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¿Por qué hay hepatitis aguda grave en niños?

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  • Especialistas de la UNAM plantean hipótesis y sugieren medidas de cuidado
  • Hasta el 17 de mayo se habían registrado 429 casos de etiología desconocida y seis decesos en 21 naciones de todo el mundo, incluido México con 21 y una muerte confirmada

Roberto Gutiérrez Alcalá

El brote de hepatitis aguda grave de etiología desconocida en niños y niñas de un mes a 16 años previamente sanos, surgido a principios de abril en Reino Unido, continúa aumentando: hasta el 17 de mayo se habían registrado 429 casos y seis decesos en 21 naciones de todo el mundo, incluido México con 21 y una muerte confirmada.

Luego de que el 29 de abril se contabilizaron 169 casos en 12 países (Reino Unido, Bélgica, Francia, España, Irlanda, Noruega, Dinamarca, Italia, Países Bajos, Rumania, Israel y Estados Unidos) se buscaron otros posibles agentes etiológicos distintos de los virus A, B, C, D y E.

Fue así como en 85 de esos 169 casos notificados hasta entonces se realizaron análisis de sangre para identificar adenovirus, de los cuales 74 resultaron positivos (en 18 se identificó el llamado adenovirus 41). Sin embargo, en el resto no se pudo establecer la causa de la infección.

“El agente etiológico más frecuente de la hepatitis es el virus A, que se transmite por la vía fecal-oral, aunque también los virus B, C, D y E causan esta enfermedad del hígado. El virus E también se transmite por la vía fecal-oral, pero no es tan frecuente en nuestro país. Ahora bien, el incremento tan importante en el número de casos de hepatitis aguda grave de etiología desconocida es lo que ha encendido los focos de alerta. Además, todos los niños con este tipo de hepatitis han debido ser hospitalizados”, afirma Rosa María Wong Chew, jefa de la Subdivisión de Investigación Clínica de la Facultad de Medicina.

De acuerdo con la especialista universitaria, los adenovirus son virus que normalmente circulan entre los humanos y causan, durante todo el año, diversos padecimientos, como infecciones respiratorias, gastrointestinales, de la vejiga (cistitis) y de los ojos (conjuntivitis).

Los adenovirus que invaden las vías respiratorias se transmiten por medio de las gotículas que son expulsadas a la hora en que una persona infectada tose o estornuda; en cambio, los gastroenterales se transmiten por la vía fecal-oral, igual que las bacterias, los parásitos y otros virus que dan origen a múltiples infecciones gastrointestinales.

“Con todo, hay que dejar muy claro esto: en algunos casos de esta enfermedad sí se han identificado adenovirus; sin embargo, en otros no. Por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha denominado hepatitis aguda grave de etiología desconocida. Por lo que se refiere a la forma en que se transmite, pudiera ser por contacto con secreciones de una persona infectada o por la vía fecal-oral”, añade Wong Chew.

Signos y síntomas

Hasta la fecha, el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos de la Secretaría de Salud no ha podido verificar que alguno de los casos registrados en México esté asociado a adenovirus o a otro agente etiológico específico.

“Por lo regular, la hepatitis A en niños es una infección aguda benigna y, muchas veces, asintomática. Los infantes pueden presentar ictericia, o sea, una coloración amarilla en el cuerpo y los ojos, o no, y aunque experimentan malestar general y cansancio extremo, al cabo de unos días se sienten bien. Lo que estamos detectando ahora son niños con ictericia, dolor abdominal, diarrea, náusea y vómitos que van a dar al hospital”, indica la especialista.

Las vacunas contra la hepatitis A y la hepatitis B producen anticuerpos y una respuesta de memoria y protección en contra de los virus A y B, respectivamente, por lo que se ha visto que los niños vacunados con ellas no pueden combatir esta hepatitis aguda grave de etiología desconocida.

“Si un niño menor de 16 años se muestra cansado, apático, sin ganas de moverse, o tiene ictericia, dolor abdominal, diarrea, náusea y vómitos, debe ser llevado de inmediato al médico para que lo valore y le mande hacer una prueba de la función hepática”, apunta Wong Chew.

Prevención

Si bien aún no se sabe a ciencia cierta cuál es el agente patógeno que causa este tipo de hepatitis, es fundamental seguir algunas medidas de prevención básicas.

