Homero Hinojosa

Homero Hinojosaenero 18, 2020
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CABRITO NEWS

Vuelven las caravanas

Por Homero Hinojosa

Por lo menos tres grandes caravanas centroamericanas, que suman casi tres mil personas, estarían arribando este fin de semana y los primeros días de la próxima a la frontera de Guatemala con Campeche y Tabasco.

La mayoría son hondureños, pero también se han sumado como siempre guatemaltecos y salvadoreños quienes utilizan la aplicación de Whatsapp para organizarse y tratar de unirse en solo una o dos caravanas.

Estas son las primeras movilizaciones masivas convocadas desde 2019. Entre octubre y noviembre las últimas cuatro caravanas con migrantes lograron cruzar a México. Algunos de sus integrantes saltaron la valla para pedir asilo, otros regresaron a sus países de origen y un tercer grupo logró trabajo y se estableció en México. 

Ustedes recordarán que el año pasado estas marchas fueron muy numerosas. Ello tuvo repercusiones diplomáticas de alto nivel, al grado de que el presidente Donald Trump amenazó a México con serios castigos económicos si no hacía algo. 

La respuesta de México fue levantar un “muro militar humano” con 30 mil efectivos en la frontera sur para poner un alto e intimidar a los caminantes.

Nuevamente el motivo profundo que moviliza a los centroamericanos es la inseguridad en sus barrios y la pobreza. 

La postura de México se mantiene. Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, dijo el miércoles que México no dará «salvoconductos» para cruzar por el País.

Tanto el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei (quien apenas tomó cargo esta semana) y el secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Marcelo Ebrard, también conversaron sobre el tema y se fijó la estrategia de evitar que crucen y se encaminen a la frontera con Estados Unidos.

Giammattei incluso ha ordenado parar por lo menos una de estas movilizaciones hondureñas y ha obligado a los caminantes regresar a su país. Sin embargo, son tan dispersas en algunos lugares que es difícil lograr mayores resultados.

La postura de México será atender a las personas que soliciten asilo o refugio. Algunos podrían pasar a formar parte de programas como Sembrando Vida o Jóvenes Construyendo el Futuro.

Dos elementos en toda esta dramática historia humana son oportunas de considerar. La primera tiene que ver con la falta de resultados de parte de los gobiernos de Honduras y El Salvador para crear políticas y programas internos que ayuden a estas personas a encontrar soluciones a sus temores y carencias. Pareciera que quisieran dejar en nuestro país la responsabilidad de lidiar con sus ciudadanos que huyen. No es el caso de Guatemala, en donde el nuevo presidente llegó con una política diferente.

Por otro lado, destaca la voluntad de México por mediar en esta crisis multinacional ofreciendo soluciones pragmáticas para aquellos casos que sí alcanzan un rango de emergencia.

Las caravanas seguirán formándose hasta que este problema social sea visto y enfrentado desde sus raíces. Guatemala ya está poniendo el ejemplo.  La ONU y la UNESCO tienen mucho que colaborar con El Salvador y Honduras en estos aspectos para empezar a controlar estos flujos desde casa.


Homero Hinojosaenero 4, 2020
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4min390

Cabrito News

Tres buenos propósitos

Por Homero Hinojosa

Cerramos el 2019 con todo lo que representó y abrimos un nuevo capítulo en nuestras vidas personales recibiendo el año 2020 (un año con “muy buena visión», dirán algunos).

Esta reinicio es un buen momento para plantear una serie de nobles propósitos como individuos y como comunidad. ¿No sabe usted, estimado lector, por donde empezar? Le proponemos tres propósitos por lo pronto: vivir en tolerancia, adoptar la paciencia como virtud y procurar la armonía.

La palabra de moda en este mundo de contactos personales y de conversación social es hoy precisamente «tolerancia».

¿Cuántas veces una amena charla de amigos o un “hilo” en Twitter se convierte en una airada discusión con asomos de agresión?

