Investigación
¿Terminó la pandemia? ¿Y el uso del cubrebocas? La respuesta rápida es… NO
No se ha llegado a una situación endémica, la Covid-19 no se va a ir y hay que mantener la guardia alta; bajarla es permitirle la entrada al virus o a nuevas mutaciones, dicen expertos de la UNAM
Hugo Maguey / Rafael Paz
Más de dos años después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara que estábamos ante una pandemia, y que se registrara el primer caso y el primer fallecimiento por la Covid-19 en nuestro país, las actividades presenciales han regresado paulatinamente. En muchos lugares el home office y las juntas por Zoom ya son cosa casi del pasado. Las reuniones, fiestas, restaurantes, antros y cines también empiezan a estar llenos.
El número de contagios en la nación se ha reducido, y aunque podría deberse a que se hacen menos pruebas y por tanto baja el registro de enfermedades, las hospitalizaciones y muertes por este padecimiento han disminuido y cada vez son menos.
¿Se acabó la pesadilla, concluyó la tragedia que en México ha costado casi medio millón de muertes, según datos oficiales? ¿Podemos volver a vivir como en 2019 sin cubrebocas ni precauciones? Oficialmente, no: la OMS no ha determinado todavía que el mundo ya pasó de una pandemia a un estado de endemia, que es una enfermedad que prevalece habitualmente o en épocas fijas.
Para Susana López Charretón, Alejandro Macías y Alejandro Sánchez, expertos de la UNAM, es claro que la pandemia no ha terminado. Sin embargo, dicen que hay que tener un mensaje de optimismo para retomar actividades; eso sí, con precaución, eliminando algunas medidas que nunca sirvieron, pero manteniendo las que han sido vitales, como la vacunación, el uso de cubrebocas y quedarse en casa al menor síntoma, ya que tenemos que asumir que podríamos ser portadores del virus SARS-CoV-2 y podríamos contagiar a alguien más.
Se trata de medidas que deben perdurar, un aprendizaje que nos dejó la pandemia, como algo habitual con lo cual tendremos que convivir, por ejemplo, el uso de la mascarilla en lugares cerrados y poco ventilados, la higiene constante de manos, así como la forma correcta de estornudar y toser, cubriéndose la boca con el antebrazo para no dispersar aerosoles contagiosos.
Susana López Charretón, investigadora del Instituto de Biotecnología, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y de El Colegio Nacional, señala que el hecho que haya bajado mucho la ocupación en hospitales nos habla de que ya pasamos la fase más crítica. “No quiere decir que ya no haya contagios o que ya no tengamos que cuidarnos, sino que la fase de pandemia tremenda que estuvimos viviendo por dos años, aparentemente la superamos. Ya pasaron más de dos semanas de las vacaciones de Semana Santa, que era uno de nuestros temores porque la gente empieza otra vez a juntarse, a festejar. Pensamos que habría más contagios; sin embargo, no se ven estos picos epidémicos de nuevo. Por lo pronto, podemos estar más tranquilos. En la medida que cada uno de nosotros nos cuidemos, vamos a protegernos a nosotros mismos y a las personas que no están inmunizados por alguna razón”.

La mascarilla se queda
Para la especialista en virología el cubrebocas es una herramienta que debe quedarse, pues su uso adecuado ha sido vital durante la pandemia. “Yo recomendaría todavía utilizarlo si vas a auditorios o salones cerrados. También sugeriría que de preferencia no se asista a actos cerrados sin ventilación porque sigue habiendo el problema de que puede haber uno o dos infectados en un grupo de 50, y si no tenemos suficiente ventilación, por lo menos la gente se puede proteger con la mascarilla. Su uso es a discreción, pero sí creo que en lugares muy concurridos y cerrados hay que utilizarlo. En la calle nunca ha sido indispensable, pero siempre comparo el virus con la acumulación de humo del cigarro. Si estás en un cuartito cerrado y alguien se encuentra fumando, después de un tiempo todo el lugar está lleno de humo. Al aire libre es raro que se pueda acumular suficiente humo. La gente que corre o que camina sola, al aire libre, está totalmente fuera de peligro”.
