Investigación
Tras el desencanto, ¿MORENA es la opción?
Las Izquierdas de Tamaulipas en 2018. Perspectiva electoral y retos actuales.
Con un PRI desarticulado, un PRD en descomposición y el bono democrático logrado por Acción Nacional en el 2016 agotado en menos tiempo del esperado, el movimiento de López Obrador en Tamaulipas parece colocarse como la alternativa esperanzadora de la izquierda local.
Por Pedro Alonso Pérez
Entendemos por izquierda en el lenguaje político, una noción que hace referencia al cambio social, procurando conquistar siempre mayor igualdad en un mundo lleno de desequilibrios económicos, sociales y culturales, entre otros. Un posicionamiento político e ideológico en favor de derechos y libertades para las mayorías de cualquier sociedad, especialmente para los sectores más vulnerables.
Desde el anterior enfoque puede afirmarse que, en Tamaulipas existen personas y grupos que podríamos definir “de izquierda”. Y el propósito de este texto es hacer un breve repaso en términos generales – como lo permite este espacio – sobre la situación de dicho conjunto, enmarcado en la coyuntura electoral de 2018 y frente a los retos que hoy pueden visualizarse.
Conjunto heterogéneo
Tal vez es mejor hablar en plural cuando se trata de definir o entender lo que denominamos “la izquierda”.
“Sin embargo, la irrupción de AMLO en su tercera campaña resulta arrolladora: agita a los convencidos que cada día son más, pone a pensar a indecisos que cada día son menos y les mueve el tapete a otros partidos, cuyas estructuras se ponen a prueba. Sin duda, muchos panistas y perredistas, inconformes con el Frente donde quedaron atrapados están valorando cambiar su voto; y en el PRI, donde la cargada no es novedad, los escurrimientos hacia Morena no han parado”.
En México existen varias izquierdas y la entidad norteña a que nos referimos no es excepción. Se trata de un conjunto heterogéneo de personas, siglas, agrupamientos y posicionamientos políticos y/o electorales que abogan por el cambio social y político, pugnando en general por la inclusión y la equidad en todas sus expresiones.
Sin desconocer que existen otros referentes, queremos ubicar nuestro análisis en tres afluentes principales: Morena, PRD y algunos movimientos sociales. Es cierto, no todos los integrantes de estos espacios tienen ideología de izquierda, muchos ni siquiera entienden el concepto, pero también es claro que sin estos agrupamientos difícilmente podría hablarse de la existencia de dicha tendencia en el escenario político de este estado fronterizo.
Morena es hoy la fuerza más representativa, a pesar de ser un joven partido de apenas cuatro años, fundado a partir de una ruptura en el PRD, considerado tradicionalmente una organización de izquierda. El partido de AMLO ha tenido un crecimiento espectacular, que recuerda – pero los supera- los mejores momentos del sol azteca durante la primera década de su vida en la entidad tamaulipeca.
Morena se beneficia del carisma y apoyo popular que tiene su líder nacional, y del descontento social creciente, motivado, entre otras cosas, por la inseguridad pública y especialmente por la obscena corrupción practicada en las cúpulas del poder económico y político. No obstante, los resultados de la primera elección en que participó en la entidad no son halagadores para este novel partido; su candidato a gobernador solo obtuvo poco más de 32 mil votos (prácticamente la misma votación del PRD en su primera participación electoral en 1989) y su votación de Representación Proporcional (la que se contabiliza para efectos de registro electoral, posiciones y prerrogativas) fue de 53 mil votos, poco más del 2%, que les dio derecho a una diputación.
“Hoy, el PRD en Tamaulipas es un agrupamiento marginal, que en la última elección no alcanzó siquiera el porcentaje mínimo para conservar su registro electoral, menos su representación política en el Congreso o cabildos. Sin figuras políticas prestigiadas; con fuerte fractura interna profundizada en la pasada elección, cuando algunos ex dirigentes estatales y grupos municipales apoyaron inopinadamente al candidato a gobernador del PAN”
Como puede verse, estos números no hablan de un arraigo, sino de cierta precariedad; sin embargo, en los últimos seis meses el fortalecimiento de la organización es evidente y la aceptación de AMLO y su partido van a la alza. López Obrador encabeza todas las encuestas con porcentajes que fluctúan entre 35 y 40 %, un verdadero fenómeno electoral, si consideramos las dificultades que tuvo su candidatura en el norte y particularmente en
Tamaulipas, en 2006 y 2012. Ahora, impulsadas por el enojo social y las alianzas tejidas por Andrés Manuel, las expectativas favorecen a Morena a nivel nacional y en el estado se torna bastante competitivo.