En este tipo de situaciones tensas no falta alguien que suelte la ya famosa frase: «hay que trabajar más la tolerancia».

Se oye fácil, pero se torna difícil aplicarla en la realidad. Y es que como seres humanos por naturaleza buscamos imponer nuestro ego y no escuchar a los demás.

Muy asociada con la virtud de la tolerancia se encuentra el arte de la paciencia. El ritmo acelerado de vida que llevamos poco ayuda para trabajarla. Para todo queremos soluciones inmediatas y gratificantes, por lo que se vuelve difícil esperar y aguantar.

Es importante que en el hogar aprendamos a promover la paciencia porque también nuestros hijos llegan a manifestarse impacientes y se vuelven muy demandantes.

Tanto la tolerancia como la paciencia son virtudes que deben extenderse también al salir a la calle todos los días. La vida contemporánea nos ha hecho ciudadanos cada vez más «supervivientes» en el sentido en que nos enfrentamos a una jungla de rapiña allá afuera, en donde se prueban de una manera muy específica nuestros escrúpulos y valores de convivencia social y de respeto hacia los demás.

Fallamos frecuentemente a tolerar y ser pacientes con las imprudencias del conductor vecino que «nos cierra» en el trayecto («Dale, dale… que se te quiere meter al carril») o del peatón descuidado que deambula abajo de la banqueta texteando en su teléfono o aislado en sus pensamientos.

En el grado en que este 2020 trabajemos más en la tolerancia y en la paciencia podremos avanzar hacia un tercer estado ideal: el de armonía. Poco a poco hemos perdido ese valor de «calidez humana», de pensar también en los demás y practicar la empatía (ponerse en los zapatos de los demás).

Trabajar la tolerancia, adoptar la paciencia y buscar la armonía no deben ser propósitos que procuremos solamente en este arranque de año. Deben convertirse en un reto para todos los 366 días (recordemos, el 2020 será un año bisiesto). Es más, busquemos que se vuelvan parte del repertorio de buenos objetivos para cada año entrante.

Estén seguros, estimados lectores, que si practicamos estos tres buenos propósitos y los adoptamos como parte de nuestra agenda de vida personal y social lograremos que otros vecinos y ciudadanos también se sumen.

Y así notaremos una gran diferencia en la diaria lucha de supervivencia a la que nos enfrentamos en nuestras ciudades y comunidades, plagadas de apatía, falta de sensibilidad y de poco sentido de compromiso social.

 


Homero Hinojosadiciembre 28, 2019
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Cabrito News

Por Homero Hinojosa

El 2020… ¿Cómo pinta?

La mejor noticia que reciben muchos ciudadanos mexicanos este fin de año es el aumento al salario mínimo. Nada mal para comenzar el año 2020 con un recobrado optimismo y un ingreso “extra” en el bolsillo.

A partir del 1 de enero, el salario tendrá un incremento del 20 por ciento en la mayor parte del territorio nacional al pasar de 102 a 123 pesos. En la Zona Libre de la Frontera Norte pasa de 176 a 185 pesos.

Para muchos ésta es una acción más de la conocida política “Primero los Pobres”, pilar de la agenda social que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador.

La frase, emanada desde la campaña electoral y proclamada hasta la saciedad ahora en su régimen, viene a contrastar con una atmósfera de recesión, tema tabú en la administración morenista.

México recibirá este año 2020 en un clima de incertidumbre, confusión y cierto freno en la economía en general. La política pública de bienestar sigue sin alcanzar a la mayoría que vive en carencia y ha sido incapaz de cubrir la grave falta de servicios públicos para atender a los mas empobrecidos..

Nuestro país es considerado como la segunda gran economía de América Latina luego de Brasil. Sin embargo, lo que muchos esperaban de cierre de año se ha ido manifestando con el paso de los días: la entrada de México en recesión.

En los corredores de Palacio Nacional se comenta cada vez más de que no quedan muchas opciones después de un año marcado por decisiones equivocadas que han sembrado incertidumbre en el sector empresarial, como la cancelación del nuevo aeropuerto de Ciudad de México.

