Investigación
La sed de un sueño
Por Paulina Arratia, Abraham Canul, Jorge Galeana y Mario Rodríguez
Eduardo llegó a Nuevo León hace más de 10 años con el sueño de mejorar su vida, pero se encontró con obstáculos y una lucha por salir de la pobreza extrema que hace que día con día tenga que depender de la suerte para contar con tener agua.
Él forma parte de una comunidad de migrantes Mixtecas de origen oaxaqueño llamada “La Esperanza” ubicada en el municipio de Juárez, donde 19 familias trabajan juntas para subsistir, conseguir sus derechos y mantenerse unidas.
“Estás aquí, pasa esta situación de batallar con el agua, y no sabes ni qué decirle a los niños. Como quiera ellos ven y perciben muchas cosas. Nosotros batallamos mucho por el agua y mi amigo dice que él tiene agua todos los días en su casa”, expresó Eduardo, quien es el líder comunitario de la comunidad.
“A veces no encuentras las palabras para decirles la situación en la que estás, sientes la impotencia de no poder hacer algo para cambiarlo”, añadió.
Desde falta de acceso a la seguridad social y a los servicios médicos, la comunidad La Esperanza tampoco cuenta con servicios básicos de la vivienda al no poseer el terreno en donde construyeron sus viviendas, lo que hace imposible que obtengan un servicio regular de organismos como Agua y Drenaje y la CFE.
Así como La Esperanza, abundan comunidades urbanas sumidas en la extrema pobreza, tanto en Nuevo León, como en todo México. El último reporte de Medición de la Pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, o CONEVAL, reveló que 10.8 millones de personas se encuentran en situación de pobreza extrema, y 22.7 millones no tienen acceso a servicios básicos en su vivienda.
Los asentamientos populares y su relación con el agua
Una persona está en pobreza extrema cuando presenta tres o más carencias y no tiene un ingreso suficiente para comprar la canasta básica, que en mayo tuvo el precio promedio de 1,778.98 pesos en las zonas urbanas del país.
Las carencias que son parte de esta definición del CONEVAL son: rezago educativo, falta de acceso a servicios de salud, a la seguridad social, a los servicios básicos en la vivienda, a la alimentación nutritiva y de calidad, y falta de calidad y espacios de la vivienda.

Integrante de una de las diecinueve familias que forman parte de la comunidad La Esperanza, en Juárez. © TECHO/Alejandro Cepeda
TECHO, una Organización de la Sociedad Civil, trabaja por erradicar la pobreza extrema en América Latina y el Caribe de la mano de las vecinas y vecinos que viven en comunidades urbanas y rurales en pobreza extrema, y una de ellas es La Esperanza. En su sitio oficial se menciona que 104 millones de personas en latinoamérica viven en asentamientos, estos mismos con los que la organización labora.
En Nuevo León, la oficina local de TECHO trabaja principalmente con asentamientos populares, también conocidos como asentamientos humanos o informales.
“Son estos lugares en los que no hay una identificación de los terrenos, ya sea porque los terrenos son estatales, o los terrenos estaban olvidados, o son de alta tensión porque ahí pasan cables de luz. Aparte, para ser identificado como un asentamiento popular tienen que haber más de [ocho] familias, en este caso [la comunidad de La Esperanza] lo cumple”, comentó Alejandro Cepeda, coordinador de Equipos de la localidad.
“La mayoría de las viviendas tienen que ser autoconstruidas o construidas con materiales reciclados que ellos mismos encontraron y tienen que carecer de mínimo servicios básicos, ya sea electricidad, luz, o bueno, con las características para ser identificado como persona en situación de pobreza del CONEVAL”, continuó.
Cepeda también comentó que en una gran proporción, los asentamientos se conectan a una toma de agua para obtener un suministro para la comunidad. Sin embargo, esta conexión no suele ser confiable, ya que puede romperse o ser muy irregular.

Vivienda de emergencia en La Esperanza.© Jorge Galeana
Como comunidad urbana, La Esperanza tiene más posibilidades de encontrar puntos de salida del agua a las cuales conectarse que aquellas que se encuentran más alejadas de la ciudad.