Sobre el alcohol en gel, López Charretón comenta que es una sustitución del agua con jabón. “Lo que hemos visto, no sólo para esta enfermedad, sino para muchas de las que nos hemos librado, es que la higiene de manos es muy importante. Hay que mantener la costumbre de llegar a un lugar y lavarnos las manos, también al llegar a la casa en cuanto se pueda, y con agua y jabón; es una costumbre que tenemos que adoptar todo el tiempo”.
Que vacunen a los niños
“Los niños sí se enferman –apunta la especialista– así que yo recomiendo seriamente que los vacunen. Ésta es una de las tantas vacunas que tenemos que usar y están tan probadas como otras. Vale la pena hacerlo en cuanto haya la oportunidad. Al principio, los mensajes públicos que tuvimos fueron confusos, quizá para justificar porqué se estaba vacunando primero a los mayores de 60 años, dado que era la población que se veía más vulnerable ante esta enfermedad; sin embargo, no quiere decir que los niños no se enfermen, sí se enferman. Quizá pueden cursar este padecimiento, en general, de forma menos severa, pero esto no quiere decir que aquéllos con alguna comorbilidad no puedan tener un Covid severo. Desafortunadamente, en nuestro país hay un alto índice de obesidad infantil y estos son niños más susceptibles”, alerta.
Noticias de brotes en otros lugares
“No podemos predecir el futuro ni saber si habrá otras olas”, asegura López Charretón, en alusión a los casos que están creciendo en Estados Unidos, pero recuerda: “En diciembre del año pasado, antes que empezara ómicron, estábamos muy contentos porque había bajado mucho la ola de delta y pensamos que ya íbamos de salida. De pronto, hubo un brote tremendo de ómicron; esta ola fue altísima, más que ninguna otra, aunque la mortalidad sí fue mucho más baja. Esto sucede porque una buena parte de la población en México está vacunada o ya se infectó, entonces ya tienes una cierta protección. No quiere decir que se sustituya una infección por una vacuna. Si no se han vacunado, la recomendación es hacerlo.”
Luego enfatiza, previene: “Pero los brotes fuertes vamos a seguir viéndolos. Estas olas seguirán en países que no han tenido la oportunidad, que nosotros sí, de vacunas; en África, en Centroamérica, hay naciones que no han contado con un programa de vacunación porque no tienen acceso. La realidad es que no estaremos libres de esto hasta que todos estemos libres”.
Mantener la guardia alta
“Las lecciones que aprendimos en esta pandemia las debemos guardar para el resto de nuestras vidas. Si tienes síntomas gripales no hay que presentarse a trabajar y hay que aislarse, no acercarse a nadie. Estamos muy acostumbrados a tener una gripa espantosa e ir a laborar, exponer y contagiar a los demás. La costumbre de no contagiar a los demás debe seguir, ser muy responsable ante tu sociedad. Actualmente sabemos que podemos trabajar a distancia, conectarnos por Internet y punto. Tenemos que adaptar todo esto a nuestra nueva vida”, termina Susana López Charretón.

Sin fecha para el fin de la pandemia
Alejandro Macías, integrante de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia Coronavirus de la UNAM y zar contra la influenza AH1N1 durante de 2009, destaca que la pandemia no terminará al mismo tiempo en todos los lugares ni en todos los países del mundo. “De hecho, no hay una fecha definida para que finalice; lo que se puede decir es que región por región los caos se reducirán a mínimos, de manera que la situación será más controlable. Sin embargo, no se va a ir. Siempre habrá posibilidad de repuntes y puede haber zonas que hayan pasado a fase endémica, pero habrá otras que reporten positividad arriba de cinco por ciento, lo cual significa que en esas áreas o estados estaríamos en una etapa interepidémica”, explica.
