Reflexiones
A propósito del Día de la Madre
REFLEXIONES 2022
Por Mtra. Emilia Vela González
A propósito del Día de la Madre
En ocasiones me he cuestionado, si ella albergó algún deseo distinto al de ser esposa y madre, nunca se lo pregunté. Analizando respuestas y actitudes ante hechos y circunstancias que la vida le presentó, reconozco en mamá una inteligencia que en su momento no supe apreciar ni valorar.
Como todo ser humano tuvo sus defectos, pero cualquiera que estos hayan sido, fueron compensados por el amor que nos prodigó. Poseía lo que hoy llamaríamos inteligencia emocional. Fue una mujer producto de su tiempo y del sistema patriarcal prevaleciente, que supo adaptarse a los cambios que la vida le exigió para conservar unida a su familia.
Estaba consciente de la verdad que encierra el dicho popular de que los hijos son como los dedos de una mano, todos diferentes. Supo reconocer nuestras capacidades, alcances y particularidades.
Un aspecto que distinguió a mi madre, es que nunca manifestó opinión desfavorable alguna, de las novias, parejas o esposas de los seis hijos que tuvo. Y tratándose de relaciones formalizadas siempre les dio la razón a sus nueras, sabedora de la influencia que podían ejercer para mantenerlos cerca o lejos de ella.
Cierta ocasión, cuando únicamente vivíamos las dos en la casa familiar, la vi muy afanosa preparando recámara a uno de sus hijos que vivía fuera y llegaría con pareja distinta a la que conocíamos. Cual émulo del hijo pródigo, no pude evitar manifestar mi molestia ante su entusiasmo y esmero por la visita, a lo que me contestó, que ella siempre iba a recibir y atender a la mujer que quisiera a su hijo.
Otro recuerdo se remonta a muchos años atrás. Uno de sus hijos, inseguro de una petición matrimonial, preguntó a mamá su opinión, está le contestó: – Si te digo que sí, y después te arrepientes, me vas echar la culpa y lo mismo puede pasar si te digo que no – y agregó – es algo que solamente a ti corresponde decidir.
Con anterioridad he compartido esta anécdota de mi época de secundaria. Papá regresó de Macallen trayendo un vestido a mamá y otro a mí. El mío no me gustó y lo hice saber. Él, molesto se retiró diciendo que lo fuera a cambiar. A solas ella me dijo – que tonta eres, si sigues haciendo eso, tu papá ya no te va traer nada- y agregó – Cuando me trae algo que no me gusta, me espero, después le digo que no me quedó y lo cambio.
Y bueno sus hijos crecimos escuchando ciertas frases, tomadas de la sabiduría popular y que constituía una respuesta negativa a nuestras pretensiones de dinero o permiso; cuando los hechos les daban la razón a sus advertencias; ciertas amenazas ante un mal comportamiento; cuando las objeciones que aduciamos se topaban con pared o no nos gustaba algún alimento que preparaba: “Crees que el dinero se da en árboles”; “Si otro se tira a un pozo, tú también “; “Algún día, me lo vas agradecer”; ““Te lo dije”; “Deja que venga tu padre” “Porqué soy tu madre” “Otros niños, no tienen que comer”. etc.
Y si, el haber conocido límites y no ver satisfechos todos nuestros deseos, favoreció nuestro desarrollo y la conciencia de que las cosas no funcionan según nuestra voluntad.
Evoco esos años de crecimiento, y advierto que si bien el trabajo de mi padre lo obligaba ausentarse por periodos prolongados. La figura de mi madre siempre estuvo presente. Gozábamos de una libertad que era posible gracias al entorno seguro que entonces nos rodeaba. Esta se terminaba cuando se iba ocultando el sol, entonces escuchábamos sus gritos llamándonos, para cenar y hacer tareas. – Eres una jacalera- solía decirme. Y bueno siempre me gustó conocer más allá de mi hogar, pero siempre regresé a este.
Pero había una frase de mamá que nunca faltó, cada ocasión que íbamos a la escuela, fiesta o de viaje, siempre escuchábamos “Que Dios te ayude “. Y seguramente donde se encuentra sigue pidiendo por su familia.
Un recuerdo amoroso para las madres que nos cuidan desde otra dimensión y un cariñoso abrazo para las que viven su maternidad día con día.
Mtra. Emilia Vela González
Edith Eger, ejemplo de resiliencia
REFLEXIONES
Edith Eger, ejemplo de resiliencia
Por Mtra. Emilia Vela González
El pasado 27 de abril, a los noventa y ocho años, falleció en San Diego, California, Edith Eger, escritora y psicóloga húngara-estadounidense, autora de: “La elección. Abraza lo posible”, “El regalo. 12 lecciones para salvar tu vida” y “La bailarina de Auschwitz”.
Respecto al tercero de los mencionados, constituyó el segundo libro que leí y finalicé en el presente año. Si bien, en varias ocasiones que acudí a Sanborns, lo tuve entre mis manos con el pensamiento de adquirirlo, terminaba por decidirme por uno distinto. Finalmente, en noviembre pasado lo compré con la intención de obsequiarlo, lo que a la postre no hice.
