Homero Hinojosa

Homero Hinojosaoctubre 12, 2019
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5min210

Cabrito News

Por Homero Hinojosa

Día de la Raza

Oficialmente celebramos el 12 de octubre como el Día de la Raza y el Descubrimiento de América por el almirante genovés Cristóbal Colón.

Y decimos “oficialmente” porque muchos dan como fecha de llegada del explorador español un día antes, el 11 de octubre de 1492. De hecho en Estados Unidos así lo celebran, como “Columbus Day” o el Día de Colón.

Pero no importa la diferencia en el calendario, al fin y al cabo solo son unas cuantas horas. El arribo de Colón a la Isla de Guanahani, en las Bahamas, marca “un antes y un después” en la historia del mundo y la confirmación cada vez más evidente de que nuestro planeta era redondo como una naranja y no plano, como anticipaban muchos en el viejo continente.

En España se le denomina este día como el Día de la Hispanidad, pero acá, del otro lado del Atlántico, lo nombramos Día de la Raza. Ambos celebran el mestizaje puro, tradicional, que nos distingue a quienes vivimos en América Latina (aunque nuestros compatriotas de California y de Nueva York también podrían clamar propiedad cultural este día).

El mestizaje que brotó con la llegada de los conquistadores españoles es algo de lo que debemos sentirnos orgullosos. Quizá sea hora de reivindicar en ambos lados de océano esta fecha histórica por el valor cultural que significó y los beneficios que trajo y sigue generando. Ciertamente hubo mucha violencia, matazón y humillación con la llegada de los conquistadores, pero sumando el resto de las variables encontramos que el aporte ha sido superior a los daños.

Durante siglos “hacerse a la mar” y conquistar América fue el sueño de millones de españoles que se sentían frustrados ante la imposibilidad de hacer dinero y fortuna. De manera irónica, los roles se han invertido y son ahora mexicanos, ecuatorianos y argentinos quienes emigran a España en busca de un mejor nivel de vida, algunos beneficiados por la oferta de nacionalidad que se ha dado si uno comprueba raíces andaluzas o sevillanas en su árbol genealógico.

Esta migración de conacionales hacia la península ibérica cumple una función clave en la economía de allá. Los llegados a la “Madre Patria” terminan realizando labores a las que los españoles le sacan la vuelta. Es decir, ya no solo los latinoamericanos voltean hacia el norte, sino también hacia el oriente (España) en busca de una conquista personal y cultural.

Por ello conmemoramos el 12 de Octubre aquí en México, en América Latina y en España como una fiesta plurinacional. Quizá como nunca en la historia ese país europeo está más unido a sus hermanos y hermanas que vivimos de esta lado del océano.

La cultura hispana se reafirma así en este siglo 21, con sus costumbres y tradiciones centenarias. Se expande con sus defectos y virtudes por todo el continente americano, desde Alaska a Tierra del Fuego, hasta el punto de que un día no tan lejano un hispano seguramente llegará a dirigir el país más poderosos del mundo (Estados Unidos).

O al menos ese futuro mandatario hablará un español casi perfecto, contribuyendo así a extender el universo multicultural, la mezcla de razas y el mestizaje, un fenómeno que inició hace 527 años en América.


Homero Hinojosaoctubre 5, 2019
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4min270

Cabrito News

Por Homero Hinojosa

Expresionismos de la 4T

Si algo distingue a nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador es que no acostumbra a expresarse de manera muy formal como lo haría cualquier mandatario de otro país. Quizá solo el presidente Donald Trump se le acerca a su estilo peculiar de hablar en público.

AMLO no utiliza “palabras domingueras”, como dirían por ahí. Mucho menos eufemismos (términos cordiales para describir algo que podría sonar rudo u ofensivo).

Nuestro Presidente tiene un tono muy coloquial, muy popular. Su lenguaje con el tiempo ha adquirido una voz muy patriarcal, a veces hasta sonadamente matriarcal.

Esta semana, por ejemplo, López Obrador sugirió a los grupos de encapuchados que se infiltran en las marchas tener cuidado pues podría “acusarlos con sus mamás, papás y abuelos”, quienes seguramente no estarán de acuerdo con lo que hacen como saquear y dañar comercios, edificios y recintos públicos.