Volver paulatinamente
El especialista en infectología también sostiene que en este momento es necesario mandar un mensaje de optimismo, de que debemos volver a nuestras actividades paulatinamente, y dejar de lado algunas medidas que nunca funcionaron, como la toma de temperatura en las entradas de los lugares, los tapetes sanitizantes, la disponibilidad de alcohol gel en entradas, porque ya sabemos que esa no es la vía de transmisión del virus, sino por el aire. “Hay que mantener el uso de cubrebocas en interiores, ventilar los espacios cerrados, asegurar que las personas estén vacunadas, y evitar tumultos, porque eso todavía es conveniente”.
Un factor importante, subraya, es que toda la población esté vacunada, incluyendo a los niños, como ha anunciado el gobierno federal. “Hay que incrementar la pared inmunológica en la población, ponerle dificultades al virus para que no pueda transmitirse intensamente; esto es algo que no lograremos si no vacunamos jóvenes y niños”.
Sobre los brotes en otras naciones que se han visto en las noticias últimamente, Macías comenta: “Hay países donde hay intensa actividad, China, o como Nueva Zelanda u otros orientales. Ellos tendrán brotes, incremento en incidencia. Es posible que haya rebrotes, aunque en México no se esperaría que fueran intensos o que colapsaran los hospitales dado que aquí hay mucha inmunidad híbrida, es decir, existe gente que fue infectada y otro sector que fue vacunado. Algunos tienen las dos cosas, inmunidad y vacunación”.
Para terminar, Alejandro Macías llama a mantener la guardia alta, “pero hay que volver a actividades paulatinamente y evitar daño en nuestra movilidad y en nuestra economía”.
Muy pronto para llamarle endémico
Por su parte, Alejandro Sánchez Flores, investigador del Instituto de Biotecnología, comenta que es muy pronto para calificar al SARS-CoV-2 como un virus endémico, debido a que no hay un registro suficiente en el tiempo y los casos en el mundo van al alza. “No se podría hablar de endemismo, éste no se puede dar sólo a nivel local, porque estamos en una pandemia, tiene que ser una decisión global”.
Abunda: “El endemismo de un virus se da cuando su incidencia es baja y su prevalencia es alta. Esto significa que la frecuencia de número de casos es baja en la población, pero su registro de casos (o su prevalencia) durante el tiempo es muy larga. Hemos tenido muchos virus endémicos, como la polio o el sarampión, que entraron en endemismo no por una cuestión de casualidad, sino gracias a la vacunación”, recordó el especialista.
Y añade: “Es un esfuerzo sostenido de decenas de años. Hoy podemos ver la polio casi erradicada, y si ponemos atención, en cuanto se terminan o se detienen los programas de vacunación –como pasó en Egipto, donde pensaron que se había erradicado–, la enfermedad vuelve a aparecer porque ese es un virus endémico, sigue en la población”.

Nuevas mutaciones
Al ser cuestionado sobre el final de la pandemia, el académico respondió así: “La respuesta rápida es… no. Las guerras y las pandemias son dos cosas que controlan las poblaciones humanas, se ha visto históricamente. Sabemos cuándo empiezan, no sabemos cuándo terminan. No hay una fecha como tal predecible. Debido a esto, es necesario que la población mantenga medidas de sanitización y contención, dado que, aunque hay una disminución de casos en el país, en otras partes del mundo –como Europa o Asia– se han presentado nuevas olas de contagio. Bajar la guardia es permitirle la entrada al virus o a nuevas mutaciones”, advierte.
Y agrega: “Estamos viendo que el actual epicentro de pandemia es Europa, región muy conectada con el resto del mundo. Ahorita no podemos poner cercos sanitarios y prohibir la migración, lo cual reduce nuestras opciones principales a dos: vacunación y cubrebocas/ventilación”.
Medida que nos puede salvar
Relacionado con la vacunación, acota que, “de acuerdo con la OMS, para julio de este año 70 por ciento de la población de todos los países debe tener un esquema de vacunación completo, de preferencia con tercera dosis. En el caso de los adultos mayores, una cuarta dosis, y el porcentaje total debe incluir a los niños. Aquí 90 por ciento de la población adulta está vacunada, pero sólo representa 65 por ciento de la población”.
