Investigación
Enrique Tomás Lozano el cristero benefactor de NL y Laredo
Durante la crisis religiosa que diera origen a la rebelión cristera surge este personaje piadoso y benefactor durante sus estancias en Linares y Santa Catarina, Nuevo León, hasta su residencia permanente en Nuevo Laredo, Tamaulipas donde, al parecer, alejado de las armas en esta insurgencia religiosa despliega intensa actividad misionera que le permite salvar a decenas de seminaristas
Por Luis Alvarado
En 1926 el presidente Plutarco Elías Calles expide una ley que limitaría las actividades de la iglesia católica a no participar en política ni poseer bienes raíces, que luego cada entidad del país la adaptaría a sus circunstancias, como Tamaulipas que prohibía oficiar a sacerdotes extranjeros.
Formalmente nombrada Ley de Tolerancia de Cultos, la norma es expedida el 14 de junio de aquel año luego de desatarse un clima anticlerical en los gobiernos socialistas que buscaban acabar con el fanatismo religioso desde 1920.
Algunas leyes estatales, como las de Tabasco y Veracruz exigían que los sacerdotes debían ser casados y tener más de 40 años de edad, provocando en 1925 la creación de la Liga Nacional para la Defensa de las Libertades Religiosas, antecedente de la Rebelión Cristera.
Los combatientes religiosos buscaban abolir los decretos que iban contra el culto y desde luego combatir a los presidentes antirreligiosos como el propio Calles y el sucesor, el tamaulipeco Emilio Portes Gil, mientras que los gobernadores locales Manuel Tarrega, Benito Juárez Ochoa y Juan Rincón Rincón les toca respaldar esa legislación, sin mucha reacción del clero.
Dentro de esa atmósfera nacional, en Nuevo León y Tamaulipas un sacerdote de origen español llamado Enrique Tomás Lozano veía limitado el ejercicio de su ministerio en virtud de ser extranjero y temeroso de ser expulsado llega a Laredo, Tx. donde despliega actividad religiosa, para regresar en 1932 a Nuevo Laredo, donde por 25 años realiza gran tarea evangelizadora. Antes de llegar a Tamaulipas había estado en Monterrey donde funda un orfanato. Al estallar la Guerra Cristera se autoexilia al igual que muchos párrocos y monjas de origen mexicano y extranjero que son desterrados, debiendo residir en Laredo, Texas, donde funda la Casa del Sacerdote.
En Monterrey
Nace en Teruel, España en 1894, para luego estudiar en un seminario jesuita y ordenarse de sacerdote en septiembre de 1914, además de haber estudiado medicina por tres años y haber sido oficial adscrito al clero militar para luego estudiar en Bélgica y de ahí servir al obispado de Hawworth, EU.
Cierre de los templos
De Norteamérica solicita al delegado apostólico Ernesto Philipp venir a México–antes de que éste fuera expulsado del país por el presidente Alvaro Obregón por violaciones a la ley de cultos en enero de 1923-, para luego ir a Monterrey donde erige un orfanato y luego ser párroco en Linares y en Santa Catarina (24 de enero al 25 de julio de 1923), Nuevo León.
El historiador y cronista santacatarinense Antonio Guerrero Aguilar señala que “Antes de ser nombrado párroco de Santa Catarina del 24 de enero de 1923 al 25 de julio de ese año estuvo en Linares. En el poco tiempo que permaneció se distinguió por su servicio social a los más necesitados y como guía espiritual de la población. Se dice que enseñaba a la población a utilizar remedios naturales para mejorar su salud”.
Es en Santa Catarina, donde a causa de recomendar remedios herbolarios a la población le ocasionan problemas con algunos propietarios de farmacias y boticas que le obligaron a renunciar a su cargo. También destacaba por la composición de poemas que siguen inéditos.
El Arzobispo Herrera y Piña le lleva a la curia para fungir entre 1923 a 1926 donde fue secretario de la Sagrada Mitra de Monterrey.
El mismo eclesiástico Herrera y Piña lo reubica posteriormente en Laredo, Texas al recrudecerse la confrontación entre el Estado mexicano y la Iglesia y buscar protegerlo dada su condición de extranjero.