“Estoy seguro que ellos no están de acuerdo, me dejo de llamar Andrés Manuel, estoy seguro que los ven o los verían como malcriados, que no deben de andar haciendo eso, les darían hasta sus jalones de orejas, sus zapes”, dijo el Presidente.

“¿Qué le diría yo a los encapuchados?”, cuestionó ante los periodistas. “Que tengan cuidado porque en una de esas los voy a acusar con sus mamás, con sus papás, con sus abuelos”.

Su código lingüistico no solo suena en ocasiones matriarcal. También asume muchas veces un tono inquisidor, de sagrado juez que fustiga a aquéllos que no respaldan los esfuerzos de propaganda de la 4T.

Se le ha dado, por ejemplo, crear un universo de enemigos. El Presidente construye todos los días su realidad (y la quiere imponer al País) de “aliados y enemigos”.

“López Obrador sabe manejar a la perfección el discurso de la víctima”, escribe Xavier Ginebra en El Economista. “En lugar de transmitir un lenguaje tranquilizador que una al País ante las desgracias de cualquier tipo se encierra en su torre de cristal y prorrumpe en improperios contra aquellos que, por un motivo u otro, convierte en sus enemigos suyos y del Estado”.

Sus discursos se tornan así bipolares, sin cabida para el comentario justo. De repente al minuto cinco de su conferencia está tomando una postura minimalista frente a un tema serio como la inseguridad en la frontera (“guácala”, “fuchi”) y en el minuto seis ya está arremetiendo contra los conservadores, el Grupo Reforma y las logias “fifí”.

De esta manera nuestro Presidente acude a expresionismos muy populares —algunos rayando en la frontera de lo peyorativo— para perfilar un estilo muy personal de hablar en público.

La repetición y acentuación de sus palabras con tono matriarcal ayudan a consolidar su imagen de autoridad paternalista cómoda, que le ayuda a evadir una responsabilidad más seria que debería tener como Presidente: acudir menos a las palabras y más a las acciones y a los hechos.

AMLO logra así el efecto deseado. Que la opinión pública hable de él y de su lenguaje folclórico, que se entretengan y lancen “tuitazos” para llenar el espacio del discurso nacional. Con ello logra contar con una arma efectiva de propaganda y distracción, teniendo a las redes sociales trabajando como caja de resonancia.


Homero Hinojosaseptiembre 28, 2019
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5min430

Cabrito News

Por Homero Hinojosa

En Europa, Estados Unidos y América Latina están saliendo a las calles a protestar. Se organizan en cuestión de horas por mensajería instantánea y se citan en parques o avenidas importantes.

Los mueve una causa común: Un serio reclamo a los gobiernos del mundo que poco o nada están haciendo para controlar el calentamiento global.

Los inspira una chica sueca de 16 años, Greta Thunberg.

Hasta en la misma ONU se ha parado esta adolescente para decirles a los poderosos en sus caras que “Nos están fallando y los jóvenes empiezan a entender su traición”.

Ello mientras el Ártico se deshiela, Groenlandia (Greenland en inglés) empieza a mostrar más verdor y la Amazonia vive un año inédito de incendios en su selva. El mundo atestigua comportamientos extraños en la madre naturaleza cada vez más recurrentes y nada parece detener a la fuerza imparable del calentamiento global.

Pero los adolescentes y jóvenes sí parecen decididos, por lo menos, a no callar para que sus mayores se pongan a trabajar en este problema mundial.

Greta Thunberg representa a una generación rebelde que alza la voz y logra que se escuche gracias al Internet, las redes sociales y al apetito de los medios tradicionales por difundir todo lo que suene a escándalo o noticia espectacular

A muchos sorprende esta activismo juvenil global como el que emprende Greta y contagia a millones por todo el mundo. Hace apenas una década se anticipaba que debido a la tecnología moderna los chicos de hoy serían más indiferentes y apáticos porque estarían sumidos en sus pantallas pequeñas y grandes, como zombis modernos, absortos y alejados de la realidad.

