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Lucía Lagunes Huerta

El fracaso de la política de protección a periodistas

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ZONA DE REFLEXIÓN

El fracaso de la política de protección a periodistas

Por Lucia Lagunes Huerta

Cimacnoticias | El feminicidio de las periodistas Yessenia Mollinedo Falconi y Johana García Olivera, en Veracruz, nos revela el fracaso de la política de protección en México.

Quienes nos dedicamos a defender el derecho de periodistas a ejercer su trabajo en libertad creímos que el sexenio de Enrique Peña Nieto había sido el peor, con 47 asesinatos de periodistas, pero la realidad nos rebasa.

En estos cuatro meses y 12 días del año han sido asesinados 12 periodistas: 3 mujeres y 9 hombres; y en lo que va del sexenio 59 periodistas mujeres y hombres, y aún nos quedan dos años para que termine el actual gobierno federal.

Foto: Lucía Lagunes Huerta

El incremento de crímenes contra periodistas es una evidencia irrefutable que la política de protección gubernamental no está funcionando no sólo porque está concentrada en el Mecanismo de Protección, lo cual de por sí la limita, sino porque ahora esta instancia esta más débil que nunca, sin una verdadera dirección, con un vaciamiento de personal capacitado en la protección, y sin una política de prevención como lo mandata la ley, pues ni siquiera hay una persona responsable de esa área desde noviembre del año pasado y hoy una sola persona coordina la unidad recepción de casos, de seguimiento y análisis de riesgo y lleva el control de calidad.

A costa de qué vemos al responsable del Mecanismo, Enrique Irazoque, en gira por el país para promover su Ley General de Protección, pese a que en todos los foros se muestra un rechazo a la ley y se pide un fortalecimiento del Mecanismo.

Si hoy se hiciera el diagnóstico de esta instancia, dudo mucho que fuera tan optimista como en 2019 y en lugar de las 104 recomendaciones probablemente tendríamos el triple.

Los crímenes de las periodistas Yesenia Mollinedo y Johana García, directora y camarógrafa del periódico “El Veraz”, en Cosoleacaque, Veracruz, recuerda que la daga sobre quienes hacemos periodismo en México sigue encima de nuestras cabezas.

Y si somos mujeres periodistas la descalificación es rápida y expedita, pero no así la justicia. (condición que compartimos con el resto de las víctimas de feminicidio por el simple hecho de ser mujeres).

Hemos visto cómo los rumores que en torno a ambas periodistas se han desatado en estos días, es una práctica permanente cuando se trata de una periodista.

Porqué se dedica tanto tiempo en desprestigiar a las periodistas más que en investigar para esclarecer el crimen y dar con los responsables materiales e intelectuales, pues cada crimen impune, permite que se vuelva a repetir.

Porqué el presidente no manda un mensaje claro de rechazo a la violencia contra periodistas en lugar de alimentar la estigmatización y enviar condolencias con cada asesinato.

Dónde está La Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión y sus 14 mil millones de pesos que le fueron asignados para este año, de los cuales 88 por ciento son para el pago del personal que ahí labora.

Por qué Veracruz sigue siendo la entidad más mortífera para ejercer el periodismo sin que ninguno de los crímenes ocurrido ahí se haya esclarecido, Desde el feminicidio de la periodista Yolanda Ordaz en 2011, la emblemática Regina Martínez en 2012, Anabel Flores (2016) y María Elena Ferral (2020) y a ellas se suma Yesenia y Johana (2022).

Cada que se criminaliza a las periodistas ligándolas a supuestos delitos, así sin más, desvían la atención de los motivos del asesinato, empañan su trayectoria periodística, lastiman a las familias, rompen la empatía con la víctima y tratan de justificar el crimen, que es injustificable.

Es doloroso ver cómo medios de comunicación y periodistas se suman a las campañas de desprestigio contra quienes ya no pueden defenderse.

A este país le urge recobrar la esperanza. En lugar de gastar dinero en buscar sacar una ley que no irá a la problemática de fondo, se debe, verdaderamente, fortalecer el Mecanismo de Protección, no sólo con más recursos sino con mejor personal, crear una verdadera política de prevención que pase por Palacio Nacional para dejar de estigmatizar a medios y periodistas.

Trabajar en la política interior para construir con cada institución y en cada entidad federativa un acuerdo de acción conjunta que camine en ambas rutas la protección y la prevención.

De no hacerlo, este gobierno pasará a la historia no sólo como el más mortífero para periodistas, sino el que dejó ir la oportunidad de hacer el cambio que se requiere para protegerlos y se conformó con cambiar la Ley.

 

REFLECTION ZONE

The failure of the policy to protect journalists

By Lucía Lagunes Huerta

Those of us who are dedicated to defending the right of journalists to exercise their work in freedom believed that the presidential sexennium of Enrique Peña Nieto had been the worst possible, with 47 murdered journalists, but reality has surpassed us.