En cambio, la situación del PRD resulta desfavorable. Este partido venía desdibujándose hace tiempo y los resultados de 2012 aceleraron su descomposición; la separación de sus fundadores y principales líderes lo debilitó política y electoralmente, pero la renuncia de López Obrador y sus seguidores, que dieron vida a Morena, terminó por reducirlo en todo el país. Además, continuaron sus conflictos internos, divisiones, errores e inconsecuencias. Hoy, el PRD en Tamaulipas es un agrupamiento marginal, que en la última elección no alcanzó siquiera el porcentaje mínimo para conservar su registro electoral, menos su representación política en el Congreso o cabildos.
Sin figuras políticas prestigiadas; con fuerte fractura interna profundizada en la pasada elección, cuando algunos ex dirigentes estatales y grupos municipales apoyaron inopinadamente al candidato a gobernador del PAN, dando la espalda a su propio partido; con dirigencias anodinas en ambos niveles; atascado en el pragmatismo extremo y sin posibilidades de competir solo, el PRD se aferra a un clavo ardiendo, al integrarse a una coalición electoral capitaneada por Acción Nacional, que de acuerdo con experiencias pasadas – más allá de la manifiesta incongruencia en esta coyuntura – solo servirá para fortalecer posiciones de centro-derecha.
Lo que resta de izquierda en el partido amarillo parecen ser, lamentablemente, solo los recuerdos.
En cuanto a movimientos sociales, pueden visualizarse en el espacio público tamaulipeco, el magisterial en ciertas regiones y el movimiento por los desaparecidos de la guerra antinarco (no debe olvidarse que Tamaulipas es la entidad que cuenta con mayor número de desaparecidos, más de cinco mil, un doloroso drama social). Igualmente los grupos pro derechos humanos han mantenido cierto protagonismo. Mientras, parecen larvarse otros movimientos y luchas al interior de sindicatos como los de salud, burocracia, telefonistas y maquiladoras que podrían manifestarse en cualquier momento.
En estos movimientos sociales actúan gentes o activistas de izquierda – a nivel de dirección o base – pero sus preocupaciones centrales parecen lejanas del escenario electoral, aunque sus acciones pueden influirlo eventualmente.
Escenario complejo
El grave problema de la inseguridad continúa en Tamaulipas. Pero la sociedad ha sabido digerirlo, no sin angustias. Por una parte, confió en promesas políticas de campaña y mantiene alguna esperanza que termine la pesadilla; por otra, aminora el temor de antaño a salir a la calle y se afirma lentamente la confianza propia en recuperar espacios y restaurar tejidos sociales dañados. En cualquier caso, inseguridad, delincuencia e impunidad son percibidas como un círculo vicioso donde muchas veces la misma autoridad se encuentra implicada.
Esta situación generalizada, el fracaso del gobierno Peña Nieto, la corrupción destapada, gasolinazos, falta de empleos, bajos ingresos y pobreza, entre otras cosas, hacen crecer el descontento social, cada vez más grande en todo el país.
En Tamaulipas, además, la alternancia política levantó altas expectativas que no parecen satisfechas y en muchos sectores sociales es evidente el desencanto con el gobierno panista. El bono democrático del resultado electoral de 2016 se agotó en menos tiempo del esperado y prematuramente aparecen signos de desgaste. No obstante, el PAN con el poder local es fuerza política dominante y se prepara a utilizar sin recato el aparato de gobierno para apuntalar a sus candidatos. Mientras el PRI vive sus peores momentos en la entidad: desarticulado, desprestigiado, con dos ex gobernadores en la cárcel y fuerte rechazo social; aunque mantiene algunos bastiones en ciudades emblemáticas como Matamoros, Tampico y la capital del estado.
Los partidos tradicionales del sistema político como se advierte, arrastran dificultades serias al entrar a la competencia en este complejo escenario electoral.
En la acera de enfrente también hay problemas, aunque de menor calado. La división de las izquierdas podría retardar más los necesarios cambios sociales en favor de las mayorías. Pero el pragmatismo se ha generalizado, el PRD cayó en brazos del PAN, para salvar lo poco que queda del naufragio oportunista, y Morena, para acceder al poder sin las complicaciones de anteriores procesos, hoy se encuentra muy cercana a grandes empresarios y al PES, un partido de inspiración religiosa. Todo lo anterior genera inquietudes y algunas desconfianzas entre los militantes.