“No significa que estas comunidades [urbanas] no tengan nada de acceso al agua, no es el caso que tengan que acarrearla de algún lugar porque siguen estando dentro de la ciudad, pero sí digamos la carecen porque se les puede ir, un día puede estar la potencia demasiado baja, entonces sí tienen que estar viendo maneras de sacarle provecho a lo que tienen, o ahorrarla”, añadió.
En un estado en donde el agua escasea cada año y se habla de la construcción de nuevas presas para dar abasto durante las temporadas de sequía, las personas en pobreza y pobreza extrema tienen este problema de manera constante, sin que se les presenten soluciones accesibles.
Según el CONEVAL, en Nuevo León se dió un aumento de 206.5% de la pobreza extrema de 2018 a 2020, lo cual significa que todas estas personas se han vuelto vulnerables a carencias que antes no tenían. Si se han sumado a vivir en un asentamiento popular, 1 de cada 2 personas que viven en uno de estos, no tendrá acceso al agua limpia, reporta la organización TECHO.
https://youtu.be/-olGIYUch14
© Abraham Canul
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La lucha por los servicios básicos
La comunidad de La Esperanza ha crecido desde su nacimiento en 2010. Hoy son 19 familias en su mayoría Mixtecas oaxaqueñas, algunas de Veracruz y Guerrero. Viven en refugios de la intemperie construidos con materiales como lámina, cartón, vigas de madera reciclada y lona, aunque ahora también cuentan con viviendas de emergencia construidas junto con TECHO.

© Mario Rodríguez
“Vinimos aquí porque había personas habitando al fondo de este monte, eran unas cinco casas, y en el momento nos propusimos darle vida a esta parte [sector que colinda con la colonia vecina]. Ahora están otras cinco casas”, comentó Eduardo.
En La Esperanza no se quedan con los brazos cruzados cuando se trata de conseguir una mejor vida. Se organizan según sus costumbres, platicando y llegando a acuerdos como comunidad, donde todos tienen una voz y un rol que cumplir.
“La mayoría de nosotros somos originalmente de un pueblito llamado San Andrés Mondoña, y allá estamos regidos por un ‘Usos y Costumbres’. En las organizaciones de allá no existen políticos ni servidores públicos, sino que todas las funciones que allí se hacen, son por manos de la misma población”, agregó.
No es por falta de intención o de esfuerzo que hoy en día no tienen acceso confiable y regular al agua.
“Hemos ido a Agua y Drenaje para solicitar una llave colectiva con registro y pagarlo, pero nos dicen lo mismo, porque no somos propietarios y no contamos con los papeles de los terrenos, estamos aquí de temporal”, dijo Eduardo.
La comunidad ha buscado soluciones, pero se han topado con pared. Los organismos estatales y municipales no la ponen fácil para las comunidades que viven en asentamientos populares.
“La otra característica es que como ellos están en terrenos irregulares, siempre las soluciones aquí son: o se regularizan, es decir, como ya se formaliza que es una colonia, o se mueven a otro lugar”, explicó Cepeda.

En La Esperanza, el terreno de la zona es silvestre, sin pavimentación. © TECHO/Alejandro Cepeda
“Pero los dos procesos tienden a ser muy complicados, o sea para regularizar un asentamiento son varios requisitos, y uno es que tengan un mínimo de 10 años de existencia, y la otra es que no estén en terrenos de alta tensión, y los 19 lotes que hay, hay un par que justo tienen torres de cables de alta tensión, entonces esos no se pueden regularizar por más que quieras, porque sí es una zona de alto riesgo”, añadió.
Además comentó que la comunidad ya se ha acercado por cuenta propia al Instituto de la Vivienda y FOMERREY, así como el municipio de Juárez, y que la opción que les ofrecieron fue separar a la comunidad y mover una parte a Cadereyta para así eliminar el riesgo de las familias que viven en zona de alta tensión eléctrica.