“La primera de ellas es lavarse las manos antes y después de preparar los alimentos y después de ir al baño o de cambiarle el pañal a un bebé. Otras son: cubrirse con un pañuelo desechable la nariz y la boca a la hora de toser o estornudar; no compartir alimentos, bebidas, cubiertos y platos porque la saliva pudiera contener el agente patógeno todavía no identificado; limpiar y desinfectar perfectamente los juguetes y los objetos que manipulan los niños en las guarderías; tomar agua filtrada, hervida o embotellada; desinfectar o lavar las frutas y verduras crudas con agua y jabón; comer alimentos cocidos; tener completo el esquema de vacunación contra la hepatitis A y la hepatitis B, así como manejar adecuadamente las excretas, especialmente en aquellos lugares donde no hay baños ni drenaje, como las zonas rurales del país”, dice la especialista.

Trasplantes de hígado

Para que se hable de un posible caso de hepatitis aguda grave de etiología desconocida, la OMS, la Unión Europea y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos han establecido que la persona debe ser menor de 16 años, tener niveles de las enzimas transaminasas mayores a 500 y mostrar signos y síntomas compatibles con hepatitis, pero sin la presencia en sangre de los virus de la hepatitis A y de la hepatitis B.

“Algunos pacientes tienen el antecedente de haber padecido la Covid-19, pero otros no. En algunos se encontraron cuerpos de adenovirus, pero en otros no. Se ha manejado la hipótesis de que la causa de esta enfermedad pudiera ser la coexistencia de adenovirus con alguna variante del virus SARS-CoV-2, causante de la Covid-19, como la ómicron, o bien el virus de Epstein-Barr o el consumo de paracetamol en dosis altas… No olvidemos que durante la pandemia de Covid-19 se usó mucho el paracetamol, y se sigue usando por cualquier cosita… En dosis altas, dicho medicamento puede ser tóxico y favorecer la aparición de una hepatitis que evolucione de leve a grave. De todos modos, aún no hay nada claro”, comenta Héctor González Cabello, académico de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina.

De acuerdo con información de la OMS, seis por ciento de los casos reportados han requerido un trasplante de hígado. Al respecto, el académico universitario señala: “Una hepatitis aguda no avisa en ningún momento que se volverá fulminante. Por eso, la cuestión de los trasplantes es lo que más asusta a la gente, ya que, a diferencia de los países europeos o de Estados Unidos, México no dispone de un buen programa de trasplantes de órganos”.

De esta manera, lo más recomendable es tomar muy en cuenta la alerta epidemiológica emitida por la OMS y continuar al pie de la letra con las medidas de prevención, finalizó.

DOS CONJETURAS:

A decir de Roberto Vázquez Campuzano, académico de la Facultad de Medicina, aunque no se sabe todavía cómo surgió en Reino Unido se manejan estas hipótesis: una indaga si esta enfermedad se encuentra relacionada con el SARS-CoV-2; otra la asocia con el adenovirus 41, que se ha aislado en la mayoría de los casos y está vinculada a gastroenteritis.

“En el caso del nuevo brote, se analiza si la hepatitis es causada por la intoxicación con algún medicamento; hasta ahora se manejan varios, como paracetamol, de uso muy frecuente en la pandemia”, pero se continúa indagando, insiste.

También se estudia la relación con el adenovirus 41 que se ha identificado en la sangre, pero todavía no en el hígado. Un dato que llama la atención de los especialistas es que con la hepatitis causada por el brote no hay transmisión entre familias; el enfermo no contagia, por ejemplo, a sus hermanos. “Esto es raro e implica que tenemos que seguir investigando”, concluye.

 

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Logra Tamaulipas reducción histórica de la pobreza extrema

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El alza salarial, la inversión sin precedentes en programas sociales, el gobierno del Estado y Federación lograron darle a más de 50 mil tamaulipecos mejores condiciones de bienestar, reportan los informes del INEGI.

Por Regina Cardona Jasso

Tamaulipas registró una de las reducciones más importantes de pobreza extrema en su historia reciente, de acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Los datos correspondientes a la medición de pobreza multidimensional 2024 muestran que más de 50 mil tamaulipecos dejaron atrás la condición de pobreza extrema en apenas dos años, un resultado que tanto el Gobierno Federal como la administración estatal atribuyen a la combinación de programas sociales, aumento salarial, generación de empleo y políticas de bienestar.