Por otra parte, sobre las mascarillas, insiste en que “es físicamente la medida de contención más grande que tenemos. Usarlas nos ayuda a contener los aerosoles y la saliva que expelemos al hablar. Incluso, si en un lugar la gente no usa cubrebocas, el hecho de que yo lo utilice representa una barrera contra una carga viral muy grande que puede estar en el ambiente”.
Y como sus colegas, llama la atención con un ejemplo ilustrativo: “Desgraciadamente, en diversos lugares la gente ha dejado de usarlo. Es muy similar a lo que pasa con el preservativo: el VIH es una enfermedad que pudimos haber erradicado, no de manera fácil, pero sí en una generación, si todos tuvieran sexo con preservativo, porque sus vías de transmisión son sexuales y de transfusión sanguínea –las cuales se monitorean muy bien–. No hay un policía para checar que la gente que no se conoce tendrá una relación sexual con condón. Es igual con el cubrebocas: aunque estemos en un espacio abierto, eventualmente te vas a encontrar a alguien con el virus y de quien no sabes nada, ignoras que podría portarlo; vas a interactuar con la persona y es una posibilidad de contagio si ninguno usa protección”.
Y enfatiza: “Es la única medida que nos queda aún, se ha hablado del modelo del queso suizo, donde vamos sumando capas de protección. Algunas se han ido perdiendo, como la distancia o la higiene –la gente no se lava las manos–, pero el cubrebocas es una de las medidas que nos pueden salvar junto con la ventilación”.
Cambios en el paradigma
Sánchez Flores argumenta que a largo plazo es indispensable un cambio de paradigma social en la manera en que convivimos, sobre todo en lugares cerrados y con poca ventilación. “Nunca ha sido sano estar seis horas encerrado en un bar sin ventilación. Es una oportunidad de innovar en restaurantes o bares al aire libre, no tan hacinados. El cubrebocas sigue siendo lo más sencillo para mitigar todo esto, incluyendo los espacios abiertos. Por ejemplo, un estadio de futbol sigue siendo un riesgo, aunque sea espacio abierto, porque la gente está gritando, está muy cerca y te vas a infectar. Sobre todo, si consideramos que tenemos en el país variantes ómicron, que son mucho más contagiosas que antes”.
Finaliza: “El virus como tal no ha parado, cada oportunidad que tiene de infectar a alguien es una ocasión de seguir mutando. Es algo que debe tener en cuenta la población: si bien estamos vacunados y no nos vamos a morir gracias a la vacuna, esa es una oportunidad para que el virus pueda seguir mutando y, eventualmente, caerá en una persona no vacunada o inmunosuprimida y se generará una nueva variante. Podemos retomar ciertas actividades y comportamientos, pero no debemos bajar la guardia como sociedad.”

Investigación
Logra Tamaulipas reducción histórica de la pobreza extrema
El alza salarial, la inversión sin precedentes en programas sociales, el gobierno del Estado y Federación lograron darle a más de 50 mil tamaulipecos mejores condiciones de bienestar, reportan los informes del INEGI.
Por Regina Cardona Jasso
Tamaulipas registró una de las reducciones más importantes de pobreza extrema en su historia reciente, de acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Los datos correspondientes a la medición de pobreza multidimensional 2024 muestran que más de 50 mil tamaulipecos dejaron atrás la condición de pobreza extrema en apenas dos años, un resultado que tanto el Gobierno Federal como la administración estatal atribuyen a la combinación de programas sociales, aumento salarial, generación de empleo y políticas de bienestar.
Según el informe oficial del INEGI, en Tamaulipas la pobreza extrema pasó de 2.9% en 2022 a 1.5% en 2024. En términos absolutos, la cifra cayó de 102 mil 600 personas a 52 mil 400 tamaulipecos en esa condición. Esto significa que alrededor de 50 mil 200 personas lograron salir de la pobreza extrema en el estado durante ese periodo.
El avance también se reflejó en la pobreza multidimensional general. En 2022, el 26.8% de la población tamaulipeca vivía en situación de pobreza; para 2024, el indicador bajó a 20.2%. Es decir, más de 242 mil personas dejaron esa condición en apenas dos años.
