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México se vuelca a las calles; el sueño mundialista une al país

Ciudad de México.— El silbatazo final apenas había sonado y México entero estalló en una celebración que recordó las noches más memorables del futbol nacional. El triunfo de la Selección Mexicana por 2-0 sobre Ecuador no sólo significó el pase a los octavos de final del Mundial 2026; también desató una ola de entusiasmo que convirtió plazas, avenidas y centros históricos en una gigantesca fiesta tricolor.

El Ángel de la Independencia volvió a ser el principal punto de reunión de miles de aficionados. Envuelta en banderas, camisetas verdes, tambores, trompetas y el tradicional grito de “¡México, México!”, la glorieta se pintó de verde, blanco y rojo. Familias enteras, jóvenes y turistas celebraron abrazados un triunfo que alimenta la ilusión de ver a la Selección llegar más lejos que nunca en una Copa del Mundo disputada en casa.

La euforia también se extendió por Guadalajara, Monterrey, Puebla, León, Querétaro, Tijuana y decenas de ciudades más. Restaurantes, bares y plazas públicas permanecieron abarrotados durante horas, mientras caravanas de automóviles recorrían las principales avenidas haciendo sonar el claxon y ondeando banderas nacionales.

En Monterrey, una de las sedes del Mundial, la Macroplaza volvió a convertirse en el corazón de la celebración. Aficionados que apenas un día antes habían despedido con tristeza a las selecciones de Alemania y Países Bajos tras sus eliminaciones, ahora cambiaron las lágrimas por sonrisas para festejar el triunfo del Tri, convencidos de que el torneo todavía puede regalar otra hazaña para la afición mexicana.

El ambiente también se trasladó a las redes sociales, donde las etiquetas #México, #ElQuintoPartido, #SíSePuede y #YSiSí dominaron la conversación. La frase que comenzó como un simple deseo terminó convirtiéndose en el lema de una afición que se niega a poner límites a sus aspiraciones.

Porque la pregunta ya no es únicamente si México podrá romper viejas barreras. Esa historia quedó atrás con el triunfo sobre Ecuador. Ahora el reto inmediato será superar los octavos de final frente al ganador entre Inglaterra y la República Democrática del Congo, pero el ánimo colectivo apunta mucho más arriba.

¿A qué aspira hoy México? A instalarse entre los ocho mejores del mundo, pelear unas semifinales y, por qué no, disputar el partido por el campeonato. Hace unas semanas esa posibilidad parecía una utopía; hoy, con un equipo sólido, una defensa impenetrable y el respaldo de millones de aficionados, el sueño ha dejado de parecer imposible.

La Selección aún tiene un largo camino por recorrer. Los rivales serán de mayor jerarquía y el margen de error prácticamente ha desaparecido. Pero si algo cambió la noche del triunfo sobre Ecuador fue la mentalidad de todo un país. México volvió a creer. Y cuando un Mundial se juega en casa, la ilusión también juega de local.

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