Las y los habitantes de La Esperanza decidieron que ésta no es una opción viable, ya que son una comunidad unida por sus orígenes, su idioma, su cultura y sus costumbres, por lo que no quieren separarse.
El manejo del agua en La Esperanza
Hoy en día, en La Esperanza mantienen un suministro de agua en dos tinacos de 2500 litros que fueron donados a través de TECHO. Se abastecen a través de pipas que les trae el municipio de Juárez cada dos a cuatro semanas, pero incluso así, no pueden confiar en que el agua les alcance para el mes.
“Los encargados de las pipas son adultos mayores y a veces no pueden venir, por eso de repente te quedas una o dos semanas sin agua”, comentó Pedro, un habitante de La Esperanza que nos pidió que se mantuviera su nombre real en el anonimato.

Tinaco de 2500 L donado a La Esperanza.
© Mario Rodríguez
“Han venido personas del gobierno a ver y con el simple hecho de ver que todo estaba lleno de lodo no quisieron entrar. Y sí les hemos llevado todas las problemáticas de la comunidad, porque somos una comunidad muy unida”, agregó.
La comunidad está a la merced de la suerte cuando se trata de depender de que lleguen las pipas de agua.
“Hubo una vez que el equipo que transportaban las pipas tuvo un percance vial, y el vehículo que nos hacía todos los viajes se dañó. Después de eso estuvimos sin agua dos o tres meses en lo que lo reparaban”, dijo Eduardo.
Don Fernando, otro habitante de La Esperanza, comentó que incluso el calor pone en peligro el agua de la comunidad, ya que se evapora aún estando dentro de sus contenedores. También menciona que, en el caso de que el agua dure menos de los 15 días en los que tarda en venir de nuevo la pipa, van a la comunidad vecina donde hay una tubería a traer agua en cubetas, pero que es laborioso y el agua colectada es poca.
El agua de las pipas se utiliza para el aseo de trastes, ropa y personal, donde un aspecto muy crítico es la higiene menstrual. Gloria tiene dos hijas, una de 12 años y una de 13, y para ellas, el acceso al agua es indispensable para prevenir infecciones.
“Tiene que cuidar el agua más que nada por las niñas y su higiene personal, porque ya son señoritas”, explicó el intérprete de Gloria en su nombre, ya que ella habla mayormente su lengua indígena.
“Tiene que abastecerse muy bien de agua para lavar, más que nada, su ropa, y que estén higiénicas, esto porque es más necesario el higiene en las niñas por ‘aquello’ y todo eso”, añadió haciendo referencia al periodo menstrual.

Habitantes de La Esperanza y voluntarios de TECHO. Al fondo uno de los tinacos donados. © TECHO/Alejandro Cepeda
Por todos estos motivos, los vecinos y vecinas en La Esperanza aprecian el agua y saben que si los tinacos son compartidos, también lo es la responsabilidad de darle un buen uso al líquido que contienen.
“Para todo se necesita el agua, y tener el agua limitada nos afecta, no para malgastarla porque sabemos muy bien como es el agua y que se está acabando”, expresó Pedro.
“Es muy fácil para las personas que tienen un contrato desperdiciarla, agarrarse bañándose una hora o una hora y media. Uno mismo aprende a bañarse y los usos personales con agua mínima”, agregó.
Un derecho humano con condiciones
“El agua es un recurso indispensable para la vida. Todos necesitamos el agua y todos deberíamos tener el acceso al agua”, comentó David Ortega-Gaucín, un investigador y miembro del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, quien ha investigado los efectos de las sequías en Nuevo León y el panorama de las sequías en México en el contexto del cambio climático.
Esta no es solo la opinión de un experto. En el 2010, las Naciones Unidas reconocieron el derecho al agua y al saneamiento como un derecho humano.
La Organización Mundial de la Salud precisa que se necesitan de 50 a 100 litros diarios por persona para satisfacer sus necesidades más básicas, como el mantener su hidratación, asearse y tener un entorno y alimentos libres de posibles fuentes de enfermedad. Pero por muchos motivos, en México esta necesidad peligra cada vez más.