Para el gobierno encabezado por Américo Villarreal, estos resultados representan una validación de la estrategia social aplicada desde el inicio de la administración. La Secretaría de Bienestar estatal destacó programas como “Alimentando tu Bienestar”, los Comedores del Bienestar, apoyos alimentarios, infraestructura social y esquemas de empleo temporal dirigidos a zonas vulnerables.
Sin embargo, las autoridades estatales también subrayan que la reducción no puede entenderse sin el contexto nacional impulsado primero por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y posteriormente por la continuidad de políticas sociales federales. Entre los factores señalados por especialistas y organismos oficiales aparecen el incremento histórico del salario mínimo, los programas sociales universales, las pensiones para adultos mayores, becas educativas y el fortalecimiento del empleo formal en regiones fronterizas como Tamaulipas.

De hecho, el propio INEGI informó que entre 2022 y 2024 México registró una de las mayores reducciones de pobreza de las últimas décadas. A nivel nacional, 8.3 millones de personas salieron de la pobreza multidimensional, mientras que más de 2 millones dejaron la pobreza extrema.
En el caso de Tamaulipas, el fenómeno adquiere especial relevancia porque históricamente el estado enfrentó fuertes desigualdades regionales, particularmente en zonas rurales, fronterizas y urbanas marginadas. Por ello, analistas locales consideran que la caída de casi 50% en pobreza extrema constituye uno de los avances sociales más relevantes para la entidad en años recientes.
El gobierno estatal ha insistido en que este resultado no es casualidad, sino consecuencia de una coordinación permanente con la Federación para dirigir recursos a sectores históricamente olvidados. En distintos municipios se ampliaron programas alimentarios, atención médica, apoyos escolares y proyectos de vivienda social, mientras que el dinamismo industrial y maquilador de la frontera contribuyó a mejorar ingresos laborales.
Aun así, especialistas advierten que persisten desafíos importantes. Aunque la pobreza disminuyó de forma significativa, todavía existen regiones con rezagos en salud, educación y acceso a servicios básicos. Además, el propio debate nacional sobre la desaparición del Coneval y la transferencia de funciones al INEGI ha generado discusiones sobre cómo seguir evaluando de manera independiente las políticas sociales.
Pese a ello, las cifras oficiales colocan hoy a Tamaulipas como uno de los estados que más avanzaron en reducción de pobreza extrema durante los últimos años. Para el discurso oficial de la llamada Cuarta Transformación, se trata de una prueba de que los programas sociales, el aumento salarial y la inversión pública pueden traducirse en mejoras reales para millones de personas. Y para el gobierno tamaulipeco, representa uno de los logros sociales más importantes del actual sexenio estatal.
Investigación
Avanzan investigaciones interinstitucionales en la UNAM para combatir la cisticercosis
El investigador posdoctoral del Instituto de Biotecnología de la UNAM (IBt), Ricardo Miranda Blancas, explicó que el tránsito de personas provenientes de comunidades con limitado acceso a servicios de salud ha contribuido a la persistencia de estos padecimientos. Añadió que, a nivel internacional, la OMS ha alertado sobre su reaparición en algunas regiones —incluso en países desarrollados— debido a los flujos migratorios y a que, durante la pandemia por COVID-19, estos casos pasaron a segundo plano en los sistemas de vigilancia y atención médica.
La teniasis ocurre cuando una persona consume carne de cerdo contaminada con larvas de Taenia solium, parásito que se aloja en el intestino humano y puede provocar síntomas como dolor abdominal, molestias digestivas y pérdida de peso. El escenario más grave se presenta cuando los huevos del parásito se transforman en larvas dentro del organismo y se alojan en tejidos como músculos, ojos, piel o cerebro, dando origen a la cisticercosis.
“Cuando las larvas se localizan en el sistema nervioso central hablamos de neurocisticercosis, una de las principales causas de epilepsia adquirida en México. Sus manifestaciones clínicas van desde cefaleas crónicas hasta crisis epilépticas severas que afectan de manera importante la calidad de vida”, explicó el investigador del Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del IBt.