Pero no todos resultaron así. Muchos jóvenes emplean las plataformas sociales y de mensajería para promover sus causas, compartir noticias de valor de temas de impacto (como el calentamiento global) y buscar crear conciencia no solo entre sus pares, sino también entre los adultos.

Y aquí nos distingue una brecha generacional más. Estos jóvenes quieren hacer algo en el presente y voltear más al futuro que les depara, mientras sus mayores muchas veces parecen atrapados en una nostalgia y un pasado “que fue mejor” y resultan ser más apáticos que aquéllos para construir un porvenir más seguro y con mejor calidad de vida.

Es evidente que esta generación parece cargar con menos culpas, rencores y remordimientos como los que padecen ahora muchos de sus padres y abuelos.

No tienen que curar, sanar o perdonar tanto del ayer porque están más concentrados en el presente, tal vez inmersos en sus canales de relación modernos, pero a fin de cuentas viviendo su propio «universo simbólico» de ideas y sentimientos.

Por ello los adultos deben buscar generar más empatía con las causas de los jóvenes y no considerarlas como “rabietas” propias de la edad. Eso solo seguirá poniendo más obstáculos a una comunicación intergeneracional que de por si ya está muy dañada.

La única receta para encontrar puentes que nos unan a una generación con otra seguirá siendo el debate y la discusión social con respeto en donde encontremos seguramente puntos de acuerdo común. Y el calentamiento global desmedido es un buen ejemplo de ello.

La presencia de Greta Thunberg esta semana en Nueva York fue un gran logro inicial. Ya prendió la leña en la misma caldera de la ONU.


Homero Hinojosaseptiembre 21, 2019
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6min660
Cabrito News

Por Homero Hinojosa

Con un nuevo “look” consistente en una peluca, una gorra relavada y vestimenta tipo “hippie”, el ex presidente Enrique Peña Nieto fue visto disfrazado junto con su novia, la modelo Tania Ruiz, comiendo con palillos chinos en un restaurant de Nueva York recientemente.

Y no solo fue visto “noviando” en la metrópoli norteamericana, sino también fue fotografiado in-fraganti por algún comensal vecino. Como era de esperarse, las imágenes corrieron de manera inmediata por las redes sociales.

El material visual fue traducido simultáneamente a memes que hicieron mofa de él y de la modelo. Esto no es ninguna novedad, ya que cualquier oportunidad de exhibicionismo del mandatario es motivo de difusión vía Internet y medios tradicionales.

¿Trataba Peña Nieto de aparecer desapercibido con este disfraz? ¿O lo hizo a propósito? 

Y si vamos más allá…¿Planificará junto con Tania muy bien sus apariciones precisamente para causar revuelo y simplemente divertirse observando la reacción popular?

Esto podría estar ocurriendo sin duda. Su visita a Nueva York esta semana se complementó con una serie de fotografías tipo “selfie” que se tomó en la calle y que también aparecieron en las redes.

El escándalo ha sido parte de la vida reciente de Peña Nieto quien siempre se distinguió por cometer una serie de torpezas durante los seis años en la Presidencia sin inmutarse en lo más mínimo. 

Su vida privada y sus asuntos personales se han convertido en tema preferido de la prensa escrita y digital, abordados tanto en diarios serios como en revistas de farándula y escándalo.

Todavía está fresco su divorcio de Angélica Rivera (quien por cierto también ha tenido sus exhibiciones públicas y ha sido criticada). Pero a raíz de las fotografías y videos que lo exponían con la modelo Tania Ruiz su “popularidad de celebrity” se disparó. 

¿Acaso tiene derecho a su privacidad el ex-presidente? A simple vista y bajo juicio primario se podría decir que ya debería tener derecho a ello puesto que ya no ostenta un cargo oficial.

Sin embargo, Peña Nieto sigue siendo una figura pública (es un ex-mandatario) y por lo tanto debería cuidar más su imagen en la calle. Ciertamente lugares como Nueva York no son los más propicios para esconderse y disfrutar de una legítima privacidad.

