noviembre 2, 2026

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El Truko, Cabeza y el arte del engaño

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La Talacha

Por Francisco Cuéllar Cardona

El Truko, Cabeza y el arte del engaño

 

Antes de que Francisco García Cabeza de Vaca se decantara por él y lo hiciera su candidato a la gubernatura por el PAN en 2022, César Verástegui, El Truko, confesó ante un grupo de simpatizantes y patrocinadores:

“Francisco manda de Ciudad Victoria para arriba; todo el norte es de él; yo mando de Ciudad Victoria para abajo; todo el sur es mío. Pero cuando sea gobernador, con el apoyo de ustedes, todo Tamaulipas será mío”.

Desde entonces, Tamaulipas es objeto de deseo de César Verástegui. Cuando Francisco salió huyendo del país por temor a ser detenido, antes de que terminara su mandato, le confió el poder y el control del PAN a su hermano Ismael; su herencia política, a El Cachorro y a quienes benefició con contratos. Al Truko no le confió nada, porque sabía que, más temprano que tarde, lo traicionaría y se acercaría a Morena para sobrevivir políticamente.

Francisco y César se conocen y saben de lo que es capaz de hacer uno y otro. “Son iguales de malos, solo que uno es malo y cae mal, y el otro es malo con gracia”. Así los describe un panista que convivió muy cerca de ellos desde que empezaron a trabajar por la gubernatura. Francisco no le teme, pero lo respeta. Ambos conviven con la delincuencia y saben moverse en ese bajo mundo.

Han pasado ya casi cinco años desde que la historia política los separó. El exgobernador huye de la justicia y todos los pronósticos apuntan a que caerá tarde o temprano, para el beneplácito de miles, incluso de muchos panistas. César, con fuero legislativo, está tratando de salvar su pellejo. De la mano de Gloria Garza, simularon un distanciamiento para despistar a la clase política y a los propios panistas, pero son muchas las voces que juran que ambos siguen defendiendo intereses comunes y cuidándose las espaldas.

Hoy, el Truko camina por todo el estado como si nada hubiera pasado y como si los tamaulipecos no tuvieran memoria. Representa un pasado de corrupción, de saqueo y de alianzas con lo más oscuro de la delincuencia. Aunque en 2020 afirmó que la mitad de Tamaulipas le pertenecía, hoy recorre el norte pepenando candidatos y figuras impresentables que sirvieron y siguen siendo fieles a Francisco García Cabeza de Vaca. Se ha infiltrado en las filas de Morena y, sin que nadie lo frene, está ganando espacios con engaños y amenazas, fiel a su estilo y al de su jefe Francisco.

Domina como pocos el arte del engaño. Jura que rompió con su pasado, pero en cada acto está el sello y la firma de quienes dañaron a Tamaulipas.

En el Comité Ejecutivo Nacional del PAN no lo quieren. Conocen su historia y sus conductas poco ortodoxas para someter a quien no cede a sus caprichos. También saben que su relación con Cabeza de Vaca sigue viva. Por eso no lo ven con buenos ojos y han decidido tomar distancia de él. En el más reciente reporte que llegó al CEN, se encendieron las alarmas porque personajes cuestionados y con señalamientos de presuntos vínculos con grupos delictivos estaban siendo enlistados por César, provocando malestar y decisiones para tomar distancia de él.

Pero el problema del Truko no termina en el PAN. Su incursión en Morena también plantea interrogantes. ¿Qué busca realmente? ¿Construir un proyecto político o encontrar una nueva plataforma para mantener vigentes sus intereses y su deseo de volver a ser protagonista en el 2028? ¿Llega con una propuesta propia o pretende utilizar a quienes hoy le abren las puertas para recomponer su posición política? Son preguntas que quienes negocian con él deberían hacerse antes de comprometerse.

El Truko tiene una larga historia de acuerdos y rupturas, y quienes hoy se sienten seducidos por su discurso deberían revisar cómo ha tratado a quienes ayer caminaron a su lado. La historia no se borra con una fotografía, una reunión o un apretón de manos.

Debería preocuparles a quienes están recibiendo sus ofrecimientos que, en política, las promesas tienen fecha de caducidad cuando provienen de alguien cuya trayectoria está marcada por deslealtades. Hoy puede ofrecer espacios, candidaturas, respaldos y hasta futuros políticos; mañana, cuando las circunstancias cambien, puede desconocer compromisos y buscar nuevos aliados.

El riesgo para el PAN, es que el Truko no termina de sacudirse su compromiso con Cabeza de Vaca; y para Morena, que puede infiltrar figuras oscuras y cuestionadas; no es una persona de fiar.

El Truko puede cambiar de aliados y de interlocutores, pero eso no significa que haya cambiado su manera de hacer política. Su pasado lo acompaña y quienes quieran caminar con él deberían exigirle cuentas claras, compromisos verificables y pruebas de que esta vez cumplirá lo que ofrece.

Porque en política se puede cambiar de camiseta, pero no se puede cambiar la historia a conveniencia. Y César Verástegui debería entender que la confianza no se compra con promesas, ni se consigue con engaños, ni se hereda de un padrino político. Mientras no demuestre que es distinto al personaje que ha sido, quienes le crean y le entreguen su confianza tendrán que asumir el riesgo de descubrir, demasiado tarde, que otra vez fueron utilizados.

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