Investigación

Tras la noche triste, Hernán Cortés vence a Moctezuma y Cuauhtémoc

La masacre del Templo Mayor dio pie a la rebelión azteca con el repudio y muerte a Moctezuma; el triunfo de Cuitláhuac en la Noche Triste de Cortés, hasta el ascenso y caída del último tlatoani Cuauhtémoc así como la conquista de la capital mexica, gracias a la viruela.

Luis Hernández

Cuarta y última parte

Con Hernán Cortés, ausente en la costa desde el 10 de mayo de 1520, la paranoia de Alvarado aumenta al sospechar de Cuauthémoc y Cuitláhuac. Moctezuma pide permiso a Alvarado para un ceremonial con danzas y música en el Templo Mayor en honor a Huitzilopochtli y Tezcatlipoca.

Pero vendría una trampa en que se ordena la matanza de mexicas por parte del hombre rubio a quien los aztecas llamaban Tonathiu (sol o luminoso).

Las versiones indígenas reunidas en códices y testimonios indios hechos a los frailes, quienes luego llegarían a la región, son compiladas por Miguel de León Portilla en su Visión de los Vencidos (DGSCA, 1981, cap. IX): ‘Luego vienen hacia acá, todos vienen en armas de guerra. Vienen a cerrar las salidas, los pasos, las entradas: la Entrada del Águila, en el palacio menor; la de Acatl iyacapan (Punta de la Caña), la de Tezcacoac (Serpiente de espejos). Y luego que hubieron cerrado, en todas ellas se apostaron; ya nadie pudo salir’.

Inmediatamente (los españoles) cercan a los que bailan, se lanzan al lugar de los atabales: dieron un tajo al que estaba tañendo: le cortaron ambos brazos. Luego lo decapitaron: lejos fue a caer su cabeza cercenada.

Agrega la crónica indígena: ‘les dan tajos, con las espadas los hieren. A algunos les acometieron por detrás; inmediatamente cayeron por tierra dispersas sus entrañas. A otros les desgarraron la cabeza. Otros se entremetieron entre los muertos, se fingieron muertos para escapar’.

Cuitláhuac, vence a Cortés, pero muere por viruela

La caída de Moctezuma; insultado por Cuauthémoc, “de ánimo mujeril”

Y cuando se supo afuera, empezó una gritería azteca:

-Capitanes, mexicanos . . . venid acá . ¡Qué todos armados vengan: sus insignias, escudos, dardos! . . . ¡Venid acá de prisa, corred: muertos son los capitanes, han muerto nuestros guerreros . . . Han sido aniquilados, oh capitanes mexicanos-.

Entonces se oyó el estruendo, se alzaron gritos, y el ulular de la gente que se golpeaba los labios. La batalla empieza: dardean con venablos, con saetas y aun con jabalinas, con arpones de cazar aves. El mensaje de Motecuhzoma dicho por Itzcuautzin: “Pues no somos competentes para igualarlos, que no luchen los mexicanos. Que se deje en paz el escudo y la flecha”.

Cuando hubo acabado de hablar Itzcuauhtzin le hicieron una gran grita, le dijeron oprobios. -¿Qué es lo que dice ese ruin de Motecuhzoma? ¡Ya no somos sus vasallos!

Moctezuma es apedreado y una de regular tamaño lo hiere en la cara, luego ya no quiso comer, tampoco hacía por recuperarse ‘lo que quería era morir’, luego de darse cuenta de la falla de ser pasivo con los españoles, error que le reclama su pueblo y su propio pariente Cuauhtémoc, quien le dice que con ánimo mujeril se entregó de puro miedo.

El 24 de junio regresa Hernán, a quien los mexicas le ceden y dice que en la costa llegó Pánfilo de Narváez con 19 barcos y mil 400 hombres, 20 cañones.

Se enfrentan ambos capitanes, el enviado por el codicioso gobernador Velázquez de Cuba y el ambicioso Cortés, quien le gana la batalla a Pánfilo, quien por su lado pierde un ojo y la libertad, pero se alía a Hernán, que a su vez dice que se ha pacificado la zona y ha perdonado a los indios de Cempoala.

Para el 26 de junio los aztecas han bloqueado las calzadas y retirado los puentes organizados por Cuauhtémoc buscando aniquilar a los ibéricos y han aprendido a defenderse de las balas de escopeta y cañón, se tiran al suelo al oír el estruendo y atacan uno a uno, ya no en grupo.