Junto con Tania no solo ha sido visto en esa ciudad. También ha sido captado en Londres y en otros lugares de Europa. La misma modelo ha capitalizado con la relación y le han llovido contratos de marcas y ofertas de sesiones fotografías de modelaje.

Peña Nieto no podrá disfrutar de su privacidad mientras su nombre siga apareciendo en escándalos como el de Odebrecht y revelaciones clave derivadas de investigaciones por corrupción, tráfico de influencias e impunidad durante su reciente administración.

Sin embargo, al ex-mandatario ya no parece importarle mantener las formas ni cuidar de su imagen. Peña Nieto ha decidido exponerse, lucirse y divertirse para demostrar que lo que se diga de él y de su novia en la prensa y en las redes sociales le vale palillos chinos.


Homero Hinojosaseptiembre 14, 2019
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5min160

Cabrito News

Por Homero Hinojosa

Inexplicables y contradictorias resultan muchas de las acciones que toma nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador en política. Son tan singulares y significativas que el célebre politólogo y escritor Daniel Cosío Villegas tendría que actualizar una versión de su famoso libro “El Estilo Personal de Gobernar”.

En especial resalta el nombramiento a puestos de la función pública que ha hecho en su administración para colocar a cuestionados personajes en puestos clave del Gobierno, como es el caso de Manuel Bartlett Díaz, actual titular de la CFE.

Bartlett se encuentra en medio de una polémica relacionada con su declaración patrimonial, así como una serie de investigaciones periodísticas alrededor de sus bienes. Cada día salen nuevas revelaciones no solo ligadas a su presente, sino también a su cuestionable pasado.

Lo más irónico de todo es que el Presidente, hace 24 años, escribió un libro en donde hacía una denuncia pública y abierta sobre este personaje político, acusaciones que la opinión pública no ha olvidado y, por el contrario, las ha sacado a relucir.

En su libro “Entre la Historia y la Esperanza”, López Obrador lo acusa de estar implicado en actos de corrupción relacionados con trabajos de urbanización y construcción en Tabasco.

Dice AMLO que en esa época (los 70´s y 80´s) los gobernantes estaban “poseídos de un desaforado afán de destruir, construir, volver a destruir para volver a construir”.

Denunció que a partir del sexenio de 1970-1976 se dio una serie de negocios al amparo del poder y ligados al desarrollo de infraestructura en Villahermosa.

La acusación concreta fue sobre una urbanización de terrenos propiedad de Manuel Bartlett, quien se asoció con el yerno del gobernador entonces para la construcción de una colonia residencial en que se dividirían las utilidades en partes iguales.

Ciertamente los años han pasado y, como dicen algunos historiadores, hay que ver las circunstancias del momento para poder criticar y juzgar las razones que existieron.  Hace 26 años López era Oposición, mientras Bartlett era pieza clave del poder.

Hoy, debido a los enroques típicos de la política mexicana, ambos pertenecen a una clase híbrida que se ha ido construyendo entre viejos dinosaurios del PRI y los aliados del “Peje” en Morena.

Pero en política —y bien lo sabemos los mexicanos— la forma es el fondo. Y podríamos entender que la exposición pública de Bartlett podría responder a una táctica genial de López Obrador, muy a su estilo, de hacerse a un lado, pretender que no tiene mano en la baraja y comentar del caso sin precisar ninguna posición.

¿Y cuál sería esta táctica maquiavélica en específico? Darle “toques” a un pasado enemigo y adversario en una posición incómoda (la CFE semi-quebrada), tenerlo bajo la lupa investigadora de los periodistas sabuesos mexicanos y ahora sí dejar a la Secretaría de la Función Pública escarbar en la declaración patrimonial y de intereses de don Manuel.

No es la silla eléctrica precisamente, pero sí sería un “apagón” definitivo en la carrera de Bartlett.

 


Homero Hinojosaseptiembre 7, 2019
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4min190

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Por Homero Hinojosa

Mes de la Patria. Ocasión para recargar energía, entusiasmo y ánimo. Es el momento del año para recordar a quienes nos dieron independencia con el fin de que los mexicanos gozáramos de mejores tiempos de libertad, democracia y prosperidad.

