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Quienes pierdan la interna

Quienes pierdan la interna
  • Publicadoseptiembre 8, 2026

INTERIORES

Por Carlos López Arriaga

Quienes pierdan la interna

Cd. Victoria, Tam. Experiencia útil guardada en los anales del PRI desde principios de siglo. Ganarle tiempo al tiempo y anticipar las postulaciones para así disminuir la posibilidad de que los aspirantes fallidos hagan roncha suficiente y resulten atractivos para la oposición.

Las décadas previas (80s, 90s) fueron ricas en escurrimientos. Entonces se decía que los otros partidos estaban a la espera de ver “qué se le caía de la mesa” a la aplanadora gobernante.

Al pendiente y en espera de quienes, creyéndose con méritos, se sintieran desairados por el partido oficial. En especial, aquellos que ya habían formado equipo y contaban con inversionistas.

Este es uno de los aspectos más oscuros de los procesos internos. ¿Qué hacer con los que pierden, en especial, quienes traen canicas, demuestran competitividad, capacidad de fuego suficiente para hacerle un agujero mayor al candidato oficial, en alcaldía o distrito?

En tiempos de CAVAZOS LERMA, la respuesta terminante era: “¡Que se disciplinen!”, exclamaba el señor, entornando los ojos al cielo. A lo cual seguía una larga y ampulosa perorata en torno al valor de la unidad partidista.

Lo cual no resolvía el problema, pues, si los aspirantes descartados traían suficiente “punch” y dinero, harían oídos sordos a dicho llamado, para brincarse las trancas y aceptar la invitación de otro partido.

Para eso se pintaban solos, membretes como el PARM, el Frente Cardenista y hasta el “Gallito Colorado”. Función que luego cumplirían engendros como el PANAL, MC, PT, PVEM, PES y Nueva Alianza.

INDISCIPLINA ES VIDA

Alguna vez le preguntaron a TOMÁS YÁRRINGTON qué hacer con un aspirante a diputado que había sonado mucho en la víspera y al final no quedó en la lista: —¡Mándenlo a las tortillas!”, dijo.

Lo cierto es que a partir de TOMÁS y luego con EUGENIO, se empezó a trabajar más a fondo la idea de que los aspirantes frustrados tuvieran algún cargo de consolación, amén de posiciones en los entrantes cabildos (regidurías, alguna sindicatura).

Y no lo hacían por misericordia; se trataba de un frío cálculo político. Si no los incluyes, se te van, punto. Dicho en forma tosca: “Mejor que estén adentro y orinen hacia afuera, a dejarlos fuera y que orinen para adentro”.

De aquí también el valor de tranquilizar a los prospectos (y prospectas) hasta donde sea humanamente posible. Por eso habría que madrugarle a los adelantados. No es aconsejable demorar mucho las decisiones porque cada día que pasa se fortalecen más y (como decía don RUBÉN NARVÁEZ) “sale más caro mandarlos a su casa”.

Y son peores las consecuencias de una ruptura. La experiencia demuestra que los perdedores de un proceso interno ni se disciplinan, ni tampoco les gusta que los manden a las tortillas.

Aunque para eso, a la cúpula estatal de MORENA le falta ese lustre y ese colmillo que le sobraba al viejo PRI. El ingeniero VILLARREAL GUERRA tuvo tres buenos dirigentes; gente de mucho carácter que sabía pisar fuerte en su interacción con las bases: JORGE AGUILERA, ERNESTO GUAJARDO y TOÑO MARTÍNEZ TORRES.

DEBILIDAD MANIFIESTA

Hoy cuesta trabajo recordar el nombre de la actual encargada del comité estatal morenista. De escasa huella en la memoria pública. Al igual que su antecesora: ni liderazgo, ni presencia, ni formación ideológica, ni rienda firme.

Antaño, hasta los operadores de la Secretaría General de Gobierno le entraban al quite, serenando gente, conciliando a los desesperados, prestando su buen consejo. No se ve que ahora lo estén haciendo. Por esos rumbos, se sigue extrañando la mano de HERIBERTO BATRES.

Por poner un ejemplo, el aspirantado de Victoria está completamente suelto. Andan desatados, hacen lo que les pega la gana. Le bailan una polka a la disciplina partidista. Se promueven, se grillan, se arañan y meten zancadilla, sin que dirigencia alguna les apriete, ni tantito.

Y esto no es lo peor. Si lo hacen hoy que todavía están unidos por la militancia guinda, ¿qué no harán cuando queden fuera y escuchen el canto sibilino de otros colores partidarios?… De no haber desde ahorita una estrategia firme para la administración de frustraciones, las fugas serán muchas y muy ruidosas.

TRÁNSFUGAS IRREDENTOS

“Todo para el vencedor”; es la lógica gananciosa que suele privar al concluir las internas. Olvidan que los perdedores traen músculo y poseen capacidad operativa. Hay inercias de trabajo proselitista. Eso que llaman “vuelo”, que no se frena de golpe.

Lo comenté aquí hace días, sobre aquella interna del 2016. ¿Qué pasó con los acelerados (y aceleradas) que andaban tras la aparatosa movilización de ALEJANDRO GUEVARA, más los que levantaban polvareda en las legiones de ENRIQUE CÁRDENAS, las cenas de MARCO BERNAL y los almuerzos de ALEX ETIENNE?

Acabaron finalmente en el corral de PANCHO CABEZA, ante la nula capacidad de negociación mostrada desde el primer día por BALTAZAR HINOJOSA. Más grave aún: no pocos “baltazaristas” operaron, en realidad, para el TRUKO VERÁSTEGUI.

Aquí es donde haría falta un plan para “los que no quedan”. La proporción debiera preocuparles. Llega uno, se frustran cuatro o cinco. Sin embargo, para afrontar situaciones así se necesita que el partido tenga bien mapeado el “who is who” dentro de sus cuadros. Aunque estas son tareas de inteligencia, ¿las hay?…

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