México se despide del Mundial con la frente en alto; Inglaterra impone su jerarquía
Ciudad de México.-La ilusión mundialista de México llegó a su fin. En un partido intenso, de ida y vuelta y cargado de emociones, la selección mexicana cayó 3-2 ante Inglaterra en los octavos de final de la Copa del Mundo 2026, dejando escapar el boleto a los cuartos de final después de vender cara la derrota.
El encuentro fue un auténtico intercambio de golpes. Inglaterra hizo valer la calidad individual de sus figuras en los momentos clave, mientras que México respondió con orgullo, intensidad y carácter, manteniendo la incertidumbre hasta el silbatazo final.
Durante varios lapsos del partido, el conjunto mexicano logró equilibrar las acciones con presión alta, transiciones rápidas y un fútbol vertical que incomodó a los ingleses. Sin embargo, la contundencia europea terminó marcando la diferencia en un duelo donde cada error se pagó caro.
La escuadra dirigida por Javier Aguirre nunca dejó de pelear. Incluso cuando el marcador favorecía a Inglaterra, México encontró la forma de volver al partido y mantener viva la esperanza de una remontada que finalmente no llegó.
El último tramo fue un auténtico asedio. Con el reloj como enemigo, el Tri volcó todos sus hombres al ataque, obligando a Inglaterra a replegarse y defender con todo su arsenal. Cada centro al área levantaba a la afición de sus asientos; cada recuperación alimentaba la ilusión de un empate que hubiera enviado el encuentro al alargue.
Pero el silbatazo final cayó como un balde de agua fría.
Primero hubo silencio. Después, una ovación.
Miles de aficionados mexicanos, que durante semanas pintaron de verde las tribunas en distintas sedes del Mundial, despidieron al equipo entre aplausos. Muchos permanecieron varios minutos en sus lugares reconociendo el esfuerzo de una selección que luchó hasta el último instante frente a uno de los favoritos al título.
Los jugadores mexicanos abandonaron la cancha con el rostro desencajado. Algunos rompieron en llanto; otros caminaron cabizbajos mientras eran consolados por sus compañeros. La eliminación dolió porque el equipo mostró argumentos para competir de tú a tú con una potencia mundial.
Para Inglaterra, el triunfo representa un paso más en su aspiración por conquistar el campeonato. Con una plantilla repleta de talento y oficio, los ingleses sobrevivieron a una exigente prueba y ahora enfrentarán a Noruega en los cuartos de final.
México, en cambio, cierra una participación que deja sensaciones encontradas. El conjunto nacional superó la fase de grupos, eliminó a Ecuador en los dieciseisavos de final y volvió a instalarse entre las mejores selecciones del torneo, aunque sin lograr romper la barrera que lo acercara a la pelea por el título.
La derrota pone punto final a semanas de euforia que unieron al país alrededor del balón. Desde plazas públicas hasta estadios mundialistas, millones de mexicanos acompañaron el sueño de una selección que ilusionó, compitió y cayó peleando.
Esta vez no alcanzó. Pero el Mundial termina para México con una certeza: el equipo estuvo mucho más cerca de competir con la élite que de resignarse ante ella. El marcador favoreció a Inglaterra; la entrega y el orgullo fueron mexicanos.
