Entrevista

¿De qué te arrepientes Elias? cuestiona Armadillo

El polémico líder social, a quien se le acusa de haber instigado el ataque al palacio de gobierno de Nuevo León en la rebelión contra el gasolinazo, habla de la lucha social, de las redes sociales y critica el perdón del ex guerrillero Elías Orozco, por arrepentirse de haber participado en el atentado contra Eugenio Garza Sada

«Yo no cause destrozos al palacio»: Juan Carlos Armadillo

Luis H. Alvarado

Juan Carlos Armadillo se considera un miembro más de la resistencia contra el sistema institucional que agobia al humilde. Partidario de la lucha de clases lamenta que se esté perdiendo la ‘ley de los contrarios’, “hay que recuperar la lucha de clases dentro del entramado electoral y político”, advierte.

Con estudios de nivel  secundaria, cursos de electricidad y una experiencia como trabajador electricista de varias décadas, Juan Carlos dice pertenecer a la vieja escuela que no puede dejar de identificar que “si hay explotados es porque existen explotadores”.

Se considera libertario, anarquista, “un maldito ácrata; me aguanto, me tolero y por compañeros tengo mis gatos, mis plantas”.

Autodidacta en su orientación intelectual y anticlerical, Armadillo dice que una de sus mayores pasiones es leer, “leo un chingo”, formación que lo ingresó en el FAT -Frente Auténtico del Trabajo-, como organización autogestionaria de los trabajadores para apropiarse de los medios de producción.

Basado en la declaración de principios del  FAT refiere la propuesta “que conforme la máquina reduzca en la producción las horas-hombre de trabajo, se disminuyan paralelamente las horas de la jornada, con el goce del mismo salario”.

Activista en la defensa ciudadana, de los derechos humanos, laborales y del medio ambiente –antifraking-, Juan Carlos dice dedicarse desde 1972 a estos temas sociales que, reconoce, le han valido satisfacciones por algunos logros, enojo por los abusos del poder y la corrupción de gobernantes y empresarios, pero también la persecución policiaca y el ser vigilado como un enemigo del Estado.

La persecución

Este hombre de 70 años de edad, es quien fue llamado el más buscado de Nuevo León al atribuírsele responsabilidad en los disturbios violentos de la Macroplaza en la inicial manifestación contra el llamado gasolinazo en enero del 2017 en la cual fueron destruidos los históricos vitrales del Palacio de Gobierno de Nuevo León.

Armadillo niega enfáticamente tal culpa y aclara que sí estuvo en el templete de la protesta civil, que al llegar “me dicen que Lozano –Gilberto- estaba afiliando simpatizantes para Eleodoro –El Bronco-, no me dejaba hablar, pero luego me dice que pase a hablar, cuando yo solo iba a apoyar y la gente se calla”.

Recuerda que al empezar el estallamiento de petardos “decido mejor bajarme porque vi el asunto todo desorganizado y disperso, pero luego veo que los provocadores eran porros y me retiro con mi megáfono, después me tacharían en un periódico de ser el provocador, porque creían que yo manejaba la raza anarco-punk, cuando yo dejé eso hace 10 años”.

El además miembro del colectivo encabronados.com asegura que ese día de la manifestación anti gasolinazo él conminó a detener los desmanes desde el templete con su propio megáfono, pero que aún así sufrió la persecución de gente armada encapuchada en vehículos oficiales y particulares.

Acción revolucionaria

“No vamos a hacer pendejadas con esa manifestación de camisas blancas si lo que queremos es la acción revolucionaria”, observa, para luego declararse partidario de la lucha armada, “esa, la revolución armada se va a dar cuando las circunstancias se den”, expresa convencido.

Igual minimiza las discusiones de la gente en las redes sociales, “de que todo lo discuten en el facebook, pero de frente no se atreven a confrontar, a argumentar, a discutir razonadamente, de persona a persona, sin análisis ni crítica”.