In this administration, twelve journalists have been murdered: three women and nine men; and so far this six-year term, 59 journalists, both women and men, and we still have two years to go before the end of the current federal government.

The increase of crimes against journalists is irrefutable evidence that the governmental protection policy is not working, not only because it is concentrated in the Protection Mechanism, which in itself limits it, but also because now this instance is weaker than ever, without a real direction, with an emptying of personnel trained in protection, and without a prevention policy as mandated by law, since there is not even one person responsible for this area since November of last year and today only one person coordinates the unit that receives cases, follows up and analyzes risk and carries out quality control.

At what cost do we see the head of the Mechanism, Enrique Irazoque, touring the country to promote the General Protection Law, despite the fact that in all the forums the law is rejected and a strengthening of the Mechanism is requested?

If the diagnosis of this instance was made today, I doubt that it would be as optimistic as it was in 2019 and instead of the 104 recommendations we would probably have three times as many.

The crimes against journalists Yesenia Mollinedo and Johana García, Director and camerawoman of the newspaper “El Veraz”, in Cosoleacaque, Veracruz, reminds us that the dagger is still above the heads of those of us who practice journalism in Mexico .

And if we are women journalists, disqualification is quick and swift, as opposed to justice (a condition we share with the rest of the victims of femicide for the simple fact of being women).

We have seen how the rumors that have been unleashed around both journalists in these days is a permanent practice when it comes to a journalist.

Why is so much time dedicated to discrediting journalists rather than investigating to clarify the crime and finding the perpetrators and masterminds? Since each crime goes unpunished, they are allowing them to happen again.

Why does the president not send a clear message of rejection to violence against journalists instead of feeding the stigmatization and sending condolences with each murder?

Where is the Special Prosecutor’s Office for the Attention of Crimes Committed against Freedom of Expression and its 14 billion pesos allocated for this year, of which 88 % are meant to be for the payment of the personnel that work there?

Why does Veracruz continue to be the deadliest place to practice journalism, without any of the crimes that have occurred there having been solved? There has been the femicide of journalist Yolanda Ordaz in (2011), the emblematic Regina Martinez in (2012), Anabel Flores (2016) and Maria Elena Ferral (2020) and now, sadly, Yesenia and Johana (2022) are added to the list.

Every time journalists are criminalized by linking them to alleged crimes, just like that, attention is diverted from the motives of the murder, tarnish their journalistic trajectory, hurting their families, breaking the empathy with the victim and trying to justify an unjustifiable the crime.

It is painful to see how the media and journalists join the smear campaigns against those who can no longer defend themselves.

This country urgently needs to regain hope. Instead of spending money on trying to pass a law that will not address the root of the problem, the Protection Mechanism should be truly strengthened, not only with more resources but also with better personnel, creating a true prevention policy that goes through the National Palace to put an end to stigmatizing media and journalists.

It is urgent to work in the internal policy to build with each institution and in each state an agreement of joint action that walks on both routes, protection and prevention.

Otherwise, this government will go down in history not only as the most deadly for journalists, but also as the one that missed the opportunity to make the change required to protect them and settled for changing the Law.

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Lucía Lagunes Huerta

8M, con dos mujeres presidenciables

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8M, con dos mujeres presidenciables

Por Lucia Lagunes Huerta

Ya estamos en el umbral del 8M, Día Internacional de las Mujeres, que une al mundo en la gran movilización feminista que ha convertido al 8 de marzo en la acción global más importante en favor de la igualdad plena de las mujeres en toda su diversidad de edades, oficios, profesiones, religiones etc. En esta acción ninguna queda fuera.

Desde marzo de 1910, año en que la feminista socialista Clara Zetkin propone un día mundial para reivindicar a las mujeres trabajadoras hasta hoy, hemos visto como este día se transformó.

Dejó de ser el emblema de una cuantas, de aquellas que nos nombrábamos feministas, para ser el día mundial donde las ciudadanas llaman a cuentas a sus gobiernos, exigen vivir libres de violencia y se solidarizan con otras causas por los impactos desproporcionados que tienen en la vida de las mujeres, por ejemplo, el alto a las acciones bélicas de Israel en la franja de Gaza.

Este año llegamos con claros oscuros, pues mientras en Francia se logra el reconocimiento del aborto como un derecho constitucional en Argentina el retroceso en lo ganado es brutal, no solo se retira el derecho al aborto, sino que se elevan los castigos penales para las mujeres que aborten.

Lo cual nos constata que mientras el patriarcado subsista todo lo ganado en materia de igualdad para las mujeres está en riesgo.

Y mientras esto ocurra el 8M seguirá siendo el punto de reunión de todas las mujeres del mundo.

