos los errores del pasado».

En cuatro años, Lalo Gattás, ha hecho lo que nunca logró en el PRI: Ser protagonista.

Victoria, necesita mucho un buen presidente, y Lalo, puede ser una buena opción. Habrá qué ver como pinta el doctor Felipe Garza Narváez, otro que se fue y que su sueño ha sido siempre ser alcalde, y que las encuestas lo colocan bien. Enrique Yañez, un morenista contestatario que nunca se ha callado nada y que también está levantando la mano para ser candidato.

Morena tiene esta vez oportunidad, pero tendrá que vencer al PAN. El PRI la tiene muy cuesta arriba, salvo que Oscar Almaraz se animara de nuevo para que Victoria, vuelva a la vida política.

 

Talachazos

10 AÑOS SIN RODOLFO.– Unos dicen que fue el crimen organizado, porque no quiso pactar con ellos, otros que fueron los mismos priístas, y lo que más saben, aseguran que fue un crimen de Estado en el que no estuvo ajeno el Gobierno de Felipe Calderón. Por cómo ocurrieron los hechos y las circunstancias en el entorno, la tercera afirmación es la que más se aproxima, pero el hecho es que son 10 años de impunidad de un crimen atroz que sigue calando hondo en Tamaulipas.
Rodolfo era un político que unía, conciliaba, que daba certidumbre e inspiraba confianza. Difícilmente habrá otro político así. Y vaya que le falta a Tamaulipas un Rodolfo.

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LA TALACHA

Por Francisco Cuéllar Cardona

El registro del PRI, en peligro

 

Ahora que se ha profundizado la división entre el gobierno federal y los gobernadores,  algunos análisis deducen que el PRI como partido se la va a jugar en el 2021 con Morena y el Presidente López Obrador, y aseguran que el tricolor va a «nadar de muertito» en los próximos meses frente a los conflictos del país, porque tienen la promesa de Palacio Nacional de reposicionarlos en el ánimo de los electores, pues el objetivo de la 4T es mandar al PAN como tercera o cuarta fuerza electoral en el país, porque los conservadores que lideran ese partido están «moralmente derrotados», según el discurso presidencial.

La realidad del PRI en el país, es que está balcanizado; es decir, partido en mil pedazos. Alejandro Moreno, no ha podido, y no va a lograr unir al partido en torno a él, ni a los deseos de servir electoralmente al Presidente, como fue la promesa de éste cuando acudió a Palacio Nacional a recibir la bendición presidencial en el 2019.

«Alito» es un florero en el Comité Nacional, pues nadie de los grupos nacionales le hacen caso.

La bancada priísta en San Lázaro con René Juárez lo ignora, y Miguel Angel Osorio Chong desde el senado ni lo ve ni lo oye. Los dirigentes del partido en los Estados no le toman ni las llamadas porque estos tienen en los gobernadores a sus verdaderos jefes, sean de los partidos que sean.

Por eso y por todo, la supuesta alianza del PRI con Morena en las elecciones del próximo año es una quimera que no garantiza nada.

En los Estados, los dirigentes priístas van a jugar con el gobernador en turno, como en Tamaulipas y Nuevo León, que no son del partido, pero tienen todo el poder para ejercerlo y los líderes no tienen de otra más que obedecer. En Coahuila y San Luis, entidades vecinas, donde el PRI es poder, los gobernadores van a jugar su juego, que nada tiene que ver con el que juega Alejandro Moreno.

Dicho de una forma más directa, el PRI en el 2021 va a irse con quien mejor le pague y no es propiamente Morena ni la austeridad de la Cuarta Transformación. Está probado que el PRI sin poder y sin dinero, no es nada, y ahora no tiene ninguno de los dos.

Lo grave de todo es que en el 2021, el PRI no solamente se va a dividir más de lo que está sino que pondrá en riesgo su registro, pues puede perderlo todo. De las 15 gubernaturas que se disputarán, 8 están en manos del tricolor, y según los pronósticos no ganaría ninguna. En todas las encuestas Morena está arriba.

En la elección del 2018, el PRI quedó en tercer lugar con el 16 por ciento del porcentaje de los votos, pero iba en alianza con el Partido Verde y Nuevo Alianza, que en el desglose, deja al PRI casi con un 10 por ciento. Si suceden las cosas como se pintan y el PRI no logra una buena votación, la pérdida del registro es una posibilidad real. Nunca como ahora estuvo frente a este escenario, y por lo que se ve, no hay quien lo salve, al menos que ocurra un milagro.