Auxiliar del Papa en Nuevo Laredo en 1932
En esa ciudad fronteriza funda un colegio para niños y otro más de bachilleres del lasallismo, además de erigir una casa hogar, una clínica y hospital y procurando rehabilitar a niños infractores, otorgando también auxilio y educación a los pobres y presos

Lozano con sus alumnos
Por sus méritos y servicios religiosos es nombrado capellán de Honor de la Basílica de Guadalupe y Camarero Supernumerario de su Santidad, (Custodio de los sepulcros de San Pedro y San Pablo), luego auxiliar del Papa, titulo último recibido el 8 de mayo de 1957.
En Nuevo Laredo despliega un gran activismo en favor del movimiento cristero y de la Liga Católica Mexicana, al parecer exento de acciones radicales, pero encabeza gran número de obras piadosas cuando funge como párroco del templo Santo Niño de Atocha de 1932 a 1957.
Dentro de la misma curia a Lozano se le consideraba de ideas avanzadas y a pesar de tener merecimientos para escalar dentro del gobierno eclesiástico, siempre se mantuvo como párroco de iglesia.
Es calificado como precursor del Aggiornamento del Concilio Vaticano II, que es un objetivo usado por los papas Juan XXIII y Paulo VI que reflejara la adaptación de los principios católicos a la modernidad.
En cuanto al fin de la Liga Católica Mexicana y su transformación cristera, Enrique lo concebía así: ‘Propagar la verdadera situación de México para contrarrestar la propaganda calumniosa del medio oficial’.
Liga cristera
De él, el movimiento cristero escribe en cronicasdeuncristero.blogspot.com/2010_06_09_archive.html : “…aún viven muchos
Militares ocupan los templos en 1926
neolaredenses que lloran la orfandad del padre, del maestro, del sacerdote abierto a todas las ideas, del caudillo religioso que entendió el símbolo del guadalupanismo como lazo de unidad entre los mexicanos…”
En febrero del 23, en plena Guerra Cristera, Lozano le dice desde lado texano a su colega en Barcelona, el jesuita Adolfo Pulido que ‘En Estados Unidos no puede funcionar la Liga (de la Defensa Religiosa de México), le alteramos un poco el nombre –Liga Católica Mexicana y aquí tiene a la nuestra, trabajando muy bonito’
Le escribe que en su estadía de siete años en Monterrey como profesor del Seminario, secretario del Arzobispado: ‘Quiero a los mexicanos con toda mi alma porque me quisieron…fui consentido por todas las clases sociales, desde los Caballeros de Colón, hasta los presos de la penitenciería…’
Añade en su relato: “Llegaron los días aciagos de 1926 y después de haber ayudado a la magna labor que precedió al cierre de los templos, fue consejo del señor Arzobispo que me traslade a este lugar (Laredo, Tx.), desde el cual podría ayudarle más, según él, y sin exponerme a ser expulsado por ser mi condición de extranjero”.
Y desde su autoexilio, el religioso define estrategias de ayuda para los mexicanos desterrados ayudando a la Liga y consiguiéndoles trabajo en suelo estadounidense, así como pedir becas al Episcopado español para seminaristas mexicanos y a los colegios gringos católicos para universitarios expulsados por el gobierno azteca.
Parque, en lugar de dulces
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Acerca de la Liga escribe que “a pesar de todas las tempestades del infierno conspiradas en su contra. Hoy, son más de 26 mil los libertadores que se están defendiendo como los buenos cruzados … digan lo que digan los tiranuelos perseguidores, es una constante y milagrosa conservación de los héroes de Cristo Rey”.
Aunque no se conoce actividad armada como a los fieles y algunos sacerdotes en el bajío del país, al padre Lozano se le atribuye una anécdota que al parecer no alejaba de la simpatía por la insurgencia violenta.
En el señalado autoexilio refiere que en la Navidad, un donante mandó 800 pesos “a un grupo de libertadores, dice que para dulces. Al recibirlos los valientes contestaron que iban hasta descalzos, pero no querían dulces ni guaraches, sino parque, que comprarán parque con aquello. ¿Perderán estos hombres?… Imposible”.
Al concluir la Guerra Cristera entre el presidente Portes Gil y los obispos, Lozano regresa y toma posesión de su parroquia en Nuevo Laredo, ciudad entonces de 25 mil habitantes, conservadora ‘ hasta mojigata… y hasta reaccionaria en política’, donde practica su apostolado.