Empresarios, banqueros y académicos empiezan a dudar de la promesa de López Obrador de que la economía se expandiría a una tasa promedio del 4 por ciento durante su mandato, lo que acabaría así con las décadas de bajo crecimiento y mala remuneración del trabajo.

México presenta en la actualidad un déficit de inversión pública y privada. Para poder seguir creciendo, es necesario una nueva política económica y de inversión. El talón de Aquiles sigue siendo la dificultad para conseguir una recaudación fiscal de valor. Pocos saben que nuestro país posee uno de los niveles más bajos de recaudación de impuestos de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), tasa que alcanza un 14 por ciento del PIB.

Por lo menos uno de cada dos mexicanos sigue trabajando en el sector informal, sin compromisos con el Fisco y sin restricciones laborales. López Obrador ha sido muy cauteloso en no tocar la base del País que más sufre y que busca sobrevivir precisamente por los canales informales.

El año 2020 se antoja como una oportunidad para que nuestro Gobierno realice un examen más a fondo en la política económica y logre mayor avance en las promesas de bienestar, pero no solo con políticas públicas de beneficio dirigidas al sector más necesitado, sino también al ciudadano regular que puntualmente paga sus impuestos.


Homero Hinojosadiciembre 14, 2019
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Cabrito News

Actores y Protectores

Por Homero Hinojosa

Como un “palazo” de piñata en posada decembrina recibió Felipe Calderón la noticia esta semana de la aprehensión en Dallas, Texas, de su gran colaborador, amigo y mano derecha, Genaro García Luna.

“Estoy conociendo por redes sociales la versión del presunto arresto de Genaro García Luna. Desconozco detalles y estoy pendiente de la información que confirme el hecho, como de los cargos que, en su caso, se le imputen”, escribió en un tuit Calderón el martes.

La difusión de la primicia del arresto estuvo a cargo de la periodista Ginger Thompson quien desde temprano envió ese día un tuit informando que el medio ProPública de Estados Unidos había obtenido la exclusiva.

Calderón elaboró más tarde un comunicado que fue difundido en las redes sociales en donde destaca en especial su distanciamiento personal de las operaciones que supuestamente realizaba su encargado de la seguridad nacional.

“De la información respecto del arresto del Ing. García Luna, preciso que desconocía por completo los hechos que se le imputan. Espero que se realice un juicio justo y de confirmarse las imputaciones, se aplique la ley. Sería además una grave falta a la confianza depositada en él”, escribió.

Más allá de la responsabilidad y el conocimiento que debió tener Calderón de su subordinado y de la posible ventaja que le puedan sacar los morenistas a este asunto surgen muchas preguntas y dudas detrás de la acción emprendida esta semana en Estados Unidos.

Primero, no podemos entender cómo una figura pública del nivel de García Luna correría el riesgo de vivir y solicitar su residencia en Estados Unidos. Y, segundo, cómo se atrevería a emprender oficios que pondrían los reflectores sobre su persona al incursionar como empresario restaurantero en Florida.

¿Acaso el ex funcionario calderonista confió en que nadie lo tocaría, mucho menos en Estados Unidos? ¿Por qué no buscó refugios más seguros en Panamá o alguna isla caribeña sabiendo que podrían ir detrás de él los “gringos”?

Los testimonios en su contra que lo señalan de haber recibido maletas de dinero no son nuevos. Ya en el pasado se divulgó esta versión y se habló de que recibió millones de dólares, acusación que aún debe de ser comprobada en un juicio.

Ciertamente García Luna no se distingue por haber sido una “blanca palomita” aunque seguro Calderón hubiera metido las manos a la hoguera por él en cualquier momento (claro, hasta ahora).