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LA TALACHA 

Por Francisco Cuellar Cardona

Paulina y Rodolfo

 

«Hoy, después de ver casi 12 horas la transmisión del @CongresoNL en vivo, me quedó mucho aprendizaje de qué sí y qué no para cuando me toque», este revelador mensaje lo escribió en su cuenta de twitter, Paulina Torre, hija del doctor Rodolfo Torre Cantú el pasado 12 de junio.

Algunos seguidores batieron palmas y expresiones de inmediato: «Tenemos candidata!…», «Vamos mi niñaaaa!!! Esoooo», «Algún partido en especial?».

Lo escrito por Paulina, que tuvo un considerable número de «me gusta», se dio después de que los diputados de Nuevo León dieran un espectáculo denigrante y le perdonaran la «vida política» al Gobernador Jaime Rodriguez Calderón, El Bronco, quien desvió recursos públicos para la campaña presidencial en el 2018.

El tuit, aparte de oportuno, es esperanzador, porque muchos victorenses y muchos tamaulipecos tienen y sienten el deseo que la historia que fue truncada por una balas de plomo, continúe; «Un líder es para siempre», era el slogan de Rodolfo, y aquí podría cumplirse ese sueño de muchos.

Deliberado o no pensado el tuit de Paulina, sí motivó esperanzas futuras.

«Pau» como le llaman, a diferencia de sus dos hermanos (Laura y Rodolfo) tiene un perfil más inclinado a la tarea social. Es abogada egresada de la ULSA-Victoria y tiene una maestría en Derecho de la Empresa por la UDEM. Actualmente es Directora Jurídica de Komenko Startup Lawyers y está especializada en asesorías jurídicas a emprendedores. Preside también su Fundación «Uno nos une». Algunos la han visto cerca del Partido Movimiento Ciudadano en Nuevo León en donde coincidentemente milita Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, asesinado en 1994, pero no se sabe si ya tenga una militancia en ese partido naranja.

Paulina Torre levanta la mano en junio, justo a unos días del aniversario número diez de la muerte de su padre Rodolfo Torre, uno de los políticos más queridos en Tamaulipas en los últimos años, quien fuera privado de la vida cuando estaba a punto de ganar la gubernatura y en quien miles tenían depositadas todas las esperanzas para que el Estado entrara en una dinámica de cambios políticos y sociales.

Diez años han pasado de aquel oprobioso evento del que aún no se hace justicia, y cuyo expediente está olvidado, manoseado y empolvado en la Fiscalía General de la República.

Aquí lo hemos escrito en varias ocasiones: cuando mataron a Rodolfo, mataron al PRI en Tamaulipas y acabaron con la vida de una generación de políticos que estaban destinados a gobernar la entidad por las próximas décadas. Desde entonces, Tamaulipas ya no es el mismo.

Por eso, cuando Paulina confiesa públicamente «cuando me toque» remueve sueños y despierta ilusiones. Si en su momento, Beba De la Garza, su madre, estuvo a punto de ser diputada federal y generó grandes expectativas, ahora los victorenses y tamaulipecos le abren la puerta a «Pau» para que dé continuidad a la historia que fue truncada por las balas hace ya diez años.


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LA TALACHA

Por Francisco Cuellar Cardona

¿Y ahora cómo meterlos en casa?

 

Van ya 24 días que el gobierno federal y los gobiernos estatales decidieron que la gente saliera de su confinamiento, y que las empresas, la mayoría no esenciales se reactivaran, mientras la pandemia con sus contagios y muertos ha empeorado tanto, que ahora, todos o casi todos están pensando en echar atrás la reapertura y volver a meter a sus hogares a la gente, y cerrar los negocios para evitar que el sistema hospitalario se colapse con tanto enfermo.

En Tamaulipas, el problema es muy delicado, tanto que en Reynosa y Matamoros ya cancelaron la reapertura de negocios. En Nuevo León, los números de casos positivos rebasaron todas las expectativas, que este miércoles se podría anunciar por parte del Gobernador Jaime Rodríguez Calderón y su gabinete, el fin del desconfinamiento.