“Convive igual con liberales y conservadores, con católicos y protestantes, con masones y con Caballeros de Colón, con prostitutas y con señoras de la Asociación de la Vela Perpetua… Enrique Tomás Lozano dejó a Nuevo Laredo una gran comprensión”, añade el sitio procristero.
Entre las obras materializadas por Lozano está la Casa Hogar fundada por él en septiembre de 1947, que atiende y educa niñas huérfanas, desamparadas, abandonadas, que fuera instituida en coordinación con las Hermanas Mercedarias del Sacramento. Sigue operando en Arteaga 1756, de Nuevo Laredo.
Los pelones de Lozano
En esta frontera mexicana desarrolla labor social, educativa y caritativa. Lo mismo en escuelas, que una clínica y un hospital; promueve la pastoral penitenciaria y la atención a los migrantes que llegaban a la frontera, añade el historiador Guerrero Aguilar.
Además funda el Colegio América de enseñanza primaria y comercial y el de igual nombre para secundaria y bachilleres. Asimismo impulsa el Seminario de Tamaulipas y en 1947 instituye la casa hogar para niños de la calle y huérfanos, conocidos como “los pelones del padre Lozano”.
También se da tiempo para motivar la construcción de los templos de Nuestra Señora de la Paz, San José y Guadalupe y en 1952 crea el grupo los Caballeros de Colón en Nuevo Laredo, mientras que en su parroquia sostuvo y cuidó de ancianos, huérfanos y viudas, y dar protección a los trabajadores mexicanos que recibían maltrato en los Estados Unidos.
Un artículo del historiador Rafael García Ortega publicado en el diario El Mañana de N. Laredo el 21 de junio de 2014, al celebrarse el 57 aniversario de la muerte de Lozano, recordaba como su salud era afectada por la diabetes, pero que no obstante se entregaba a las obras de caridad.
“Levantó el culto divino a su más alto grado de esplendor en esta ciudad. No creo exagerado decir que la presencia del padre Lozano significó para los habitantes de Nuevo Laredo un antes y un después en el catolicismo”, escribe García.
Salva a seminaristas en la persecusión

La iglesia Santo Niño de Atocha de Lozano en N. Laredo
Incluso califica su actuación de heroica, pues durante la persecución religiosa en México –de 1926 a 1929-, salva cerca de 200 jóvenes seminaristas que él mismo se encargó de enviarlos a España: Cuenca, islas Baleares, Valencia.
Luego cita frases del sacerdote Ricardo B. Anaya, que se refirió al padre Lozano en su libro “Memorias de un viaje”, (San Luis Potosí, 1989), con testimonios de los obispos de Oaxaca, San Luis Potosí y Los Ángeles, California, integrantes del subcomité episcopal que conocieron el informe sobre los seminaristas mexicanos en España:
“El subcomité está sumamente complacido y agradecido a V. por el celo verdaderamente apostólico, la abnegación, y el desinterés hasta el punto de gastar cantidades considerables de su propio peculio, iniciando, desarrollando y conduciendo la preciosa obra de colocar en los seminarios de España a nuestros seminaristas con el fin de salvar sus vocaciones en esta difícil época de nuestra historia”.
“ Declara muy laudable, provechosa y providencial en estas circunstancias la obra por V. emprendida de colocar y atender santamente a los seminaristas mexicanos en los seminarios de la Madre Patria”, redactan los obispos.
El Subcomité señala que comunicará dicho acuerdo al Cardenal Primado de España, según consigna en el escrito que le dirigen al padre Lozano, fechado en México el 1 de diciembre de 1928.
Enrique Tomás Lozano muere el 20 de junio de 1957, pocos meses después de recibir los títulos de Capellán de Honor de la Basílica de Guadalupe y Camarista o auxiliar del Papa, provocando su deceso una manifestación de duelo público.
Investigación
Logra Tamaulipas reducción histórica de la pobreza extrema
El alza salarial, la inversión sin precedentes en programas sociales, el gobierno del Estado y Federación lograron darle a más de 50 mil tamaulipecos mejores condiciones de bienestar, reportan los informes del INEGI.
Por Regina Cardona Jasso
Tamaulipas registró una de las reducciones más importantes de pobreza extrema en su historia reciente, de acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Los datos correspondientes a la medición de pobreza multidimensional 2024 muestran que más de 50 mil tamaulipecos dejaron atrás la condición de pobreza extrema en apenas dos años, un resultado que tanto el Gobierno Federal como la administración estatal atribuyen a la combinación de programas sociales, aumento salarial, generación de empleo y políticas de bienestar.
