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Lucía Lagunes Huerta

Corazón estrujado

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ZONA DE REFLEXIÓN 

Por Lucia Lagunes Huerta

Corazón estrujado

Cimacnoticias | Los derechos humanos se caen a pedazos…

Hay ocasiones, como la que estamos viviendo en nuestro país, que nos la pasamos con el corazón estrujado porque no terminamos de reponernos de un horror, cuando se viene otros más y pareciera que las autoridades están acostumbradas a ello, pero a la ciudadanía nos indigna.

¿Cuándo dejaremos de contar muertas y muertos y empezaremos hablar de la vida, de la buena vida que queremos vivir en México?

Mientras llega ese momento tenemos que resistir, alimentar la indignación para que la desesperanza no nos invada; alimentar la resiliencia, como miles de mujeres lo hacen todos los días para seguir defendiendo la vida y buscar a miles de seres humanos desaparecidos en nuestro país en 62 años.

El día de ayer otro periodista fue asesinado, Antonio de la Cruz. Su hija de 21 años, herida en el atentado, le da la pelea a la muerte, ni más ni menos que en Tamaulipas que ha sido catalogada como zona silenciada por la imposibilidad de hacer periodismo sin jugarse la vida.

Debanhi Escobar será exhumada el viernes, sigue esperando que se le haga justicia para saber qué pasó con ella, cómo terminó en el fondo de una cisterna. ¿Quién desaparece a las jóvenes de este país, las asesina y las arroja a la calle?

Han pasado nueve días de los homicidios de los dos jesuitas y el guía de turistas en Chihuahua y seguimos esperando resultados que nos lleven a la verdad y la justicia, que garanticen una verdadera política de Estado que permita a la población de Cerocahui −y del país entero− vivir en paz.

Se nos dijo que con este gobierno federal nadie estaría por encima de la ley, que el Estado de Derecho sería lo que prevalecería. Esa promesa no solo se ha incumplido, sino que, incluso, se ha dejado de hablar de ella.

Ciertamente no son los mismos quienes gobiernan este país, pero en muchas ocasiones actúan igual.

Peleamos por una fiscalía que sirviera a la ciudadanía y tenemos un fiscal que sirve de manera selectiva y para sus intereses; que no investiga, especialmente cuando la vida de las mujeres está en juego; que considera al delito de feminicidio como un estorbo y no hace nada para que se deje de clasificar mal y, sobre ello, hay cientos de ejemplos.

Está tan desgastado el discurso que hasta la afirmación de que el actual gobierno federal es el “más feminista” se ha ido quedando a un lado porque no hay sustento. Nos siguen matando y la desigualdad de las mujeres sigue creciendo.

Los refugios que dan cobijo, cuidado y fortaleza a las mujeres y sus familias para dejar la violencia fuera de sus vidas, en seis meses, han recibido 19 por ciento del total de recursos que está obligado a otorgar el gobierno para su funcionamiento.

La ley reconoce el derecho a la legitima defensa cuando nuestra vida se ve en riesgo, pero si somos mujeres este derecho se convierte en delito y somos enjuiciadas como delincuentes, dejando libres a los verdaderos criminales. Y para muestra un botón: Roxana Ruiz Santiago, quien tiene la misma edad de la hija del periodista tamaulipeco asesinado ayer, no enfrenta la muerte, pero sí un juicio por homicidio por defenderse de su violador.

La justicia se arranca en este país a trozos, no por voluntad de las autoridades nacionales, sino por las sentencias internacionales.

16 años de la resiliencia de las mujeres de Atenco y cuatro años de la sentencia de la Corte Interamericana lograron que estos días se presentara el Diagnóstico Nacional sobre Tortura Sexual cometida contra Mujeres Privadas de Libertad en México.

Con él, se confirma que el abuso policial se mantiene en su esplendor, pues ocho de cada 10 mujeres fueron víctimas de violencia en algún momento de su proceso judicial; queda pendiente el observatorio independiente sobre el uso de la fuerza policial.

20 años después del asesinato de la defensora Digna Ochoa, la Fiscalía de la Ciudad de México creará en estos días la Unidad Especializada sobre el caso, en busca de la verdad.