Según el informe oficial del INEGI, en Tamaulipas la pobreza extrema pasó de 2.9% en 2022 a 1.5% en 2024. En términos absolutos, la cifra cayó de 102 mil 600 personas a 52 mil 400 tamaulipecos en esa condición. Esto significa que alrededor de 50 mil 200 personas lograron salir de la pobreza extrema en el estado durante ese periodo.

El avance también se reflejó en la pobreza multidimensional general. En 2022, el 26.8% de la población tamaulipeca vivía en situación de pobreza; para 2024, el indicador bajó a 20.2%. Es decir, más de 242 mil personas dejaron esa condición en apenas dos años.

Para el gobierno encabezado por Américo Villarreal, estos resultados representan una validación de la estrategia social aplicada desde el inicio de la administración. La Secretaría de Bienestar estatal destacó programas como “Alimentando tu Bienestar”, los Comedores del Bienestar, apoyos alimentarios, infraestructura social y esquemas de empleo temporal dirigidos a zonas vulnerables.

Sin embargo, las autoridades estatales también subrayan que la reducción no puede entenderse sin el contexto nacional impulsado primero por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y posteriormente por la continuidad de políticas sociales federales. Entre los factores señalados por especialistas y organismos oficiales aparecen el incremento histórico del salario mínimo, los programas sociales universales, las pensiones para adultos mayores, becas educativas y el fortalecimiento del empleo formal en regiones fronterizas como Tamaulipas.

De hecho, el propio INEGI informó que entre 2022 y 2024 México registró una de las mayores reducciones de pobreza de las últimas décadas. A nivel nacional, 8.3 millones de personas salieron de la pobreza multidimensional, mientras que más de 2 millones dejaron la pobreza extrema.

En el caso de Tamaulipas, el fenómeno adquiere especial relevancia porque históricamente el estado enfrentó fuertes desigualdades regionales, particularmente en zonas rurales, fronterizas y urbanas marginadas. Por ello, analistas locales consideran que la caída de casi 50% en pobreza extrema constituye uno de los avances sociales más relevantes para la entidad en años recientes.

El gobierno estatal ha insistido en que este resultado no es casualidad, sino consecuencia de una coordinación permanente con la Federación para dirigir recursos a sectores históricamente olvidados. En distintos municipios se ampliaron programas alimentarios, atención médica, apoyos escolares y proyectos de vivienda social, mientras que el dinamismo industrial y maquilador de la frontera contribuyó a mejorar ingresos laborales.

Aun así, especialistas advierten que persisten desafíos importantes. Aunque la pobreza disminuyó de forma significativa, todavía existen regiones con rezagos en salud, educación y acceso a servicios básicos. Además, el propio debate nacional sobre la desaparición del Coneval y la transferencia de funciones al INEGI ha generado discusiones sobre cómo seguir evaluando de manera independiente las políticas sociales.

Pese a ello, las cifras oficiales colocan hoy a Tamaulipas como uno de los estados que más avanzaron en reducción de pobreza extrema durante los últimos años. Para el discurso oficial de la llamada Cuarta Transformación, se trata de una prueba de que los programas sociales, el aumento salarial y la inversión pública pueden traducirse en mejoras reales para millones de personas. Y para el gobierno tamaulipeco, representa uno de los logros sociales más importantes del actual sexenio estatal.

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Avanzan investigaciones interinstitucionales en la UNAM para combatir la cisticercosis

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Ciudad de México.— Investigaciones científicas desarrolladas de manera interinstitucional avanzan en el estudio y control de la cisticercosis y la teniasis, enfermedades parasitarias que, aunque han disminuido en México, continúan presentes y representan un problema de salud pública. Ambas están incluidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) dentro del grupo de enfermedades tropicales desatendidas, junto con padecimientos como la lepra, el dengue y la enfermedad de Chagas.

El investigador posdoctoral del Instituto de Biotecnología de la UNAM (IBt), Ricardo Miranda Blancas, explicó que el tránsito de personas provenientes de comunidades con limitado acceso a servicios de salud ha contribuido a la persistencia de estos padecimientos. Añadió que, a nivel internacional, la OMS ha alertado sobre su reaparición en algunas regiones —incluso en países desarrollados— debido a los flujos migratorios y a que, durante la pandemia por COVID-19, estos casos pasaron a segundo plano en los sistemas de vigilancia y atención médica.