Coahuila y San Luis Potosí, andan en las mismas circunstancias, y a nivel nacional las estadísticas del zar del AntiCovid-19, López Gattel, ya no haya que más inventar para que la gente la crea sus mentiras.

México, junto con Estados Unidos y Brasil ocupan los primeros lugares en muertes y contagios en el mundo, y sus presidentes, irresponsablemente han dejado, literalmente morir a sus gobernados. Donald Trump, prefirió meterse a la campaña por su reelección; Bolsonaro en Brasil tuvo que acatar una orden de un juez para ponerse el bozal o el cubrebocas, y en México, Andrés Manuel López Obrador, «mandó al diablo» a la pandemia y se metió de lleno al proceso electoral del 2021.

El asunto es que ahora que ya todos se relajaron y salieron de sus casas, y los negocios que abrieron apenas reactivándose, ¿cómo obligarlos a que se encuarentenen?.

Los gobiernos están en dos verdaderos problemas: uno de salud, y el otro de credibilidad.

Al final de esto, todo cae en algo que los gobiernos jamás han querido reconocer: manejaron con los pies este problema de salud y ahora están acorralados y no saben qué hacer; politizaron la crisis sanitaria; polarizaron y dividieron al país; encerraron en sus casas a las familias, infundiéndoles miedo y temor, y casi los «matan de hambre».

Cuando se les advirtió que no era momento de levantar la emergencia y ni reactivar la economía, porque aún no se alcanzaba el pico de la pandemia, no hicieron caso; hoy deben asumir y pagar las consecuencias.

Ahora están pensando en echarle la culpa a la gente, porque nunca se quedó en casa o no respetó los protocolos ordenados por la Secretaría de Salud. Eso es otro error que no es admisible; si algún sector de la población no respetó la cuarentena, fue porque los gobiernos dejaron solos a los trabajadores y a sus familias: los programas de ayuda prometidos nunca llegaron o fueron muy pocos. Además, los que se repartieron se hicieron con criterios políticos y mediáticos.

En medio de este problemón, los gobiernos de todos los niveles deben de estar pensando en una estrategia rápida, porque los enfermos se siguen contando y los muertos siguen cayendo.

La gente no va a volver a encerrarse en la casa porque ya no cree en el gobierno, y también porque ya le perdió miedo al famoso virus.

Los gobiernos están en un grave dilema, y lo más lamentable es que no tienen una solución para salir de este atolladero.


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LA TALACHA

Por Francisco Cuéllar Cardona

La opción de las 2 sopas

 

Por el rumbo que están tomando las cosas en México, y particularmente en Tamaulipas, a partir de ahora, (y no hay que esperar, el 21 y el 22) la clase política, los grupos de poder y los partidos políticos, van a tener que definir sus preferencias y sus afectos sobre los proyectos políticos que estarán en juego en las urnas durante el próximo año.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador, lo dijo hace unos días: «quien no esté con la 4T, está contra ella». Esta expresión bíblica que atiza la polarización en nuestros días, aplica en el contexto nacional y local. El Presidente ha marcado la línea de cómo se van a dar las cosas a partir de ahora, y obliga a los gobiernos estatales también a definir posturas y posiciones.

Son tiempos de definiciones. En el 2021 estará en juego el futuro y el rumbo del país, y cada quien debe agarrar su bandera sin medias tintas.

En Tamaulipas, en donde no hay espacio ni margen para la reconciliación entre el gobierno federal y la autoridad estatal, los partidos ya están en un dilema, electoralmente hablando: «¿O están con la 4T o están con el poder local?».

El PRI, PRD, MC, PVEM y los nuevos que están por tener su registro, más que partidos con militancia de carne y hueso, son franquicias que se rentan o se venden al mejor postor ante el poder. ¿Con quién se van; con el PAN o con Morena?; aquí no habrá más que dos sopas. Incluso, en el entorno y los conflictos que envuelven a Morena, al menos en el Estado, estos pueden jugar de facto, con el PAN. Basta recordar el rol que jugaron algunos actores morenistas en las elecciones pasadas: nadaron de muertito favoreciendo al PAN y a los poderes locales. Con este antecedente, no se descarta que se repita esa historia.

La clase política tamaulipeca, históricamente, siempre ha sido prosistema; es decir, juegan del lado del poder sin importar color o ideología. Con los dedos de la mano se pueden contar a los líderes y políticos de convicción.

