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ALFONSO ROMO: Entre el odio y el aplauso.

EL MECENAS DE AMLO

Sobrino nieto de Francisco I Madero, Alfonso Romo está idiotizado por Andrés Manuel (dicen amigos y familiares). Los empresarios regiomontanos no lo quieren porque aseguran le gusta el dinero fácil proveniente del erario público, pero otros lo admiran por su solidaridad y espíritu humano. De ganar AMLO, sería el todopoderoso del régimen que ayudaría mucho a Nuevo León.

Por Francisco Cuéllar Cardona

Es irreverente, no tiene pelos en la lengua para decir las cosas. Es visionario, aunque algunos lo llaman trepador y hasta oportunista; pero no hay alguien que cuestione su habilidad para hacer negocios, coinciden todos. Se trata de Alfonso Romo Garza-Madero, el mecenas de Andrés Manuel López Obrador, puntero en todas las encuestas presidenciales y quien ha dado de comer en los últimos años al tabasqueño.

Alfonso Romo, el mecenas de AMLO

La élite regiomontana, de la que forma parte tras casar con la hija de Alejandro Garza Laguera, uno de los hijos del santo patrono en Nuevo León, Eugenio Garza Sada, no lo quiere; lo detesta; no le perdona que se haya peleado con su suegro, lo llevara a los tribunales y le ganara un juicio mercantil desde que vendió la empresa Cigarrera La Moderna, de la cual Romo fue director.

En Nuevo León, a Romo Garza-Madero, los de arriba lo odian; los de abajo, lo adoran, pues dicen que si llega López Obrador a la presidencia, al Estado le va a ir muy bien, como le fue con Carlos Salinas de Gortari donde hubo muchas obras y muchos negocios. «Poncho» como le dicen, va a ser el todopoderoso en el gobierno federal, «nos conviene que llegue, porque Poncho es muy solidario», dicen algunos empresarios de medio pelo.

“Nosotros le agradecemos mucho a Alfonso Romo, porque es un empresario que tiene dimensión cívica y social. Es un empresario que merece todo nuestro respeto, tiene todo nuestro apoyo, nos ha ayudado mucho. Las acusaciones que le hagan son propias de la temporada electoral que vivimos”: Andrés Manuel López Obrador

Egresado del Tecnológico de Monterrey como ingeniero agrónomo, Poncho siempre mostró habilidad para los negocios y para relacionarse con los hombres del poder político del país.

Empezó como empresario pastelero y restaurantero. Algunas veces ha quebrado empresas, pero se ha levantado ante la sorpresa de muchos. Actualmente es líder del grupo Vector, la casa de Bolsa independiente más importante del país, a la que transformó como la única empresa financiera con presencia en tres continentes que le genera anualmente millones y millones de dólares.

Alfonso Romo es sobrino nieto de Francisco I Madero. Su abuelo fue hermano del «Apóstol de la Democracia», y algunos analistas que han revisado sus gustos literarios e históricos, afirman que esa liga sentimental fue lo que llevó caer de rodillas ante Andrés Manuel López Obrador, con quien se compara el tabasqueño. Incluso Beatriz, la esposa de AMLO escribió un libro sobre Madero. Esto sería una explicación del porqué Alfonso Romo y Andrés Manuel están juntos. Aunque «Poncho» en diferentes entrevistas con Forbes, Proceso, Expansión y otros medios, explica que a AMLO nunca le simpatizó, es más hasta llegó a combatirlo por sus ideas, hasta que lo conoció. Así cuenta como conoció al candidato presidencial y líder de Morena.

«Lo conocí en 2011, en su casa, a invitación de Dante Delgado. Yo tenía mucha flojera de ir. Me daba muchísima flojera. Pero Dante me hizo reflexionar. Me dijo, conócelo: es el líder social más importante en México que ha habido en los últimos 50 años o 70 años”.

«Platiqué con él y su esposa Beatriz me pareció sensacional. Mira, recuerdo que estaba yo sentado y ví libros de Madero. Dije: me los sembró. Iba yo muy desconfiado. Dije: me los sembró, éste es Juarista”. «Tuvimos una plática de mucha profundidad. Me gustó su diagnóstico del país, su preocupación por los olvidados. De ahí parto. Cuando salgo de ahí me dije: ‘Voy a hacer un análisis de cómo gobernó la ciudad de México y voy a hacer un estudio muy metódico como si fuera a comprar un negocio. Desde entonces estoy con él», confesó en una larga entrevista a la revista Forbes.

En San Pedro Garza García, donde vive parte de la familia de Alfonso Romo definen así su relación con López Obrador:

«Lo tiene idiotizado. No sabemos qué le paso. Lo idolatra. Se acuesta y se levanta hablando de él y con él. A todos nos quiere convencer de que es la salvación del país; ni Dios lo mande».

Su sobrino Manolo lo explica, y lo resume así: «el tío es un zorro, lo estudió, lo analizó y seguro que le vio algo bueno, por eso se entregó a él al cien por ciento; es su mecenas, al que le sacará lo que quiere: poder, negocios y venganza».