De acuerdo con datos de la OMS, Taenia solium es responsable de alrededor del 30 por ciento de los casos de epilepsia en zonas endémicas donde existen cerdos en libertad en cercanía con las viviendas humanas.
Panorama epidemiológico en México
En el país se observa una tendencia a la baja en los casos de cisticercosis. No obstante, cifras oficiales de la Secretaría de Salud indican que hasta la semana epidemiológica 31 de 2025 se habían registrado 85 casos nuevos, mientras que el total acumulado en 2024 fue de 65, lo que confirma que la enfermedad sigue activa.
Miranda Blancas explicó que el ciclo “clásico” del parásito implica la infección humana con la solitaria, la contaminación de cerdos a través de heces humanas y, posteriormente, el consumo de carne infectada sin inspección sanitaria. Este fenómeno se presenta principalmente en zonas rurales donde se crían animales de traspatio y el manejo de excretas es deficiente. En contraste, subrayó que la carne que llega a centros urbanos suele pasar por estrictos controles en rastros y puntos de inspección.
Existe, además, un ciclo alterno de contagio particularmente peligroso: la ingestión directa de los huevos del parásito, generalmente asociada a malas prácticas de higiene. “Si una persona infectada no se lava adecuadamente las manos después de ir al baño y manipula alimentos, puede transmitir los huevos a otras personas, que desarrollan cisticercosis sin haber consumido carne contaminada”, advirtió.
Prevención y control
El especialista enfatizó que la prevención se basa en medidas básicas pero efectivas: cocer adecuadamente la carne de cerdo, mantener hábitos estrictos de higiene —especialmente el lavado de manos— y realizar desparasitaciones periódicas, cada seis meses o al menos una vez al año, a todas las personas que viven en un mismo hogar.
Cuando se detecta la presencia de la solitaria, además del tratamiento antiparasitario se recomienda el uso de laxantes para facilitar la expulsión completa del parásito y reducir el riesgo de complicaciones posteriores.
Diseño de nuevos fármacos
Paralelamente a las acciones de prevención, la investigación científica busca fortalecer los tratamientos disponibles. En el IBt, Miranda Blancas colabora con el investigador Enrique Rudiño Piñera, especialista en estructuras cristalográficas, y con Abraham Landa Piedra, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, experto en la caracterización bioquímica de proteínas del parásito.
Asimismo, trabajan con Ponciano García Gutiérrez y Rafael Zubillaga Luna, de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, en el diseño de fármacos complementarios. La estrategia se centra en estudiar las proteínas del sistema de desintoxicación de Taenia solium, conocidas como glutatión transferasas, que funcionan como verdaderos “escudos” bioquímicos y permiten al parásito resistir la acción de los medicamentos.
El grupo ha logrado determinar la estructura de la glutatión transferasa clase sigma y avanza en el análisis de otras dos enzimas, identificadas como glutatión transferasa 25 y 26, según su peso molecular. “Conocer la forma tridimensional de estas proteínas y sus sitios activos es clave para diseñar inhibidores específicos”, explicó el investigador.
Aunque el trabajo continúa en fase experimental, mediante modelos predictivos de estructura proteica el equipo ya logró diseñar un inhibidor para la glutatión transferasa de 26.5 kilodaltons, un avance que podría sentar las bases para terapias más eficaces contra la cisticercosis.
Conclusión.
Las investigaciones encabezadas por la UNAM confirman que, pese a su aparente control, la cisticercosis sigue siendo un desafío sanitario en México. La combinación de prevención comunitaria, vigilancia epidemiológica y desarrollo de nuevos fármacos abre una ruta integral para enfrentar una enfermedad que, de no atenderse, puede tener consecuencias neurológicas severas y permanentes.
Investigación
Esenciales, los primeros mil días de vida: Elena Zambrano
Ciudad de México.— La salud durante el embarazo y la lactancia no es una responsabilidad individual, sino un proceso que involucra a la comunidad y a las políticas públicas, pues de ello depende el adecuado desarrollo de la descendencia. Así lo afirmó Elena Zambrano González, académica de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al subrayar la relevancia de los primeros mil días de vida, periodo que abarca desde la gestación hasta los dos primeros años y que, en el ámbito científico, se conoce como los Orígenes en el Desarrollo de la Salud y la Enfermedad (DOHaD, por sus siglas en inglés).