Para las mexicanas este Día Internacional de las Mujeres tendrá un tinto distinto, pues después de doscientos años de historia independiente de México y 65 presidentes, 2024 será el año de la elección de la primera presidenta mexicana.

Qué tipo de gobierno será, estamos por verlo, qué será vivir bajo la presidencia de una mujer y cuáles serán sus impactos, tampoco lo sabemos. La historia está por escribirse y dependerá de su gobierno y su forma de gobernar.

Ninguna de las dos candidatas presidenciales mexicanas se asume feminista, aunque sean el logro del movimiento, en el cual no han militado y es el que posibilitó que alguna de las dos llegue a conducir al décimo país más poblado del mundo y el segundo en América Latina.

Ni ellas, ni nosotras y nosotros tenemos referentes de lo que es gobernar desde el feminismo, porque no ha existido, pues en la historia del mundo solo una mujer ha gobernado por 11 años continuos, que es Margaret Tacher, y por supuesto ella tampoco era feminista.

La gran mayoría de los países que han tenido presidentas han sido de una sola vez, y solo 8 naciones han tenido más de una presidenta, sin rebasar el máximo de cinco que le corresponde a Suiza y nunca han sido continuas y todas han llegado a gobernar con las reglas patriarcales que aún no se transforman.

En la actualidad pese a las leyes de igualdad y paridad que se han ido construyendo a lo largo y ancho del planeta solo 15 países de 193 están presididos por una mujer, México será el número 16.

Cualquiera de las dos que gane será, la presidenta número 14 en América Latina en gobernar un país de los 33 que conforman la región.

Tanto Claudia como Xóchitl, ocupan el lugar número siete y ocho de las candidatas presidenciales mexicanas, ninguna de las dos tiene como interlocutor al movimiento feminista, ambas miran a las mujeres como muchos políticos hombres, de lado y sin darnos el peso que tenemos como actoras políticas y ciudadanas plenas.

Ambas entran a la política con las reglas patriarcales, la que gane tendrá el reto no solo de ser la primera mujer presidenta sino construir una identidad propia como gobernanta y un país donde la igualdad sea cada ves menos discurso y mas realidad.

Las mexicanas llegamos a este 8 de marzo con presencia de las mujeres en la vida pública, donde por primera vez un hombre le pondrá la banda presidencial a una mujer y con este acto simbólico, construido por ellos, estará reconociéndola cómo la gobernanta del país.

Llegamos también con la primera presidenta del Instituto Nacional Electoral, la primera presidenta en la Corte, la primera ocasión en que tanto la Cámara de diputados como del senado están encabezados por mujeres, la primera directora de la Facultad de Medicina de la UNAM y la primera vez que las portadas de los medios coinciden con tener a las mujeres presidenciales como sujetas de la noticia.

Donde la instancia que calificará la elección presidencial de la primera mujer en el Poder Ejecutivo, que el Tribunal Electoral, también está encabezado por una mujer.

Con esto entorno conmemoraremos el Día Internacional de las Mujeres, y lo sepan o no, ellas son el triunfo del feminismo que cada 8 de marzo sale a las calles del mundo para defender que todas las mujeres puedan estar en todos los lugares y en todos los espacios de decisión porque es su derecho.

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Lucía Lagunes Huerta

La deuda de la humanidad hacia las mujeres es la violencia

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Por Lucía Lagunes Huerta

La deuda de la humanidad hacia las mujeres es la violencia

Cimacnoticias | A dos días de la conmemoración de 25 de noviembre es imposible no hablar de la deuda que tiene la humanidad para cerrarle el paso al permiso de dañar a las mujeres.

Porque en la medida que tenemos más evidencia de esta violencia, es terriblemente doloroso ver la crueldad con la cual nos lastiman en cualquier parte de este mundo y cómo, nuestros agresores son protegidos y disculpados, pero para nosotras, que somos a quienes violentan nos siguen exigiendo demostrar el maltrato, como si no compartiéramos lo humano.

Cualquiera puede ir a denunciar el robo de un objeto y no pondrán en duda el dicho, pero si una mujer denuncia violencia no le creerán fácilmente, tendremos que demostrar esa violencia y aun cuando sea evidente el maltrato, pesará sobre ella la responsabilidad de la agresión y no en el agresor.

Estas miradas y comentarios de… quién sabe, ¿qué habrá hecho?, ¡ella se lo busco!, nos han acompañado a lo largo de la historia, como tótems, aún cuando el razonamiento humano avanza, los estigmas sobre la violencia contra las mujeres no lo hacen con la misma velocidad.

Reconocer a la violencia contra las mujeres como un atentado contra la humanidad es el pendiente civilizatorio que tenemos hoy en día.

Pues pese a toda la evidencia que hemos proporcionado las mujeres de los impactos individuales, colectivos y globales que genera la violencia contra las mujeres se sigue mirando como un hecho menor que afecta a unas cuantas y en ciertos lugares, ocultando la dimensión sistémica de la violencia.