En Monterrey, Alfonso Romo se volvió un tema recurrente en los salones de Tecnológico de Monterrey, en la Universidad de Monterrey (UDEM), en la Universidad Autónoma de Nuevo León, y no se diga la Universidad Metropolitana, de la cual es dueño. Es el único empresario regio que siempre ha manifestado públicamente sus ideas políticas. Apoyó a Carlos Salinas de Gortari, de hecho, fue socio de su secretario de Hacienda Pedro Aspe Armella. Le invirtió a Zedillo. Le apostó al cambio con Vicente Fox y Felipe Calderón, de quienes dice, quedó muy decepcionado.

Sus relaciones con los presidentes siempre causó resquemor con los empresarios de Nuevo León, quienes vieron mal que Romo hiciera negocios con el poder. Sus nexos con el Opus Dei y Los Legionarios de Cristo, jamás los negó. Incluso hay quien lo acusa de haber lavado una parte de la fortuna del dictador chileno, Augusto Pinochet en México.

En diciembre del 2000, cuando en Chile se enjuiciaba a Pinochet por crímenes y desapariciones, Alfonso Romo, sin ruborizarse salió a declarar a la prensa que si se perseguía a Pinochet, debería procesarse también a Salvador Allende que también era un asesino. De esta manera aceptaba sus simpatías y relaciones con el dictador.

Sin aludir directamente a sus paisanos empresarios regios suele decir que son conservadores y hasta comodinos. Así los ha definido en varias entrevistas:

«Si tú analizas el perfil industrial de México, los grandes grupos de hoy, son industrias que hace 100 años fundaron sus abuelos o bisabuelos. La cervecería, no había cerveza, se aventaron. No había siderúrgicas, nos aventamos. Las mineras siempre han existido. Los refrescos… Los grandes grupos de México siguen siendo las industrias del pasado: somos conservadores, hasta pa´los negocios (…) No les gusta el cambio, ni en lo político, ni en los negocios, por eso el perfil industrial de México es el mismo. Si se analizan las 20 compañías de Estados Unidos hace 50 años y las comparas con las de hoy, son otras. Y aquí son las mismas, refresqueras, comerciales y concesiones de gobierno. No tengo nada en contra de ellas, pero no hemos reinventado a México».

Priistas y panistas de Nuevo León, definen a Alfonso Romo como un hombre apasionado de la política y del poder público, del cual se ha beneficiado sin ocultarlo. Cosa que no pueden hacer los empresarios tradicionales del Estado que siempre lo han hecho, pero en lo oscurito; es la doble moral regia que no tiene Romo. Incluso lo llegan a comprar con el ex gobernador priista Alfonso Martínez Dominguez que hacía política día y noche, «Romo hace política y negocios. Pero tiene algo más que lo salva: es solidario, humano y sí ama a México, por eso anda López Obrador».

Hace unos meses el periódico estadounidense The Wall Street Journal publicó un artículo en el que se cuestiona a Alfonso Romo y su poca ética para hacer negocios, en donde siempre ha traicionado a sus ex socios.

Andrés Manuel López Obrador, de inmediato salió en su defensa y se expresó así de su mecenas:

“Nosotros le agradecemos mucho a Alfonso Romo, porque es un empresario que tiene dimensión cívica y social. Es un empresario que merece todo nuestro respeto, tiene todo nuestro apoyo, nos ha ayudado mucho. Las acusaciones que le hagan son propias de la temporada electoral que vivimos”.

En el primer debate presidencial, Ricardo Anaya le echó en cara a AMLO que en su libro, acusara a Alfonso Romo de ser uno de los grandes beneficiarios del Febaproa, «y ahora es tu principal asesor», le espetó.

En el 2006, después de enfrentar una de las crisis más fuerte con su suegro Alejandro Garza Laguera, Alfonso Romo, aun muy lejos de López Obrador, declaró a la prensa, “El país se está cayendo porque no hay puentes, porque no hay ideas, porque no hay visión”.

Ya como coordinador del Proyecto de Nación y asesor principal de Andrés Manuel Lopez Obrador, afirmo:

«En este proyecto cabemos todos, México no puede esperar, llegó el momento».

Desde atrás de López Obrador, Alfonso Romo ha sido el puente y enlace con los empresarios y banqueros a quien con alguna dificultad ha tratado de vender el proyecto del tabasqueño, sorteando temas polémicos como la reforma energética, educativa y la construcción del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

“El desafío es que Andrés no puede atemorizar a la gente. Ahora mismo, no podemos meter la pata”.

Aun cuando está metido de lleno a la campaña con Andrés Manuel, Romo sigue siendo presidente del Grupo Plenus, empresa que desarrolla agrobiotecnologia, biología, sintética educación y bienes raíces, que le genera  millones de dólares de ganancias anuales.

En los últimos días, Alfonso Romo ha operado y tendido puentes con los empresarios luego del encontronazo que estos tuvieron con AMLO. Los resultados se están viendo: Poncho ya los convenció de que López Obrador será el próximo Presidente y que a todos les irá bien, y que los ataques son producto de la guerra sucia de quien no quiere un cambio en el país.

Poncho Romo, ya aclaró también que no quiere ser funcionario en el gabinete, porque no quiere entrar en conflicto de intereses. Los negocios, se hacen mejor por fuera. De eso está convencido. Falta poco para saber en que posición queda, si gana AMLO. Por lo pronto, hoy es el todopoderoso en el equipo del candidato de Morena.

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