Investigación

Del Nuevo Santander al nacimiento de Tamaulipas

Tras una larga lucha insurgente de 11 años, la consumación de la independencia tiene impactos diversos en lo político, económico y militar, mientras continúa la fundación de más villas y municipios, lo cual se mantiene hasta la segunda mitad del siglo XX

Luis Alvarado

Al concluir la lucha de independencia y proseguir su consumación en 1821, en lo general la vieja Nueva España afrontaba diversas crisis en lo económico, político y militar al ascender al poder los insurgentes, ¿pero cuáles eran las condiciones en el Tamaulipas naciente, qué seguía?

En 1817, tras reprimir la expedición de Javier Mina, el general español Joaquín Arredondo le hace ver al virrey Juan José Ruiz de Apodaca que esta región era una de las más abandonadas por la corona y que por ello tuvieron posibilidades de triunfo los insurgentes de haber estado mejor organizados.

En su informe al virreinato, Arredondo declara que los destacamentos norteños estaban muy mal equipados, que se dieron casos de grupos en diferentes villas del Nuevo Santander y Nuevo Reino de León de que apenas había dos o tres fusiles casi inservibles.

Plan de Iguala

O que a falta de jefes realistas, los soldados habilitados como tales, hacían también las veces de oficiales, mientras que la falta oportuna de recursos y alimentos provocaba desánimo entre quienes habían sido designados, sin nombramientos, para defender los intereses españoles.

Al consumarse en 1821 la independencia que había sido aceptada, ahora si, por las provincias de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, en esta última provincia quedaba paradójicamente como gobernante el coronel realista Felipe de la Garza, quien había combatido a los rebeldes Mina y Mier.

Nada cambió en el poder

De la Garza, quien tres años después habría de ser el apresor del ex emperador Agustín de Iturbide a su desembarco en La Marina, recibía el mando del ahora Departamento del Nuevo Santander, cuya condición no era próspera.

“Sin embargo, estaba quieta y pacífica. Nuevos deseos y esperanzas alentaban a trabajar por un porvenir feliz”, escribe Gabriel Saldívar Silva en su obra Historia Compendiada de Tamaulipas (Cd. Victoria, reedición 2010, p.117).

Tamaulipas ahora era independiente pero las cosas seguían sin mayor cambio en lo económico a partir de agosto de 1821, pues las grandes propiedades continuaban en poder de los mismos dueños y con los mismos sistemas de trabajo, cuyas fuentes de empleo eran escasas, mientras que la actividad minera estaba paralizada en San Carlos y San Nicolás.

Las huellas del auge en Tantoyuquita

“Los inversionistas de capital, algo recelosos ante el temor de que volviera la guerra, arriesgaron su dinero y se dedicaron de nuevo a sus negocios’, añade el historiador jimenence, quien agrega que las autoridades solo fueron cambiadas de forma sin que existiesen los de fondo, pues aunque algunos criollos fueron cambiados y otros siguieron, no se dejó de contar con su influencia política y económica.

En resumen, observa el autor, únicamente se había sacudido el país de la tutela del rey, no así de los españoles, que seguían en el poder. Más se hablaba de libertad y de nobles ideales para engrandecer un país que se iniciaba en la vida independiente.

Como si los peninsulares intuyeran el fin de su dominio por siglos, en la colonia novo hispana y por ende en el ahora Tamaulipas no existían talleres o industrias manufactureras, pues el gobierno ibérico siempre procuró traer de su país los productos elaborados a fin de evitar o dificultar su reproducción en sus dominios en América.

A vuelta de rueda el desarrollo

Con todo ello, el cambio hacia la libertad en la anterior provincia de la Costa del Seno Mexicano estuvo marcado por la desorganización y los efectos de la lucha de independencia, por lo que la vuelta al progreso debió ser lenta y requerir de al menos cinco décadas para tomar vuelo.

Mientras lo anterior sucedía en el campo productivo, la era escandoniana quedaba atrás con su fundación de villas y poblados, pero el lento avance de la actividad agrícola, más la llegada de colonos de los estados vecinos, del comercio y del aletargado sector fabril hacía necesario el crecimiento de nuevas comunidades.

Al paso de las décadas, las haciendas y ranchos se van transformando en congregaciones y crecer a la categoría de villas o ciudades y solo algunas llamadas a ser cabeceras de municipios, mientras que en la costa el progreso tiene un mayor crecimiento de comercio exterior.

Por su lado, la zona huasteca evidencia el estancamiento de la ex próspera villa de San Baltazar o Morelos ubicada en el valle entre las sierras de Tanchipa y Tanchagua, donde en 1822 los vecinos piden la reubicación ante los efectos de una sequía y piden ser cambiados a la cercana congregación de Mesillas, adoptando el nombre de Nuevo Morelos.