¿Será por esto que ya no se habla del Estado de Derecho? Porque hay tantas deudas pendientes del pasado y del presente.

¿Cómo no amanecer con el corazón estrujado cuando 21 connacionales, principalmente jóvenes, murieron por asfixia en un tráiler abandonado en Texas, porque se ven obligados a abandonar su país en busca de mejores condiciones, porque aquí no alcanza con sembrar vida?

Y la lista puede seguir, estos hechos son solo de los días recientes. Es una pequeña radiografía de lo que vivimos a diario quienes no estamos en ningún palacio ni casa de gobierno, porque ahí… hay otros datos.

Y mientras los derechos humanos en nuestro México se caen a pedazos, la fiesta política de las matracas y las corcholatas está a todo lo que da rumbo a un lejano 2024.

Lo que olvidan es que no hay país que se fortalezca en medio de la sangre y no hay democracia que se consolide si la vida no se toma en serio.

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Lucía Lagunes Huerta

8M, con dos mujeres presidenciables

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8M, con dos mujeres presidenciables

Por Lucia Lagunes Huerta

Ya estamos en el umbral del 8M, Día Internacional de las Mujeres, que une al mundo en la gran movilización feminista que ha convertido al 8 de marzo en la acción global más importante en favor de la igualdad plena de las mujeres en toda su diversidad de edades, oficios, profesiones, religiones etc. En esta acción ninguna queda fuera.

Desde marzo de 1910, año en que la feminista socialista Clara Zetkin propone un día mundial para reivindicar a las mujeres trabajadoras hasta hoy, hemos visto como este día se transformó.

Dejó de ser el emblema de una cuantas, de aquellas que nos nombrábamos feministas, para ser el día mundial donde las ciudadanas llaman a cuentas a sus gobiernos, exigen vivir libres de violencia y se solidarizan con otras causas por los impactos desproporcionados que tienen en la vida de las mujeres, por ejemplo, el alto a las acciones bélicas de Israel en la franja de Gaza.

Este año llegamos con claros oscuros, pues mientras en Francia se logra el reconocimiento del aborto como un derecho constitucional en Argentina el retroceso en lo ganado es brutal, no solo se retira el derecho al aborto, sino que se elevan los castigos penales para las mujeres que aborten.

Lo cual nos constata que mientras el patriarcado subsista todo lo ganado en materia de igualdad para las mujeres está en riesgo.

Y mientras esto ocurra el 8M seguirá siendo el punto de reunión de todas las mujeres del mundo.

Para las mexicanas este Día Internacional de las Mujeres tendrá un tinto distinto, pues después de doscientos años de historia independiente de México y 65 presidentes, 2024 será el año de la elección de la primera presidenta mexicana.

Qué tipo de gobierno será, estamos por verlo, qué será vivir bajo la presidencia de una mujer y cuáles serán sus impactos, tampoco lo sabemos. La historia está por escribirse y dependerá de su gobierno y su forma de gobernar.

Ninguna de las dos candidatas presidenciales mexicanas se asume feminista, aunque sean el logro del movimiento, en el cual no han militado y es el que posibilitó que alguna de las dos llegue a conducir al décimo país más poblado del mundo y el segundo en América Latina.

Ni ellas, ni nosotras y nosotros tenemos referentes de lo que es gobernar desde el feminismo, porque no ha existido, pues en la historia del mundo solo una mujer ha gobernado por 11 años continuos, que es Margaret Tacher, y por supuesto ella tampoco era feminista.

La gran mayoría de los países que han tenido presidentas han sido de una sola vez, y solo 8 naciones han tenido más de una presidenta, sin rebasar el máximo de cinco que le corresponde a Suiza y nunca han sido continuas y todas han llegado a gobernar con las reglas patriarcales que aún no se transforman.

En la actualidad pese a las leyes de igualdad y paridad que se han ido construyendo a lo largo y ancho del planeta solo 15 países de 193 están presididos por una mujer, México será el número 16.