A Septiembre lo celebramos con fervor hidalguense. Quizá no hay otra fecha en el año (salvo la Navidad) que la utilizamos para festejar, socializar y reflexionar del momento en que se vive.

Esta época es una oportunidad para repensar el Patriotismo, ese término que de niños nos inculcaban en las clases de civismo y jurábamos observar en la asoleadas mañanas septembrinas entonando el himno nacional, saludando a la bandera tricolor y emocionados al ver desfilar a la banda de guerra escolar.

Podríamos definir el Patriotismo como ese conjunto de emociones, sentimientos y orgullo por un lugar que amamos, por ese sentido de pertenencia a una comunidad y la creencia en ciertos valores, cultura e historia que nos identifican.

En tiempos de globalización —de “aldea virtual” diría hoy el comunicólogo sesentero Marshal McLuhan— este fenómeno nacional cobra mayor relevancia.

Y es que con el Internet nos sentimos muchos mexicanos “parte del mundo”, de una colectividad que no solo comparte tradiciones y costumbres tomadas de otros países, sino también las sustituye por otras que creíamos arraigadas. O incluso las reinventa hasta en la cocina!

Esta semana, por ejemplo, circuló en las redes sociales una fotografía del novedoso “Sushi de Nogada”, una tradición culinaria mexicana convertida en un rollo japonés por un restaurante de la Ciudad de México. Sugoi!

Pero no es de espantarse. Así son los nuevos tiempos de conectividad global. Vivimos un cruce de culturas gracias al Internet y las redes. Es decir, hemos pasado de ser localistas y parroquianos para ser más cosmopolitas y “trotamundos”, aunque sea de manera virtual.

En todo esto es cuando deberíamos cuidar más el amor por nuestra tierra que nos vio nacer y crecer. Y también reforzar nuestro orgullo por nuestra cultura nacional, sus héroes y nuestras creencias más profundas.

Por ello el Patriotismo de este cierre de década debe ser considerado más como un reconocimiento puro a nuestro querido México y un esfuerzo por buscar más la tolerancia hacia los demás, procurar un mayor respeto a sus ideologías y proponernos por alcanzar convivencias más sanas.

Y no precisamente nos referimos a practicar esto con los extranjeros, sino el reto debe comenzar por aplicarlo en nuestro país, actualmente dividido en muchos aspectos.

Septiembre ciertamente es un mes para festejar. Aprovechemos la ocasión para sacar lo mejor de nosotros mismos, ser mejores ciudadanos y paisanos, ya que con nuestra conducta daremos un ejemplo de que los patriotas en México somos de buenas acciones tomar y no solo de palabras y sentimientos expresar.

 


Homero Hinojosaagosto 24, 2019
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4min230

Cabrito News

Por Homero Hinojosa

En México siempre ha sido una tradición observar que cuando un nuevo gobernante entra al turno de bateo (sea un alcalde, gobernador o Presidente) suele señalar y culpar a su antecesor de una serie de fallas con las que se topa al asumir el poder.

El nuevo inquilino llega a encontrar problemas típicos como el saqueo de muebles y la desaparición de documentos oficiales. Y llega a enfrentarse con situaciones más graves como la herencia de una crisis en seguridad social y un gran desfalco en las arcas del erario.

Esta semana, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que él ya no será parte de esta tradición.

“No quiero seguir responsabilizando a la administración pasada y a los gobiernos de antes… Ya es nuestra responsabilidad, ya sabemos que hay grandes problemas nacionales y los vamos a enfrentar”, dijo esta semana en su cotidiana conferencia por las mañanas.

La declaración presidencial se derivó de una pregunta en relación a los retrasos en las obras de reconstrucción luego del sismo de septiembre de 2017.

Aunque AMLO aclaró: “Solo lo haré (culparlos) cuando se necesite para diferenciarnos, porque hay veces que nos comparan y eso sí calienta, en esos casos sí”.

El mensaje presidencial reciente contrasta visiblemente con las acusaciones que en el pasado ha hecho contra sus antecesores (los “gobiernos neoliberales”) en donde los acusa de ser responsables del rezago en el país.