Según el informe oficial del INEGI, en Tamaulipas la pobreza extrema pasó de 2.9% en 2022 a 1.5% en 2024. En términos absolutos, la cifra cayó de 102 mil 600 personas a 52 mil 400 tamaulipecos en esa condición. Esto significa que alrededor de 50 mil 200 personas lograron salir de la pobreza extrema en el estado durante ese periodo.
El avance también se reflejó en la pobreza multidimensional general. En 2022, el 26.8% de la población tamaulipeca vivía en situación de pobreza; para 2024, el indicador bajó a 20.2%. Es decir, más de 242 mil personas dejaron esa condición en apenas dos años.
Para el gobierno encabezado por Américo Villarreal, estos resultados representan una validación de la estrategia social aplicada desde el inicio de la administración. La Secretaría de Bienestar estatal destacó programas como “Alimentando tu Bienestar”, los Comedores del Bienestar, apoyos alimentarios, infraestructura social y esquemas de empleo temporal dirigidos a zonas vulnerables.
Sin embargo, las autoridades estatales también subrayan que la reducción no puede entenderse sin el contexto nacional impulsado primero por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y posteriormente por la continuidad de políticas sociales federales. Entre los factores señalados por especialistas y organismos oficiales aparecen el incremento histórico del salario mínimo, los programas sociales universales, las pensiones para adultos mayores, becas educativas y el fortalecimiento del empleo formal en regiones fronterizas como Tamaulipas.

De hecho, el propio INEGI informó que entre 2022 y 2024 México registró una de las mayores reducciones de pobreza de las últimas décadas. A nivel nacional, 8.3 millones de personas salieron de la pobreza multidimensional, mientras que más de 2 millones dejaron la pobreza extrema.
En el caso de Tamaulipas, el fenómeno adquiere especial relevancia porque históricamente el estado enfrentó fuertes desigualdades regionales, particularmente en zonas rurales, fronterizas y urbanas marginadas. Por ello, analistas locales consideran que la caída de casi 50% en pobreza extrema constituye uno de los avances sociales más relevantes para la entidad en años recientes.
El gobierno estatal ha insistido en que este resultado no es casualidad, sino consecuencia de una coordinación permanente con la Federación para dirigir recursos a sectores históricamente olvidados. En distintos municipios se ampliaron programas alimentarios, atención médica, apoyos escolares y proyectos de vivienda social, mientras que el dinamismo industrial y maquilador de la frontera contribuyó a mejorar ingresos laborales.
Aun así, especialistas advierten que persisten desafíos importantes. Aunque la pobreza disminuyó de forma significativa, todavía existen regiones con rezagos en salud, educación y acceso a servicios básicos. Además, el propio debate nacional sobre la desaparición del Coneval y la transferencia de funciones al INEGI ha generado discusiones sobre cómo seguir evaluando de manera independiente las políticas sociales.
Pese a ello, las cifras oficiales colocan hoy a Tamaulipas como uno de los estados que más avanzaron en reducción de pobreza extrema durante los últimos años. Para el discurso oficial de la llamada Cuarta Transformación, se trata de una prueba de que los programas sociales, el aumento salarial y la inversión pública pueden traducirse en mejoras reales para millones de personas. Y para el gobierno tamaulipeco, representa uno de los logros sociales más importantes del actual sexenio estatal.
Investigación
Avanzan investigaciones interinstitucionales en la UNAM para combatir la cisticercosis
El investigador posdoctoral del Instituto de Biotecnología de la UNAM (IBt), Ricardo Miranda Blancas, explicó que el tránsito de personas provenientes de comunidades con limitado acceso a servicios de salud ha contribuido a la persistencia de estos padecimientos. Añadió que, a nivel internacional, la OMS ha alertado sobre su reaparición en algunas regiones —incluso en países desarrollados— debido a los flujos migratorios y a que, durante la pandemia por COVID-19, estos casos pasaron a segundo plano en los sistemas de vigilancia y atención médica.
La teniasis ocurre cuando una persona consume carne de cerdo contaminada con larvas de Taenia solium, parásito que se aloja en el intestino humano y puede provocar síntomas como dolor abdominal, molestias digestivas y pérdida de peso. El escenario más grave se presenta cuando los huevos del parásito se transforman en larvas dentro del organismo y se alojan en tejidos como músculos, ojos, piel o cerebro, dando origen a la cisticercosis.