En toda esta novela habría que ir más atrás, a los días de las operaciones conjuntas que el régimen de Calderón realizó en conjunto con autoridades de Estados Unidos. Se tendría que analizar el papel que jugó García Luna en estos encuentros y develar los grados de responsabilidad que hubo en diferentes rangos, desde subordinados hasta el mismo Calderón.

Dirán que esto es información de seguridad nacional, cierto. Pero ahí podría estar la mejor defensa y evidencia.

Los mexicanos deben conocer la verdad a fondo. Este capítulo podría ser solo el primero de una gran obra en donde actores y protectores deberán aclarar dudas y enfrentar la justicia, no solo al norte del Río Bravo sino también en suelo nacional.


Homero Hinojosadiciembre 7, 2019
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CABRITO NEWS

Por Homero Hinojosa

Aviso: Se buscan líderes

Sin remontarnos muchos años atrás, algunos de ustedes estimados lectores recordarán que los empresarios mexicanos se caracterizaban en el pasado por ser bien “entrones”.

Tan arrojados eran que algunos de ellos, como el legendario Manuel Clouthier, enfrentaron cara a cara a los presidentes en turno. El celebre “Maquío” hasta decidió lanzar su candidatura para competir en las elecciones presidenciales de 1988 que las ganó Carlos Salinas de Gortari.

La mayoría de esta generación de empresarios “recios” tenía sus raíces y zona de operación en el norte del País. Algunos industriales regiomontanos destacaron en especial en los 70´s, 80´s y 90´s por su empuje, participación social y crítica a los gobiernos priístas en turno. Eran conocidos como el Grupo Monterrey, hoy extinto.

Algo pasó por ahí en el cambio de siglo que el empresariado nacional, aguerrido y fiscalizador, bajó la guardia. Quizá la llegada de dos presidentes de evidente derecha (Vicente Fox y luego Felipe Calderón) fueron causa para que entrarán en un letargo del cual ya no salieron.

Los nuevos tiempos exigen una nueva generación de dirigentes empresariales más comprometidos a nivel local y regional. Las realidades que viven países como México demanda que estos líderes asuman un mayor protagonismo para contribuir al desarrollo sostenible de sus comunidades.

¿Qué significa esto? Significa que nuestro país requiere de mayores ciudadanos en calidad de «activistas». Nuestros gobiernos se han mostrado prácticamente incompetentes para cumplir su función de resolver directamente los problemas típicos de nuestras comunidades y necesita gestores y promotores locales.

Es decir, en nuestras ciudades y comunidades requerimos de un mayor activismo de voluntarios con empuje para fiscalizar con mayor rigor a la autoridad gubernamental local o federal, exigiendo cumplir con los programas y metas prioritarias.

Esta nueva cepa de dirigentes debe de hacer mayor labor de gestoría para promover proyectos de desarrollo conjunto con grupos civiles y con autoridades. Ello sobre todo en materia de seguridad pública, desarrollo urbano y educación.

Queremos ver a los nuevos mexicanos líderes transformarse en auténticos  “promotores” del cambio. Y asumir de manera voluntaria el reto de encabezar nuevas y frescas agendas sociales.

Pero en particular, nuestro país exige ciudadanos más comprometidos que busquen acabar con el desorden y la anarquía que ya es palpable en muchas regiones del País.

De ellos esperamos novedosas acciones para lubricar estos nuevos sistemas sociales y políticos que emanan ya de las luchas de fuerzas que se libran en este nuevo siglo, entre obsolescencia de ideologías y partidismos y entre mayores demandas de pragmatismo en el arte de gobernar.


Homero Hinojosanoviembre 30, 2019
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CABRITO NEWS

Por Homero Hinojosa

Seguimos reprobados

Medir la corrupción en todo el mundo se ha convertido en una buena práctica cada vez más recurrente.

Ya no solo se publican índices relacionados con el sector público. Aparecen cada vez más compañías y estudios que monitorean la corrupción a nivel empresarial y civil.

Nuestro país ha sido especialmente seguido y clasificado durante muchos años bajo el llamado Índice de Percepción de Corrupción (CPI), desarrollado por Transparencia Internacional. 