Además de las estructuras sociales que hacen que las personas en pobreza no puedan asegurar acceso al agua aunque se organicen para obtenerlo, como es el caso de La Esperanza, otros problemas se suman encima de éste, como sequías anuales y una alta demanda de agua con sistemas ineficientes de abastecimiento.
Es importante separar el concepto de escasez de agua del de sequía, ya que este último es un evento natural que ocurre por las características del clima, y el otro es una condición que se da en las poblaciones humanas.

En el norte de México, como en el pueblo a la lejanía en este imágen, al agua disponible es menor de manera natural. © Paulina Arratia
“Está el fenómeno de la sequía, es un fenómeno natural que ocurre de manera recurrente cuando la precipitación pluvial es inferior a la que es considerada como normal para un cierto lugar determinado. Es un fenómeno natural que se ha ido exacerbando con los efectos del cambio climático”, explicó Ortega-Gaucín.
“No debemos confundir la sequía con la escasez del agua. Hay algunas ciudades del país que tienen escasez crónica de agua. Esto se refiere a cuando la demanda que hay del recurso es mayor que la oferta disponible”, añadió.
Explicó que un ejemplo de una demanda más grande que la oferta es la que existe en Ciudad de México, la cual genera una escasez crónica del agua, es decir, la escasez se mantiene de manera constante, por lo que se tiene que traer agua de otras cuencas cercanas.
Esto es algo que se intentó hacer con el proyecto Monterrey VI, que buscaba traer agua a Nuevo León a través de un acueducto desde el río Pánuco, comentó.
“La escasez del agua se ve exacerbada cuando hay sequía. Si tenemos escasez del agua, si hay una mala gestión del agua y a eso le sumas el fenómeno de la sequía, pues se entra en crisis. Las ciudades entran en crisis”, agregó.
Se puede entender el riesgo para el acceso al agua como un desbalance a esta oferta y demanda que depende de distintos factores. Hay cierta cantidad de agua disponible anualmente de manera natural en el país, existiendo en ríos, lagos y mantos acuíferos.

© Paulina Arratia
De entrada, este número disponible de agua podría disminuir de manera sostenida por el cambio climático. Si a esto se suma el hecho de que la población mexicana sigue en aumento, el desbalance de oferta y demanda solo incrementaría.
El Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, INECC, pronostica que durante el periodo 2015-2039, habrá una disminución de las lluvias de 10 a 20% en la mayor parte del norte de México y de hasta 10% en el resto del país. ¿A quienes llegará el agua disponible?
Conflicto por el agua
En el año 2018, el entonces presidente Enrique Peña Nieto firmó un decreto donde terminó con la veda que existía sobre las cuencas de agua del país y cambió su estrategia de protección a una de reserva, abierta a dar concesiones para uso personal y doméstico, producción de energía y la protección y conservación ambiental.

Cartel en protesta del decreto firmado por el entonces presidente Enrique Peña Nieto para cambiar de régimen de manejo de las cuencas de agua. Imagen libre de derechos. Por Luciano Alvarado.
Activistas por el agua de “Agua para Tod@s” levantaron la voz contra el decreto, argumentando que el abrir las cuencas a concesiones sólo beneficiaría a empresas privadas, a costa de grupos vulnerables.
“Estos decretos van a permitir a la Conagua garantizar los volúmenes de agua que están exigiendo las empresas mineras, petroleras y privatizadores de sistemas urbanos de agua, a costa de los derechos al agua de los pueblos indígenas, los núcleos agrarios, comunidades rurales y los sectores populares urbanos”, comentaron a través de un reporte por El Universal.
Salvador Mena García es granjero en Mexicali, Baja California. Ese mismo año fue entrevistado para un episodio de “En pocas palabras”, una serie documental de Netflix en colaboración con Vox Media. Habló sobre la presencia de la empresa Constellation Brands, quien pidió una concesión para abastecerse de agua de la región.
“Ya tenemos tiempo que no es agua suficiente. Si la cervecería [Constellation Brands] se instala, y empieza a producir, en unos cuantos años se nos acaba el agua del subsuelo”, comentó Mena en referencia al conflicto con la empresa estadounidense.