Sin embargo, la irrupción de AMLO en su tercera campaña resulta arrolladora: agita a los convencidos que cada día son más, pone a pensar a indecisos que cada día son menos y les mueve el tapete a otros partidos, cuyas estructuras se ponen a prueba.
Sin duda, muchos panistas y perredistas, inconformes con el Frente donde quedaron atrapados están valorando cambiar su voto; y en el PRI, donde la cargada no es novedad, los escurrimientos hacia Morena no han parado.
Muchos ex priistas serán abanderados del partido de López Obrador, pero también ex panistas. En todo caso, estas candidaturas en diferentes niveles – senadores, diputados federales y municipios – han fortalecido las posibilidades de este partido en Tamaulipas, que tampoco parece tener cuadros competitivos propios; pero al menos, aquellas decisiones políticas se adoptaron sin mayores tensiones, complicaciones o rupturas al interior del movimiento obradorista. Así, Morena se perfila en la entidad tamaulipeca como el principal adversario electoral del panismo gobernante.
Algunos retos pendientes
El Movimiento de Regeneración Nacional y AMLO su líder indiscutible – a pesar de ciertas carencias y críticas – son hoy por hoy, la única alternativa de izquierda a las fracasadas políticas neoliberales en México, adoptadas por igual por PRI y PAN.
La coalición electoral creada por Morena con el PT y el PES, denominada “Juntos Haremos Historia”, bien puede ganar la elección presidencial de julio e iniciar con ello, lo que López Obrador llama la cuarta transformación nacional en la historia mexicana.
Después de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Un reto enorme sin duda, pero las condiciones actuales son propicias para hacer realidad esa esperanza de millones de mexicanos. Habría que sentar bases desde ahora para desarrollar fuerte identidad progresista en el movimiento social encabezado por AMLO, afinar la ideología de izquierda para nuestra época, practicar desde arriba una política basada en la ética y los principios, pero sobre todo, desatar abajo la energía popular, gobernar con las mayorías y empoderar a los ciudadanos, hombres y mujeres, como protagonistas centrales de la democracia participativa que tendría que generarse.
Pero no adelantemos vísperas. Antes de ver a López Obrador como presidente de la República, encabezando los destinos nacionales; primero debe pasarse la aduana del 1 de julio y ganar la elección en las urnas. Tarea harto difícil, si consideramos que en este país sigue rondando el ominoso fantasma del fraude electoral.
El reto principal será cuidar todas las casillas el día D. Pero el porcentaje real de cobertura de Morena en la pasada elección osciló entre 70 y 80 % de las casillas en todo el estado, lo cual es un dato preocupante; ahora, en mejores condiciones, tendría que ser al 100 %. Sin esa estructura de representantes de casilla y generales, total y bien preparada, capacitada y dispuesta a defender cada voto, difícilmente puede ganarse esta elección.
Además, se requerirá articular todas las iniciativas para movilizar la mayor cantidad de observadores electorales y ciudadanos vigilantes durante el proceso de votación para evitar o al menos inhibir: acarreos, compra de votos, presiones sobre los electores, y otras mañas conocidas o desconocidas que tratarán de ponerse en práctica.
Las élites políticas y económicas beneficiarias del sistema imperante – la mafia del poder, según conocida expresión del candidato puntero – no se resignarán a perder sus privilegios ni a entregar fácilmente el gobierno; eso es verdad, pero también lo es el hartazgo social y la posibilidad real que tiene López Obrador de ganar este 2018. El contexto nacional lo favorece. En Tamaulipas, con sus peculiaridades, la disputa electoral será encarnizada en distritos y municipios, desde Nuevo Laredo y Reynosa hasta Tampico y Ciudad Madero. Es cierto, es la hora de la democracia, el tiempo de las izquierdas aglutinadas en torno al movimiento
obradorista. Como bien se ha dicho, la tercera es la vencida.
Investigación
Logra Tamaulipas reducción histórica de la pobreza extrema
El alza salarial, la inversión sin precedentes en programas sociales, el gobierno del Estado y Federación lograron darle a más de 50 mil tamaulipecos mejores condiciones de bienestar, reportan los informes del INEGI.