Particularmente ha realizado señalamientos muy precisos contra ellos  en el tema de la economía justa, la inseguridad y en el retraso de programas sociales y los proyectos educativos.

Lo expuesto por el Presidente deja claro que los procesos de transición de gobierno no han podido cumplir sus objetivos. En el caso del Poder Ejecutivo, recordemos que cada nuevo mandatario tiene alrededor de cinco meses para procurar un proceso transparente de continuidad y evaluación en lo posible en programas claves, como seguridad, bienestar y educación.

Sin embargo, dichas etapas de transición se vuelven en la práctica un simple protocolo y, en la mayoría de los casos, solamente arrecian operativos del llamado “Año de Hidalgo”, también muy tradicional entre los gobiernos locales y el nacional, en donde cada gobernante saliente busca atesorar todo aquello que sea posible para él y sus allegados en el poder.

Es de reconocerse que López Obrador y su gobierno estén tratando de desmarcarse de los errores y pifias de sus antecesores y han decidido tomar el toro por los cuernos.

Se reconoce que ya no busque culparlos, pero sí luce imperante que lleve a responder ante el País a los culpables de la crisis que estamos viviendo en México en cuanto a bienestar social (salud, educación) y seguridad pública.

La corrupción, el desfalco al erario y el tráfico de influencias son responsabilidades que sí deben ser reclamados por el presente Gobierno. Ello dejaría un antecedente positivo para de ahí buscar —ahora sí— asumir la propia responsabilidad y establecer mejores rutas de solución a los grandes problemas que nos aquejan como ciudadanos.


Homero Hinojosaagosto 17, 2019
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5min970

Cabrito News

Por Homero Hinojosa

Religiosamente cada mañana mi madre de 93 años se levanta alrededor de las 9 de la mañana, se sirve su cereal con plátano y se apodera del periódico El Norte versión impresa.

Quizá es de las contadas personas que le dedican más de una hora a “chutearse” prácticamente todas las páginas del diario, incluso las deportivas. No hay mejor referencia informativa de lo que está pasando con los Tigres y el Tuca que ella.

Hoy en día, leer diarios impresos es hábito propio solo de generaciones por encima de los 40 años. Son los que crecieron con el periódico a la puerta por suscripción o porque el padre o la madre lo traían al regresar del trabajo.

Las nuevas generaciones, los milennials y centennials, se enteran ahora por sus teléfonos móviles de lo que sucede vía Whatsapp e Instagram y por sus grupos de amigos. Su mundo de entretenimiento orbita alrededor de YouTube, Netflix y demás plataformas de video.

Ocasionalmente, de reojo, voltean a ver un periódico y leen por encima. Estos adolescentes y jóvenes adultos pertenecen a la era digital, no a la era de papel.

Los millennials son los nacidos entre 1982 y 1996. Los centennials son los que llegaron a este mundo con el nuevo siglo.

Ambos son muy adaptados a la tecnología. La vida que hacen de manera virtual en videojuegos y otras plataformas de socialización es una extensión de la vida real que llevan.

Ambos pueden ejecutar varias actividades a la vez, como realizar un proyecto de tarea escolar mientras escuchan música, platican por alguna app y también textean y suben fotos en Instagram.

Los millenials nacieron cuando las computadoras comenzaron a comercializarse más. Les ha tocado vivir la fiebre del Internet aunque los centennials son más nativos de la red. Éstos últimos no visualizan el mundo sin redes sociales ni apps.

Ambos son una fuerza poderosa. Son muy diferentes a la generaciones de jóvenes de los 60´s y 70´s. Cualquier joven ha sido siempre rebelde y ha desafiado a la autoridad, pero la diferencia de los chavos de hoy es que cuentan con habilidades y tecnologías que desafían los estándares tradicionales del poder, tanto familiar como político y social.

Incluso, el lenguaje y códigos que practican las nuevas generaciones difieren mucho del léxico de las generaciones X (sus padres) y “Baby Boomers” (los abuelos), también bautizados ahora como “viejennials”.