En enero de ese año hubo altercados físicos entre protestantes que buscaban frenar la construcción del acueducto que le suministraría agua a Constellation Brands, y la policía.
“Esto lo vemos como un atraco. Es también una alerta, no nada más para el pueblo de México sino para el mundo entero. Sabemos que en muchas partes del mundo están luchando en contra de estas políticas privatizadoras”, dijo León Fierro, activista de Mexicali Resiste.

Otro cartel bajo la opinión de que el decreto de EPN supone una privatización del Agua. Imagen libre de derechos. Por Andrés Ramírez.
En noviembre de 2018, tras la petición de grupos activistas, el Instituto Estatal y Electoral de Baja California sometió a consulta popular la decisión de dejar que Constellation Brands terminara de construir su planta en Mexicali.
La votación fue en contra de la empresa, y tuvo que suspender la construcción definitivamente, con pérdidas de 665 millones de dólares. Ahora buscan dónde colocar su planta, con interés en estados del sur, donde el agua disponible es mayor.
En regiones donde el agua es escasa en proporción a su población, una administración atenta y minuciosa a las necesidades de todos los grupos que la necesitan es esencial, pero aún no es claro si la administración por parte de los gobiernos contempla el hecho de que es un derecho humano, y la disparidad del acceso al líquido para los grupos más vulnerables, como los asentamientos populares, los pueblos indígenas y los rurales.
El agua en el futuro
Si el agua continúa siendo escasa por motivos del cambio climático, el crecimiento de la población y el desperdicio por infraestructura dañada, el acceso al agua será cada vez más difícil para las personas en condición de pobreza.
La comunidad de La Esperanza no ha conseguido asegurar su derecho a pesar de múltiples intentos de exigirlo como tal.
“Tuvimos muchas pláticas con nuestros ‘aliados’ y hemos ido con Derechos Humanos a buscar una manera de que el ayuntamiento haga caso de la petición que solicitamos del agua”, comentó Eduardo.
En el presente, el acceso al agua para comunidades como La Esperanza ya es complicado. Solo el tiempo dirá si la sociedad en un futuro brindará una estrategia integral donde se garantice para toda persona un derecho humano que no solo proporciona calidad de vida, sino la vida misma.
Este reportaje fue realizado por estudiantes de quinto semestre de la carrera de Licenciado en Comunicación del Tecnológico de Monterrey como parte de los proyectos finales que trabajaron con La Talacha Noreste como socio formador.
Investigación
Logra Tamaulipas reducción histórica de la pobreza extrema
El alza salarial, la inversión sin precedentes en programas sociales, el gobierno del Estado y Federación lograron darle a más de 50 mil tamaulipecos mejores condiciones de bienestar, reportan los informes del INEGI.
Por Regina Cardona Jasso
Tamaulipas registró una de las reducciones más importantes de pobreza extrema en su historia reciente, de acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Los datos correspondientes a la medición de pobreza multidimensional 2024 muestran que más de 50 mil tamaulipecos dejaron atrás la condición de pobreza extrema en apenas dos años, un resultado que tanto el Gobierno Federal como la administración estatal atribuyen a la combinación de programas sociales, aumento salarial, generación de empleo y políticas de bienestar.
Según el informe oficial del INEGI, en Tamaulipas la pobreza extrema pasó de 2.9% en 2022 a 1.5% en 2024. En términos absolutos, la cifra cayó de 102 mil 600 personas a 52 mil 400 tamaulipecos en esa condición. Esto significa que alrededor de 50 mil 200 personas lograron salir de la pobreza extrema en el estado durante ese periodo.
El avance también se reflejó en la pobreza multidimensional general. En 2022, el 26.8% de la población tamaulipeca vivía en situación de pobreza; para 2024, el indicador bajó a 20.2%. Es decir, más de 242 mil personas dejaron esa condición en apenas dos años.