Por Regina Cardona Jasso
Tamaulipas registró una de las reducciones más importantes de pobreza extrema en su historia reciente, de acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Los datos correspondientes a la medición de pobreza multidimensional 2024 muestran que más de 50 mil tamaulipecos dejaron atrás la condición de pobreza extrema en apenas dos años, un resultado que tanto el Gobierno Federal como la administración estatal atribuyen a la combinación de programas sociales, aumento salarial, generación de empleo y políticas de bienestar.
Según el informe oficial del INEGI, en Tamaulipas la pobreza extrema pasó de 2.9% en 2022 a 1.5% en 2024. En términos absolutos, la cifra cayó de 102 mil 600 personas a 52 mil 400 tamaulipecos en esa condición. Esto significa que alrededor de 50 mil 200 personas lograron salir de la pobreza extrema en el estado durante ese periodo.
El avance también se reflejó en la pobreza multidimensional general. En 2022, el 26.8% de la población tamaulipeca vivía en situación de pobreza; para 2024, el indicador bajó a 20.2%. Es decir, más de 242 mil personas dejaron esa condición en apenas dos años.
Para el gobierno encabezado por Américo Villarreal, estos resultados representan una validación de la estrategia social aplicada desde el inicio de la administración. La Secretaría de Bienestar estatal destacó programas como “Alimentando tu Bienestar”, los Comedores del Bienestar, apoyos alimentarios, infraestructura social y esquemas de empleo temporal dirigidos a zonas vulnerables.
Sin embargo, las autoridades estatales también subrayan que la reducción no puede entenderse sin el contexto nacional impulsado primero por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y posteriormente por la continuidad de políticas sociales federales. Entre los factores señalados por especialistas y organismos oficiales aparecen el incremento histórico del salario mínimo, los programas sociales universales, las pensiones para adultos mayores, becas educativas y el fortalecimiento del empleo formal en regiones fronterizas como Tamaulipas.

De hecho, el propio INEGI informó que entre 2022 y 2024 México registró una de las mayores reducciones de pobreza de las últimas décadas. A nivel nacional, 8.3 millones de personas salieron de la pobreza multidimensional, mientras que más de 2 millones dejaron la pobreza extrema.
En el caso de Tamaulipas, el fenómeno adquiere especial relevancia porque históricamente el estado enfrentó fuertes desigualdades regionales, particularmente en zonas rurales, fronterizas y urbanas marginadas. Por ello, analistas locales consideran que la caída de casi 50% en pobreza extrema constituye uno de los avances sociales más relevantes para la entidad en años recientes.
El gobierno estatal ha insistido en que este resultado no es casualidad, sino consecuencia de una coordinación permanente con la Federación para dirigir recursos a sectores históricamente olvidados. En distintos municipios se ampliaron programas alimentarios, atención médica, apoyos escolares y proyectos de vivienda social, mientras que el dinamismo industrial y maquilador de la frontera contribuyó a mejorar ingresos laborales.
Aun así, especialistas advierten que persisten desafíos importantes. Aunque la pobreza disminuyó de forma significativa, todavía existen regiones con rezagos en salud, educación y acceso a servicios básicos. Además, el propio debate nacional sobre la desaparición del Coneval y la transferencia de funciones al INEGI ha generado discusiones sobre cómo seguir evaluando de manera independiente las políticas sociales.
Pese a ello, las cifras oficiales colocan hoy a Tamaulipas como uno de los estados que más avanzaron en reducción de pobreza extrema durante los últimos años. Para el discurso oficial de la llamada Cuarta Transformación, se trata de una prueba de que los programas sociales, el aumento salarial y la inversión pública pueden traducirse en mejoras reales para millones de personas. Y para el gobierno tamaulipeco, representa uno de los logros sociales más importantes del actual sexenio estatal.
Investigación
Avanzan investigaciones interinstitucionales en la UNAM para combatir la cisticercosis
El investigador posdoctoral del Instituto de Biotecnología de la UNAM (IBt), Ricardo Miranda Blancas, explicó que el tránsito de personas provenientes de comunidades con limitado acceso a servicios de salud ha contribuido a la persistencia de estos padecimientos. Añadió que, a nivel internacional, la OMS ha alertado sobre su reaparición en algunas regiones —incluso en países desarrollados— debido a los flujos migratorios y a que, durante la pandemia por COVID-19, estos casos pasaron a segundo plano en los sistemas de vigilancia y atención médica.