El CPI publica cada año un reporte que presenta resultados con base en regiones y países de prácticamente todo el mundo. Sus mediciones iniciaron al alrededor de la mitad de los años 90´s y han sido referencia favorita de muchas instancias oficiales y particulares, así como de medios de comunicación.

Su metodología se basa en la realización de entrevistas a expertos en el tema de corrupción en cada país y la estandarización de sus resultados. El valor final del CPI es el resultado de un número entre 0 y 100, donde los números más bajos indican una peor percepción de corrupción en cada país y los más altos indican un mejor nivel. 

México, por ejemplo, ha ido en notable retroceso en cuanto a corrupción a pesar de las declaraciones recientes de nuestro Presidente respecto a que ha mejorado. 

Nuestro país registró en 2018 un valor de 28, con lo que se coloca en la posición 16 de los 20 países de América Latina. Es decir, seguimos muy reprobados con respecto al resto del mundo

La corrupción no solo se da en el sector público por estos días. Este tipo de males sociales alcanza y afecta cada vez más al sector empresarial. Según un estudio de la Asociación Mexicana de Profesionales de Ética y Cumplimiento (AMPEC) cada cuatro de cinco negocios que operan en México han sido participes o víctimas de algún acto de corrupción.

El giro de empresas es fácil de identificar: construcción, servicios inmobiliarios, siderurgia, vidrio, papel, hotelería y telecomunicaciones.

La corrupción en el sector privado ocurre en manejos de «plomería» fina en donde se sigue operando a nivel de prestanombres y empresas fundadas con expectativa de corta vida. El sector de la construcción sigue un “modus operandi” ya muy reconocido en este aspecto.

Lo más preocupante es que la corrupción también ya se da a nivel de sociedad, es decir, entre los mismos ciudadanos. Por ejemplo, hoy es común la venta de «plazas» y «cuotas» para trabajar de doctor, abogado o constructor en muchas de nuestras ciudades de la frontera norte.

Tal parece que la corrupción es un mal con el que nos hemos ya acostumbrado a vivir, un elemento esencial para que funcionen mejor las cosas y un fenómeno al que cada vez se le da menos importancia combatir en serio.

El problema no solo es grave, sino terminal. Erradicarla se antoja una tarea monumental que merece políticas y reglamentaciones que aun no figuran entre las estrategias que se están siguiendo en el presente. Urge ya la intervención de terceros independientes y neutrales para detectarla, actuar y fiscalizar.


Homero Hinojosanoviembre 23, 2019
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Cabrito News

Que no falte la Prensa

Por Homero Hinojosa

Una profesión en camino seguro de transformación en México —que no de extinción— es el Periodismo.

“Pero si están cerrando periódicos”, dirán muchos lectores. Y pueden estar en lo correcto. Sin embargo, la migración del formato de papel a las plataformas digitales es un tema que mantiene ocupados hoy a muchos directivos de diarios tradicionales.

La tendencia es irreversible. Cada vez habrá menos diarios impresos y, en cambio, veremos más portales y plataformas digitales que nos presentarán y harán llegar las noticias. La esperanza, en todo esto, es que sigan existiendo reporteros, fotógrafos, columnistas y editores que nos den sentido al día-día y nos mantengan bien enterados de lo que ocurre tanto en nuestras localidades como en el orbe en general.

El rol del periodista es vital para la sociedad. Alguien tiene que poner orden a la cacofonía informativa que reina en el entorno y tiene que validar, neutralizar y frenar tantas “noticias” que por ahí circulan.

Sin embargo, este bello oficio está cada vez más amenazado por los enemigos de la libertad de expresión.

“¿Qué? ¿Han asesinado periodistas?”, preguntó Rosario Piedra Ibarra  justo al asumir la Presidencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos hace unos días.