Hoy observamos una brecha no solo generacional, sino también tecnológica. El poder de organización social los lleva a establecer agendas mediáticas de manera cada vez más rápida gracias al Internet. Por ejemplo, montarse a campañas de causas sociales es una costumbre ya muy arraigada en los millennials y algunos centennials.

¿Qué hacer frente a esta nueva realidad? Y cómo país… ¿de que manera debemos proceder para que los millennials y centennials se unan a buscar un México mejor?

La respuesta está en dejarlos actuar. Son una fuerza incontenible, conscientes de que la tolerancia, el cuidado del ambiente y el “dejar ser” son valores que quizá nosotros los mayores no les hemos enseñado, pero ellos lo traen bien claro.

Toda generación trae cambios. Y esperemos que los suyos vayan por el camino de construir un México mejor. Podrían confiar en que sus padres y abuelos se los hereden, pero quizá se queden esperando y esperando…


Homero Hinojosaagosto 10, 2019
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4min340

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Por Homero Hinojosa

El pasado jueves un bombero norteamericano logró evitar otra matazón en un Walmart de Estados Unidos. Armado con un rifle y por lo menos una dotación de cien municiones, un hombre ataviado con vestimenta militar ingresó en plena tarde a una tienda en Springfield, Missouri pero fue interceptado a tiempo por un bombero que se encontraba de compras.

El potencial atacante fue finalmente arrestado por la Policía local. Esta vez, afortunadamente, no hubo disparos ni tampoco heridos.

El hecho ocurrido en Missouri quedó como un precedente más de la oportunidad que tiene cualquier «loco» en Estados Unidos para ir a comprar una AK-47, cargar municiones y escoger algún supermercado para ir a disparar a ciudadanos inocentes.

Permanece aún vivo en nuestra mente el ataque realizado el fin de semana pasado en un Walmart de El Paso en donde murieron 22 personas, entre ellos ocho mexicanos. Ahí un joven supremacista blanco ingresó armado con un rifle de asalto en la tienda repleta de mexicanos y de hispanos y empezó a disparar contra la gente.

Para los que vivimos en el norte de México las tiendas Walmart de Texas tienen un significado especial. Son parada obligatoria en una visita de “shopping” a McAllen o Laredo, sea para surtirse de cosas para el hogar o comprar un poco de mandado. Por ello lo ocurrido en un Walmart de El Paso tiene un simbolismo especial para los mexicanos.

La matanza en Texas pone de nuevo en la mesa dos temas a discutir y analizar con profundidad. En primer lugar, expone abiertamente el fenómeno creciente de «terrorismo doméstico», es decir una serie de atentados y matanzas que han sido cometidos por ciudadanos norteamericanos contra sus conacionales (o en el caso de El Paso, contra algunos extranjeros que se encontraban en territorio estadounidense).

Según el sitio web de rastreo de tiroteos Gun Violence Archive, las balaceras de El Paso y la que le siguió en Dayton, Ohio, fueron la número 250 y 251 que se reportaron en el país en los 215 días que han transcurrido de 2019. Un récord sin duda.

En segundo lugar, los incidentes dejan asomar nuevamente la necesidad de una actualización en leyes y reglamentos para comprar y portar armas en el vecino país. En marzo pasado, Nueva Zelanda restringió la venta de armas de fuego tras la masacre de Christchurch.

En Estados Unidos otra ha sido la historia. Nada cambió después del famoso tiroteo en la escuela Sandy Hook en Newtown, Connecticut, cuando en 2012 murieron 26 personas, incluidos 20 niños pequeños.

Los recientes atentados deben ser contemplados como un asunto más allá de índole doméstica. Lo ocurrido trasciende sin duda a nivel internacional y trae a debate de nuevo el tema de inmigración y seguridad fronteriza con México.

También nos obliga a prevenir nuevos sucesos de este tipo. Más “locos” podrían sentirse atraídos por esta nueva modalidad de racismo armado y atentar contra más mexicanos e inmigrantes en diferentes partes de Estados Unidos.

Esperemos que estas últimas tragedias apresuren un replanteamiento de la amenaza interna presentada por los nacionalistas blancos y las formas de detenerla, incluidas serias y profundas medidas de control de armas.