La teniasis ocurre cuando una persona consume carne de cerdo contaminada con larvas de Taenia solium, parásito que se aloja en el intestino humano y puede provocar síntomas como dolor abdominal, molestias digestivas y pérdida de peso. El escenario más grave se presenta cuando los huevos del parásito se transforman en larvas dentro del organismo y se alojan en tejidos como músculos, ojos, piel o cerebro, dando origen a la cisticercosis.
“Cuando las larvas se localizan en el sistema nervioso central hablamos de neurocisticercosis, una de las principales causas de epilepsia adquirida en México. Sus manifestaciones clínicas van desde cefaleas crónicas hasta crisis epilépticas severas que afectan de manera importante la calidad de vida”, explicó el investigador del Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del IBt.
De acuerdo con datos de la OMS, Taenia solium es responsable de alrededor del 30 por ciento de los casos de epilepsia en zonas endémicas donde existen cerdos en libertad en cercanía con las viviendas humanas.
Panorama epidemiológico en México
En el país se observa una tendencia a la baja en los casos de cisticercosis. No obstante, cifras oficiales de la Secretaría de Salud indican que hasta la semana epidemiológica 31 de 2025 se habían registrado 85 casos nuevos, mientras que el total acumulado en 2024 fue de 65, lo que confirma que la enfermedad sigue activa.
Miranda Blancas explicó que el ciclo “clásico” del parásito implica la infección humana con la solitaria, la contaminación de cerdos a través de heces humanas y, posteriormente, el consumo de carne infectada sin inspección sanitaria. Este fenómeno se presenta principalmente en zonas rurales donde se crían animales de traspatio y el manejo de excretas es deficiente. En contraste, subrayó que la carne que llega a centros urbanos suele pasar por estrictos controles en rastros y puntos de inspección.
Existe, además, un ciclo alterno de contagio particularmente peligroso: la ingestión directa de los huevos del parásito, generalmente asociada a malas prácticas de higiene. “Si una persona infectada no se lava adecuadamente las manos después de ir al baño y manipula alimentos, puede transmitir los huevos a otras personas, que desarrollan cisticercosis sin haber consumido carne contaminada”, advirtió.
Prevención y control
El especialista enfatizó que la prevención se basa en medidas básicas pero efectivas: cocer adecuadamente la carne de cerdo, mantener hábitos estrictos de higiene —especialmente el lavado de manos— y realizar desparasitaciones periódicas, cada seis meses o al menos una vez al año, a todas las personas que viven en un mismo hogar.
Cuando se detecta la presencia de la solitaria, además del tratamiento antiparasitario se recomienda el uso de laxantes para facilitar la expulsión completa del parásito y reducir el riesgo de complicaciones posteriores.
Diseño de nuevos fármacos
Paralelamente a las acciones de prevención, la investigación científica busca fortalecer los tratamientos disponibles. En el IBt, Miranda Blancas colabora con el investigador Enrique Rudiño Piñera, especialista en estructuras cristalográficas, y con Abraham Landa Piedra, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, experto en la caracterización bioquímica de proteínas del parásito.
Asimismo, trabajan con Ponciano García Gutiérrez y Rafael Zubillaga Luna, de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, en el diseño de fármacos complementarios. La estrategia se centra en estudiar las proteínas del sistema de desintoxicación de Taenia solium, conocidas como glutatión transferasas, que funcionan como verdaderos “escudos” bioquímicos y permiten al parásito resistir la acción de los medicamentos.
El grupo ha logrado determinar la estructura de la glutatión transferasa clase sigma y avanza en el análisis de otras dos enzimas, identificadas como glutatión transferasa 25 y 26, según su peso molecular. “Conocer la forma tridimensional de estas proteínas y sus sitios activos es clave para diseñar inhibidores específicos”, explicó el investigador.
Aunque el trabajo continúa en fase experimental, mediante modelos predictivos de estructura proteica el equipo ya logró diseñar un inhibidor para la glutatión transferasa de 26.5 kilodaltons, un avance que podría sentar las bases para terapias más eficaces contra la cisticercosis.
Conclusión.
Las investigaciones encabezadas por la UNAM confirman que, pese a su aparente control, la cisticercosis sigue siendo un desafío sanitario en México. La combinación de prevención comunitaria, vigilancia epidemiológica y desarrollo de nuevos fármacos abre una ruta integral para enfrentar una enfermedad que, de no atenderse, puede tener consecuencias neurológicas severas y permanentes.