Aun así, hay quienes afirman que el próximo año, el voto de Tamaulipas será diferente, aunque los que piensan así, son figuras de la 4T que hacen política desde la Ciudad de México y desconocen como se juega en la patria chica. Sin embargo, es mucho lo que está en juego esta vez, y son muchas las tentaciones que se ponen en la mesa.

El PAN desde el partido y desde el gobierno, va por todo y no está dispuesto a arriesgar nada, porque sabe que un error, no solo le costaría ceder el poder en el 2022, sino que estaría entregando la espada al adversario desde mucho antes; y eso, al menos en su agenda no lo tienen considerado. De ahí que el poder azul va a ir sobre todos los partidos y todos los actores a poner las cartas sobre la mesa, incluso lo van a hacer contra los mismos morenistas locales que no sienten aún el total apoyo del centro.

Los morenos de Tamaulipas tienen la amarga experiencia de no recibir un peso de su partido, menos de su gobierno en las dos elecciones anteriores, (y por lo que se ve, la que viene será igual) por eso ahora que llegan los tiempos de las definiciones, van a pensarlo dos veces, por cual de las dos sopas, se decidirán.


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LA TALACHA

Por Francisco Cuéllar Cardona

¿Hablará Eugenio?

 

Eugenio Hernández Flores fue, o es muy amigo del ex presidente Felipe Calderón.

Cuando el panista fue Director de Banobras en el sexenio de Vicente Fox, apoyó con recursos al victorense para aquel famoso programa «Corazón de Tamaulipas» que le sirvió posicionarse como una figura política estatal de cara a la sucesión en el 2004.

Había tanta confianza entre ambos, que cierta ocasión, el panista se confesó ante el priísta:

-«Me queda claro que tu quieres ser Gobernador de Tamaulipas, y lo vas a conseguir, porque yo también seré Presidente de México, así que échale ganas».

Desde entonces Eugenio y Felipe se amarraron. La relación fue tan estrecha que se reflejó en la elección del 2006, en donde teniendo la interlocución de Elba Esther Gordillo, Eugenio operó electoralmente metiendo votos a las urnas para hacer ganar la Presidencia de Calderón en medio de un escándalo que se ventiló en los medios y la opinión publica. Las grabaciones y los audios donde Eugenio y Elba Esther negocian aquel «fraude» están registradas y documentadas.

Este episodio amargo que trastornó tanto a Andrés Manuel López Obrador, no lo olvida, y cada vez que se acuerda lo pone en la mesa del debate, tal como sucedió el pasado viernes cuando abordó el tema de los fraudes electorales, que dijo, no volverán a repetirse en México.

El Presidente le dio un repaso a su archienemigo Felipe Calderón, a quien no le perdona, dice, haberle robado la elección del 2006.

En ese contexto, AMLO revivió aquel fraude en el que participó Eugenio Hernández y la maestra Gordillo, a quienes ahora les ha pedido que hablen de aquel atraco, «sería extraordinario que hablaran de su participación en ese fraude», dijo el Presidente.

-«A mí me gustaría mucho y sería muy bueno para la vida pública de México que estas personas hablaran».

Se le cuestionó al Presidente si les haría la propuesta para que hablaran:

«Yo lo estoy exponiendo aquí. Que empiecen a levantar la mano y dar su testimonio. Imagínense que hablaran y nos ayudaran para que nunca más vuelvan a cometer un fraude electoral. Imagínense el daño que se causó con la imposición de Felipe Calderón.»

López Obrador consultó a Olga Sánchez Cordero sobre si existía un programa para que ellos (Eugenio y Gordillo) hablaran hoy. Esta respondió que solo existía la figura de «testigos protegidos» y aplica solo para el crimen organizado, pero el Presidente dejó entrever la posibilidad de que harían hablar a Eugenio y a Elba Esther para exhibir a Calderón.

Andrés Manuel López Obrador y Olga Sánchez Cordero conocen de primera mano el caso de Eugenio. Susana Hernández, hermana de Eugenio y la familia ya tuvieron varios encuentros con el Presidente para exigir la libertad del ex gobernador, de ahí que no extrañaría que una confesión de este sobre el fraude del 2006, podría apresurar su libertad. El tema ya está puesto en la mesa, incluso, algunos afirman que este tema que revivió AMLO no es fortuito y podría haber sorpresas en los próximos meses.