Hacia la esquina noreste del territorio ahora emancipado, la congregación del Refugio, -Matamoros- nacida ante el crecimiento ganadero de Reynosa, le es otorgada el título de Ciudad y Puerto de Altura en enero de 1823, la cual prospera gracias al comercio exterior en un período en el que aún no figuraba Tampico.

A escena Tampico

Y es a Tampico el que le toca turno auxiliar al puerto matamorense, cuando es fundado por familias de Altamira en abril de 1823 para facilitar la penetración de los productos comerciales traídos de ultramar, cuando antes el movimiento de mercancías se hacía por lanchas en las lagunas.

Esta población porteña había sido asiento de grandes capitales que se habían reproducido al paso del tiempo, tomando como prueba que de este sitio salen 40 mil pesos para ayudar a España en su guerra contra Francia a finales del siglo XVIII.

E igual se presta dinero al realismo de Arredondo durante la guerra de independencia para combatir la insurgencia.

El 5 de febrero de 1829 se le otorga categoría de villa a San Antonio Tancaxneque con el nombre de Rayón, justo a la orilla del río Tamesí en un lugar navegable, en cuya ribera se construyen grandes bodegas para almacenar las mercancías que iban destinadas hacia el interior de México. Pero decae su actividad y se traslada a Tantoyuquita, donde también cae a inicios del siglo XX.

Nuevo Laredo se regresa a México

Como efecto de los tratados de Guadalupe-Hidalgo con los que Estados Unidos se apropiaba de poco más de la mitad del territorio nacional en 1848, se mutilaba el territorio nacional quedando así separado el municipio de Laredo, ubicado en la parte norte del río Bravo fundado en 1755.

En virtud de ello, los antiguos habitantes de ese poblado tamaulipeco compelidos por el fervor patriótico cruzan el río hacia el sur y establecen la población de Nuevo Laredo en marzo de ese año 1848, que es reconocido oficialmente hasta junio de 1849.

Miquihuana es otra comunidad a la que se le otorga la categoría de villa en 1849, aun cuando desde 1737 había nacido como consecuencia de un conflicto por la posesión de tierras en un paraje de la Sierra Madre al norte de Tula.

Otra villa creada en 1860 lo es Quintero, en la congregación del Palcuay, que tampoco pudo prosperar, hasta que al crearse el sistema de riego compartido con la vecina villa Juárez, cerca del rancho Mante a la orilla del río del mismo nombre donde se fusionan ambas pero con la cabecera municipal para Mante.

De nuevo en la punta de la esquina noreste se encuentra Bagdad nacida en 1863 como población porteña en el auge comercial del algodón en la ruta comercial y desembocadura del río Bravo. Compite con la propia ciudad de Matamoros, para finalmente desaparecer del mapa a causa del declive comercial y los efectos catastróficos de los huracanes.

Pocos años después, en 1869 en la Sierra Madre se establece en la llamada Joya de los Indios la villa de Gómez Farías, que tuvo muchas dificultades para prosperar, aunque en la actualidad tiene un auge agrícola y turístico.

Las del siglo pasado

Después de éste último año no se crearían más villas y es hasta la segunda década del siglo XX que con motivo del auge petrolero se erige un centro principal cercano a Tampico, que centurias atrás era conocido como Paso de Doña Cecilia, poblado que llega a ser tan importante y en 1924 es declarada como Ciudad Madero.

En este 1924 hacia los límites con Linares, Nuevo León se erige en villa Mainero la anterior congregación de Potrerillos, con asiento de los poderes municipales.

Pocos años después, en 1927 la congregación de González, que daba salida a sus productos por la ruta Monterrey-Tampico superaba en importancia comercial a la propia cabecera municipal ubicada en Magiscatzin –anterior Ciudad Horcasitas-, por lo que sufre cambios y aquella se convierte en el asiento de la cabecera municipal.

Los recientes

Aunque también desde un inicio se pretenden en el gobierno escandoniano las obras de irrigación, éstas tardarían en construirse hasta la década de los 40’s de la pasada centuria a través de canales de regadío para la antigua villa Juárez, que así pasa a llamarse Ciudad Mante.

Por otro lado, el proceso violento de la revolución azteca trajo consigo la desaparición de ranchos y haciendas donde se explotaba al campesino, pero la etapa post revolución permite la creación de “ejidos como Barretal, Oyama, Santa Engracia y otros muchos, cuya importancia social y económica camina a situarse por encima de la que en la actualidad tienen varios municipios”, añade Saldívar.

Vendría también la escisión-fundación de poblaciones de la llamada frontera chica, como Ciudad Miguel Alemán, asentada en el poblado San Pedro de Roma y que fuera emancipado con la mitad de las familias que pertenecían al municipio de Ciudad Mier por decreto congresional del 11 de octubre de 1950.

Asimismo, el poblado San Miguel de Camargo se erige en el último municipio creado en Tamaulipas, el 43, mediante el decreto estatal del 20 de marzo de 1968.

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