Investigación
Esenciales, los primeros mil días de vida: Elena Zambrano
Ciudad de México.— La salud durante el embarazo y la lactancia no es una responsabilidad individual, sino un proceso que involucra a la comunidad y a las políticas públicas, pues de ello depende el adecuado desarrollo de la descendencia. Así lo afirmó Elena Zambrano González, académica de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al subrayar la relevancia de los primeros mil días de vida, periodo que abarca desde la gestación hasta los dos primeros años y que, en el ámbito científico, se conoce como los Orígenes en el Desarrollo de la Salud y la Enfermedad (DOHaD, por sus siglas en inglés).
La también investigadora del Departamento de Biología de la Reproducción del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán explicó que las condiciones nutricionales y ambientales en etapas tempranas del desarrollo tienen efectos duraderos en la salud. Un ejemplo es el desarrollo renal: al nacer, cada riñón humano cuenta con alrededor de un millón de nefronas; sin embargo, si durante el embarazo la madre sufrió desnutrición severa, el feto puede desarrollar menos unidades funcionales. Aunque posteriormente existan condiciones óptimas de alimentación, ese déficit implica una mayor carga de trabajo renal y una predisposición temprana a padecimientos como hipertensión arterial.
La especialista precisó que estos riesgos no constituyen una condena irreversible. Una vida saludable puede mitigar los efectos adversos de la programación fetal; no obstante, la predisposición existe y debe ser considerada en estrategias de prevención.
Evidencia transgeneracional
Zambrano González y su equipo han realizado aportaciones relevantes a nivel internacional. Mediante modelos animales demostraron el paso transgeneracional de la resistencia a la insulina y documentaron que la descendencia de madres con obesidad, aun cuando recibe una dieta controlada durante toda su vida, presenta alteraciones metabólicas y una menor expectativa de vida en comparación con hijos de madres con nutrición adecuada.
Asimismo, sus investigaciones muestran que intervenciones oportunas pueden revertir parte de estos riesgos. Cambios en la dieta de mujeres obesas incluso un mes antes del embarazo, así como la incorporación de actividad física, mejoran de manera significativa los desenlaces metabólicos en la descendencia. “Si no se logró optimizar la salud durante el embarazo y la lactancia, nunca es tarde: también se puede intervenir directamente en las hijas y los hijos”, señaló.
Ambiente, epigenética y evidencia histórica
La académica, galardonada con la Medalla David Barker 2025 —máximo reconocimiento de la Sociedad Internacional DOHaD—, destacó que el concepto de los primeros mil días enfatiza que la salud no depende únicamente de la genética. El ambiente, la nutrición y los cambios epigenéticos en etapas críticas —como la formación de células germinales o la adolescencia— influyen de manera decisiva.
Diversos estudios epidemiológicos respaldan esta perspectiva. Entre los más documentados se encuentra el del “invierno hambriento” en los Países Bajos (1944–1945), donde la desnutrición severa durante la Segunda Guerra Mundial se asoció, décadas después, con mayor prevalencia de obesidad, diabetes e hipertensión en la descendencia. Hallazgos similares se han registrado tras el sitio de Leningrado y la hambruna en China entre 1959 y 1961. No obstante, Zambrano González aclaró que estas son asociaciones poblacionales y que para identificar mecanismos causales se requieren estudios clínicos y de laboratorio controlados.
Investigación en curso y políticas públicas
En el Departamento de Biología de la Reproducción del INCMNSZ, los equipos trabajan con modelos experimentales para comprender los efectos de la desnutrición y la obesidad materna, así como la programación metabólica por la vía paterna, el envejecimiento y los impactos en sistemas como el reproductivo, el neurodesarrollo, la memoria y la expectativa de vida. Se trata de proyectos multiinstitucionales con colaboración internacional.
La científica celebró que el enfoque de los primeros mil días de vida sea ya una prioridad en las acciones de salud pública del gobierno mexicano, a partir del Protocolo Nacional de Atención Médica, y llamó a fortalecer la coordinación entre áreas epidemiológicas, clínicas y de investigación básica para traducir la evidencia científica en políticas efectivas.
Conclusión.
La investigación liderada por Elena Zambrano González confirma que la prevención de enfermedades crónicas comienza antes del nacimiento. Garantizar condiciones nutricionales y ambientales adecuadas durante los primeros mil días de vida no sólo mejora la salud individual, sino que puede romper ciclos intergeneracionales de riesgo metabólico y reducir la carga futura de enfermedades en la población.