Felipe Calderón mantiene un activismo intenso de cara a la elección del 2021, no sólo como líder del nuevo partido «México Libre» sino como opositor beligerante a la 4T, y una confesión de Elba Esther y Eugenio, le provocaría adeptos publicitarios enormes al Presidente.

La pregunta que todos se hacen desde el viernes es ¿Hablará Eugenio?. La mayoría de las opiniones coinciden en un Sí. Ya se verá. En este país, en estos tiempos, todo puede suceder.


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LA TALACHA

Por Francisco Cuellar Cardona

La polarización, paraliza

 

Cuando el Presidente López Obrador declaró hace unos días que quien no estaba a favor de la 4T, en automático, estaba en contra de ella, pronosticaba con sus dichos, cómo será el escenario electoral del 2021.

Apenas lo declaró, surgió el polémico BOA (Bloque Opositor Amplio), que falso o inventado, vino a reafirmar en lo que se ha convertido el país en estos últimos años: En un escenario encarnizado alentado desde el poder, entre Liberales contra Conservadores, ricos contra pobres, globalizadores contra nacionalistas, izquierdas contra derechas, mafia del poder contra la 4T, buenos contra malos, el norte contra el sur y morenistas contra prianistas.

Es un escenario electoral de auténtica lucha de clases.

Nunca como ahora la polarización en México se había profundizado tanto que los pronósticos del próximo año son de escalofrío. ¿Y si gana la 4T qué le depara al país?, dicen unos; ¿Y si ganan los conservadores?, cuestionan otros. La incertidumbre es tanta, que los más catastrofistas aseguran que en el 2021, México será sacudido por una crisis política sin precedentes, donde el desorden y el caos sólo será controlado por los militares que hoy son apapachados como nunca por el poder presidencial.

«La polarización, paraliza», dice Porfirio Muñoz Ledo, el más crítico del actual gobierno que coincide que el país nunca había estado tanto en riesgo con los morenistas en el poder, que como lo estuvo con el priísmo de los peores tiempos.

Pero hay análisis serios que añaden un dato escalofriante: si Joe Biden gana las elecciones en los Estados Unidos, como todo hace creer que así será, las circunstancias políticas para el Presidente López Obrador, se van complicar tanto, que posiblemente, desde la Casa Blanca se aliente ahora sí, un «verdadero compló» para que el gobierno mexicano no termine su mandato.

En el gobierno de la 4T lo saben, por eso el mismo Presidente ha puesto en varias ocasiones el tema del «golpismo» en la agenda de Las Mañaneras. El temor existe, de ahí que ha buscado fortalecer por todos los medios su alianza con las fuerzas castrenses, tanto que ha puesto en sus manos todos los dineros para combatir la pandemia del coronavirus. Es en el Ejercito, en el que el Presidente verdaderamente confía; sabe y conoce que cuando un gobierno cae en una crisis política, su mejor aliado es el poder militar.

A un año de las elecciones, el país está partido en dos, y eso le conviene al Presidente porque esa será su bandera electoral. Su discurso y su agenda son los temas del día y de quien todo mundo habla. Así le ha funcionado desde que era la figura opositora más representativa del país, y lo conserva ya siendo Presidente. La retórica del «nosotros los buenos y ustedes los malos», lo mantiene en las preferencias de la gente y no lo va a cambiar. Sus giras y su campaña por todo el país va a continuar hasta que lo detengan o haya veda electoral. AMLO sabe que en el 2021 no va estar en la boleta, pero sí va a conseguir montar en su discurso a los candidatos, y eso se verá en los sondeos y encuestas que se levanten durante la elección. Ese es su juego y sabe jugarlo a la perfección.

Por lo que hace al Bloque Opositor Amplio o BOA, que sí existe, aunque no propiamente como lo dijo el Presidente en su Mañanera, también alista un discurso de confrontación y eso atizará la polarización que visualizan y de la que hablan los analistas.

El escenario electoral salvaje que muchos estiman sucederá en México, tiene preocupados a observadores extranjeros, y lo más lamentable es que ni gobierno federal y actores políticos se han dado cuenta, porque primero están sus ambiciones, que mantener la armonía y enviar mensajes de certidumbre y paz a una sociedad mexicana que esta harta de pleitos y problemas.



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