Inclemente recrimina al ex guerrillero Elías Orozco Salazar por solicitar perdón ( http://latalachanoreste.com/2018/08/13/ex-guerrillero-pide-perdon-a-nl-por-la-muerte-de-garza-sada/  ) por sus acciones que llevaron a la muerte del prócer empresarial Eugenio Garza Sada en 1973 en un fallido intento de secuestro: “¿de qué te arrepientes Elías Orozco?, puesto que en ese momento tu consideraste que era lo correcto”, cuestiona al agrónomo, quien fuera apresado como coautor por el homicidio del también fundador del ITESM.

Armadillo hace un repaso de su vida y recuerda su origen de familia campesina, de cómo dejó de ser creyente en la religión católica a los 13 años de edad, de la muerte de su padre en 1961 y cómo su madre se traslada a Monterrey en 1968 desde el norte de Guanajuato, de donde son originarios.

“Mi madre trabajó desde el 68 en la iglesia de San Antonio de Padua de la colonia Progreso; yo tenía 13 años y me cuestionaba todo, leía mucho y trabajaba de chícharo en una peluquería, luego fui monaguillo, pero me empecé a alejar de la religión cuando en una ocasión escucho platicar burlonamente a dos padres en la que uno le dice al otro –oye te aventaste un sermón con madre, que hasta las viejitas se meaban del temor-“.

“Eso y otras cosas me hicieron dudar de la religión, de sus representantes. Me preguntaba yo mismo ¿porqué debo confesarme con un extraño?, pues todo eso me llevó a concluir que no existe un Dios y de ahí pa’l real, pero más que todo por los actos de los que se dicen sus representantes”.

El llamado

¿Cuándo te llega el llamado por el activismo social?

“Por aquellos años llegó un padre franciscano metido en la Teología de la Liberación llamado El Bugole que se incorpora a la lucha contra aumentos a las tarifas camioneras y me quedé impresionado con sus ideas y sus misas en latín, a partir de ahí me interesó lo social, analizar las posturas y doctrinas económicas, políticas, sociológicas, de los personajes capitalistas y comunistas”.

Armadillo evoca sus inicios en las demandas por servicios básicos en la colonia donde vivía, La Centralilla, a un lado de la colonia Central, cerca del penal Topo Chico. “Luego llegaron los del PRI y se apropiaron, llegó  la diputada Juana María Torres, que manipuló el asunto a sus intereses, a los colonos los emborrachaba para robar urnas en las elecciones”, continúa.

Después de los primeros contactos con el FAT, al que identifica como de formación cristiana adherido al CLAT, Confederación Latinoamericana de Trabajadores, de donde proviene el sacerdote colombiano sociólogo guerrillero Camilio Torres; Armadillo trabajaba en la empresa Cydsa en 1971 y participaba en reuniones de análisis y praxis en un grupo religioso en la colonia Morelos de Monterrey.

“Era la práctica hacia la teoría, pero seguido me preguntaba ¿con qué vamos a contribuir?. De los 80’s me preguntaba qué vamos a hacer y nos transformamos en teóricos con la idea de construir otro mundo”.

Dice que en el grupo religioso existían posesionarios de terrenos del poniente que iniciaron la lucha en ese 1971, antes que Tierra y Libertad, que se fundó en marzo de 1973.

Evoca también una huelga estallada en la fábrica de camisas Clover e Imsa, propiedad de la familia Canales Clariond. Ahí tuvimos la traición del tesorero del sindicato, quien agarró los 25 mil pesos que ofrecía la empresa a la dirigencia a cargo de Reyes Cereceda quien se negó a la transa cuando le dice el patrón –deja la huelga, esto es para ti-. Reyes se negó pero el tesorero los agarró y se fugó”.

Panorama sindical

¿Cuál era la situación del sindicalismo en Monterrey?

“Por aquellos años el sindicalismo estaba controlado por la CROC; la CROM y los Independientes de los empresarios, la CTM de Caballero se aliaba con el estado y no permitía libertad a los trabajadores, aunque Eleazar Ruiz Cerda de la CROC daba apoyo moral a nosotros que éramos anarco-sindicalistas, peleábamos por un todo o nada, por un 20 o 30 por ciento de aumento salarial.