Seguramente, al comprarlo leí la contraportada, pero no lo hice cuando el primero de enero inicié su lectura, en la creencia de que se trataba de una novela. Desde el primer capítulo comprendí que no lo era; sus páginas me brindaron más, mucho más de lo que buscaba. Encontré respuestas a cuestionamientos que ni siquiera me había formulado.
Como aficionada a la Historia, no tenía duda de lo que la palabra Auschwitz significaba: campos de concentración y exterminio de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Sitio de infame memoria donde murieron más de un millón de personas, de los cuales el noventa por ciento fueron judíos, entre ellos los padres de la autora.
Ella fue sobreviviente de este Holocausto, y atribuyó esa oportunidad de vida a haber bailado el “Danubio azul” para Josef Mengele, médico y criminal de guerra nazi que experimentaba con prisioneros de este campo. Fue rescatada de entre cadáveres por soldados norteamericanos, en condiciones críticas de salud.
La recuperación física fue larga, pero mayor fue la emocional. En su obra nos va describiendo tanto las atroces condiciones de su estancia como prisionera, como el difícil trayecto recorrido a partir de su liberación, hasta que llega a residir a Estados Unidos, donde inicia un proceso de transformación que la lleva a convertirse en psicóloga.
Si bien comparte sus experiencias profesionales en el tratamiento de personas con diferentes conflictos psicológicos, fundamentalmente los de estrés postraumático, pone en evidencia la retadora tarea que constituyó superar los propios. Y cómo, a pesar de los años transcurridos y logros obtenidos, la sensación de ser prisionera se mantenía agazapada en su interior y emergía en los momentos más inesperados.
Es una obra con mucha profundidad que nos lleva a reflexionar sobre nuestras propias prisiones, donde encerramos sentimientos, agravios pasados y muchos “hubiera”. Señala que no podemos cambiar lo que pasó o lo que nos hicieron, pero que la liberación empieza por la aceptación, y que tenemos la llave en el bolsillo.
Opinión
Sororidad y fraternidad
REFLEXIONES
Sororidad y fraternidad
Por Mtra. Emilia Vela González
Recientemente, en amena conversación en la que se abordaron distintas temáticas, una persona hizo referencia a la dificultad que tienen algunas mujeres que se desarrollan en el ámbito público, para trabajar en equipo con otras. Señaló que a las primeras les resultaba más sencillo hacerlo con varones. Bueno- manifesté- la hermandad y el compañerismo entre hombres data de mucho tiempo atrás, iban a la guerra y desde pequeños suelen formar parte de equipos en distintos deportes que por generaciones fueron reservados a los varones.
Dado que quien había expresado el comentario era miembro de una logia masónica, del hecho momentos antes me había presentado a un señor, a quien se refirió como su hermano sin serlo de sangre, puse de ejemplo a las mismas. Con muchos años de existencia, en estas organizaciones, la fraternidad se ha dado entre hombres ya que han sido predominantemente masculinas. Entre sus integrantes surgen fuertes conexiones y se identifican donde se encuentren.
Cómo única mujer con seis hermanos varones, desde muy pequeña advertí la diferencia en trato, educación y tolerancia entre uno y otro sexo, así como las relaciones fraternas y de complicidad que existían entre mis hermanos y amigos de barrio. Hace algún tiempo, abordando el tema de las desiguales relaciones y reacciones entre ambos sexos con Ma. Esther María Esther Turrubiates Berrones, ella fue la que primero me hizo la observación que a los niños los enseñaban desde pequeños a practicar deportes que se juegan en equipo tales como el futbol o beisbol.
Que pasa con las niñas? —Reflexiono— las de generaciones que me precedieron y a posteriores a la mía, nos dieron como juguetes muñecas o juegos te, y con ello, la ideología patriarcal fomentaba en las niñas, el desarrollo de habilidades de atender y servir. Recuerdo que al entrar en el mercado la muñeca Barbie, su figura estilizada estableció ideales de belleza ajena a las mayorías, aunque, en cuanto tonos de piel, con el tiempo se haya tornado incluyente.
Una breve revisión histórica, muestra que independencia de la civilización o época de que se trate, eran hombres quienes integraban los ejércitos, los que al ir a conquistar nuevas tierras o en defensa de las propias, permanecían fuera de casa por períodos prolongados durante los cuales se fortalecían o surgían lazos de amistad o hermandad, muchas veces la propia supervivencia dependía del apoyo del compañero de armas.
En cuanto a la situación de la mujer en la Historia; evoco el gineceo de la antigua Grecia y al Imperio Romano. Salvo excepciones, generalmente el ámbito de desarrollo e influencia de esta se encontraba separado del espacio social y político reservado al varón. El de la esposa era con las otras mujeres, pero no en un plano de igualdad, sino de jerarquía.