Para el gobierno encabezado por Américo Villarreal, estos resultados representan una validación de la estrategia social aplicada desde el inicio de la administración. La Secretaría de Bienestar estatal destacó programas como “Alimentando tu Bienestar”, los Comedores del Bienestar, apoyos alimentarios, infraestructura social y esquemas de empleo temporal dirigidos a zonas vulnerables.
Sin embargo, las autoridades estatales también subrayan que la reducción no puede entenderse sin el contexto nacional impulsado primero por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y posteriormente por la continuidad de políticas sociales federales. Entre los factores señalados por especialistas y organismos oficiales aparecen el incremento histórico del salario mínimo, los programas sociales universales, las pensiones para adultos mayores, becas educativas y el fortalecimiento del empleo formal en regiones fronterizas como Tamaulipas.

De hecho, el propio INEGI informó que entre 2022 y 2024 México registró una de las mayores reducciones de pobreza de las últimas décadas. A nivel nacional, 8.3 millones de personas salieron de la pobreza multidimensional, mientras que más de 2 millones dejaron la pobreza extrema.
En el caso de Tamaulipas, el fenómeno adquiere especial relevancia porque históricamente el estado enfrentó fuertes desigualdades regionales, particularmente en zonas rurales, fronterizas y urbanas marginadas. Por ello, analistas locales consideran que la caída de casi 50% en pobreza extrema constituye uno de los avances sociales más relevantes para la entidad en años recientes.
El gobierno estatal ha insistido en que este resultado no es casualidad, sino consecuencia de una coordinación permanente con la Federación para dirigir recursos a sectores históricamente olvidados. En distintos municipios se ampliaron programas alimentarios, atención médica, apoyos escolares y proyectos de vivienda social, mientras que el dinamismo industrial y maquilador de la frontera contribuyó a mejorar ingresos laborales.
Aun así, especialistas advierten que persisten desafíos importantes. Aunque la pobreza disminuyó de forma significativa, todavía existen regiones con rezagos en salud, educación y acceso a servicios básicos. Además, el propio debate nacional sobre la desaparición del Coneval y la transferencia de funciones al INEGI ha generado discusiones sobre cómo seguir evaluando de manera independiente las políticas sociales.
Pese a ello, las cifras oficiales colocan hoy a Tamaulipas como uno de los estados que más avanzaron en reducción de pobreza extrema durante los últimos años. Para el discurso oficial de la llamada Cuarta Transformación, se trata de una prueba de que los programas sociales, el aumento salarial y la inversión pública pueden traducirse en mejoras reales para millones de personas. Y para el gobierno tamaulipeco, representa uno de los logros sociales más importantes del actual sexenio estatal.
Investigación
Avanzan investigaciones interinstitucionales en la UNAM para combatir la cisticercosis
El investigador posdoctoral del Instituto de Biotecnología de la UNAM (IBt), Ricardo Miranda Blancas, explicó que el tránsito de personas provenientes de comunidades con limitado acceso a servicios de salud ha contribuido a la persistencia de estos padecimientos. Añadió que, a nivel internacional, la OMS ha alertado sobre su reaparición en algunas regiones —incluso en países desarrollados— debido a los flujos migratorios y a que, durante la pandemia por COVID-19, estos casos pasaron a segundo plano en los sistemas de vigilancia y atención médica.
La teniasis ocurre cuando una persona consume carne de cerdo contaminada con larvas de Taenia solium, parásito que se aloja en el intestino humano y puede provocar síntomas como dolor abdominal, molestias digestivas y pérdida de peso. El escenario más grave se presenta cuando los huevos del parásito se transforman en larvas dentro del organismo y se alojan en tejidos como músculos, ojos, piel o cerebro, dando origen a la cisticercosis.
“Cuando las larvas se localizan en el sistema nervioso central hablamos de neurocisticercosis, una de las principales causas de epilepsia adquirida en México. Sus manifestaciones clínicas van desde cefaleas crónicas hasta crisis epilépticas severas que afectan de manera importante la calidad de vida”, explicó el investigador del Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del IBt.