El 28 de junio, escribe el cronista adolescente, muere Moctezuma Xocoyotzin y el 29 es sacado su cuerpo. Lo dejan con indiferencia afuera hasta que lo recogen, unos dicen que lo arrojan al agua, otros que lo llevan para ser incinerado, siendo sucedido por Cuitláhuac, quien lanza el ultimátum a Cortés: ‘se van o mueren’.

El ahorcamiento de Cuauhtémoc por Cortés

Españoles mueren en combate con el oro en las manos

El 8 de julio relata Bernardo lo ocurrido la noche lluviosa del 30 de junio en que los soldados huyen del palacio de Axcayácatl, temiendo ser aniquilados por los enardecidos tenochcas. Ahí un apresurado Cortés aparta su quinta parte y el 20 por ciento del gran tesoro del rey Carlos, mientras lo que queda es repartido entre los demás militares, guardando la mayoría el botín entre sus ropas o lo echan en sacos para salir cargándolo pesadamente.

A la mitad Cortés, Avila, Olid y la escolta que lleva el oro, plata y piedras preciosas tiradas por caballos y tlaxcaltecas. También va la artillería, Malintzin, otras mujeres, prisioneros y en la retaguardia de Alvarado, Juan Velázquez y muchos de los hombres de Narváez.

Una india los descubre cuando avanzan por la calzada Tacuba y son atacados con flecha y lanzas por tierra y agua. De ahí pasan a la lucha cuerpo a cuerpo. La retaguardia queda cercada al caer el puente.

“Muchos españoles cayeron a los canales y pocos logran salvarse, pero otros murieron a causa de su codicia. Traté de ayudar a uno a salir del fango donde ya había muchos cuerpos de españoles y tlaxcaltecas. Le grité que soltara el pesado cargamento, se negó y se hundió”, escribe Bernardo.

Se pierde 70 por ciento del tesoro

Se pierden de vista los grupos invasores, unos se refugian en el Templo Mayor sin que se les haya visto más. Los que escapan llegan a Popotla, a donde tiempo después llega Alvarado herido, quien informa a Cortés que Juan Velázquez y muchos soldados han muerto.

Existen varias crónicas iberas acerca del momento en que Cortés es visto llorando en un ahuehuete al verse derrotado por los aztecas. Alonso de Ávila, le lleva un mensaje: «Señor, daos prisa, porque don Pedro de Alvarado está cercado y le han muerto un hombre».

-Y así como entró le halló llorando fuertemente y le dijo estas palabras: «¡Oh señor! ¿Ahora es tiempo de llorar?», según la versión de Francisco de Aguilar en su Relación breve de la conquista de la Nueva España.

Los que quedan son perseguidos por los aztecas hasta Tacuba y luego en Otumba, y cuando estaban por caer los españoles, Juan de Salamanca mata al líder indio, provocando confusión en los mexicas quienes se retiran.

Según Cortés mueren 150 españoles y más de dos mil indios. Díaz del Castillo refiere que mueren 900 tlaxcaltecas aliados, al igual que 600 españoles, la mitad de sus tropas. Respecto al tesoro robado a Moctezuma las versiones dicen que se pierde en el lago del 50 al 90%.

La batalla final y caída de Tenochtitlán

El mérito es de Cuitláhuac pero la viruela acaba con él

Hermano de Moctezuma, Cuitlaáhuac está preso en junio de 1520 por haber tramado una rebelión y es puesto en libertad a pedimento del primero cuando Cortés regresa y se encuentra con la masacre del Templo Mayor, pero se dedica a organizar el levantamiento de venganza, mismo que refuerza a la muerte de su hermano.

Es Cuitláhuac el estratega de la victoria mexica en la Noche Triste y luego en su coronación son ejecutados todos los españoles y aliados hechos prisioneros en el palacio de Axayácatl, y de la retaguardia de los conquistadores que no lograron escapar cuando se hunde el puente portátil que colocaban para pasar las zanjas. Luego de su llanto, Hernán preguntaría a Malintzin ¿quién comandaba a los mexicas?, y ésta contesta con burla: ‘Un tal Cuitláhuac, cuando su verdadero nombre era Cuauhtláhuac ( ‘Águila sobre el agua’). Pero los españoles lo llamarían como es conocido.

