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Se le acabó el discurso a la Marca TAM

CUADRANTE POLÍTICO
Por Fernando Acuña Piñeiro
Se le acabó el discurso a la Marca TAM   

El pasado 25 de febrero, el gobernador Cabeza de Vaca salió a la palestra pública para esgrimir un discurso anti obradorista, señalando que no tenía miedo, (se entiende que a los de la 4T), y algo todavía más importante: “Los únicos que me van a decir que me vaya, dijo, son los tamaulipecos”.    

 Tres meses y fracción después, ese ente colectivo llamado Tamaulipas, parece haberle tomado la palabra al titular del Ejecutivo estatal, pues acaba de darle la espalda a la marca TAM, en las principales ciudades de nuestro estado.   

 Los números son por demás explícitos: de una lista nominal de 2 millones 746 mil 580 ciudadanos, el noventa por ciento de los votantes le dio un portazo en la nariz al sexenio que llegó en el 2016, bajo la proclama de los vientos de cambio.   

 ¿Qué tipo de lecturas encierra este crucial acontecimiento político en Tamaulipas?   

 Entre otros mensajes, el primero de ellos es en el sentido de que, el tamaulipeco que acudió a las urnas, este domingo seis de junio, lo hizo en su calidad de ciudadano agraviado, insatisfecho con los nulos resultados del panismo, en el ejercicio del poder público.   

 El sentido de los votos que se emitieron en las principales ciudades del estado, da cuenta de un evidente hartazgo social, contra un sexenio que falló en temas torales, como la obra pública, el empleo, la economía y no se diga la inseguridad.   

 ¿Persecución política?  ¿Qué Hable Tamaulipas? ¿Nos atacan porque saben que estamos fuertes?   

 El pasado 19 de mayo, tras enterarse de la orden de detención presuntamente girada por las instituciones punitivas del obradorismo, Cabeza volvió a la carga, y aseguró que, “los motivos políticos tras la orden de la FGR, son evidentes. Dijo también que se usa la justicia para perseguir y amedrentar a los opositores y críticos de la gestión del actual gobierno (gobierno federal) y su partido, (MORENA).    

 Y fue todavía más allá, al afirmar que, “esto está ocurriendo cuando la preferencia electoral va en declive”. Obviamente CV se refería a lo que sus asesores nacionales le informaban sobre una hipotética baja del morenismo-obradorismo en las preferencias del electorado.   

 Sin embargo, este seis de junio, en los contundentes e irreversibles resultados de la elección tamaulipeca, se evidenció con creces que, aquellos informes que los asesores de la Marca Tam, hacían llegar al bunker azul, no eran correctos. La realidad que para la tercera semana de mayo ya se cernía sobre el estado, era diametralmente opuesta al PAN.    

Lo más grave, es que, pese a los resultados, la nomenclatura azul es hora que no habla de administrar los daños. Y no se le ha escuchado un discurso donde pidan disculpas al pueblo tamaulipeco por haberle fallado.   

 La soberbia y el menosprecio por los intereses ciudadanos siguen siendo la constante de un sexenio panista que, llegó, siempre lo hemos reconocido así, bajo un respaldo democrático y popular bastante importante. Tan es así que, en el 2016, el cabecismo apareció en el contexto del triunfo de las gubernaturas panistas, como el liderazgo más poderoso.  Lo tenían todo para triunfar.  

 ¿Pero…que fue lo que ocurrió? Nos parece, sin temor a equivocarnos, que los cabecistas desperdiciaron en los casi cinco años que tienen en el poder, la oportunidad histórica que tuvieron, para reconciliar a Tamaulipas e impulsar una nueva era de prosperidad económica y desarrollo social, tanto en el campo como en las ciudades.    

 Paradójica e irónicamente, la única prosperidad que se hizo notoria, fue la del grupo de reynoseses y texanos que llegaron a ocupar los principales cargos del gobierno estatal, y que no creemos exagerar, al decir que, convirtieron en vasallos de guerra a los burócratas victorenses, tratándolos con la punta del pie. Imponiéndoles humillaciones sin precedentes.   

Muchas de estas personas agraviadas, confesaron en su momento haber votado en el 2016 por el PAN. No pocos de ellos, señalaron con tristeza que después de haberse dejado llevar por el entusiasmo colectivo de los vientos de cambio, y del hartazgo contra el PRI, ahora se arrepentían de su voto a favor de los azules.   

 En nuestra opinión, que tipo de enseñanzas o de lección política, le debe dejar al PAN en Tamaulipas, el duro revés electoral a manos del morenismo..?   

 En primer lugar, debe surgir un nuevo liderazgo que sea capaz de hacer un llamamiento a la reconciliación y a la unidad social. Un liderazgo que busque deslindarse de una manera total con el estilo peleonero y hostil; excluyente y prepotente de la actual nomenclatura panista.   

 Para el PAN en Tamaulipas, será muy difícil reconstruir la credibilidad y la confianza en su partido, después de todo lo que ha ocurrido.   

 Es cierto que no hay derrotas para siempre ni tampoco triunfos para siempre. Esa es una verdad de Perogrullo tan evidente que cae en la trivialidad. Expresiones como esta, no abonan a un verdadero análisis, y desprecian la sana autocrítica, como debería de ser.   

 El poder político es volátil, y más aún en estos tiempos de redes sociales, cuando el electorado es implacable con quienes le fallan.   

 Pero eso no está ahora a discusión en Tamaulipas. Lo que se pone sobre la mesa, es que los panistas tuvieron una oportunidad de oro, para construir el nuevo Tamaulipas, y   la dejaron ir.    

 Esperemos que los morenos que vienen en el 2022, tengan la necesaria vocación para imprimirle a Tamaulipas, el desarrollo social y económico, con el que siempre ha soñado.   

EN EL CREDES VEN LA LUMBRE Y NO SE HINCAN 

Resulta que como el mal ejemplo cunde, algunos jefes de menor nivel en el sistema de Centros Regionales de Desarrollo Educativo en Tamaulipas, (CREDES), como es el caso de Alfredo Martínez Ramírez, se ensañan con sus subalternos y siguen incurriendo en actitudes de soberbia y de prepotencia, hasta decir basta. Aunque dicen que no tiene la culpa el indio, sino quien lo hace compadre, y esto se le acredita al jefe de Alfredo, don Antonio Abad Ramírez Obando, (¿serán parientes?), mismo que lo dejó como encargado de la oficina. Y como dice el refrán: dadles poder y los conoceréis. Aunque con la pequeña ínsula burocrática que le han delegado, el maestro Martínez Ramírez anda muy mareado, y de plano perdió el piso. En cierta forma, hay que comprenderlos: hay gente que nunca ha tenido nada, y cuando llega a tener un pequeño enclave de poder, quiere volverse loca. Pero… ¿y qué culpa tienen de sus complejos quienes laboran a su alrededor?

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