De acuerdo con datos de la OMS, Taenia solium es responsable de alrededor del 30 por ciento de los casos de epilepsia en zonas endémicas donde existen cerdos en libertad en cercanía con las viviendas humanas.
Panorama epidemiológico en México
En el país se observa una tendencia a la baja en los casos de cisticercosis. No obstante, cifras oficiales de la Secretaría de Salud indican que hasta la semana epidemiológica 31 de 2025 se habían registrado 85 casos nuevos, mientras que el total acumulado en 2024 fue de 65, lo que confirma que la enfermedad sigue activa.
Miranda Blancas explicó que el ciclo “clásico” del parásito implica la infección humana con la solitaria, la contaminación de cerdos a través de heces humanas y, posteriormente, el consumo de carne infectada sin inspección sanitaria. Este fenómeno se presenta principalmente en zonas rurales donde se crían animales de traspatio y el manejo de excretas es deficiente. En contraste, subrayó que la carne que llega a centros urbanos suele pasar por estrictos controles en rastros y puntos de inspección.
Existe, además, un ciclo alterno de contagio particularmente peligroso: la ingestión directa de los huevos del parásito, generalmente asociada a malas prácticas de higiene. “Si una persona infectada no se lava adecuadamente las manos después de ir al baño y manipula alimentos, puede transmitir los huevos a otras personas, que desarrollan cisticercosis sin haber consumido carne contaminada”, advirtió.
Prevención y control
El especialista enfatizó que la prevención se basa en medidas básicas pero efectivas: cocer adecuadamente la carne de cerdo, mantener hábitos estrictos de higiene —especialmente el lavado de manos— y realizar desparasitaciones periódicas, cada seis meses o al menos una vez al año, a todas las personas que viven en un mismo hogar.
Cuando se detecta la presencia de la solitaria, además del tratamiento antiparasitario se recomienda el uso de laxantes para facilitar la expulsión completa del parásito y reducir el riesgo de complicaciones posteriores.
Diseño de nuevos fármacos
Paralelamente a las acciones de prevención, la investigación científica busca fortalecer los tratamientos disponibles. En el IBt, Miranda Blancas colabora con el investigador Enrique Rudiño Piñera, especialista en estructuras cristalográficas, y con Abraham Landa Piedra, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, experto en la caracterización bioquímica de proteínas del parásito.
Asimismo, trabajan con Ponciano García Gutiérrez y Rafael Zubillaga Luna, de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, en el diseño de fármacos complementarios. La estrategia se centra en estudiar las proteínas del sistema de desintoxicación de Taenia solium, conocidas como glutatión transferasas, que funcionan como verdaderos “escudos” bioquímicos y permiten al parásito resistir la acción de los medicamentos.
El grupo ha logrado determinar la estructura de la glutatión transferasa clase sigma y avanza en el análisis de otras dos enzimas, identificadas como glutatión transferasa 25 y 26, según su peso molecular. “Conocer la forma tridimensional de estas proteínas y sus sitios activos es clave para diseñar inhibidores específicos”, explicó el investigador.
Aunque el trabajo continúa en fase experimental, mediante modelos predictivos de estructura proteica el equipo ya logró diseñar un inhibidor para la glutatión transferasa de 26.5 kilodaltons, un avance que podría sentar las bases para terapias más eficaces contra la cisticercosis.
Conclusión.
Las investigaciones encabezadas por la UNAM confirman que, pese a su aparente control, la cisticercosis sigue siendo un desafío sanitario en México. La combinación de prevención comunitaria, vigilancia epidemiológica y desarrollo de nuevos fármacos abre una ruta integral para enfrentar una enfermedad que, de no atenderse, puede tener consecuencias neurológicas severas y permanentes.
Investigación
Esenciales, los primeros mil días de vida: Elena Zambrano
Ciudad de México.— La salud durante el embarazo y la lactancia no es una responsabilidad individual, sino un proceso que involucra a la comunidad y a las políticas públicas, pues de ello depende el adecuado desarrollo de la descendencia. Así lo afirmó Elena Zambrano González, académica de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al subrayar la relevancia de los primeros mil días de vida, periodo que abarca desde la gestación hasta los dos primeros años y que, en el ámbito científico, se conoce como los Orígenes en el Desarrollo de la Salud y la Enfermedad (DOHaD, por sus siglas en inglés).