La también investigadora del Departamento de Biología de la Reproducción del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán explicó que las condiciones nutricionales y ambientales en etapas tempranas del desarrollo tienen efectos duraderos en la salud. Un ejemplo es el desarrollo renal: al nacer, cada riñón humano cuenta con alrededor de un millón de nefronas; sin embargo, si durante el embarazo la madre sufrió desnutrición severa, el feto puede desarrollar menos unidades funcionales. Aunque posteriormente existan condiciones óptimas de alimentación, ese déficit implica una mayor carga de trabajo renal y una predisposición temprana a padecimientos como hipertensión arterial.
La especialista precisó que estos riesgos no constituyen una condena irreversible. Una vida saludable puede mitigar los efectos adversos de la programación fetal; no obstante, la predisposición existe y debe ser considerada en estrategias de prevención.
Evidencia transgeneracional
Zambrano González y su equipo han realizado aportaciones relevantes a nivel internacional. Mediante modelos animales demostraron el paso transgeneracional de la resistencia a la insulina y documentaron que la descendencia de madres con obesidad, aun cuando recibe una dieta controlada durante toda su vida, presenta alteraciones metabólicas y una menor expectativa de vida en comparación con hijos de madres con nutrición adecuada.
Asimismo, sus investigaciones muestran que intervenciones oportunas pueden revertir parte de estos riesgos. Cambios en la dieta de mujeres obesas incluso un mes antes del embarazo, así como la incorporación de actividad física, mejoran de manera significativa los desenlaces metabólicos en la descendencia. “Si no se logró optimizar la salud durante el embarazo y la lactancia, nunca es tarde: también se puede intervenir directamente en las hijas y los hijos”, señaló.
Ambiente, epigenética y evidencia histórica
La académica, galardonada con la Medalla David Barker 2025 —máximo reconocimiento de la Sociedad Internacional DOHaD—, destacó que el concepto de los primeros mil días enfatiza que la salud no depende únicamente de la genética. El ambiente, la nutrición y los cambios epigenéticos en etapas críticas —como la formación de células germinales o la adolescencia— influyen de manera decisiva.
Diversos estudios epidemiológicos respaldan esta perspectiva. Entre los más documentados se encuentra el del “invierno hambriento” en los Países Bajos (1944–1945), donde la desnutrición severa durante la Segunda Guerra Mundial se asoció, décadas después, con mayor prevalencia de obesidad, diabetes e hipertensión en la descendencia. Hallazgos similares se han registrado tras el sitio de Leningrado y la hambruna en China entre 1959 y 1961. No obstante, Zambrano González aclaró que estas son asociaciones poblacionales y que para identificar mecanismos causales se requieren estudios clínicos y de laboratorio controlados.
Investigación en curso y políticas públicas
En el Departamento de Biología de la Reproducción del INCMNSZ, los equipos trabajan con modelos experimentales para comprender los efectos de la desnutrición y la obesidad materna, así como la programación metabólica por la vía paterna, el envejecimiento y los impactos en sistemas como el reproductivo, el neurodesarrollo, la memoria y la expectativa de vida. Se trata de proyectos multiinstitucionales con colaboración internacional.
La científica celebró que el enfoque de los primeros mil días de vida sea ya una prioridad en las acciones de salud pública del gobierno mexicano, a partir del Protocolo Nacional de Atención Médica, y llamó a fortalecer la coordinación entre áreas epidemiológicas, clínicas y de investigación básica para traducir la evidencia científica en políticas efectivas.
Conclusión.
La investigación liderada por Elena Zambrano González confirma que la prevención de enfermedades crónicas comienza antes del nacimiento. Garantizar condiciones nutricionales y ambientales adecuadas durante los primeros mil días de vida no sólo mejora la salud individual, sino que puede romper ciclos intergeneracionales de riesgo metabólico y reducir la carga futura de enfermedades en la población.