La teniasis ocurre cuando una persona consume carne de cerdo contaminada con larvas de Taenia solium, parásito que se aloja en el intestino humano y puede provocar síntomas como dolor abdominal, molestias digestivas y pérdida de peso. El escenario más grave se presenta cuando los huevos del parásito se transforman en larvas dentro del organismo y se alojan en tejidos como músculos, ojos, piel o cerebro, dando origen a la cisticercosis.

“Cuando las larvas se localizan en el sistema nervioso central hablamos de neurocisticercosis, una de las principales causas de epilepsia adquirida en México. Sus manifestaciones clínicas van desde cefaleas crónicas hasta crisis epilépticas severas que afectan de manera importante la calidad de vida”, explicó el investigador del Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del IBt.

De acuerdo con datos de la OMS, Taenia solium es responsable de alrededor del 30 por ciento de los casos de epilepsia en zonas endémicas donde existen cerdos en libertad en cercanía con las viviendas humanas.

Panorama epidemiológico en México

En el país se observa una tendencia a la baja en los casos de cisticercosis. No obstante, cifras oficiales de la Secretaría de Salud indican que hasta la semana epidemiológica 31 de 2025 se habían registrado 85 casos nuevos, mientras que el total acumulado en 2024 fue de 65, lo que confirma que la enfermedad sigue activa.

Miranda Blancas explicó que el ciclo “clásico” del parásito implica la infección humana con la solitaria, la contaminación de cerdos a través de heces humanas y, posteriormente, el consumo de carne infectada sin inspección sanitaria. Este fenómeno se presenta principalmente en zonas rurales donde se crían animales de traspatio y el manejo de excretas es deficiente. En contraste, subrayó que la carne que llega a centros urbanos suele pasar por estrictos controles en rastros y puntos de inspección.

Existe, además, un ciclo alterno de contagio particularmente peligroso: la ingestión directa de los huevos del parásito, generalmente asociada a malas prácticas de higiene. “Si una persona infectada no se lava adecuadamente las manos después de ir al baño y manipula alimentos, puede transmitir los huevos a otras personas, que desarrollan cisticercosis sin haber consumido carne contaminada”, advirtió.

Prevención y control

El especialista enfatizó que la prevención se basa en medidas básicas pero efectivas: cocer adecuadamente la carne de cerdo, mantener hábitos estrictos de higiene —especialmente el lavado de manos— y realizar desparasitaciones periódicas, cada seis meses o al menos una vez al año, a todas las personas que viven en un mismo hogar.

Cuando se detecta la presencia de la solitaria, además del tratamiento antiparasitario se recomienda el uso de laxantes para facilitar la expulsión completa del parásito y reducir el riesgo de complicaciones posteriores.

Diseño de nuevos fármacos

Paralelamente a las acciones de prevención, la investigación científica busca fortalecer los tratamientos disponibles. En el IBt, Miranda Blancas colabora con el investigador Enrique Rudiño Piñera, especialista en estructuras cristalográficas, y con Abraham Landa Piedra, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, experto en la caracterización bioquímica de proteínas del parásito.

Asimismo, trabajan con Ponciano García Gutiérrez y Rafael Zubillaga Luna, de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, en el diseño de fármacos complementarios. La estrategia se centra en estudiar las proteínas del sistema de desintoxicación de Taenia solium, conocidas como glutatión transferasas, que funcionan como verdaderos “escudos” bioquímicos y permiten al parásito resistir la acción de los medicamentos.

El grupo ha logrado determinar la estructura de la glutatión transferasa clase sigma y avanza en el análisis de otras dos enzimas, identificadas como glutatión transferasa 25 y 26, según su peso molecular. “Conocer la forma tridimensional de estas proteínas y sus sitios activos es clave para diseñar inhibidores específicos”, explicó el investigador.

Aunque el trabajo continúa en fase experimental, mediante modelos predictivos de estructura proteica el equipo ya logró diseñar un inhibidor para la glutatión transferasa de 26.5 kilodaltons, un avance que podría sentar las bases para terapias más eficaces contra la cisticercosis.

Conclusión.
Las investigaciones encabezadas por la UNAM confirman que, pese a su aparente control, la cisticercosis sigue siendo un desafío sanitario en México. La combinación de prevención comunitaria, vigilancia epidemiológica y desarrollo de nuevos fármacos abre una ruta integral para enfrentar una enfermedad que, de no atenderse, puede tener consecuencias neurológicas severas y permanentes.