La también investigadora del Departamento de Biología de la Reproducción del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán explicó que las condiciones nutricionales y ambientales en etapas tempranas del desarrollo tienen efectos duraderos en la salud. Un ejemplo es el desarrollo renal: al nacer, cada riñón humano cuenta con alrededor de un millón de nefronas; sin embargo, si durante el embarazo la madre sufrió desnutrición severa, el feto puede desarrollar menos unidades funcionales. Aunque posteriormente existan condiciones óptimas de alimentación, ese déficit implica una mayor carga de trabajo renal y una predisposición temprana a padecimientos como hipertensión arterial.
La especialista precisó que estos riesgos no constituyen una condena irreversible. Una vida saludable puede mitigar los efectos adversos de la programación fetal; no obstante, la predisposición existe y debe ser considerada en estrategias de prevención.
Evidencia transgeneracional
Zambrano González y su equipo han realizado aportaciones relevantes a nivel internacional. Mediante modelos animales demostraron el paso transgeneracional de la resistencia a la insulina y documentaron que la descendencia de madres con obesidad, aun cuando recibe una dieta controlada durante toda su vida, presenta alteraciones metabólicas y una menor expectativa de vida en comparación con hijos de madres con nutrición adecuada.
Asimismo, sus investigaciones muestran que intervenciones oportunas pueden revertir parte de estos riesgos. Cambios en la dieta de mujeres obesas incluso un mes antes del embarazo, así como la incorporación de actividad física, mejoran de manera significativa los desenlaces metabólicos en la descendencia. “Si no se logró optimizar la salud durante el embarazo y la lactancia, nunca es tarde: también se puede intervenir directamente en las hijas y los hijos”, señaló.
Ambiente, epigenética y evidencia histórica
La académica, galardonada con la Medalla David Barker 2025 —máximo reconocimiento de la Sociedad Internacional DOHaD—, destacó que el concepto de los primeros mil días enfatiza que la salud no depende únicamente de la genética. El ambiente, la nutrición y los cambios epigenéticos en etapas críticas —como la formación de células germinales o la adolescencia— influyen de manera decisiva.
Diversos estudios epidemiológicos respaldan esta perspectiva. Entre los más documentados se encuentra el del “invierno hambriento” en los Países Bajos (1944–1945), donde la desnutrición severa durante la Segunda Guerra Mundial se asoció, décadas después, con mayor prevalencia de obesidad, diabetes e hipertensión en la descendencia. Hallazgos similares se han registrado tras el sitio de Leningrado y la hambruna en China entre 1959 y 1961. No obstante, Zambrano González aclaró que estas son asociaciones poblacionales y que para identificar mecanismos causales se requieren estudios clínicos y de laboratorio controlados.
Investigación en curso y políticas públicas
En el Departamento de Biología de la Reproducción del INCMNSZ, los equipos trabajan con modelos experimentales para comprender los efectos de la desnutrición y la obesidad materna, así como la programación metabólica por la vía paterna, el envejecimiento y los impactos en sistemas como el reproductivo, el neurodesarrollo, la memoria y la expectativa de vida. Se trata de proyectos multiinstitucionales con colaboración internacional.
La científica celebró que el enfoque de los primeros mil días de vida sea ya una prioridad en las acciones de salud pública del gobierno mexicano, a partir del Protocolo Nacional de Atención Médica, y llamó a fortalecer la coordinación entre áreas epidemiológicas, clínicas y de investigación básica para traducir la evidencia científica en políticas efectivas.
Conclusión.
La investigación liderada por Elena Zambrano González confirma que la prevención de enfermedades crónicas comienza antes del nacimiento. Garantizar condiciones nutricionales y ambientales adecuadas durante los primeros mil días de vida no sólo mejora la salud individual, sino que puede romper ciclos intergeneracionales de riesgo metabólico y reducir la carga futura de enfermedades en la población.