Es tan ominoso lo que vivimos las mujeres en todo el mundo, que la iniciativa feminista latinoamericana de declarar un día al año para llamar la atención sobre los impactos terroríficos de la violencia contra las mujeres y la responsabilidad de los Estados en ello, se convirtió en un hecho mundial. No hay país donde no haya una acción al respecto.

Pasó de ser una acción de las feministas a una fecha de relevancia en la agenda internacional de los derechos humanos de manera más o menos rápida.

42 años después de que se creara el 25 de noviembre como el Día para la eliminación de la violencia contra las mujeres, nos siguen dañando, nos compran y venden como mercancías, nos lastiman el cuerpo, la autoestima, la vida completa frente a todo el mundo.

Porque aun cuando hemos avanzado y logrado recuperar nuestro derechos educativos, laborales, a nuestro propio dinero, a nuestras propiedades, estar en el mundo público, y todo lo que hoy hemos logrado, la violencia está pegada a nuestras vidas como el gran dique para el reconocimiento pleno de nuestra humanidad.

Y por más que intentamos sacudírnosla, no lo logramos porque no podemos solas, si el resto de la humanidad no se la sacude.

Y para sacudirlo hay que sancionar socialmente el daño contra la mitad de la población que somos las mujeres. Garantizar que niñas y niños crezcan reconociéndose iguales en derechos y valía.

Donde los Estados, los gobiernos, la ciudadanía deje de voltear la cara a otro lado cuando las mujeres salgan a las calles para gritar queremos vivir libres y plenas.

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Lucía Lagunes Huerta

Volvimos a ganar la paridad

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Por Lucía Lagunes Huerta

Volvimos a ganar la paridad

Una vez más se tuvo que hacer la defensa de la Paridad en todo, para garantizar el derecho de las mujeres a participar en el próximo proceso electoral en por lo menos 5 de las 9 gubernaturas que se renovarán el siguiente año.

Aun cuando está en la constitución la paridad, los líderes partidarios nuevamente buscaron la forma de darle la vuelta.

Primero en el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) discutieron con los mismos argumentos unos y otros, ahí sí son iguales, y después en el Tribunal Electoral, que este miércoles ratificó que la paridad no puede ser un juego de una elección si y otra no, sino todo lo contrario. Que el principio de paridad en todo, debe mirarse desde la lógica de la progresividad de derechos humanos.

Las razones que se niegan a mirar, los machirulos partidarios, es la injusticia de la desigualdad con la cual han limitado los derechos humanos de las mujeres, así en general, y en particular los políticos y civiles.

Como si no pesara que en 70 años de voto femenino solo 16 mujeres hayan ejercido el cargo de gobernadora, aún con las oposiciones de ellos y gracias a los cambios legales que han hecho las mujeres comprometidas con la igualdad.

Porque si hoy gobiernan 9 mujeres en el mismo número de entidades frente a 23 gobernadores, ha sido gracias a las ciudadanas organizadas, a las consejeras y magistradas no solo convencidas de la igualdad entre mujeres y hombres, sino con la capacidad y los argumentos para defender el derecho de todas.

El miércoles volvimos a ganar la paridad, con la ley en la mano y la razón de la igualdad y no discriminación de las mujeres.

Desde que se reformó la constitución en 2019 para garantizar la Paridad en Todo, cada proceso electoral hay que defenderla de las mismas intensiones con los mismos argumentos rancios, que buscan limitarla, contenerla e incumplirla, para mantener vivo el pacto patriarcal del mayoriteo genérico masculino.

Pacto antidemocrático que busca mantener el privilegio de unos cuantos frente a la mayoría que construye democracia.

Porque la paridad no es solo 50 y 50, como se ha representado numéricamente. Es la propuesta civilizatoria más revolucionaria de la organización social, política, económica, cultural y un largo etcétera.

Es hacer tangible la equivalencia humana de las mujeres, moverlas/movernos de lugar para dejar de ser las otras y ser nosotras.

Es la base de la construcción de la sociedad del siglo XXI, que construye el camino para dejar atrás la desigualdad, discriminación y la injusticia que pesa sobre las mujeres en todos los ámbitos de la vida humana.

Lo que se ha ganado es la evolución desde una altura constitucional y democrática.

Esta es la lucha sufragista del siglo XXI que tomó la estafeta de las precursoras del siglo XVIII, porque esta persistencia no se cuenta en años sino en siglos, en argumentos y evidencia.

Volvimos a ganar la paridad para que las mujeres puedan gobernar e incluso ser presidentas de la República, aun cuando no hayan defendido el derecho a serlo.

Porque esta lucha sufragista feminista nos mira a todas y nos defiende de todas las intentonas de regresión.

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