Cualquiera de las dos que gane será, la presidenta número 14 en América Latina en gobernar un país de los 33 que conforman la región.

Tanto Claudia como Xóchitl, ocupan el lugar número siete y ocho de las candidatas presidenciales mexicanas, ninguna de las dos tiene como interlocutor al movimiento feminista, ambas miran a las mujeres como muchos políticos hombres, de lado y sin darnos el peso que tenemos como actoras políticas y ciudadanas plenas.

Ambas entran a la política con las reglas patriarcales, la que gane tendrá el reto no solo de ser la primera mujer presidenta sino construir una identidad propia como gobernanta y un país donde la igualdad sea cada ves menos discurso y mas realidad.

Las mexicanas llegamos a este 8 de marzo con presencia de las mujeres en la vida pública, donde por primera vez un hombre le pondrá la banda presidencial a una mujer y con este acto simbólico, construido por ellos, estará reconociéndola cómo la gobernanta del país.

Llegamos también con la primera presidenta del Instituto Nacional Electoral, la primera presidenta en la Corte, la primera ocasión en que tanto la Cámara de diputados como del senado están encabezados por mujeres, la primera directora de la Facultad de Medicina de la UNAM y la primera vez que las portadas de los medios coinciden con tener a las mujeres presidenciales como sujetas de la noticia.

Donde la instancia que calificará la elección presidencial de la primera mujer en el Poder Ejecutivo, que el Tribunal Electoral, también está encabezado por una mujer.

Con esto entorno conmemoraremos el Día Internacional de las Mujeres, y lo sepan o no, ellas son el triunfo del feminismo que cada 8 de marzo sale a las calles del mundo para defender que todas las mujeres puedan estar en todos los lugares y en todos los espacios de decisión porque es su derecho.

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Lucía Lagunes Huerta

La deuda de la humanidad hacia las mujeres es la violencia

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Por Lucía Lagunes Huerta

La deuda de la humanidad hacia las mujeres es la violencia

Cimacnoticias | A dos días de la conmemoración de 25 de noviembre es imposible no hablar de la deuda que tiene la humanidad para cerrarle el paso al permiso de dañar a las mujeres.

Porque en la medida que tenemos más evidencia de esta violencia, es terriblemente doloroso ver la crueldad con la cual nos lastiman en cualquier parte de este mundo y cómo, nuestros agresores son protegidos y disculpados, pero para nosotras, que somos a quienes violentan nos siguen exigiendo demostrar el maltrato, como si no compartiéramos lo humano.

Cualquiera puede ir a denunciar el robo de un objeto y no pondrán en duda el dicho, pero si una mujer denuncia violencia no le creerán fácilmente, tendremos que demostrar esa violencia y aun cuando sea evidente el maltrato, pesará sobre ella la responsabilidad de la agresión y no en el agresor.

Estas miradas y comentarios de… quién sabe, ¿qué habrá hecho?, ¡ella se lo busco!, nos han acompañado a lo largo de la historia, como tótems, aún cuando el razonamiento humano avanza, los estigmas sobre la violencia contra las mujeres no lo hacen con la misma velocidad.

Reconocer a la violencia contra las mujeres como un atentado contra la humanidad es el pendiente civilizatorio que tenemos hoy en día.

Pues pese a toda la evidencia que hemos proporcionado las mujeres de los impactos individuales, colectivos y globales que genera la violencia contra las mujeres se sigue mirando como un hecho menor que afecta a unas cuantas y en ciertos lugares, ocultando la dimensión sistémica de la violencia.

Es tan ominoso lo que vivimos las mujeres en todo el mundo, que la iniciativa feminista latinoamericana de declarar un día al año para llamar la atención sobre los impactos terroríficos de la violencia contra las mujeres y la responsabilidad de los Estados en ello, se convirtió en un hecho mundial. No hay país donde no haya una acción al respecto.

Pasó de ser una acción de las feministas a una fecha de relevancia en la agenda internacional de los derechos humanos de manera más o menos rápida.

42 años después de que se creara el 25 de noviembre como el Día para la eliminación de la violencia contra las mujeres, nos siguen dañando, nos compran y venden como mercancías, nos lastiman el cuerpo, la autoestima, la vida completa frente a todo el mundo.