En el caso de los árabes, los sultanes o gobernantes solían tener su harén, en el que convivían esposas y concubinas que aspiraban a convertirse en favoritas, por lo cual la competencia y las intrigas por obtener los favores del señor no se hacían esperar. Esto último no era extraño en las cortes europeas.
En todas las épocas es posible detectar mujeres brillantes, pero como grupo o de manera organizada podemos encontrar como ejemplos: en el siglo XIX a las sufragistas en Estados Unidos e Inglaterra. En México el Frente Único Pro Derechos de la Mujer 1935-1937. En los sesenta del siglo anterior los movimientos de liberación femenina tuvieron repercusiones en muchas partes del mundo.
No hay una sola clase de mujeres, tampoco el feminismo es uno solo, entre estos movimientos hay muchas diferencias, lo importante es encontrar puntos de coincidencia, sin duda la oposición de la violencia contra la mujer y la búsqueda de igualdad de oportunidades en ámbito laboral y político son algunos.
La sororidad, es decir, la hermandad entre mujeres es algo en que se debe trabajar, porque llegamos tarde y debemos compensar el tiempo perdido.
Opinión
A propósito de adultos mayores
REFLEXIONES
A Propósito de adultos mayores
Por Mtra. Emilia Vela González
El día último del año anterior, acudí a una fiesta de celebración de fin de año y bienvenida del 2025. Una persona que no conozco me vio en una foto tomada en esa ocasión y comentó a un amigo en común que se notaba que yo había llevado una buena vida. Entonces no supe cómo interpretar esa observación, ahora creo tener una mejor idea.
La convivencia del sábado anterior con los residentes de la casa del adulto mayor en Ciudad Victoria, con motivo de una actividad realizada por la Asociación de Mujeres Profesionistas de Ciudad Victoria, Amprovic AC. me llevó a reflexionar y valorar en mayor medida privilegios o bendiciones de los cuales disfruto. Familia de sangre y de corazón, así como salud o medios para atender cuando esta sufre altibajos.
La falta de familia o localización de esta, una salud deteriorada y escasos recursos económicos, parecen ser el común denominador de las personas que por su voluntad o causas ajenas a esta, dependen para su sobrevivencia de instituciones públicas.
Escucho, aunque admito que no siempre atiendo, las recomendaciones para tener una vejez saludable. Hacer ejercicio, lo realizo diariamente; socializar sin duda lo hago; aprender algo nuevo, siempre estoy aprendiendo, no precisamente a cocinar o tejer, pero mi afición a la lectura me proporciona nuevos y valiosos conocimientos, en lo que reconozco fallar es en lo que alimentación saludable se refiere.
A medida que transcurre el tiempo, la salud, que por muchos años la dimos por ello, adquiere una mayor importancia en nuestras prioridades, vamos advirtiendo como en la distribución de los gastos de los adultos mayores se canaliza un mayor porcentaje para mantenerla o recuperarla. Puede considerarse afortunada la persona que cuenta con los recursos necesarios para afrontarla o con la calidad de derechohabiente de instituciones públicas de salud, si bien las de nuestro país no pasan por el mejor momento.
En lo personal me preocupa el Alzheimer, a mi edad, mi madre, además de entrar y salir al hospital por afecciones de carácter físico, padecía este mal. En muchas ocasiones he comentado que escribo mis vivencias y leo para mantenerlo alejado de mi persona, pero he conocido algunas que lo padecen y que podíamos considerar intelectuales o estudiosas. Precisamente en mi convivencia del pasado sábado me encontré con alguien que conocí cuarenta años atrás y admiré por su inteligencia. Al preguntar a una enfermera sobre su estado, me confirmó sobre su mal, diciéndome – a veces nos pide que traigamos papel porque nos va dictar, y para que nos podamos retirar temprano.
Como persona sin hijos, no fueron pocas las ocasiones que escuché el comentario, que si no los tenía quien me iba cuidar cuando llegara a la vejez, pero si algo he podido comprobar con mis visitas a esta u otras casas hogar para adultos mayores, es que los hijos no constituyen una garantía de compañía o atención en esa etapa de la vida.
Si bien se tiene la calidad de adultos mayores a partir de los sesenta años, sorprende la diferente apariencia que pueden tener las personas que superan a esa edad. Su historia de vida es determinante; sufrimientos, vicios, excesos, pobreza y salud deteriorada, entre otros factores, suelen dejar su huella.
Es frecuente escuchar, particularmente en personas más jóvenes, que hay que envejecer con dignidad yo lo dije en su momento, pero no estoy segura de su significado. Cada persona responde a realidades, naturalezas y formas de ser distintas.
Pienso en la ironía de la vida, conozco personas mayores que conservan su vitalidad a pesar de haber atentado, de la más diversas formas posibles, contra su salud, y me duelen algunas cercanas a mis afectos, que no obstante su disciplinada vida sufren estragos en la propia. Cada día ruego a Dios por su sanidad.
Pero la vida, la vida no pide permiso.