La respuesta es sí y muchos. Según datos revelados hace unos días por la misma CNDH, tan solo en el presente año se han registrado por lo menos 13 asesinatos contra informadores sociales, la más alta registrada en cualquier sexenio. En 19 años la cifra que maneja este organismo alcanza los 153 comunicadores que han muerto en cumplimiento de su misión.

Ejercer esta noble profesión no es nada fácil ahora y mucho menos con un Jefe de Gobierno que casi todos los días arremete contra la prensa independiente. Ello aunado a la falta de garantías, continuas amenazas y un entorno cada vez más turbio en lo social que contribuyen a tener una mezcla de obstáculos para realizar un buen Periodismo en nuestro país.

La forma de hacer periodismo en México es sin duda muy diferente a la  practicada en el Siglo 20. Los reporteros y editores han aprendido muchas lecciones en años recientes y la profesión podría calificarse hoy como “difícil, pero desafiante».

Abundan las noticias negativas y fácil sería no publicarlas. Muchos periodistas han aprendido a ser cautelosos y recurrir frecuentemente a la «auto-censura» para evitar convertirse en una caja de resonancia de la información de violencia.

Sin embargo, no se pueden ocultar los sucesos trágicos cuando contienen elementos de impacto para la sociedad y, sobre todo, para mostrarle a nuestras autoridades los altos índices que ha alcanzado la violencia.

La tarea no se antoja nada sencilla en los próximos años. Las innovaciones y las nuevas tecnologías ofrecerán espacios para poder seguir ejerciendo el Periodismo y vendrán nuevas opciones de modelo de negocio que seguramente lo respaldarán financieramente.

El reto mayor está en que la comunidad siga reconociendo que una prensa independiente es necesaria para garantizar la paz, la democracia y la libertad. Los riesgos inherentes están bien identificados y serán asumidos por los periodistas de manera valiente como siempre lo han hecho, aún con autoridades que buscan minimizar o ridiculizar su rol en la sociedad.


Homero Hinojosanoviembre 16, 2019
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Por Homero Hinojosa

Marcelo, el Vice

A diferencia de otros países del mundo, en México no existe el cargo de Vicepresidente de la República. En Estados Unidos la hay, en la figura de Mike Pence.

Algunos vicepresidentes tienen mucho poder, como fue el caso de Dick Cheney durante la administración de George Bush hijo. Su poder y rango de acción eran prácticamente ilimitados como bien se ilustra en una polémica película, “Vice”.

Un dato importante es que en el pasado sí tuvimos vicepresidentes en México. Con la Constitución de 1824 apareció el cargo pero con la Constitución de 1917 se abolió. El último vicepresidente mexicano fue José María Pino Suárez hasta 1913.

¿Por qué desapareció este puesto en el esquema de Gobierno? Una explicación tiene que ver con la influencia que muchos de nuestros “ex-vices” alcanzaron y que llevó a tener algunos períodos con poderes prácticamente compartidos con el Ejecutivo al mando.

Los constituyentes de 1917 optaron por eliminar esta función para evitar que otros hicieran sombra al caudillo que llegaba al poder. Desde entonces, salvo algunas excepciones, se ha dado en México un Presidencialismo dominante, en donde nuestro mandatario en turno hace y deshace a conveniencia. Hasta ahora.

Y decimos hasta ahora porque un personaje del gabinete, aunque no tiene el cargo oficial, parece estar operando como un auténtico vicepresidente. Su nombre: Marcelo Ebrard.

Nuestro secretario de Relaciones Exteriores ha adquirido una influencia y notoriedad especial. Su intervención más evidente se manifestó esta semana con la planificación y ejecución de la Operación “Salven a Evo”.

Su rol fue más allá de la definición de estrategia de traslado. Marcelo tuvo que realizar muchas negociaciones para poder diseñar una ruta de huída para Evo.

En una de las conferencias “mañaneras” confirmó que negociaciones difíciles con Brasil, Perú y Ecuador fueron realizadas para permitir que el avión con Evo a bordo pudiera cruzar por estos países que no lo querían.