“Todo se sometía a la asamblea de trabajadores, el FAT siempre lo hizo así, consultando a la gente y eso les daba miedo al estado y a las otras centrales obreras”, recuerda.

¿Qué le siguió?

“Para 1972 me integro a las luchas populares en la colonia Garza Nieto, en la Unión 27 de julio y colonia 2 de Octubre, en San Nicolás al lado de la colonia Carmen Romano, que es invadida por las Juventudes Comunistas de Leal Moncada, luego en Sierra Ventana, donde estaba el Indio Pancho García, que era honesto, de pelo muy largo”.

“Cuando deciden invadir en Tierra y Libertad con El Tilín, Nacho Stainless, yo trabajaba en Cydsa en 1973 y nos invitan pero yo no estuve ahí. De ahí en adelante me perdí en el activismo, en la lucha por rechazar los problemas sociales, no tanto con posturas ideológicas, no tenía estrategias políticas, porque era más justiciero, libertario, democrático, más idealista y soñador, sí”.

A sus siete décadas de vida Juan Carlos, el electricista independiente sigue creyendo que es posible lograr lo imposible en el activismo social

La disciplina

¿Alguna fórmula para mantenerse vigente?

“La disciplina. Debes cumplir a diario con tus responsabilidades y objetivos, si no, no eres un auténtico militante. En el FAT tenemos una mística; no responder a programas políticos si no hay una verdadera disciplina a tu conciencia.

El también invitado por universidades a impartir conferencias diferencia los esporádicos surgimientos de grupos guerrilleros en México a una auténtica rebelión popular y sostiene: “mis respetos a la gente que se integró a la lucha armada, pero se equivocaron en lo táctico”.

¿Entonces, qué propones?

La realidad es que existe una masa amorfa. Nuestro proyecto fue construir desde abajo, con raíces, clasista, no desde lo teórico: no hay recetas, hay que entender la realidad y adecuarse a las condiciones.

¿Y qué obstáculos identificas en todo ello, hay contradicciones?

“Hay que reconocer que todos los grandes movimientos no los hacen los viejos. La social democracia te pega cuando estás más tranquilo y el espíritu juvenil empieza a desvanecerse por lo viejo, tienes la familia, debes conservar la chamba de lo que vives, aunque las ideas no se cansan”.

En el hedonismo

¿En tus largas décadas en el activismo social, en el anarco sindicalismo, cómo ves a la sociedad regiomontana?

“Aquí nos acostumbraron a una doble moral, -tu cumple con tu horario laboral y podrás hacer lo que quieras-, estamos sumidos en una cultura del derroche, del hedonismo, en el culto al placer. Se puede decir que el proyecto Monterrey empresarial sigue funcionando, poco se ha avanzado, te dicen –tienes derecho a democracia pero sigue las reglas- y en el momento que contradices te satanizan”.

“Lo vemos con migrantes del sur, al medio año de llegar aquí, cómo los vemos. Monterrey es un símbolo de placer que te seduce y te conquista, pierdes tu cultura, la solidaridad que puedes traer te la van quitando y te hacen egoísta, un ser individual, robotizado, mercantilizado. Es una sociedad fatídica, gacha, donde impera el ser aceptado y el estar dispuesto a transformarse en lo que a lo mejor no querías”.

Con casi medio siglo en la inconformidad social, Juan Carlos Armadillo dice que no ve el momento de claudicar, “no me presto a arreglos, pues la gente que nos sigue y a la que seguimos es la que decide todo. No soy de los que arreglan problemas sin la participación de la gente”.

Finalmente dice estar de acuerdo con lo expresado por Rocío Montalvo Adame, dirigente del colectivo Unete Pueblo en el sentido de que desde el gobierno de Rodrigo Medina se creó en el seno de la policía Fuerza Civil la sección de Policía Política que se dedica a investigar y perseguir a activistas sociales que protestan por las condiciones de vida de la comunidad.

Finalmente aclara “a mí me presentan como activista social, pero solo soy un ser humano consciente, con una línea política definida, soy alguien a quien le atañe lo que sucede y que vive en armonía”

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