Porque aun cuando hemos avanzado y logrado recuperar nuestro derechos educativos, laborales, a nuestro propio dinero, a nuestras propiedades, estar en el mundo público, y todo lo que hoy hemos logrado, la violencia está pegada a nuestras vidas como el gran dique para el reconocimiento pleno de nuestra humanidad.

Y por más que intentamos sacudírnosla, no lo logramos porque no podemos solas, si el resto de la humanidad no se la sacude.

Y para sacudirlo hay que sancionar socialmente el daño contra la mitad de la población que somos las mujeres. Garantizar que niñas y niños crezcan reconociéndose iguales en derechos y valía.

Donde los Estados, los gobiernos, la ciudadanía deje de voltear la cara a otro lado cuando las mujeres salgan a las calles para gritar queremos vivir libres y plenas.

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Lucía Lagunes Huerta

Volvimos a ganar la paridad

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Por Lucía Lagunes Huerta

Volvimos a ganar la paridad

Una vez más se tuvo que hacer la defensa de la Paridad en todo, para garantizar el derecho de las mujeres a participar en el próximo proceso electoral en por lo menos 5 de las 9 gubernaturas que se renovarán el siguiente año.

Aun cuando está en la constitución la paridad, los líderes partidarios nuevamente buscaron la forma de darle la vuelta.

Primero en el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) discutieron con los mismos argumentos unos y otros, ahí sí son iguales, y después en el Tribunal Electoral, que este miércoles ratificó que la paridad no puede ser un juego de una elección si y otra no, sino todo lo contrario. Que el principio de paridad en todo, debe mirarse desde la lógica de la progresividad de derechos humanos.

Las razones que se niegan a mirar, los machirulos partidarios, es la injusticia de la desigualdad con la cual han limitado los derechos humanos de las mujeres, así en general, y en particular los políticos y civiles.

Como si no pesara que en 70 años de voto femenino solo 16 mujeres hayan ejercido el cargo de gobernadora, aún con las oposiciones de ellos y gracias a los cambios legales que han hecho las mujeres comprometidas con la igualdad.

Porque si hoy gobiernan 9 mujeres en el mismo número de entidades frente a 23 gobernadores, ha sido gracias a las ciudadanas organizadas, a las consejeras y magistradas no solo convencidas de la igualdad entre mujeres y hombres, sino con la capacidad y los argumentos para defender el derecho de todas.

El miércoles volvimos a ganar la paridad, con la ley en la mano y la razón de la igualdad y no discriminación de las mujeres.

Desde que se reformó la constitución en 2019 para garantizar la Paridad en Todo, cada proceso electoral hay que defenderla de las mismas intensiones con los mismos argumentos rancios, que buscan limitarla, contenerla e incumplirla, para mantener vivo el pacto patriarcal del mayoriteo genérico masculino.

Pacto antidemocrático que busca mantener el privilegio de unos cuantos frente a la mayoría que construye democracia.

Porque la paridad no es solo 50 y 50, como se ha representado numéricamente. Es la propuesta civilizatoria más revolucionaria de la organización social, política, económica, cultural y un largo etcétera.

Es hacer tangible la equivalencia humana de las mujeres, moverlas/movernos de lugar para dejar de ser las otras y ser nosotras.

Es la base de la construcción de la sociedad del siglo XXI, que construye el camino para dejar atrás la desigualdad, discriminación y la injusticia que pesa sobre las mujeres en todos los ámbitos de la vida humana.

Lo que se ha ganado es la evolución desde una altura constitucional y democrática.

Esta es la lucha sufragista del siglo XXI que tomó la estafeta de las precursoras del siglo XVIII, porque esta persistencia no se cuenta en años sino en siglos, en argumentos y evidencia.

Volvimos a ganar la paridad para que las mujeres puedan gobernar e incluso ser presidentas de la República, aun cuando no hayan defendido el derecho a serlo.

Porque esta lucha sufragista feminista nos mira a todas y nos defiende de todas las intentonas de regresión.

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