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Esenciales, los primeros mil días de vida: Elena Zambrano

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Ciudad de México.— La salud durante el embarazo y la lactancia no es una responsabilidad individual, sino un proceso que involucra a la comunidad y a las políticas públicas, pues de ello depende el adecuado desarrollo de la descendencia. Así lo afirmó Elena Zambrano González, académica de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al subrayar la relevancia de los primeros mil días de vida, periodo que abarca desde la gestación hasta los dos primeros años y que, en el ámbito científico, se conoce como los Orígenes en el Desarrollo de la Salud y la Enfermedad (DOHaD, por sus siglas en inglés).

La también investigadora del Departamento de Biología de la Reproducción del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán explicó que las condiciones nutricionales y ambientales en etapas tempranas del desarrollo tienen efectos duraderos en la salud. Un ejemplo es el desarrollo renal: al nacer, cada riñón humano cuenta con alrededor de un millón de nefronas; sin embargo, si durante el embarazo la madre sufrió desnutrición severa, el feto puede desarrollar menos unidades funcionales. Aunque posteriormente existan condiciones óptimas de alimentación, ese déficit implica una mayor carga de trabajo renal y una predisposición temprana a padecimientos como hipertensión arterial.

La especialista precisó que estos riesgos no constituyen una condena irreversible. Una vida saludable puede mitigar los efectos adversos de la programación fetal; no obstante, la predisposición existe y debe ser considerada en estrategias de prevención.

Evidencia transgeneracional

Zambrano González y su equipo han realizado aportaciones relevantes a nivel internacional. Mediante modelos animales demostraron el paso transgeneracional de la resistencia a la insulina y documentaron que la descendencia de madres con obesidad, aun cuando recibe una dieta controlada durante toda su vida, presenta alteraciones metabólicas y una menor expectativa de vida en comparación con hijos de madres con nutrición adecuada.

Asimismo, sus investigaciones muestran que intervenciones oportunas pueden revertir parte de estos riesgos. Cambios en la dieta de mujeres obesas incluso un mes antes del embarazo, así como la incorporación de actividad física, mejoran de manera significativa los desenlaces metabólicos en la descendencia. “Si no se logró optimizar la salud durante el embarazo y la lactancia, nunca es tarde: también se puede intervenir directamente en las hijas y los hijos”, señaló.

Ambiente, epigenética y evidencia histórica

La académica, galardonada con la Medalla David Barker 2025 —máximo reconocimiento de la Sociedad Internacional DOHaD—, destacó que el concepto de los primeros mil días enfatiza que la salud no depende únicamente de la genética. El ambiente, la nutrición y los cambios epigenéticos en etapas críticas —como la formación de células germinales o la adolescencia— influyen de manera decisiva.

Diversos estudios epidemiológicos respaldan esta perspectiva. Entre los más documentados se encuentra el del “invierno hambriento” en los Países Bajos (1944–1945), donde la desnutrición severa durante la Segunda Guerra Mundial se asoció, décadas después, con mayor prevalencia de obesidad, diabetes e hipertensión en la descendencia. Hallazgos similares se han registrado tras el sitio de Leningrado y la hambruna en China entre 1959 y 1961. No obstante, Zambrano González aclaró que estas son asociaciones poblacionales y que para identificar mecanismos causales se requieren estudios clínicos y de laboratorio controlados.

Investigación en curso y políticas públicas

En el Departamento de Biología de la Reproducción del INCMNSZ, los equipos trabajan con modelos experimentales para comprender los efectos de la desnutrición y la obesidad materna, así como la programación metabólica por la vía paterna, el envejecimiento y los impactos en sistemas como el reproductivo, el neurodesarrollo, la memoria y la expectativa de vida. Se trata de proyectos multiinstitucionales con colaboración internacional.

La científica celebró que el enfoque de los primeros mil días de vida sea ya una prioridad en las acciones de salud pública del gobierno mexicano, a partir del Protocolo Nacional de Atención Médica, y llamó a fortalecer la coordinación entre áreas epidemiológicas, clínicas y de investigación básica para traducir la evidencia científica en políticas efectivas.

Conclusión.
La investigación liderada por Elena Zambrano González confirma que la prevención de enfermedades crónicas comienza antes del nacimiento. Garantizar condiciones nutricionales y ambientales adecuadas durante los primeros mil días de vida no sólo mejora la salud individual, sino que puede romper ciclos intergeneracionales de riesgo metabólico y reducir la carga futura de enfermedades en la población.

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