“Cuando las larvas se localizan en el sistema nervioso central hablamos de neurocisticercosis, una de las principales causas de epilepsia adquirida en México. Sus manifestaciones clínicas van desde cefaleas crónicas hasta crisis epilépticas severas que afectan de manera importante la calidad de vida”, explicó el investigador del Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del IBt.
De acuerdo con datos de la OMS, Taenia solium es responsable de alrededor del 30 por ciento de los casos de epilepsia en zonas endémicas donde existen cerdos en libertad en cercanía con las viviendas humanas.
Panorama epidemiológico en México
En el país se observa una tendencia a la baja en los casos de cisticercosis. No obstante, cifras oficiales de la Secretaría de Salud indican que hasta la semana epidemiológica 31 de 2025 se habían registrado 85 casos nuevos, mientras que el total acumulado en 2024 fue de 65, lo que confirma que la enfermedad sigue activa.
Miranda Blancas explicó que el ciclo “clásico” del parásito implica la infección humana con la solitaria, la contaminación de cerdos a través de heces humanas y, posteriormente, el consumo de carne infectada sin inspección sanitaria. Este fenómeno se presenta principalmente en zonas rurales donde se crían animales de traspatio y el manejo de excretas es deficiente. En contraste, subrayó que la carne que llega a centros urbanos suele pasar por estrictos controles en rastros y puntos de inspección.
Existe, además, un ciclo alterno de contagio particularmente peligroso: la ingestión directa de los huevos del parásito, generalmente asociada a malas prácticas de higiene. “Si una persona infectada no se lava adecuadamente las manos después de ir al baño y manipula alimentos, puede transmitir los huevos a otras personas, que desarrollan cisticercosis sin haber consumido carne contaminada”, advirtió.
Prevención y control
El especialista enfatizó que la prevención se basa en medidas básicas pero efectivas: cocer adecuadamente la carne de cerdo, mantener hábitos estrictos de higiene —especialmente el lavado de manos— y realizar desparasitaciones periódicas, cada seis meses o al menos una vez al año, a todas las personas que viven en un mismo hogar.
Cuando se detecta la presencia de la solitaria, además del tratamiento antiparasitario se recomienda el uso de laxantes para facilitar la expulsión completa del parásito y reducir el riesgo de complicaciones posteriores.
Diseño de nuevos fármacos
Paralelamente a las acciones de prevención, la investigación científica busca fortalecer los tratamientos disponibles. En el IBt, Miranda Blancas colabora con el investigador Enrique Rudiño Piñera, especialista en estructuras cristalográficas, y con Abraham Landa Piedra, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, experto en la caracterización bioquímica de proteínas del parásito.
Asimismo, trabajan con Ponciano García Gutiérrez y Rafael Zubillaga Luna, de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, en el diseño de fármacos complementarios. La estrategia se centra en estudiar las proteínas del sistema de desintoxicación de Taenia solium, conocidas como glutatión transferasas, que funcionan como verdaderos “escudos” bioquímicos y permiten al parásito resistir la acción de los medicamentos.
El grupo ha logrado determinar la estructura de la glutatión transferasa clase sigma y avanza en el análisis de otras dos enzimas, identificadas como glutatión transferasa 25 y 26, según su peso molecular. “Conocer la forma tridimensional de estas proteínas y sus sitios activos es clave para diseñar inhibidores específicos”, explicó el investigador.
Aunque el trabajo continúa en fase experimental, mediante modelos predictivos de estructura proteica el equipo ya logró diseñar un inhibidor para la glutatión transferasa de 26.5 kilodaltons, un avance que podría sentar las bases para terapias más eficaces contra la cisticercosis.
Conclusión.
Las investigaciones encabezadas por la UNAM confirman que, pese a su aparente control, la cisticercosis sigue siendo un desafío sanitario en México. La combinación de prevención comunitaria, vigilancia epidemiológica y desarrollo de nuevos fármacos abre una ruta integral para enfrentar una enfermedad que, de no atenderse, puede tener consecuencias neurológicas severas y permanentes.
