Juanjo abandona el barco naranja; perfila alianza con el PAN en Victoria
- Tras invertir alrededor de 10 millones de pesos en su posicionamiento, el empresario habría aceptado una propuesta del “Truco” Verástegui para acompañar a Jorge “Tico” García rumbo a 2027.
Ciudad Victoria, Tam.— Después de casi un año de recorrer colonias, repartir despensas, entregar tinacos y financiar una intensa campaña de promoción personal, Juan José “Juanjo” Salazar Hernández decidió abandonar Movimiento Ciudadano al no encontrar dentro de ese partido el respaldo necesario para encabezar un proyecto electoral por la capital tamaulipeca.
Salazar presentó su renuncia a la Secretaría estatal de Gestión Social, a la Coordinadora Ciudadana Nacional y a su militancia en MC. En su posicionamiento acusó que dentro del partido prevalecen la simulación y la concentración de las decisiones, aunque aseguró que detrás de su salida no existen acuerdos cupulares ni intereses ajenos a su proyecto político. También sostuvo que no se prestaría a estrategias destinadas a dividir a la oposición.
Sin embargo, información obtenida de manera extraoficial indica que su renuncia tendría un trasfondo eminentemente electoral. César Augusto “Truco” Verástegui Ostos habría convencido a Juanjo para sumarse al proyecto del Partido Acción Nacional y construir una fórmula política con Jorge “Tico” García para competir por Ciudad Victoria en las elecciones de 2027.
Hasta ahora, ni Salazar, ni Verástegui, ni García han confirmado públicamente la existencia de ese acuerdo. No obstante, desde días antes de la renuncia ya circulaban versiones sobre un acercamiento del entonces dirigente emecista con el PAN y sobre la posibilidad de que abandonara al partido naranja.
De acuerdo con fuentes políticas consultadas, Juanjo habría destinado aproximadamente 10 millones de pesos a una estrategia de promoción y posicionamiento desarrollada durante casi un año. La cantidad habría cubierto recorridos territoriales, publicidad en bardas y espectaculares, despensas, tinacos y distintos regalos entregados entre familias victorenses.
La apuesta era sencilla: ganar presencia en las colonias, elevar su conocimiento entre el electorado y convertirse en una opción inevitable para Movimiento Ciudadano. Sin embargo, el despliegue de recursos no habría sido suficiente para convencer a la cúpula naranja en Tamaulipas, donde las decisiones continúan sujetas a los intereses y cálculos del grupo que controla al partido.
La ruptura exhibe algo más profundo que una diferencia interna. Revela que en MC el trabajo territorial, la inversión económica y las aspiraciones personales no garantizan una candidatura cuando el control político permanece concentrado en unas cuantas manos. Juanjo construyó una estructura propia, pero aparentemente nunca obtuvo la certeza de que el partido le entregaría la candidatura que buscaba.
Su eventual incorporación al proyecto panista también abre interrogantes. Si Salazar asegura que no participará en maniobras para dividir a la oposición, su alianza con el “Truco” Verástegui y “Tico” García tendría precisamente el propósito de reagrupar fuerzas frente a Morena. En los hechos, estaría cambiando el naranja por el azul para conservar viva una aspiración que ya no encontró espacio dentro de Movimiento Ciudadano.
Para el PAN, la operación representaría la oportunidad de sumar estructura territorial, promoción acumulada y capacidad económica. Para Juanjo, sería una tabla de salvación después de comprobar que repartir apoyos y gastar millones puede generar presencia, pero no necesariamente lealtades políticas ni candidaturas.
Al final, la salida deja una lección incómoda: durante casi un año se quiso construir una candidatura a fuerza de despensas, tinacos y regalos, pero cuando llegó el momento de las definiciones, el dinero no alcanzó para abrir las puertas de la dirigencia naranja. Juanjo se va acusando simulación; pero su posible salto al PAN demostraría que, en la política de las candidaturas, los principios suelen durar exactamente hasta que aparece una oferta mejor.