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Pretende Biden cambiar normas electorales que acerquen a las minorías

Redacción La Talacha

WASHINGTON | El impulso de Joe Biden a un cambio en el Senado para que una mayoría simple apruebe leyes como la reforma del derecho al voto supone un cambio histórico en la postura del presidente. Pero Biden lo justifica en la defensa de la democracia sobre la autocracia.

«Hace dos meses que tengo conversaciones discretas con miembros del Congreso. Estoy harto de estar en silencio» ante el bloqueo de la oposición republicana de dos proyectos de ley cruciales, afirmó el presidente estadounidense en Georgia, un estado que calificó de «cuna» de la lucha por los derechos civiles.

En un discurso lleno de referencias a este combate liderado, entre otros, por Martin Luther King en la década de 1960, Joe Biden declaró: «Hoy lo digo claramente para proteger la democracia: apoyo un cambio en las reglas del Senado, el que sea, para impedir que una minoría de senadores bloquee el avance en el acceso al derecho de voto».

«Cada miembro del Senado será juzgado por la historia», independientemente del partido al que pertenezca, añadió.

«La historia nunca ha sido indulgente con quienes se pusieron del lado de restringir el acceso al voto. Ni con quienes se pusieron del lado de la subversión de las elecciones», advirtió Joe Biden, quien habló en Atlanta ante estudiantes de universidades históricamente vinculadas a la comunidad afroamericana.

La postura de Biden bebe de la constatación de que 19 estados dominados por la oposición republicana ya han modificado 33 leyes que dificultarán el acceso a las urnas, y permitirán que autoridades electorales locales modifiquen un recuento electoral. Algunos de estos estados han elegido árbitros electorales a republicanos adscritos a la teoría de que los últimos comicios fueron robados al expresidente Donald Trump.

Varios estados republicanos del sur, como Georgia, las modificaron para, aseguran, aumentar la seguridad de la votación. Muchas de estas modificaciones pretenden supuestamente evitar que se repita lo que expresidente Donald Trump y su partido consideran que fue un robo electoral.

Ante esto, reformar la ley del voto como pretende Biden dotaría al gobierno federal de la última palabra sobre el escrutinio de los comicios, una aproximación anatema para los conservadores, que sostienen que la constitución consagra a los estados el determinar a los miembros del colegio electoral que terminan otorgando la presidencia.

A pesar de las escasas opciones de modificar el reglamento del senado, el líder de la mayoría demócrata en la cámara alta, Chuck Schumer, planea un voto al respecto esta semana, empezando por una demostración de fuerza este miércoles respecto a la protección del voto entre las minorías raciales del país.

La vicepresidenta Kamala Harris ya había advertido que no hay que ser «complaciente» o «cómplice» ante las reformas electorales adoptadas o previstas en varios estados conservadores del sur de Estados Unidos.

Las asociaciones de defensa de los derechos civiles afirman que estas reformas complican el acceso a las urnas para las minorías, consideradas más favorables a los demócratas, y aumentan el control de las autoridades locales sobre las operaciones de votación.

Para contrarrestar estas reformas, los demócratas quieren adoptar dos leyes que armonicen las condiciones de derecho al voto en Estados Unidos. Pero se topan con una regla del Senado que requiere 60 votos de 100. Los demócratas cuentan con 50 pero, de no ser por esta norma, podrían inclinar la balanza a su favor con el voto de la vicepresidenta Kamala Harris.

El Partido Republicano, bajo fuerte influencia del expresidente Donald Trump, quien acusa sin pruebas que hubo fraude en las últimas elecciones presidenciales, rechaza en bloque la reforma, así que los demócratas deben esquivar esta supuesta regla, conocida como filibusterismo u obstruccionismo parlamentario.

*Con información de RFI

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