Investigación
Esenciales, los primeros mil días de vida: Elena Zambrano
Ciudad de México.— La salud durante el embarazo y la lactancia no es una responsabilidad individual, sino un proceso que involucra a la comunidad y a las políticas públicas, pues de ello depende el adecuado desarrollo de la descendencia. Así lo afirmó Elena Zambrano González, académica de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al subrayar la relevancia de los primeros mil días de vida, periodo que abarca desde la gestación hasta los dos primeros años y que, en el ámbito científico, se conoce como los Orígenes en el Desarrollo de la Salud y la Enfermedad (DOHaD, por sus siglas en inglés).
La también investigadora del Departamento de Biología de la Reproducción del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán explicó que las condiciones nutricionales y ambientales en etapas tempranas del desarrollo tienen efectos duraderos en la salud. Un ejemplo es el desarrollo renal: al nacer, cada riñón humano cuenta con alrededor de un millón de nefronas; sin embargo, si durante el embarazo la madre sufrió desnutrición severa, el feto puede desarrollar menos unidades funcionales. Aunque posteriormente existan condiciones óptimas de alimentación, ese déficit implica una mayor carga de trabajo renal y una predisposición temprana a padecimientos como hipertensión arterial.
La especialista precisó que estos riesgos no constituyen una condena irreversible. Una vida saludable puede mitigar los efectos adversos de la programación fetal; no obstante, la predisposición existe y debe ser considerada en estrategias de prevención.
Evidencia transgeneracional
Zambrano González y su equipo han realizado aportaciones relevantes a nivel internacional. Mediante modelos animales demostraron el paso transgeneracional de la resistencia a la insulina y documentaron que la descendencia de madres con obesidad, aun cuando recibe una dieta controlada durante toda su vida, presenta alteraciones metabólicas y una menor expectativa de vida en comparación con hijos de madres con nutrición adecuada.
Asimismo, sus investigaciones muestran que intervenciones oportunas pueden revertir parte de estos riesgos. Cambios en la dieta de mujeres obesas incluso un mes antes del embarazo, así como la incorporación de actividad física, mejoran de manera significativa los desenlaces metabólicos en la descendencia. “Si no se logró optimizar la salud durante el embarazo y la lactancia, nunca es tarde: también se puede intervenir directamente en las hijas y los hijos”, señaló.
Ambiente, epigenética y evidencia histórica
La académica, galardonada con la Medalla David Barker 2025 —máximo reconocimiento de la Sociedad Internacional DOHaD—, destacó que el concepto de los primeros mil días enfatiza que la salud no depende únicamente de la genética. El ambiente, la nutrición y los cambios epigenéticos en etapas críticas —como la formación de células germinales o la adolescencia— influyen de manera decisiva.
Diversos estudios epidemiológicos respaldan esta perspectiva. Entre los más documentados se encuentra el del “invierno hambriento” en los Países Bajos (1944–1945), donde la desnutrición severa durante la Segunda Guerra Mundial se asoció, décadas después, con mayor prevalencia de obesidad, diabetes e hipertensión en la descendencia. Hallazgos similares se han registrado tras el sitio de Leningrado y la hambruna en China entre 1959 y 1961. No obstante, Zambrano González aclaró que estas son asociaciones poblacionales y que para identificar mecanismos causales se requieren estudios clínicos y de laboratorio controlados.
Investigación en curso y políticas públicas
En el Departamento de Biología de la Reproducción del INCMNSZ, los equipos trabajan con modelos experimentales para comprender los efectos de la desnutrición y la obesidad materna, así como la programación metabólica por la vía paterna, el envejecimiento y los impactos en sistemas como el reproductivo, el neurodesarrollo, la memoria y la expectativa de vida. Se trata de proyectos multiinstitucionales con colaboración internacional.
La científica celebró que el enfoque de los primeros mil días de vida sea ya una prioridad en las acciones de salud pública del gobierno mexicano, a partir del Protocolo Nacional de Atención Médica, y llamó a fortalecer la coordinación entre áreas epidemiológicas, clínicas y de investigación básica para traducir la evidencia científica en políticas efectivas.
Conclusión.
La investigación liderada por Elena Zambrano González confirma que la prevención de enfermedades crónicas comienza antes del nacimiento. Garantizar condiciones nutricionales y ambientales adecuadas durante los primeros mil días de vida no sólo mejora la salud individual, sino que puede romper ciclos intergeneracionales de riesgo metabólico y reducir la carga futura de enfermedades en la población.
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