Homero Hinojosajulio 27, 2019
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6min140

Cabrito News

Por Homero Hinojosa

Paralelo a los migrantes que llegan a internarse diariamente a México destaca otra “ola” de extranjeros que hace su arribo con otro propósito muy diferente: pasear y descansar en los bellos lugares de encanto que ofrece nuestro país a lo largo y ancho del territorio nacional.

Tan solo este verano, según datos de la Secretaría de Turismo, los visitantes foráneos dejarán 3 mil 760 millones de dólares gastados, un aumento de alrededor del 15 por ciento en relación a 2018.

Por supuesto que las playas mexicanas siguen siendo el principal destino de los turistas. Cancún y la Riviera Maya son los puntos favoritos, registrando el 26 y 22 por ciento del total de visitantes extranjeros respectivamente.

Prácticamente la política en materia de turismo del nuevo gobierno no ha variado con relación a la seguida por la administración de Enrique Peña Nieto.

Y tampoco ha variado la hospitalidad y cordialidad que en general mostramos los mexicanos a los turistas de otros países quienes comentan en sitios de reseñas como TripAdvisor la calidez que recibieron durante su estancia de parte de meseros, bartenders, taxistas y demás personal de servicio de esta industria.

“Los mojitos que nos sirvió Miguel fueron estupendos”… “Juanito el taxista nos platicó de la historia del lugar como si fuera todo un guía experto”.

Y esto es lo que distingue mucho a los mexicanos: el esfuerzo para que el visitante tenga una buena experiencia de estancia y regrese contento.

Sin embargo, no todo es positivo. Aún hay que hacer mucho en áreas clave, como limpieza y seguridad.

La playa de Acapulco, famosa internacionalmente en los 60´s y 70´s por ser visitada por el “jet set” internacional, destaca por ser la playa turística más sucia de México.

Este mes de julio la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios declaró a las playas Carabalí, Caleta, Manzanillo, Suave y Hornos de Acapulco no aptas para uso recreativo ya que rebasan el límite de “enterococcus faecalis”, es decir, la famosa bacteria de las heces fecales.

No es la primera vez que Acapulco registra este problema. Ya desde los años ochentas diversos organismos públicos y privados han comprobado la contaminación y suciedad en ese punto turístico. Y no se ha hecho mucho.

Un segundo punto clave que sigue afectando a los puntos playeros de México es el crecimiento en los índices de criminalidad y la sensación de inseguridad.

Cancún y Playa del Carmen, castigados este verano por el famoso “sargazo”, encabezan la lista. Secuestros, desapariciones y balaceras se han convertido en situaciones cada vez más frecuentes, lo que preocupa ya en especial a desarrolladores turísticos y hoteleros.

“El problema de la seguridad existe (en Quintana Roo) y no puede ser obviado”, externó recientemente Ramón Rosello, gerente de Inverotel y representante de hoteleros españoles.

A pesar de estos problemas, nuestro país sigue siendo muy atractivo para el turista extranjero. Poco a poco México también se suma a los cambios que muestra esta industria, como la tendencia a buscar hospedaje ya no en hoteles, sino en casas y departamentos de renta diaria o semanal, fenómeno impulsado con el crecimiento de la plataforma digital AirBnB.

Según el periódico El Financiero, el impacto monetario de AirBnB en México durante 2018 fue de casi tres mil millones de dólares y el número de alojamientos ofrecidos por este sistema fue a 5 millones de huéspedes.

Por supuesto que AirBnB no les simpatiza a los hoteleros. Estos siguen presionando al Gobierno para que les apliquen los mismos impuestos y regulen su actividad de “alojamiento ocasional”. El IVA a AirBnB se ve venir pronto.

Es oportuno reconocer que el turismo se mantiene como una de las gallinas de huevos de oro para México. Sin esta industria su economía sería muy diferente, por lo que hay que agradecer que tenemos bellas playas y pintorescos lugares que visitar y cuidar.

Y tan afortunados somos que cada año surgen nuevos “resorts” con más atractivos y encantos que demuestran el potencial que tiene aún nuestro país que ofrecer.



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