El gobierno de Cuitláhuac dura 80 días pues la viruela también acabó con su vida en noviembre de 1520, a solo unas semanas de vencer a los españoles, cuando ya había reunido a casi 500 mil guerreros.

Cuauhtémoc ve caer a la mitad de su pueblo por virus

Hernán reúne a sus capitanes para planear la venganza y tomar definitivamente Tenochtitlán. El 28 de septiembre, recibe apoyo de Vera Cruz y de los tlaxcaltecas, quienes ya aprenden de los europeos pues piden a cambio disponer de Cholula, libertad de tributos y parte del botín futuro. Se agregan cholultecas y huejotzingas.

Cortés ordena construir bergantines para el ataque a Tenochtitlán, pero surge nuevo descontento de su gente porque éste ordena un inventario para dar con el paradero del 20 por ciento del rey Carlos I y reponerlo con la parte de oficiales y soldados y no con la de él.

En Tlaxcala muere de viruela el aliado Maxixcatzin, enfermedad traída por los ibéricos. Se cree que el virus es contagiado por un negro traído de La Española (Santo Domingo) por Narváez, el otro capitán español vencido por Cortés.

La enfermedad se convierte en un aliado de la invasión peninsular al acabar con más de la mitad de los mexicas y sus aliados. Los hispanos llegan el último día del año a Texcoco, donde se enteran que Tenochtitlán ya es gobernado por Cuauthémoc, pues Cuitláhuac muere de viruela el pasado mes.

Epidemia de viruela mata a la mitad de indígenas

La batalla final de Tenochtitlán y Cuauhtémoc

La estrategia de Cortés es ir minando los pueblos aliados de los mexicas y así debilitar a Cuauhtémoc, hombre de unos 25 años de edad. El 15 de febrero de 1521 llegan a Texcoco los bergantines fabricados en Atempan, Tlaxcala, probados en el río Zahuapan, desarmados y enviados a donde estaba Cortés, quien por su lado ha conseguido más alianzas.

El 28 de abril son terminados de ensamblar los bergantines con capacidad para transportar 25 hombres y un cañón en proa cada uno, los cuales son probados en el lago. Cortés distribuye la ofensiva con tres cuerpos por tierra por las calzadas que van a Tenoch: El dirigirá el ataque por las aguas del lago de Texcoco al mando de los bergantines con 25 soldados, seis ballesteros y escopeteros, un capitán, un ‘veedor’ y 12 remeros en cada uno.

El 30 de mayo comienza el sitio a la capital mexica y el 14 de junio se registra el primer encuentro y triunfo naval ibero tras desembarcar en la isla Tepepolco. Luego los aztecas obstruyen los navíos y logran algunas victorias.

“Toma ese puñal y mátame con él”; Cuauhtémoc a Cortés

El 30 de junio, con la ciudad en ruinas, los invasores recuerdan la derrota de un año atrás cuando la Noche Triste. Ahora, Cuauhtémoc rechaza la rendición y se refugia con su gente en Tlatelolco y buena parte de los mexicas se encuentran sin alimentos y agua aunque resisten heroicamente. Pero sacrifican y se comen a muchos españoles, indios y caballos capturados.

Alvarado toma el templo principal de Tlatelolco. Los aztecas embisten pero poco pueden hacer sitiados, hasta que el 13 de agosto de 1521 el soldado García Holguín captura a Cuauthémoc, a su mujer y los señores de Tacuba, Texcoco.

Llevado ante Cortés, Cuauhtémoc le dice: ‘Señor Malinche ya he hecho lo que soy obligado en defensa de mi ciudad y vasallos y no puedo más. Y pues vengo por fuerza y preso … Toma ese puñal que tienes en la cinta y mátame luego con él’.

Luego sería torturado y quemado de los pies para que revelara el lugar donde se ocultaba el resto del tesoro mexica. Sobrevive el último tlatoani mexica, pero en 1525, tras el sometimiento europeo, Cortés se dirige hacia el actual Tabasco para aplacar una rebelión, llevando consigo a Cuauhtémoc y muchos aztecas más como prisioneros, hasta que lo ahorca, reclamándole al ibero que lo matase sin justicia, ‘dios te la demande’.

Diez años después, en marzo de 1535 arrancaba el primer virreinato con Antonio de Mendoza y Pacheco, consumándose así la conquista española con su capital la ciudad de México, edificada sobre la antigua Tenochtitlán.

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