Diplomático de formación y oficio, Ebrard es quien mete las manos por nuestro Presidente. Su capacidad de negociación (propia de cualquier vicepresidente) aparece a la hora de rescatar también al periodista Jorge Ramos de Venezuela así como intervenir en Sonora para encarar la matanza contra los Le Baron.

Nuestro secretario fue un fuerte aspirante para las elecciones del 2018. Las encuestas avalaban que tenía popularidad, pero decidió hacerse a un lado para que su amigo y actual jefe, López Obrador, fuera quien llegara a la silla presidencial.

Como buen estratega, muy inteligente y negociador se ha podido consolidar como un poder alterno, que maniobra con sus lentes oscuros realizando eficiente plomería en las cañerías de la política y la diplomacia.

Marcelo es incansable, duerme poco, por eso aparece de repente en fotografías y “memes” echándose una siesta en el avión.

Todo un vicepresidente sin cargo oficial como tal, pero en la práctica —que es donde finalmente se cristalizan los resultados— Marcelo Ebrard es un poder alternativo que resuelve muchas cosas en donde AMLO se declara incapaz o simplemente le saca la vuelta involucrarse.


Homero Hinojosanoviembre 9, 2019
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Cabrito News

Por Homero Hinojosa

Primer Round

Nuestro Presidente está por cumplir un año de Gobierno en unos días. No puede escapar, ciertamente, a una evaluación en su desempeño y en los resultados que ha mostrado en estos doce meses.

Andrés Manuel López Obrador llegó el 1 de diciembre de 2018 con la mayor popularidad que ha tenido un mandatario en la historia contemporánea de México. Indiscutibles eran las estadísticas que meses antes de las elecciones lo marcaban como evidente triunfador, con un margen de victoria demasiado cómodo.

Las esperanzas de millones de mexicanos por un cambio —ahora sí real— se volcaron hacia una figura que proclamó la famosa Cuarta Transformación (4T) como su lema de Gobierno.

Son claras las políticas sociales emprendidas por AMLO, enfocadas a una sustancial mejora en el nivel de calidad de vida en el País y una disminución radical en la burocracia.

Son visibles algunas acciones para emprender una incansable lucha contra una corrupción que merma el desarrollo económico y social (aunque permanece sin tocar a dos figuras claves: el ex presidente Enrique Peña Nieto y el titular de la CFE, Manuel Bartlett).

Es de reconocer que durante estos meses de transición el tipo de cambio se ha mantenido estable, aunque las señales en el entorno apuntan hacia una recesión y un menor crecimiento para los próximos dos años.

Para muchos, sin embargo, López Obrador ha sido un Presidente tibio, cauteloso y de mucha lengua más que de acciones concretas. Una calificación adecuada para su Gobierno podría resumirse en dos palabras: “gestión superficial”.

Ha sido un mandatario que en sus mecanismos de propaganda busca promover la prosperidad de un País, pero no ha mostrado muchos resultados en sus políticas que impacten favorablemente la economía. El mejor ejemplo fue la cancelación del nuevo Aeropuerto Internacional en Texcoco.

Las críticas más notables se enfocarían hacia tres aspectos. En primer lugar, el asomo de una estrategia tímida y cautelosa frente al crimen organizado y la falta de rumbo en materia de seguridad nacional y regional que quedó en evidencia con lo ocurrido en Culiacán.

En segundo lugar la falta de experiencia y coordinación en su Gabinete. AMLO no ha logrado inculcar un trabajo de equipo entre las diferentes secretarías. De ahí que hayan surgido varios cambios (el más notable en Hacienda) y que exista traslape en decisiones trascendentales para el País.

Y tercero, la carencia de congruencia en las ideas y palabras de nuestro Presidente que ha convertido su discurso diario y sus entrevistas en peligrosos monólogos construidos con base en rencores, miedos y pésima información que le llega. Sus intervenciones se han convertido en una oportunidad para exponer a “adversarios” y denunciar una Prensa que se ha salido de su bozal.

Hace doce meses nuestro Presidente llegó con una visión fresca y unas buenas intenciones de transformar al País. Ha pedido un año más para mostrar resultados.

AMLO no solo tiene ese año, sino cuatro más para rectificar, renovar cuadros en su Gabinete y apoyarse en asesoría basada en buena información de inteligencia y en escenarios que apuesten a acciones más pragmáticas y efectivas, sobre todo en temas de seguridad.


Homero Hinojosanoviembre 2, 2019
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Cabrito News

El desencanto de “La Mañanera”

Por Homero Hinojosa

Casi puntualmente a las 7 de la mañana, de lunes a viernes, el presidente Andrés Manuel López Obrador hace su aparición en la tradicional conferencia conocida como “La Mañanera”.

Solemne, la mayor parte de las veces serio, AMLO comparece ante periodistas nacionales y extranjeros, youtubers y uno que otro “palero” que funge como distractor de los temas calientes y en otras más actúa como adulador.

Están por cumplirse este mes 250 intervenciones mañaneras desde que iniciaron el 1 de diciembre del 2018. De acuerdo al Gobierno Federal, con las conferencias se busca ejercer la transparencia y rendición de cuentas.

Empero, es muy común que durante su desarrollo aparezcan afirmaciones no verdaderas o imposibles de comprobar, así como refutaciones a preguntas y pruebas de los periodistas con la famosa frase “yo tengo otros datos”.

El pasado jueves fue una “mañanera” caliente. Continuaron los cuestionamientos severos de los reporteros sobre Culiacán y el Presidente contestó, citando a Gustavo Madero, que los periodistas en México “muerden la mano que les quitó el bozal” y repitió en diversas ocasiones que practican el amarillismo. Fue un quiebre histórico, que marca un antes y un después en la relación del mandatario con la Prensa.

AMLO fue más allá para hacer más controvertida esa reunión, ya que pidió se revelara el nombre del coronel responsable del operativo de captura de Ovidio Guzmán en Culiacán hace unos días. La mayoría de los medios advirtió del riesgo al incurrir en esa decisión.

Tras el vergonzoso episodio del jueves resulta oportuno cuestionar el interés real que se busca con la producción de “La Mañanera”. Ello porque se trata de un evento inédito en todo el mundo: tener a un Presidente hablando desde las 7 de la mañana a todo un País.

Para muchos esto es el mejor ejemplo de protagonismo y de populismo. Generalmente se espera de un gobernante más acciones y hechos que “declaracionitis” y amenazas verbales continuas, particularmente contra la Prensa independiente.

Se reconoce que el presidente tenga la voluntad de informar a su País. Hay gobernadores y alcaldes mexicanos que “se desaparecen” tan pronto asumen sus cargos, se la pasan viajando y dejando a sus secretarios dando la cara a los medios y a la opinión pública.

Sin embargo, la exposición de López Obrador se va totalmente al extremo opuesto. El exceso de apariciones, comentarios y condenas lleva a crear una agenda que parece querer imponerse para opacar las revelaciones que esa mañana aparecen en la prensa nacional (aunque a veces se logra poner en la mesa una investigación de Reforma que molesta a nuestro Presidente).

“La Mañanera” ha perdido su encanto y el factor novedad. Su impacto mediático se ha vuelto predecible y, por ende, poco efectivo. Comienza a rayar incluso en el entretenimiento y en otras ocasiones en evidente enfrentamiento (con la Prensa).

Los mexicanos no necesitamos estar enterados cada minuto por el Presidente, sino esperamos un informe detallado cuando la ocasión lo amerite. Lo demás es montaje gubernamental y protagonismo innecesario.

Quizá sea buen momento para que alguien le comente que la modalidad inaugurada el 1 de diciembre ya no funciona, que Presidencia debe hacer menos producción mediática y, por otro lado, ejecutar más acciones de Gobierno. Éstas últimas serán más agradecidas por los mexicanos.



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